Un comercio de leyenda en Aguascalientes

Los inmigrantes

+ La ciudad siempre ha mostrado un gran atractivo para los extranjeros, esto lo podemos observar desde la llegada de los primeros pobladores de origen español, encabezados por el capitán don Juan de Montoro al frente de doce familias


ALDO BONILLA CHAVEZ



Desde su misma fundación, hace ya casi 444 años, la vocación de Aguascalientes ha sido netamente comercial por lo que lógicamente en este 2019 el comercio sigue como un soporte invaluable de la economía estatal.


Grandes centros son los que han surgido al amparo de este desarrollo vertiginoso.

Aguascalientes, por su estratégica posición geográfica, es un polo comercial que día con día expande su influencia a todos los ámbitos del país y ahora del extranjero y hay que señalar que esto no se ha logrado de la noche a la mañana, sino a través de muchas generaciones, tal y como la historia así lo consigna.


El comercio es pues, más que un modus vivendi para las miles de familias que a él se dedican, algo mucho más que eso y significa todavía mucho más que mantener vigente una tradición que ha sobrevivido aún a las peores épocas que haya enfrentado el Estado.

Hoy FUERZA AGUASCALIENTES hablará sobre algunos negocios de esta importante actividad cuya historia es muy rica y que inició desde el mismo momento en que se fundó la ciudad y en los que tuvieron una participación muy relevante personajes que llegaron del extranjero para convertirse en hijos adoptivos de Aguascalientes, de ese Aguascalientes que ellos ayudaron a enfilarse a lo que es hoy.


La ciudad siempre ha mostrado un gran atractivo para los extranjeros, esto lo podemos observar desde la llegada de los primeros pobladores de origen español, encabezados por el capitán don Juan de Montoro al frente de doce familias, con el fin de establecerse en esta región para fundar en 1575 la "Villa de la Asunción de Nuestra Señora de las Aguascalientes".


Para entonces ya se encontraban establecidos en este territorio por el rumbo del actual Barrio de La Salud, varias familias de ese mismo origen, como Alonso de Avalos Saavedra, Gaspar López, Francisco Guillén, Hernán González Berrocal y algunos otros, este fenómeno se viene repitiendo hasta nuestros días, en que por diversas causas familias de diferentes Estados del país y hasta del extranjero, se siguen estableciendo en nuestra ciudad.


Como es muy conocido, durante siglos las familias de origen español fueron los que tuvieron el poder político y económico, no nada más del territorio de nuestro Estado sino todo el país, de esta forma dieron origen a aquellas grandes extensiones de terreno, que serían conocidas como haciendas.


En nuestra ciudad, fue muy notoria la participación de familias procedentes del extranjero para el desarrollo de la región, sobre todo en las ramas industriales y del comercio, de esta forma algunos apellidos quedaron ligados a alguna actividad en especial, como es el caso de los franceses, norteamericanos e ingleses y de otras nacionalidades, como japoneses y españoles.


Esta situación se dio sobre todo durante la segunda mitad del siglo XIX y parte del XX, en que comenzaron a surgir en nuestra ciudad y sus alrededores, algunas empresas importantes, que con nuevas ideas y grandes capitales de origen extranjero, dieron un gran impulso a este tipo de actividades.


En el caso de las industrias, la influencia de estas familias procedentes del extranjero fue tan grande, que dieron origen en algunos casos, a algunas colonias y barrios, en otros su influencia fue menor, pero sí fue en tal medida, que afianzó el arraigo de los habitantes por esos barrios ya establecidos, sin dejar de mencionar el efecto en la economía de nuestra ciudad.

De esta forma se pueden mencionar varios ejemplos que se han vuelto clásicos, como es el caso de la fábrica de hilados y tejidos de "San Ignacio", fundada en 1868 por los señores Luis Stiker y Pedro Cornu, de origen francés.


La fábrica de hilados y tejidos "La Aurora", que los Señores Francisco y Valentín Stiker tenían instalada por 1883 en la calle de Washington, hoy de Díaz de León.

"El Ferrocarril Central Mexicano" que llegó a nuestra ciudad en 1874, y que en su origen era manejado por capital y personal norteamericano, con tanta influencia en nuestro medio, que como fuente de trabajo dieron empleo a varios miles de obreros y en su entorno se formaron distintas colonias, algunas de ellas con características auténticamente norteamericanas, que hoy conocemos como el Barrio de la Estación.

El molino de harina "San Marcos", ubicado en la Alameda, propiedad de la familia Díaz Torre, de origen español.


