Ser adulto mayor es ser un gran sabio

La vejez


+ Qué excelente es llegar a una edad de adulto mayor, pues es señal de que has sido sano la mayor parte de tu vida, qué bueno que se ha llegado a la jubilación, pues eso es signo inequívoco de que trabajaste mucho durante tu edad productiva

HERIBERTO BONILLA BARRON



Claro que siempre será bueno hacer un alto en el camino para reflexionar en lo que nos ha pesado y lo que estamos haciendo, es tiempo también de brindarnos más a los demás y abrir el corazón a nuestros semejantes y ante esto en FUERZA AGUASCALIENTES, ratificamos que son más, mucho más las cosas positivas que las negativas, por lo tanto ya basta de tanto amarillismo, que si los suicidios, que las ejecuciones, la miseria y los malos gobernantes, hay que pensar de manera positiva y por lo tanto estamos seguros que lo bueno también vende, solo hay que darle la adecuada presentación.


Ante esto creemos que al llamado Adulto Mayor se le tiene que ver con admiración, con respeto, con amor, con cariño y hasta con veneración, basta recordar cómo las antiguas civilizaciones hablaban de los Consejos de Ancianos, un grupo de individuos que por su experiencia se encargaban de guiar u opinar en relación a los que conducían los destinos de un país determinado o de un grupo étnico determinado.


A los Adultos Mayores son a los que se tiene que entregar mayores espacios de reconocimiento, de atención más que nada, hoy lamentablemente vemos cómo los jubilados vagan, deambulan como perdidos en un tiempo y espacio que ya no es de ellos.

Hoy también vemos que ya se acabaron aquellas actitudes cívicas que en la escuela se nos daba, de ceder las calles y las banquetas para que pasaran, de ceder el asiento en los camiones.


Hoy es triste decirlo, ya casi nadie quiere atenderlos, no nos preocupamos por ellos, ni pareciera importarnos que el final de sus días sea si no glorioso sí significativo.

Lamentablemente el Adulto Mayor pareciera ser un trasto inútil, algo que estorba, cuando que todos deberíamos hacerlos sentir útiles, con relación a su experiencia de la cual se debe tomar lo mejor porque los tiempos idos no son iguales a los actuales.

Aunque duela decirlo, la sociedad ha perdido la noción de Dios, el cristiano no está viviendo como cristiano, la mayoría se está dejando invadir por el egoísmo, no se están aceptando las parejas, no se están queriendo de verdad, porque son muy egoístas y primero están cada uno de ellos y después el otro. En tanto persista el egoísmo existe el riesgo de que los hijos no escuchen el llamado de Dios.


Si la sociedad infundiera realmente el amor a sus semejantes todo cambiaría, no habría asilos, no habría niños de la calle que son la vergüenza de nuestra sociedad.

Nadie entiende por qué hay niños de la calle, porque si los hijos sólo se abandonan porque no les sirven, entonces se ha perdido el espíritu de dar la vida por sus hijos.

Lamentablemente hoy se multiplican los asilos pero no para enviarlos como una forma de que tengan una vida mejor, sino para dejarlos olvidados porque los consideran como un estorbo en nuestra vida y los arrumban cual objeto inservible, situación que no debería permitirse en esta sociedad modernista.


Hoy los hijos y las familias en el peor de los casos, los mandan a la calle y viven su miseria a través de la limosna, y claro que causa dolor al verlos tras un carrito de paletas o con su canasta de semillas tratando de sobrevivir y ganarse la vida, porque todavía hay muchos que trabajan en lugares donde hay jóvenes para sostenerse y formar parte del sustento familiar en lugares donde hay jóvenes.


Hoy en esta generación del materialismo se ha perdido el cariño, el agradecimiento y el respeto, con ese tipo de paternidad dejando a la familia desprotegida, de allí que soy un convencido de que nuestras leyes y ordenamientos jurídicos deberían actualizarse, para crear instituciones que obliguen a mimar, querer, cuidar a los ancianos y llevarlos de la mano de una forma decorosa reconociendo todo lo que aportaron a una sociedad y una familia, de tal forma que el final de sus días lo transcurran sin la agobiante sombra de la necesidad, de las carencias, de la falta de afecto y reconocimiento.


