Toda una tradición en Aguascalientes

La Calle del Codo

Es un agradable andador y allí se encuentra un café en el que se reúnen empresarios, estudiantes, maestros, poetas y gente de todos los sectores a comentar las incidencias del día, los problemas, los éxitos, los sinsabores y cómo de que no, lo maravilloso que es la vida, ese don con el que Dios cotidianamente nos está bendiciendo


ALDO BONILLA CHAVEZ



Algo tiene el centro de nuestra ciudad que desde siempre ha sido un atractivo para propios y extraños, el motivo es lo de menos, siempre se busca el pretexto para pasear por el centro. Algo tiene que siempre es un deleite caminar por cualquiera de sus calles, iniciar por cualquier rumbo, sobre todo por la parte antigua, todas conducen al centro de la ciudad, que siempre conserva su atractivo, su encanto, su magia.


A pesar del crecimiento de la ciudad, con sus múltiples colonias y nuevos fraccionamientos, sus muy modernos y completos centros comerciales, donde se puede encontrar de todo y que para algunos, es motivo de sobra para no desplazarse al centro, esta zona de la ciudad siempre conserva su atractivo.


Y por más retiradas que se encuentren las viviendas, los pobladores siempre encuentran un motivo para venir al centro; por venir a misa, por realizar alguna compra en alguno de sus múltiples y bien surtidos locales comerciales, por encontrarse con los amigos, por observar a la gente y los aparadores, por venir a disfrutar de un aromático café, a comer o a cenar en alguno de sus restaurantes o cenadurías.


Entre semana o fin de semana, a cualquier hora del día, siempre habrá tiempo para recorrer tranquilamente sus calles, sus comercios, sus jardines, sus templos y los que gustan de lo antiguo, observar los pocos edificios de otras épocas que nos ha dejado la piqueta, y platicar con personajes de otras tiempos ya con su misión cumplida, que descansan plácidamente su carga de años en la Plaza de Armas o en alguno de sus jardines, siempre dispuestos a compartir sus experiencias, siempre dispuestos a compartir sus recuerdos de tiempos pasados para ellos inolvidables, a los que quieran escucharles.

Y para llegar al centro se puede iniciar por cualquier punto, recorriendo calles de tiempos pasados, que afortunadamente conservan sus trazos originales, que vienen del origen mismo de la ciudad, de cuando surgieron en torno al antiguo Camino Real o camino de Las Villas, el mismo que conducía a las Villas de Lagos y de San Juan.


Hoy en FUERZA AGUASCALIENTES habremos de referir que las calles de Aguascalientes han sido testigos de muchas hazañas, de muchas leyendas que le han dado fama, una de ellas la calle Del Codo, en pleno centro citadino.

Es un agradable andador y allí se encuentra un café en el que se reúnen empresarios, estudiantes, maestros, poetas y gente de todos los sectores a comentar las incidencias del día, los problemas, los éxitos, los sinsabores y cómo de que no, lo maravilloso que es la vida, ese don con el que Dios cotidianamente nos está bendiciendo.


Es la legendaria calle Del Codo, la cuna en la que nacieron el legendario pintor Saturnino Efrén de Jesús Herrán así como de Eduardo J. Correa, arteria que también rinde homenaje al profesor Eugenio Carrerón Díaz "Don U", quien vivió allí durante muchos años y que también tiene una hermosa placa para perpetuarlo que dice, entre otras cosas: "A mis hijos jamás les di un consejo, a ellos siempre les di un buen ejemplo".


De acuerdo a lo que se ha dicho a FUERZA AGUASCALIENTES, desde su configuración como sitio de paso y luego como villa, comenzaron a crearse las calles a partir de la gran Plaza Principal, su iglesia, las casas de Gobierno y las de los terratenientes.

La historia nos cuenta que por mandato virreinal se establecía que las calles de lo que sería la ciudad fueran rectas, anchas y que estuviesen en un lugar plano y lejos de encharcamientos.


De esa forma comenzaron a surgir nuestras calles.

Inicialmente llevaban los nombres de algún hecho.

No tenían nombres de personajes y si así ocurría eran de algo curioso como la Calle del Muerto, Del Tesoro, la Del Terror, De la Cárcel, De la Botica, Del Reloj, que es hoy la calle Juárez.


Eso fue en tiempos de la Colonia.

Entonces los nombres fueron muy simpáticos y curiosos.

La situación comenzó a cambiar a fines del siglo XIX.

Es cuando el Gobierno decide honrar a sus personajes, por lo que surge así la Calle Juárez en todas las ciudades del país en honor del Benemérito de las Américas.

Por regla era a personajes fallecidos en reconocimiento a sus grandes aportaciones a la patria.


En Aguascalientes sucedió lo mismo.

El 90% de las casas eran de un solo piso, por eso se le conocía como una ciudad "chaparra".

Su calle principal era la Juan de Montoro, llamada precisamente Principal, luego Centenario y hoy de Montoro.

La José María Chávez se conoció como la Del Obrador.

La Calle del Circo, hoy Insurgentes. La de La Merced, hoy Venustiano Carranza, se conoció también como Isabel la Católica y luego Carrillo Puerto. De la iglesia a San Marcos fue la Calle del Placer y también del templo a Catedral la de la Alegría.

La Matamoros se llamó Calle de los Dueñas.


