Un gran tesoro de Aguascalientes

San Marcos

+ Indiscutiblemente que una de las zonas más legendarias de la ciudad es el del barrio de San Marcos, con su templo y con su fabuloso jardín, el de los enamorados, el de los poetas y que se convierte en la referencia de la Feria más importante de América Latina

ALDO BONILLA CHAVEZ



El investigador e historiador José Ciro Báez Guerrero dice a FUERZA AGUASCALIENTES que ningún habitante de nuestra ciudad ha dejado de pasar en algún momento de su vida, uno de esos instantes que no volverán, en el jardín o en el Templo de San Marcos, lugar principal de uno de los barrios más queridos de la ciudad.


Podrán pasar los años y llegaran nuevas generaciones y nuestra ciudad siempre va a estar ligada a ese apacible rincón, con su Templo y jardín de San Marcos, con su balaustrada y puertas con columnas da cantera y rejas de hierro, en las que el tiempo ha dejado su marca, y en sus senderos húmedos y arbolados todos olorosos a flores, los habitantes de Aguascalientes han dejado algún instante de su vida.


De ese viejo y joven parque lugareño tan lleno de recuerdos, donde los residentes de la ciudad, en compañía de familiares y amigos de otros tiempos, hacían de los corredores del jardín su ruta de exploraciones infantiles, entre túneles de follaje, regados por acequias que asemejaban un río o traspasando las columnas de su balaustrada, descubriendo en cada rincón mundos extraños.


O de las primeras aventuras amorosas de la juventud, sentados en alguna de sus bancas, arrullados por la música de las aves y el rumor del agua, aspirando el perfume de las flores.

Es el mismo jardín de los poetas y escritores, donde encuentran a su paciente maestro mientras caminan en sus agradables avenidas, en el descubren su motivo de viaje a mundos desconocidos, su lugar de inspiración para plasmar sus vivencias, recuerdos y fantasías.


Y cuando se llega a los umbrales de la edad, con el cansancio de todo lo ya vivido, que al paso de los años dejo un caudal de sabiduría y amargura, cuando se piensa en volver al ser interior, que es el amigo fiel que no traiciona, el jardín de San Marcos se convierte en un santuario de paz, ideal para pasar momentos de tranquilidad y de reflexión, para recordar las tonadas de antaño y de tiempos ya idos.


Todo comenzó como un pequeño pueblo, con sus primeros pobladores de origen indígena, cuando se establecieron en ese sitio en el año de 1604, esos primeros pobladores tenían como principal actividad la horticultura, así como la explotación de viñas y árboles frutales, en lo que se conocería como Pueblo Nuevo de Indios de San Marcos, y como sucede con los primeros habitantes de cualquier población de nuestro país, su inquietud fue construir una capilla para celebrar sus oficios religiosos, de esta forma surge lo que sería una modesta capilla y posteriormente el Templo dedicado al Evangelista San Marcos, que adoptaron como su Santo Patrono.


Es muy conocido el hecho de que todos los pobladores acostumbran a celebrar sus mejores fiestas de origen religioso, en honor al Santo Patrono del lugar, de tal forma que podemos ubicar las celebraciones en honor del Evangelista San Marcos, cuya fiesta se celebra el 25 de abril, desde los inicios del siglo XVII, con la fundación del pueblo y con la construcción de su capilla.


El ingeniero Báez Guerrero narra que en el sitio de la capilla, posteriormente se construyó el actual Templo, el cual fue dedicado el 15 de diciembre de 1763, fue construido con el trabajo de los indígenas y limosnas que se recolectaron en el obispado. Posteriormente el 15 de diciembre de 1765 se inauguró su torre, en la sacristía de la Iglesia se puede admirar una obra de gran valor artístico, La Adoración de los Reyes al Niño Jesús, que el pintor José de Alcibar termino en 1775.


