Simpático origen de la calle Madero



+ Se dice que tuvieron que distraer al Jefe Militar, junto con sus principales subordinados, en una casa ``non santa'', en donde hubo pago del gobierno para que corrieran las bebidas espirituosas a raudales y las muchachas del lugar hicieran las delicias de los militares para que no se dieran cuenta del derribo del Callejón


ALDO BONILLA CHAVEZ



El origen de la calle Madero, afirma la licenciada e investigadora Tita Topete Ceballos, según los decires de la gente de principio de siglo pasado, se dio de manera muy simpática.


Por ahí se tejen historias en donde alguien habla de que para los efectos de que se llevase a cabo la gran Avenida Madero, se hablaba de que el gobernador Alberto Fuentes Dávila tenía desacuerdos con el comandante militar de la zona.

Eran los tiempos en los que el Ejército imponía su ley sobre la autoridad civil.

Al parecer el jefe militar no estaba muy de acuerdo en la ampliación de la avenida y no quería la obra porque se acabaría con el Callejón de Zavala, algo que era muy pintoresco de la época.


Se afirma que tuvieron que distraerlo, junto con sus principales subordinados, en una casa ``non santa'', en donde hubo pago del gobierno para que corrieran las bebidas espirituosas a raudales y las muchachas del lugar hicieran las delicias de los militares para que no se dieran cuenta del derribo del Callejón.


Son aspectos colaterales a una historia que con el paso del tiempo se convierte en mito, en leyenda que la gente de aquella época así lo estableció, dice a FUERZA AGUASCALIENTES la hija de don Alejandro Topete del Valle, el ilustre historiador que durante decenas de años fue el Cronista de la Ciudad.


Refiere que principios del siglo xx, concretamente el año de 1911, las riendas del gobierno local estaban a cargo de don Alberto Fuentes Dávila, quien ya antes había sido gobernador interino en varias ocasiones y quien vislumbró el desarrollo citadino por lo que ideó diversos proyectos para impulsarlos, entre ellos el de hacer lo que tendría que ser la principal avenida. Fuentes Dávila entre otras cosas creó la Dirección General de Educación, la Escuela de Artes y Oficios y la Escuela Superior de Comercio y Agricultura, lo que fue luego el IACT y hoy la UAA.


Como todo buen gobernador, no era ajeno a la modernización de su época, por lo que impulsó la actualización de las rúas citadinas y a él se debe la creación de lo que hoy es la Avenida Madero que culmina en la Plaza Patria.

La Madero no era la principal, esta era la Juan de Montoro, anteriormente calle de Ojocaliente.


Ante la necesidad de una mejor vialidad a un Aguascalientes de principios del siglo XX, que ya entonces registraba problemas vehiculares, pues en ese tiempo fue el inicio de los tranvías eléctricos, los que transcurrían en una de sus bifurcaciones de la Plaza hasta Ojocaliente transitando por la avenida Ojocaliente.

Fue cuando se decide la apertura del antiguo Callejón de Zavala que se levantaba en la primera cuadra de la Avenida Madero, un Callejón que entre otras características contaba con un cine y una pista de patinar.


Al desaparecerse el Callejón de Zavala y crearse la Avenida Madero se le impuso el nombre de Avenida de la Convención, pero el pueblo, dolido porque se había derrumbado el callejón, principalmente los dueños de las fincas derruidas, le dieron por llamarla ``Calle de las Lágrimas''.


Para muchos significó la pérdida de su patrimonio, no sabemos, dice Tita Topete Ceballos, si se les indemnizó o por qué fue tal protesta, lo que es cierto es que el Callejón de Zavala se convirtió en lo que se conoció como la ``Calle de las Lágrimas'' por el lado popular mientras que oficialmente se le llamó Avenida de la Convención.



Posteriormente esto cambió y se le impuso el nombre de Francisco I. Madero.

Una vez que se remodeló quitando el Callejón, tuvo un camellón central y en su parte final estuvieron los famosos leones de cantera. En esa misma cuadra se ubicaba la ``Fuente de las Ranas'', el adorno que se le daba a la avenida en cuestión que con el tiempo se convirtió y sigue siendo, en la principal de Aguascalientes.


