UNA PROEZA DE CUATRO AÑOS

por Gilberto Calderón Romo



Durante muchísimos años, la prensa escrita representada por dos diarios locales, fue el principal medio de comunicación en Aguascalientes. La ciudad era una villa que trabajosamente llegaba a los 200 mil habitantes y estaba confinada dentro del perímetro del 1er Anillo de Circunvalación, que hace poco menos de 50 años, todavía no se concluía.


Aparte de los talleres del ferrocarril, la agricultura y la ganadería, los talleres familiares de costura, eran la ocupación predominante además de un comercio focalizado en el centro de la ciudad. Había un canal de televisión que funcionaba por la tarde y la noche y las difusoras locales carecían de noticieros.

La educación superior era servida por un incipiente Instituto tecnológico, una escuela normal y el Instituto Autónomo de Ciencias y Tecnología que ofrecía aparte del bachillerato, una escuela de enfermería y otra de Contaduría y Administración.

En ese precario y apacible ambiente, el jovecito Heriberto Bonilla Barrón se incorporó a las filas del periodismo en calidad de reportero, siguiendo para ello, las huellas trazadas por su padre, don J. Cruz Bonilla M., de muy grata y fructífera memoria.


A uno de los diarios más recientes dedicó Heriberto buena parte de su vida -36 años como subdirector y editor-, su energía y su pasión creadora, mereciendo a cambio una ingratitud malsana. Dejó esa empresa y desde la calle, se dio cuenta que las cosas habían cambiado drásticamente. La prensa en papel había disminuido en importancia, empujada por las telecomunicaciones y abrumadoramente, por la expansión rampante de Internet.

Ya entonces, los medios digitales se habían multiplicado y tenían una repercusión global, al mismo tiempo que se diversificaron casi al infinito.


Consciente de esa nueva realidad, Heriberto Bonilla Barrón ha vuelto, desde hace cuatro años, a empuñar las armas del reportero para ofrecernos a sus lectores una página diaria de Fuerza Aguascalientes, una gran cantidad de piezas informativas que recogen eventos locales, nacionales e internacionales, al lado de interesantes entrevistas y de una dedicación por extraer con ánimo gambusino, relatos de la historia de la urbe y semblanzas de distinguidos personajes de todas las esferas sociales que, en definitiva, ponen en valor y acrecientan los valores de nuestra identidad.


No hay en todo esto, una sombra de lucro ni cortesanías a título oneroso; tampoco la exhibición de lacras o estímulos al morbo, sino la exaltación permanente de nuestras cualidades comunitarias.

Bien por este empeño tan gratificante, que ojalá fuera un ejemplo que se multiplicara.

Muchas felicidades por este primer cuatrienio y que sigan muchos más.

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