Templo y Convento de el Señor del Tepozán

Maravilla para presumir


+ Presume un Cristo milagroso que es venerado por miles y que es uno de los grandes tesoros de Real de Asientos; el Convento da cuenta de pasajes y leyendas macabras, así como de la minería, los esclavos que se trajeron durante muchos años de Zimbabwe, de las armas e instrumentos de los indios


ALDO BONILLA CHAVEZ



El director municipal de Panteones, don José Palomino Romo, es hoy huésped de nuestra sección NOSOTROS SOMOS AGUASCALIENTES y nos dice que hay ser optimistas ante las crisis que nos afectan y ver hacia adelante sin olvidar nuestro pasado para dimensionar en toda su magnitud de lo que hoy disfrutamos como ciudad y como Estado.

Hay un dicho popular que dice que "todos los caminos llevan a Roma", haciendo referencia a la bien estructurada red de caminos que existió en el Imperio desde antes de Cristo, y que aún perdura hasta nuestros días; esto bien se puede aplicar a Aguascalientes, ya que nuestro Estado cuenta con una red carretera que permite un fácil acceso a todas sus comunidades.


Muchas veredas y caminos estatales parecen terminar en el Municipio de Asientos -fundado en 1548-, o mejor dicho, Real de Asientos, que guarda en sus entrañas bellos tesoros arquitectónicos y hermosas, pero también muchas tenebrosas leyendas.

Asientos es un Municipio totalmente transformado y en pleno auge, conserva una belleza impresionante, donde destacan los cerros que convierten a esa zona en un paraje extraordinario. Es una de las grandes joyas coloniales que aún existen en Aguascalientes y, por lo tanto, un tesoro que merece admirarse y uno de sus grandes y muchos atractivos lo es el templo en donde se venera al Señor del Tepozán.


Según mucha gente, es un Cristo milagroso que se encuentra en una construcción que para algunos pudiera ser pequeña, pero es grandiosa por su arquitectura de los tiempos de la Colonia y también es inmensa por todo lo que significa.

Es la Iglesia-Convento del Señor del Tepozán, una auténtica joya en donde el pasado económico y religioso de la región de Asientos se hace presente.

Un pasado extraordinariamente bello e histórico que todavía se puede disfrutar, en donde se confunden el viento, el piar y el canto de las aves que habitan ese lugar, en donde el sonido del bronce campanil nos invita a la reflexión, a la meditación.


Un pasado que se hace presente y que está a nuestro alcance, sólo basta con que lo deseemos para hacerlo una realidad, por ello no sólo creemos sino que estamos convencidos de que vale la pena hacer el viaje a Asientos para encontrarnos con esta Iglesia-Convento del Señor del Tepozán, una obra colosal que es para presumir.

El templo y su Convento aledaño, cuenta a FUERZA AGUASCALIENTES don José Palomino Romo, director Municipal de Panteones y quien radica en Villa Juárez, es una de las contadas obras coloniales que no sólo se mantienen de pie, sino que se han mejorado.

Nació, primeramente, como una pequeña ermita en 1648 y en 1726 surgió ya como templo y Convento de los monjes Franciscanos.


En Asientos hubo mucho vandalismo y saquearon varias veces la notaría parroquial, por lo que hay muy poca historia que se perdió más después de la Revolución en que aparecieron los "alzados", terror de la región. Según leyendas, el Cristo fue encontrado en el tronco de un Tepozán, un árbol que se dio mucho en la región, lo llevaron al templo de Guadalupe en 1668 y según las pláticas, se regresó tres veces a la ermita, por lo que se le hizo su templo. Dice la leyenda que el Señor del Tepozán llegó a Asientos para que se acabaran las injusticias y la esclavitud -aquí se trajo a muchos negros de Africa a los que se les daban tratos infrahumanos-.