El Cuartel de las Palomas estaba en lo que hoy es Rayón y Galeana y ese rumbo era conocido por dicha construcción. En sus inmediaciones había muchas meretrices.

En el Panteón de La Cruz la calle Valentín Gómez Farías era conocida como de Las Animas.

La del Cupido, por las parejas de novios, luego fue De la Estrella y hoy es 16 de Septiembre. Otra muy connotada fue la de la Sorpresa, que hoy es Hidalgo y que se llamaba así porque quizás asaltaban o asustaban.


La Calle del Codo desde finales del siglo XIX se le puso así y aún mantiene el nombre.

Crónicas antiguas establecen que ese espacio, que era parte de una traza paralela al Camino Real, que en su momento venía de La Villita -Encarnación de Díaz- y pasaba por lo que hoy es Mahatma Ghandi, que se prolongaba por la calle del Obrador -hoy José María Chávez-, se extendía por Independencia hasta Trojes de Alonso.

Esa era la ruta principal del Camino Real de los tiempos de la Colonia.

Una gran calle que entroncaba con Mahatma Ghandi es lo que hoy es Galeana y que cerraba en la Calle del Codo, una traza defensiva.


Era una calle que tenía techos de teja, lo que nos hace suponer que eran las tejas fabricadas en el antiguo Barrio de Tejas -La Estación-.

Esa traza, presidida en la parte posterior por la Catedral Basílica y en la parte colindante con la Casa Parroquial, junto a lo que hoy es el teatro Morelos, que era un mesón y por otro lado lo que es la Casa de la Cultura y que funcionaba como Seminario y Convento.

La primer noticia que se tiene de esta Calle del Codo data de 1843.

Don Agustín R. González en sus libros históricos nos dice que ahí estaba un cuartel que veía al oriente y cerraba en dicha arteria.


Era sede del Regimiento al que le decían "Los Rodillones".

Estaba a cargo de los generales Mariano Chico y Nicolás Condell -un militar sumamente duro que fue el que construyó la balaustrada del Jardín de San Marcos-.

Dicho cuartel en alguna ocasión fue tratado de tomar por militares disidentes, encabezados por Justo Esparza y el capitán Burgos, quienes fracasaron, fueron hechos prisioneros y tras un juicio sumario fueron fusilados.


Ahí es donde nace, se conforma y se inician las citas de la existencia de la Calle del Codo, hoy dedicada a un grande del deporte y el magisterio, el profesor Eugenio Carreón Díaz, cariñosamente conocido como "Don U", una arteria singular del Aguascalientes de hoy, la única con esa conformación y que termina en una letra "L", que nos hace suponer, que era la clásica traza defensiva, paralela al Camino Real en donde las hordas eran terribles.

Calle muy singular, con el edificio que todos conocemos y que da a la Calle Guadalupe Victoria, en donde en alguna ocasión estuviera el hotel Lafayette, o también fue fábrica de tabaco, puros y cigarrillos y que luego sería sede de la oficina de Hacienda.


Es una calle de conformación histórica en cuyo subsuelo se encuentran construcciones muy antiguas de tipo acueducto, que de ninguna manera son las cuevas de Juan Chávez y que se comunicaban entre sí, conformando depósitos de agua pluvial.

Así pues la Calle del Codo es un espacio histórico muy importante para los HIDROCALIDOS, calle que en en los años, 50s, 60s y 70s del siglo pasado era escenario de luchas estudiantiles, las confrontas clásicas del "nos vemos a la salida", se dirimían en esa arteria, por su cercanía con la Escuela Federal Tipo, el Colegio Alcalá, el Esperanza, el Guadalupe Victoria y hasta el mismo IACT.


En esa calle nacieron Saturnino Efrén de Jesús Herrán y Eduardo J. Correa y ahí vivieron Jesús F. Contreras y "Don U" y por eso hoy hay una placa en su honor.

Ahí era la cita para el "ring", en donde las diferencias personales de los muchachos de aquel entonces se solucionaba o se complicaban, calle también que se convertía en un espacio deportivo, pues muchas veces se utilizaba como diamante de beisbol para los jóvenes.


Calle en donde más de alguna ocasión el romance imaginario floreció, entre la confronta visual de alumnas y alumnos que con una sola mirada echaban a volar su imaginación para un juvenil romance.

Así pues la Calle del Codo es para los aguascalentenses de un enorme significado histórico y en donde si no nació allí sí vivió nuestro ilustre Jesús F. Contreras, así como el historiador Eduardo J. Correa.

Es un lugar de enorme tradición cuya historia merece conocer la generación del nuevo siglo.


Y es que conocer la historia es conocer nuestras calles.

Ellas son las que fueron formando los barrios que han forjado la leyenda de lo que fue Aguascalientes en sus inicios.

Hoy la nomenclatura rinde honor hasta a personajes que nada tienen qué ver con México.

Hoy hay gobernantes que sin merecerlo en cuanto llegan al poder lo primero que hacen es imponerle su nombre a alguna de ellas atentando así contra la misma sociedad.

Es risible esto y tendrá que cambiar porque imponerle el nombre de alguien a una calle es porque realmente lo merece.

De un personaje o de un hecho histórico que nos honra y todos debemos pugnar porque esto siga respetándose.

No es posible que neopolíticos que nada han hecho quieran trascender imponiéndole su nombre a una calle.

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