"La Fundición de Fierro y Talleres Mecánicos" del norteamericano Luis B. Lawrence, el "Gringo Lawrence" como le decían los vecinos, cuyas instalaciones se ubicaban al poniente de las vías del ferrocarril, entre las calles de Independencia, Jesús Consuelo y Vasco de Gama.


"La Gran Fundición Central Mexicana", establecida al noroeste de la ciudad a fines del siglo XIX por la familia Guggenheim, de origen estadounidense, que también dio empleo a una cantidad muy importante de obreros, y además dio origen al Barrio de la Fundición, con viviendas estilo americano de las que se pueden apreciar actualmente algunas por ese rumbo.


Uno de los personajes que también dejaron huella en nuestra ciudad es don Juan Douglas, de origen inglés, en 1895 fundó la fábrica de harina de maíz "La Perla", que se ubicaba al oriente de la ciudad, en un terreno aledaño a las instalaciones de ferrocarril, don Juan además fue socio de otras empresas como "La Compañía Eléctrica de Aguascalientes", fundada en 1903 y de la compañía de tranvías eléctricos de 1904.


En esta empresa de "La Perla" era tesorero Paul Schewim Teensing, de origen alemán.

Uno de los iniciadores en nuestra ciudad del transporte de tranvías, fue el Sr. Isidoro Epstein, también de origen alemán, que además dejó honda huella por diversos trabajos científicos que realizó, como la Carta Geográfica y un Cuadro Sinóptico del Estado.

En el campo de los espectáculos, uno de los personajes más recordados es don Federico Bouvi, de ascendencia francesa e italiana, al que se puede considerar como uno de los primeros empresarios cinematográficos formales de nuestra ciudad.


A don Federico se debe la instalación a principios del siglo XX del muy recordado "Cinematógrafo Salón Vista Alegre", que se encontraba ubicado al final del Callejón de Zavala, en lo que es actualmente la primer calle de la Avenida Madero en su crucero con la calle de Morelos; don Federico también administraba el cine "Gran Teatro Actualidades" ubicado por la calle de Juárez, y el cine "Gran Teatro Morelos" en una de sus etapas como sala de cine.


En este campo del cine posteriormente surgieron otros empresarios, como don Roberto Barnola, de origen español, propietario del cine "Palacio", el mismo que posteriormente se llamó cine "Encanto", ubicado en la calle de Madero, además el Sr. Barnola era propietario de la maderería "La Esperanza", de la calle de Pedro Parga, número 17.

Otro de los empresarios cinematográficos procedentes del extranjero fue don Miguel Jury, propietario del cinema "Victoria", con entrada por la calle de Juan de Montoro, y de uno de los cines más recordados de nuestra ciudad, el cine "Rex", de la calle de Cinco de Mayo, el Sr. Jury también administró el Teatro "Morelos" como cine.


Posteriormente el nuevo propietario del cinema "Victoria" le cambió el nombre a cine "Alameda", con entrada por la calle de Madero, actualmente es la "Sala París".

Otro extranjero, don Miguel Kuri, construyó el cine "Colonial" de la esquina de Juan de Montoro y Díaz de León, en el sitio donde se encontraba el "Hotel Washington", del que actualmente se conserva parte del frente.


A fines del siglo XIX existían en nuestra ciudad algunas colonias formadas por extranjeros, como la colonia americana, que contaba entre sus miembros a los señores King & Chapman; H.S. Squires W.D.; A.H. Whatley; A.T. Andrade; Chas Robins; H.H. Murphy; C.C. Merckley; D. Deacon; Oscar Edelhard; F.C. Collins; Wm. Schrader; J.H. Downie D.D.S. y A.R. Raphall.


La colonia francesa tenía entre sus miembros a León Leautaud; Federico Barrere; Agustín Cazón; F. Audinot; Stiker Hermanos; Alfred Audiffred; José Baker; Francisco Lizan; J. Pons; Jean Gilly; Eduardo Berlié; M. Lasozzet; Francois Thome y Edouard Gasse, algunos de estos apellidos ligados al comercio.

Por su parte, la colonia española estaba formada por Pedro G. Laguera; Manuel Otálora; Máximo Anieves; Santiago García y Felipe Gutiérrez.