Frente a esta triste realidad que se nos presenta, en FUERZA AGUASCALIENTES, ya siendo ¨sesentones¨, compartimos con nuestros lectores algo que hemos pensado desde hace mucho y que hoy tendremos que poner en práctica y que todos, tarde o temprano, tendrán que hacer, recordándole a los jóvenes impetuosos que ven con desdeño a los Adultos Mayores, que ¨cómo me ven se verán…. Si es que llegan a nuestra edad¨.


SER ADULTO MAYOR ES SER SABIO


Qué excelente es llegar a una edad de adulto mayor, pues es señal de que has sido sano la mayor parte de tu vida, qué bueno que se ha llegado a la jubilación, pues eso es signo inequívoco de que trabajaste mucho durante tu edad productiva, que puedes escribir o leer esta publicación, pues aun con lentes, tu vista te permite seguir siendo independiente, que aunque lento, aún puedes caminar e ir a donde tú deseas.


Que puedas acudir a reuniones es señal que todavía tus amigos siguen vivos y te mantienen vivo, que un café es significativo de 1000 anécdotas y 10000 sonrisas, que todavía amas a alguien es señal que tienes un corazón sano y sediento de seguir viviendo, por lo tanto han que dar las gracias por el blanco de nuestros cabellos, pues es señal de que no se nos ha caído y aún podemos decidir sobre el corte de cabello, por lo tanto nunca hay que permitir que nadie te llame despectivamente viejo pues no lo eres, tú eres sabio por tu experiencia y sabiduría acumuladas.



Cuidarás tu presentación todos los días: viste bien, arréglate como si fueras a una fiesta. Qué más fiesta que la vida. No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación; nada justifica el enclaustrado o ser preso voluntario. Saldrás a la calle o al campo de paseo. El agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece.


Amarás al ejercicio físico como a tí mismo: un rato de gimnasia, una caminata razonable dentro o fuera de casa, vence la inercia o inspira diligencia. Evitarás actitudes y gestos de viejo derrumbado; la cabeza gacha, la espalda encorvada y los pies arrastrándose. ¡No! que la gente diga un piropo cuando pases.

No hablarás de tu vejez ni te quejarás de sus achaques; acabarás por creerte más anciano y enfermo de lo que en realidad estás y te harán el vacío. Nadie quiere escuchar historias de hospital, elude llamarte viejo y considerarte enfermo. Cultiva el optimismo sobre todas las cosas: al mal tiempo, buena cara. Sé positivo en los juicios, de buen humor en tu lenguaje, alegre de rostro, amable en los ademanes. La vejez no es una cuestión de años, sino de estado de ánimo.


Tratarás de ser útil a ti mismo y a los demás: no eres un parásito o una rama desgajada por descuido del árbol de la vida. Bástate hasta donde sea posible y ayuda con un consejo o servicio. Trabajarás con tus manos y tu mente: el trabajo es la terapia infalible. Cualquier actitud laboral, intelectual o artística, se constituye en medicina para todos los males.

Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas: desde luego las que se anidan dentro del hogar, entre todas las edades, niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida, luego ensancharás tu corazón a los amigos, huyendo del bazar de las antigüedades. No pensarás que todo tiempo fue mejor: deja de estar condenando a tu mundo y maldiciendo tu momento, sé positivo siempre, alégrate de que entre las espinas florecen las rosas y que el opaco cuerpo de la luna, está destinado a dar luz de inspiración amorosa.


Hoy lamentablemente el Adulto Mayor pareciera ser un trasto inútil, algo que estorba, cuando que todos deberíamos hacerlos sentir útiles, con relación a su experiencia de la cual se debe tomar lo mejor porque los tiempos idos no son iguales a los actuales.


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