Antiguamente los límites del pueblo de indios de San Marcos, lo formaban al oriente la calle de la Democracia, desde frente de la actual plaza de toros San Marcos, hasta la esquina con las calles de Nieto; por el sur, siguiendo por estas calles de Nieto hasta la esquina de la calle de Unión, que corresponde a parte de la actual Pedro de Alba; por el poniente siguiendo por la calle de Unión, hasta la esquina del callejón del Padre



Talamantes y finalmente por el norte, continuando por esa misma arteria, a desembocar a la puerta falsa de la plaza de toros, siguiendo en línea imaginaria a la puerta principal de dicho coso taurino, para cerrar en la esquina de las calles de Democracia y Allende.

Parte importante de este barrio es su jardín, por 1837 una fracción del terreno pertenecía al Templo de San Marcos, por esos años de principios del siglo XIX lo tenía en arrendamiento Doña Magalia María Montes, quien atendía una huerta que regaba con aguas que llegaban por acequia, después de cruzar varias calles, del Estanque de La Cruz, este terreno se encontraba cerrado por una espaldera de rosales, en medio tenía una pequeña glorieta rodeada de asientos, en cuyo centro se ubicaba una asta con una altura de 16 a 18 varas, en la que enarbolaban la bandera nacional los días de la república.


El jardín de San Marcos tal como lo conocemos, surge como un deseo por parte de las autoridades, en proporcionar un paseo para el recreo de los habitantes de Aguascalientes y para el engrandecimiento de la ciudad.


El jardín forma un rectángulo que mide actualmente 168 metros de largo por 88 de ancho, la balaustrada se inició en marzo de 1842, en su construcción tubo especial interés el General Nicolás Condell, que fue Gobernador y Comandante Militar de 1842 a 1843, para su construcción obligo a algunas familias adineradas de la localidad a proporcionar los medios necesarios, con dinero en efectivo o con peones para cincelar la cantera.


Don Francisco Semeria director de una academia de dibujo, mostró a Condell algunos dibujos para el diseño de la balaustrada, los que fueron aprobados, para ser concluida en el año de 1847. Con la construcción de la balaustrada, el jardín de San Marcos adquirió ese toque que lo hace único ante propios y extraños, aunque tampoco ha escapado a la insensibilidad de algunos funcionarios, como cuando le cortaron las cuatro esquinas en 1928.


Posteriormente se instaló en el centro del jardín una fuente, inaugurada en abril de 1876, al año siguiente se construyeron cuatro fuentes, ubicadas en cada una de sus esquinas y se instalaron noventa bancas de hierro, adquiridas en la fábrica de Comanja.


Hasta 1890 existía en el centro del jardín un rústico kiosco de madera, que fue consumido por un incendio en mayo de ese año, fue substituido por el kiosco actual inaugurado en abril de 1891, el cual fue construido en la fábrica La Victoria, de Lagos de Moreno Jal. en esa misma época se colocaron en el jardín veinte jarrones, con sus respectivas columnas.

En diciembre de 1923 se inauguró la Fuente de Herrán, dedicada al pintor Saturnino Herrán, bajo el proyecto del señor Luis Fernández Ledesma, los azulejos se fabricaron en el taller de alfarería que Don Ruperto Silva, ubicado por la calle de Larreategui, esta fuente ya desaparecida, era conocida popularmente como la fuente de Los Azulejos. De esta forma el Templo con su jardín, se convirtió en el punto principal del barrio de San Marcos, sobre todo en temporada de feria.


Por 1876 en lo que era la antigua división de la ciudad, el barrio de San Marcos pertenencia al Cuartel número 9 y se componía de 15 manzanas, por ese tiempo las calles de ese rumbo no contaban con nombre, por lo que utilizaban como referencia para ubicar las manzanas, los nombres de sus habitantes o de alguna construcción que consideraban sobresaliente, por lo que en algunos casos se dificulta su ubicación.


De esta forma podemos encontrar nombres de habitantes que hoy no resultan desconocidos, como Candelario Díaz, Guillermo Aguilar, Andrés Aguilar, Agapito Sánchez, Néstor López, Casimiro García, Secundino Sánchez, Marcelino Aguilar; así como de lugares como la antigua exposición, los cuartos nombrados de Santa Cruz, la huerta del Padre Marín, que posteriormente fue de Ignacio Marín, la ladrillera de Abundio Hernández y la casa de Sabina Morales.