Por esos mismos años de fines del siglo XIX los profesionistas extranjeros también se dejaban ver por nuestra ciudad, como el "Cirujano Dentista" Luis Magnin, que tenía su consultorio enfrente a la Plaza Principal, para más señas en la casa que fuera del finado Sr. Luis Stiker; el "Facultativo Oculista" Dr. Love, que consultaba en el Hotel de la Plaza; el "Optico" Mister Adolfo Bronson, con domicilio en la calle de Zavala letra A; el "Dentista Americano" Doctor H. A. Carmen, que consultaba en la acera poniente de la Plaza Principal; el "Dentista Americano" Doctor J.W. Reed, con domicilio en la primera de la Independencia número 4; el "Optico Alemán" Señor N. Grossman, con domicilio en el Hotel del Comercio número 1; el "Oculista Optico" Bruce Tudor, que consultaba en la botica de Guadalupe; el "Dentista Americano" Doctor N. Enrique Wheeler, con domicilio en la calle del Obrador número 1.


El especialista en enfermedades de los niños, de los ojos, del estómago y sifilíticos, el Doctor Miguel Lasozzet, originario de Francia, que consultaba en el cuarto número 1 del Hotel Principal, ubicado en la primera del Ojocaliente 13; el Doctor Leandro Carbo "Médico, Cirujano y Dentista", que tenía su consultorio en la primera de La Paz, altos de La Bonanza y algunos otros.


Otros de los profesionistas de origen extranjero que se les podía consultar en nuestra ciudad, eran el "Ingeniero de Minas" Bruno Newman, en el apartado número 90; los Dentista Doctores Ross y Adams, de la primera de San Juan de Dios, altos del Mesón de Palmira.

Durante la primera mitad del siglo XX, aumentó la migración de familias procedentes de otros países a nuestra ciudad, ya se notaba una gran diversidad de apellidos que se irían sumando a los ya existentes, además de que también se notaba cierta definición en su tipo de empresa mercantil.


De esta forma su país de origen quedaría ligado a ciertas actividades comerciales, como los chinos y japoneses con los cafés y restaurantes y los sirio libaneses con el comercio, sin que esto quiera decir que fueran actividades exclusivas, además de otros apellidos un tanto aislados en su actividad ya sea profesional o comercial.

Algo que llama la atención es la nostalgia por su patria lo que quedo reflejado en los nombres de algunas casas comerciales, que de alguna forma les recordaba su país de origen, o bien el cariño que sentían por su nueva tierra.


En cuanto a los orientales, por los años treinta el señor Chong Gwon Pay tenía su fonda en el número 19 de la calle de Juárez, y su café en el cuarto 22 del Mercado Terán; Uichi Aoki Aoki con su esposa Kaoru Hirata, tenía su café "La Japonesa" en la calle de Arteaga a un costado del Mercado Terán; en el número 24 de esta misma calle de Arteaga, Magdalena y Jacinto Y. Hashimoto tenían su "Café y Pastelería" y Sato Misa Kinji tenía su café "La Flor de México", en el número 171 de la calle de Juárez.



Uno de los propietarios de restaurantes de origen oriental que más dejaron huella en nuestra ciudad, fue Francisco Leetoy, que por los años treinta tenía su restaurante "Leetoy" en una sección del edificio de la estación del ferrocarril, posteriormente lo cambió al número 12 de la calle de Cinco de Mayo, y al lado poniente de la Plaza de Armas.

Las familias de origen oriental además tenían participación en otras actividades comerciales, como Luis Chin Jo, que junto con su esposa María González y su hijo José Chin, eran socios de la tienda de Abarrotes "La Flor del Norte" que se ubicaba por la calle de Progreso 23 y Juan Lee con su tienda de abarrotes "El Nuevo Oriental", de la tercera calle Morelos 37.


De los grupos étnicos radicados en nuestra ciudad que más han conservado sus tradiciones, son los procedentes de Arabia, Siria y Libia, en este medio son famosos los cafés turcos que suelen ofrecer a sus invitados, su principal actividad desde su arribo a esta ciudad a principios del siglo XX, fue el comercio.


Durante la etapa comprendida entre los años cuarenta y parte de los sesenta, dominaron gran parte del principal sector comercial de nuestra ciudad, como eran la calle de Juárez y el Parián, ante la molestia de algunos comerciante locales que según decían, las autoridades les daban preferencia a los extranjeros, sobre todo para la adjudicación de los locales del Parián, en este caso como los orientales, la nostalgia por su patria quedó reflejada en los nombres de algunos de sus comercios.


Como los almacenes de ropa y novedades "La Marítima", del número 50 de la calle Juárez, y "El Nuevo Líbano" del Portal Hidalgo 7, en el primer Parián, ambos de Juan Morales.

"El Palacio de Cristal" de los señores Pedro Shaadi y Salim Jirash, que se encontraba en los portales de Hidalgo y Allende, en el Parián.