Cristo es para todos y no sólo para la gente de raza blanca, nos dice don Pepe Palomino Romo y por eso su imagen es negra, para evitar la esclavitud que se dio en Asientos. En el sagrado Recinto, se encuentran retablos del Viacrusis y pinturas de varios siglos que muestran el sacrificio de Jesús. En la nave central de la iglesia, se puede admirar el hermoso Cristo del Tepozán, que es tan milagroso que muchas personas de diferentes partes del país lo visitan para cumplir una manda por los favores que les ha hecho.



Esto se da más en su día, el primer domingo de julio y no voy a mentir pero vienen más de diez mil personas y la gente de la región llega caminando en peregrinaciones.

Así pues, esta colosal obra cuyos orígenes datan del Siglo XVII, está conformada por una pequeña iglesia que está abierta a la feligresía y que tiene a un lado al Convento, en donde se encuentran los restos de uno de los primeros párrocos y luego el retiro, con sus celdas para los religiosos que acudían a meditar.

Ese retiro cuenta con pasillos que tienen unas arcadas muy señoriales y extraordinariamente bellas, así como el campanario de la iglesia que es una auténtica obra de arte.


Todo eso se encuentra en un terreno que forma parte de un paisaje de ensueño, que tiene como testigos o escenario las perforaciones mineras de Santa Francisca a escasas dos leguas de Asientos, a una hora aproximada de la ciudad.

Acudir a visitar el templo del Señor del Tepozán, agrega, es disfrutar de una escenografía impresionante de un Aguascalientes que es poco conocido y que vale la pena conocer.

Es una joya colonial que nos debe llenar de orgullo a todos los aguascalentenses y que es digna de ser visitada y admirada. La casa de retiro o Convento es extraordinaria, allí hay guías que dan cuenta de historias fascinantes y aterradoras, por lo que para quienes gustan de esos relatos de lo sobrenatural es una visita increíble.


El inmueble data de los tiempos de la Colonia y en las celdas que ocuparon los y las religiosas, se han hecho adecuaciones para presentar historias de terror, por lo que los visitantes están expuestos a sufrir muchos sustos, aunque también hay otras habitaciones en donde se pueden conocer detalles de la época, cuando se traían a esclavos negros de Zimbabwe. En el Convento hay que subir una escalera que nos lleva a varios cuartos aterradores, eran los de los monjes y monjas franciscanas. En la primera, que es cerrada al llegar los visitantes, ponen un audio que da cuenta de una leyenda que data de principios del siglo XX. Una señora, que estaba muy enferma, dice el audio, solicitó la presencia de un cura, quien al llegar a su lecho le dice: ¿qué te pasa?, ¿por qué tiemblas?, ¿de qué estás enferma?


Es que se me aparece un muerto.


No, no eso no es cierto, le contesta.

Entonces la cara de la mujer se transforma en una mueca de espanto y le dice: sí, si es cierto, mírelo, aquí está. Entonces el padre sin verlo, le dice al muerto: ¿qué quieres?, ¿por qué asustas a esta mujer? A lo que el ánima le contestó: necesito que me paguen una deuda. Dame una prueba de que existes, le dijo el sacerdote.

El difunto le dijo a la señora que le diera la mano al cura y que ésta estaría mojada de sudor. El padre, con cierta burla, le dijo que eso no era prueba, sino algo natural.

El muerto le repite a la mujer, dale la mano y ésta estaba empapadísima.


Entonces el padre abrazó su Escapulario le dijo: ¿qué quieres para que dejes de penar?

Y con voz cavernosa le reitera: necesito que me paguen una deuda.

Busquen dónde escondí mi dinero, les voy a decir dónde.

De inmediato el sacerdote fue al lugar indicado, sacó la fortuna y fue a pagar la deuda, con el resto le hicieron unos arreglos a la parroquia.

La gente dice que todavía hoy en día sigue apareciéndose.

En otro cuarto se encuentra la figura momificada de un monje -llamado San Pedro-, sentado sobre una letrina, que tiene entre 20 y 22 metros de profundidad. Es un monje que según la leyenda, cuando llegó al Tepozán vivió en las habitaciones inferiores y que al morir deambulaba por todo el Convento.