También encontramos sitios que también utilizaban como referencia y que si podemos ubicar, como los teatros de La Primavera y El Recreo, que se encontraban por la calle de Hebe, la plaza de toros Del Buen Gusto, de la calle de Flora, el Templo de San Marcos y la exposición que se ubicaba a un costado del Templo, por la calle de Hebe.

Por esos años la mayoría de los terrenos del barrio de San Marcos estaban formados por huertas, posteriormente aparecen algunas construcciones modestas y surge la necesidad de identificar las calles, sobre todo las principales, como las ubicadas en las inmediaciones del jardín, que fue donde algunas familias acomodadas construyeron algunas fincas mas lujosas.



De esta forma podemos ubicar por la calle de Hebe, actualmente de Manuel M. Ponce esquina con Yáñez, posteriormente llamada Arturo J. Pani, la finca conocida como El Tívoli construida a principios del siglo XX, aunque no era para casa habitación, durante la feria de San Marcos se daban cita en alguno de sus salones lo mejor de la sociedad, como el salón de baile Las Palmas, en otras secciones se instalaba la jugada y el palenque de gallos.


Por esta misma calle de Hebe a un costado de El Tívoli, se encontraba la casa habitación de Don Silvano de la Torre, durante la feria el señor De la Torre arrendaba parte de la propiedad como salón de baile y era conocido como El Patio, en este salón y en Las Palmas, se presentaban las mejores orquestas y cantantes durante la feria; a media cuadra de esta calle se encontraba El Teatro y Palenque de La Primavera, antecedente del Tívoli como sede de la jugada y del palenque de gallos.


Por las primeras décadas del mismo siglo XX, algunas familias como Rodríguez, Arellano Valle, Avila, Camino, Zepeda, Anieves, Romo, Camarena y algunas otras, tenían su vivienda por la calle de Hebe, ubicada al sur del jardín.

Al norte del jardín se encuentra la calle que se conocía con el nombre de Flora, actualmente de Jesús Contreras, por esta arteria tenían su residencia las familias Claverán, Valdepeña, Rizo, Del Valle, Rodríguez, De la Torre, Arellano, Armeria, González, Muñoz, Azco y algunas otras.


Al oriente se ubica la calle que se conocía como Juno, actualmente de Enrique Fernández Ledesma, donde tenían su residencia las familias Arellano, García, Belaunzaran, Guzmán, Arellano, Nieto y otras.


José Ciro Báez Guerrero dice que durante la segunda mitad del siglo XIX en pleno corazón del barrio de San Marcos, por la calle de Flora, se ubicaba el primer coso taurino formal que existió en nuestra ciudad, la plaza Del Buen Gusto propiedad del Señor Jesús López, construido a mediados del siglo mencionado, en esta plaza se presentaron las figuras de la época, como Lino Zamora, Ponciano Díaz "El Torero Charro", Francisco Jiménez "Rebujino", Diego Prieto "Cuatro Dedos" y Juan Jiménez "Ecijano", entre otros.


Posteriormente José Dosamantes construyó la plaza de toros San Marcos, que vendría a marcar la decadencia de la plaza vieja, como ya nombraban a la plaza Del Buen Gusto, el proyecto y construcción de la nueva plaza, estuvo a cargo del Ing. Camilo Pani, para esto utilizó un terreno antiguamente llamado el callejón Del Espanto, ubicado por la calle de La Democracia, propiedad del Lic. Jacobo Jaime, el cual era utilizado como terminal de los tranvías del ferrocarril urbano de Aguascalientes.


La plaza de toros San Marcos fue inaugurada el 24 de abril de 1896, con un cartel encabezado por el matador de toros Español, Juan Jiménez "El Ecijano" y con toros de la ganadería de Venadero, la construcción de la plaza de toros San Marcos fue terminada en un tiempo récord de 48 días, con un costo de 40 mil pesos.


