Una tradición muy arraigada en el mundo

El Arbolito de Navidad


+ Indudablemente que es una de las tradiciones más bellas de esta época, por lo que desde hace algunos días ya luce en muchas viviendas de Aguascalientes

ALDO BONILLA CHAVEZ



Las luces en las calles, los Nacimientos, los regalos y la familia son algunas de las escenas más comunes del ambiente navideño.

Pero, sin duda, una de las imágenes que antes se vienen a la mente cuando se piensa en estas fechas es el tradicional Arbol de Navidad, una costumbre cada vez más arraigada y que ha ido sustituyendo a otras, como la de montar el Nacimiento.

A pesar de que la decoración del pino de Pascua es una tradición de raíces germanas, lo cierto es que quien ha exportado esta forma de adorno ha sido la cultura norteamericana.

Actualmente, en la mayoría de las casas se coloca un pino decorado con esferas, espuma, algodón y luces.


Hay que señalar que en muchos hogares se ha implantado el árbol artificial, ya que el mayor problema de esta tradición consiste en qué hacer con él después de las fiestas, problema que durante años ha provocado que gran cantidad de árboles se hayan terminado secando y muriendo.


UNA TRADICION HISTORICA


Numerosos estudios han situado las raíces del Arbol de Navidad en la época de los romanos, pero lo cierto, aunque parezca mentira, hay que remontarse a épocas muy anteriores.

De esta manera encontramos que eran los antiguos egipcios quienes celebraban los fines de año con una ceremonia en la que era común llevar una penca de palma de doce hojas, una por cada mes del año.

Con todas ellas se realizaba una pirámide y se quemaba en honor a los dioses. Para hacer un poco de historia, el Arbol de Navidad, tal y como hoy lo conocemos, tiene su nacimiento en Alemania.


Todo sucedió un día de Navidad de la primera mitad del siglo VIII, San Bonifacio, un misionero británico, se encontraba predicando un sermón para convencer a los druidas alemanes de que el roble no era sagrado.

En ese momento, un roble cayó destrozando todos los arbustos y árboles más pequeños que encontró a su paso. Del desastre consiguió salvarse un pequeño pino: San Bonifacio lo consideró un milagro y le llamó ¨El Arbol del Niño Dios¨. Así, en las sucesivas Navidades los cristianos celebraban la Festividad plantando pinos y, posteriormente, esta costumbre evolucionó hasta dar lugar a la actual decoración.

En España y en México tardó en arraigar y no ha sido hasta mediados del siglo XX cuando se ha popularizado.


LA DECORACION


La colocación en el hogar de un pequeño pino o abeto es uno de los actos más significativos de la Navidad en nuestros días.

Sin embargo, no es suficiente su presencia, sino que es necesario llenarlo de adornos, entre los que se encuentran las esferas, las figuras diversas que se cuelgan o la popular espuma o el también llamado ¨pelo de Angel¨.


Si se quiere decorar de forma perfecta es necesario incluir iluminación, que le proporciona un aspecto más espléndido y navideño.

También se pueden citar una serie de elementos que forman parte de una simbología cristiana, como la estrella que se coloca en la copa del árbol, que representa el astro que siguieron los tres Reyes Magos y que les guió hasta Belén.

Este elemento puede ser sustituido por un Angelito, que podría venir a interpretar la paz que se vive en estas fechas, o el Arcángel, que comunicó a la Virgen su estado de buena esperanza.


El resto de los motivos también tienen su significado o constituyen la evolución de otros elementos simbólicos.

De hecho, antes de colocarse luces eléctricas, la iluminación provenía de velas que simbolizaban purificación y la idea de que Cristo es la luz que guía al mundo.

Por su parte, las herraduras son otro objeto habitual y constituyen un antiguo amuleto de buena suerte.


Tampoco se pueden olvidar las manzanas y bolas de colores, como una forma de atraer la abundancia para la época venidera y que aparecieron en Bohemia en el siglo XVIII, o las campanillas, que son muestra de la alegría de estas fechas.

El Arbol de Navidad tradicional por excelencia ha de ser siempre un pino o abeto, preferentemente de forma cónica, que se debe presentar en una gran maceta, plantado en tierra fina.



Una vez encontrada la mejor ubicación en el hogar, ya se puede proceder a colocar todos los adornos necesarios, desde las esferas de color, hasta la iluminación, pasando por los adornos de la copa.

Asimismo, es importante recordar que en los pies del Arbol se deben situar los paquetes o regalos que simbolizan la llegada del Niño Dios o de los Reyes Magos con sus presentes, igual que ocurrió en el portal de Belén.

Sin embargo, es habitual esperar a la Noche de Reyes para colocar directamente los verdaderos regalos.


Finalmente, hay que subrayar la posibilidad de adquirir un árbol sintético, plegable, que ocupa poco espacio en el hogar y que se puede utilizar varios años consecutivos. Sea artificial o sea natural, lo importante más que darle un toque navideño a estos días, es que eso se traduzca en una buena convivencia familiar, que tanta falta nos hace.



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