VAMOS A MADEREAR


Por otra parte Tita Topete Ceballos, una colaboradora invaluable de FUERZA AGUASCALINTES, destacó que dicen... y dicen bien, que una ciudad sin historia carece de magia.


Y en Aguascalientes, la magia es producto de nuestra cultura, de la planeación, la buena administración y los mejores servicios para sus habitantes.

Así la historia nos recuerda a quienes nos antecedieron, el qué y cómo lo hicieron, por lo que en el futuro la historia dará cuenta de lo que fuimos, el qué y el cómo lo hicimos.

Desde tiempos lejanos de nuestra juventud era muy frecuente que escucháramos: ¨Vamos a Maderear¨, algo que de momento no entendíamos y que sin embargo tiempo después disfrutamos en grande y hoy ocurre lo mismo, con una avenida Madero que es el corazón mismo de la ciudad y que fue embellecida durante la administración municipal de Lorena Martínez.


Así las cosas, ¨Vamos a Maderear¨, es evocar tiempos sumamente románticos.

Hoy también nos llenarnos de orgullo con la transformación tan radical que sufrió indiscutiblemente una de las principales calles de nuestra gran ciudad: la Madero.

Se le cambió el rostro a una calle simbólica, una avenida histórica que, desde su surgimiento, se convirtió en la principal de la bella ciudad de Aguascalientes.

¨Vamos a Madererar¨, es lo que decían los jóvenes de los 50s, 60s y 70s, y es que pasear e ir de compras a la calle Madero era algo verdaderamente extraordinario que hoy se repite con inmenso gusto. Con apego a los tiempos y también con el sacrificio de los comerciantes, se le cambió el rostro a una avenida que hoy se presume más que nunca.

La avenida Madero, la de los legendarios leones de la década de los 50s y principios de los 60s, consolida la belleza de una ciudad que, sin duda alguna, es una de las más bellas de todo el país.


Y lo increíble es que mucha gente no dimensiona la belleza de Aguascalientes.

Son nuestros visitantes los que no se cansan de elogiarla y de afirmar que los aguascalentenses somos privilegiados por tener una ciudad tan bella y, a pesar de todo lo que se diga, tan tranquila -a diferencia del resto del país-.


Y con el cambio de rostro la histórica calle Madero, ha realzado la belleza de Aguascalientes y no solo eso ha logrado que el comercio repunte, ya que allí se dan cita para comprar o simplemente pasear, nuestros visitantes y la gente, y no se diga las familias, se vuelvan cotidianamente, por eso es que creemos que hoy debe ponerse de moda nuevamente: ¡Vamos a Maderear!



Por eso y por muchas otras cosas más, vale la pena recorrer la avenida y disfrutar, en algunos de sus cafés, como BEANS CAFÉ de Madero 213-A, dialogando de manera muy amena y también para recordar algunos pasajes históricos de esa calle Madero que en 1914, cuando surgió para sustituir al Callejón de Zavala, se le conoció como la Calle de las Lágrimas.


Apenas hace unos días tuvimos el privilegio de dar un paseo por esa legendaria calle, en compañía de Tita Topete Ceballos, quien dijo que pasear por la Madero es algo extraordinario que la remontaba a sus tiempos estudiantiles y claro que hoy al ver su transformación es un gusto para todos los aguascalentenses ver que no se equivocó.

Además de la transformación que hoy luce la calle Madero, está convertida en un gran apoyo para el sector comercio, ya que en honor a la verdad a mucha gente de Aguascalientes se le ha olvidado que el centro es el corazón de la ciudad es en donde late todo.


Y así como el centro citadino es el corazón de la ciudad, la avenida Madero es la vena aorta, ya que desde su creación se convirtió en la calle principal de Aguascalientes, por lo tanto hoy le reiteramos la invitación a los lectores de FUERZA AGUASCALIENTES: ¨¡Vamos a Maderear!¨.

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