Estaba en el templo de Guadalupe y desde hace algunos años se encuentra en este cuarto, que era el baño y mucha gente asegura que se mueve.

Según me contaron, agrega don José Palomino Romo, hace algunos años, a las puertas donde está la figura del monje, gente de TV Azteca que acudió a hacer un reportaje para un programa sobre hechos paranormales se llevó tremendo susto.

La visita fue en la noche y cuando iban subiendo las escaleras, en compañía de una vidente que trajeron, al llegar a ese cuarto vieron cómo se movía el monje, todos quisieron correr, eran como unas diez personas y la conductora dijo que se sentía mal y de pronto se desmayó, por lo que todos acudieron a ayudarla.


La vidente pidió velas, agua bendita y alcohol para reanimarla y como que quería reaccionar, pero volvía a desmayarse, tengo que hacer un exorcismo, dijo y se desconoce si así lo hizo porque se la llevaron a Aguascalientes y luego ya no se supo qué pasó.

En otro cuarto hay ropa de los religiosos y pinturas del siglo XVIII, todas del Viacrucis y otros pasajes de la vida de Jesucristo, así como de la Virgen María y del Señor San José, también se encuentra libros de los Franciscanos, todos en latín, mientras que en otra habitación se muestran diferentes objetos que utilizaban los mineros.


Habrá que destacar que todos los cuartos están equipados con modernos equipos de video, por lo que las historias son fascinantes, pues hacen que el visitante las viva y se aterrorice.

También hablan de los guachichiles y chichimecas, los indios que habitaron la región, mientras que en algunas celdas, de monjas, se platica que se encontraron muchos fetos empoltrados en las paredes y cuentan las leyendas que a una le gustaban mucho los juegos de azar y se cree que la poseyó el diablo, por lo que como castigo se golpeaba en las paredes y en su cuarto dejó huellas, de sus manos, totalmente ensangrentadas.


En el Convento se encuentra también una celda muy húmeda, el cuarto en donde los religiosos se flagelaban. Lo cierran y hacen pasar tremendo miedo a los visitantes, ya que todo queda en tinieblas y en medio de un frío que cala hasta los huesos, de repente se escucha un audio verdaderamente macabro y espeluznante en el que un monje se está flagelando y pidiendo perdón en latín. Deben tocar el Cristo que está en una de las paredes o de lo contrario la maldición de los monjes les seguirá por siempre, dicen los guías de turistas.


El Convento, a la luz del día, es una bella obra arquitectónica, pero de noche la mayoría de sus habitaciones son terriblemente macabras y dan cuenta de posesiones demoniacas, además de que en una de ellas al tomar gráficas, no sale nadie más que la figura del Diablo. Don José Palomino Romo dice que por las noches se asegura que se abren solas las ventanas y las puertas de las celdas, esto con gran estruendo, agregando que en algunos de los baños fueron emparedados fetos y hasta personas, una de las cuales, sale por las noches. En el campanario se ahorcó un fraile y se dice que por las noches se puede ver, también es frecuente escuchar una voz de ultratumba, de una mujer, que pide que ya la gente se vaya


En otras habitaciones hay vestigios de los indios, así como sus instrumentos musicales y en otros pinturas y crónicas que dan cuenta de la época de la esclavitud, de cómo se traían de Zimbabwe, Africa, a los esclavos que poblaron Asientos, los que eran trasladados, completamente hacinados, en barcos, donde sufrían tratos infrahumanos.

El viaje duraba de 4 a 6 meses y al llegar eran marcados como si fueran bestias.

Por ahora basta reiterar que Asientos es una tierra que generosamente acoge a sus visitantes, y después de disfrutarla al máximo, irremediablemente se llevan la consigna de volver, extasiados por sus lugares, su gente, su historia, sus leyendas.



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