Una de las primeras fincas que funcionaron como teatro y palenque de gallos en nuestra ciudad, era la ya mencionada de La Primavera, propiedad del señor Romualdo Dávalos, hijo de Juan Dávalos, propietario de la hacienda de Peñuelas y medio hermano del bandolero Juan Chávez, se ubicaba por la calle de Hebe, durante la verbena de abril funcionaba como palenque, jugada y teatro, fuera de esta temporada se presentaban zarzuelas y pastorelas.


La mejor etapa de La Primavera fue durante la segunda mitad del siglo XIX, su decadencia como teatro se dio con la apertura del teatro Morelos en 1885, y como palenque con la aparición del Tívoli a principios del siglo XX, el Tívoli era una finca de altas y gruesas paredes con entradas por ambas calles, y tenía en su interior una gran cantidad de cuartos donde instalaban mesas de todo tipo de juegos de azar, así como su palenque al que llamaban simplemente Los Gallos y el salón de baile Las Palmas, uno de sus últimos propietarios fue Don Concepción Arvizu, mejor conocido como "El Naco".

El Tívoli funcionó hasta principios de los años setenta en que fue demolido, en ese espacio fue inaugurado en 1974 El Casino de La Feria.


Durante varios siglos San Marcos fue considerado como un pueblo, y su principal ruta de acceso a la ciudad, era la calle que en sus inicios se llamó de San Sebastián, por existir en esta calle una de las primeras construcciones de que se tienen memoria en nuestra ciudad, una ermita dedicada a ese personaje, en un sitio cercano al Templo de La Merced, de este Templo la calle tomo su siguiente nombre, de La Merced; posteriormente se conoció con los nombres de Isabel La Católica, Carrillo Puerto, hasta llegar al actual de Venustiano Carranza.


Desde la parte posterior de las torres de La Parroquia, la hoy Catedral, a lo largo de la calle La Merced, se destacaban las torres del Templo y la mancha verde de la arboleda del jardín del pueblo de San Marcos, entre una gran cantidad de huertas, que eran regadas por las acequias que corrían por la ciudad.


Posteriormente las huertas de la calle de La Merced, como las del pueblito, fueron substituidas por construcciones originalmente modestas, que dieron forma a la calle, posteriormente construyeron casonas de familias acomodadas.

Por la calle de La Merced, a fines del siglo XIX tuvieron su establecimiento o domicilio, Don José G. Zapata, el Maestro Eugenio Alcalá, Don Miguel R. Gallegos, el Licenciado Jacobo Jayme, Don Cesáreo L. González, Antonio L. Morán, Francisco Villalobos, el Licenciado Carlos Salas, Don Luis G. López, el Doctor Isidro Calera, Don Carlos y Alfonso López, Don Apolonio Ruiz Guzmán, el Padre Lupe Pérez, Don Maximino Villaseñor, el padre Juan Menéndez, Don Patricio de la Vega, el Padre Felipe Valles Barón, Don Severiano Aguilar, Don Valente Villalpando, Don Salvador H. Romo, Don Juan Ignacio Valera, Don Manuel Oviedo, entre otros.


Con el tiempo el Templo y su jardín se convirtieron en símbolo del barrio y posteriormente de la ciudad, de un barrio que en su origen era un modesto pueblo de origen indígena y su posterior transformación, transformación que se dio sobre todo a mediados del siglo XIX, cuando con gran visión mercantil, unieron la feria comercial que se celebraba durante el mes de noviembre en el Parían, con la que celebraban en el pueblito durante el mes de abril, en honor a su Santo Patrono San Marcos.


Esta unión vino a alterar en gran medida su fisonomía, con la incorporación de nuevas instalaciones para la celebración de la feria y la construcción de fincas de familias acomodadas, que le dieron un toque característico al barrio, sin embargo todavía durante gran parte del siglo XX algunas personas seguían llamando al barrio de San Marcos, el Pueblito, a pesar de que ya era considerado como un barrio más de la ciudad de Aguascalien

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