El señor José Shaadi, hermano de don Pedro, instaló "La Ciudad de Roma" por la calle de Juárez, frente al Parián y posteriormente "El Cedro" en la esquina de Juárez y Rivero y Gutiérrez, con venta de ropa de mezclilla y artículos para el hogar.


Otros de los comerciantes que tenían su negocio por la calle de Juárez, en los años treinta del siglo pasado, eran el Sr. Alfonso Nasri con su negocio de ropa y calzado, ubicado en el número 46; en el número 54 de esta misma calle, se encontraba el establecimiento de ropa "La Sultana" del Sr. Manuel González Mustafá; en el número 34, Juan Manzur tenía su zapatería "Bagdad"; en la letra "J" Manuel Simón tenía su expendio de ropa y calzado, "La Reyna"; en el número 38 1/2 el Sr. Emilio Morales tenía su tienda de ropa; en el número 34 Jorge Abro tenía su zapatería "La Elegancia"; Pedro Atisha con su zapatería "La Princesa" en el número 38; la sucursal de la zapatería "Elite" estaba en el número 58, propiedad de Miguel Casab.


Como ya se comentó, el Parián fue el lugar predilecto para establecer su negocio de algunos comerciantes del origen mencionado, además de los ya nombrados, se encontraban los señores Jacobo Azquenazi, con su establecimiento de calzado en el portal Hidalgo 5 bis; Moisés Adid L., con su zapatería "La Reforma" del portal Olmedo y Aldama; José Setuna Akin con su zapatería de portal Aldama 5; José Hamet G. con su zapatería de Aldama 9; Jorge Abro S. con su zapatería de Portal Allende 27; Luis Mustafá tenía su mercería en portal Aldama 13.


Otros comerciantes establecidos en el Parián, eran el Sr. Jorge Portela; Juan A. Manzur; Miguel Casab con su zapatería "Elite" en Portal Hidalgo 5; Ernesto Imm con su relojería y óptica "La Esmeralda" de portal Allende 23 1/2.


En la calle de Allende también había algunos establecimientos comerciales, propiedad de familias procedentes de otros países, por ahí se encontraban en el número 28, el Sr. Isaac Selem; en el número 26 Julio Esmenjaud con su tienda de ropa "Casa Blanca", en la esquina de Juárez y Allende Honorato Imbert y el Sr. Cottier, tenían su tienda "La Primavera" y en la esquina de Primo Verdad y Morelos los hermanos Leautaud de origen francés, tenían su gran almacén de ropa y novedades "Las Fábricas de Francia".


Además de los mencionados había otros comerciantes procedentes de diversos países, como Alfredo Chain, que murió trágicamente, con domicilio en Primo Verdad, con venta de artículos en abonos; los señores Miguel y Manuel Kuri Awad, con su fábrica de hielo por la calle de Lerdo; Juan Comte con su garaje en la calle de Hornedo; Moisés Kotlarchik, con su expendio de ropa en Juan de Montoro 46; Sam Lifchite Chernakoff con su perfumería "La Corona", de Juárez 22; José Larrañaga, con su despacho de cerveza en Colón 9; el Sr.


Vicente Matute, con su "Relojería Alemana" en Juárez 6; Mishnbarta Antonio, con su pastelería en Arteaga 24; Luis Ponsa, con su "Gran Panadería Francesa" de Juan de Montoro y Morelos; Francisco Rossen con su tienda de ropa, de Colón 10; Andrés C.

Settshiw, tenía su café "Al Minuto" en Madero y Morelos, que también estuvo en la acera norte de la Plaza Principal; la agencia de equipos para oficina de Ramón Seijo Borras, en Madero 21; María Guadalupe Delahanty de López, con su expendio de ropa en el Mercado Terán; Adib J. Farah con ropa y calzado en el mismo Mercado Terán; el expendio de hielo de Felipe Awad Llaguno, en Guadalupe número 3 y algunos otros.



Además existían en nuestra ciudad otros apellidos extranjeros, como Austin, Danieli, Imamura, Llamas, Hakim, Higeg, Dacasa, Ahedo, Madrazo, Newman, Baker, Berlié y muchos otros.


Con el tiempo algunos de los apellidos mencionados se perdieron al morir los poseedores y no dejar descendencia, o al emigrar a otros lugares o bien, al regresar a su lugar de procedencia; algunos se integraron a otras familias de origen hispano, de tal manera que ya forman parte de nuestra sociedad y se han vuelto familiares.



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