Se ensañan con la gente más necesitada

Crecen las casas de empeño


+ El problema estriba en que al no haber topes en las tasas de interés que manejan por las cantidades que prestan por el empeño de prendas, abusan de la necesidad que tiene la gente de acceder a financiamiento


ALDO BONILLA CHAVEZ



Sin haber ley ni autoridad que las regule y vigile, las casas de empeño se han reproducido y expandido por toda la ciudad, aprovechando el amplio mercado de demandantes de dinero fresco, a quienes tiene como rehenes debido a las condiciones totalmente ventajistas con que operan.


En la ciudad trabajan actualmente entre 250 y 200 casas de empeño, muchas de ellas incluso de manera irregular, porque andan de un lado a otro y ni siquiera tienen registrado el contrato de adhesión, situación que vuelve aún más compleja su supervisión, que es lo único que puede hacer en este caso la Profeco sobre ese tipo de establecimientos.


Es tal la anarquía con la que operan las casas de empeño y los sistemas que utilizan para el préstamo de dinero por el resguardo de prendas, que inclusive resulta ahora mucho más barato contratar créditos con la banca que acceder a los préstamos de esas casas, afirmó la delegación de Profeco, quien pugnó por la intervención de los diputados para que legislen sobre el funcionamiento y sistemas que manejan ese tipo de establecimientos, a fin de proteger a los usuarios en sus derechos e intereses.


El problema con las casas de empeño estriba en que al no haber topes en las tasas de interés que manejan por las cantidades que prestan por el empeño de prendas, abusan de la necesidad que tiene la gente de acceder a financiamiento, lo que en muchos de los casos vuelve impagables los créditos porque el pignorante se ve obligado a pagar tres o hasta más de lo que recibió por la prenda empeñada", aseguró.


NO HAY DEFENSA PARA LOS USUARIOS


Los funcionarios de Profeco y de la Condusef coincidieron en señalar que es muy poco lo que se puede hacer para "controlar y meter en cintura" a las casas de empeño, porque no hay una legislación específica que regule su operación y su sistema de trabajo, lo que hace que las personas que se ven en la necesidad de empeñar sus joyas, aparatos electrónicos, muebles, vehículos y ahora también hasta sus viviendas, tengan que resignarse a perder sus objetos o bien pasar todo un viacrucis antes de salir del problema que les representa meterse con esos establecimientos mercantiles.


Para el jefe de Servicios al Consumidor de la Profeco, Luis Felipe Hidalgo Trujillo, las casas de empeño perdieron su sentido de apoyo a la gente, porque "tal parece que ahora de lo que se trata es de atracar a los clientes, no tanto por volver impagables los créditos que ofrecen por el empeño de las prendas, sino porque abusan como quieren, aprovechando que no hay ley que las controle en los sistemas que manejan".


Hay casas de empeño, que lamentablemente son la mayoría, que están aplicando tasas de interés que llegan a superar el 200 y hasta el 300 por ciento anual, incluyendo todos los conceptos en los que manejan recargos adicionales -almacenaje de las prendas, cancelación anticipada de contrato, etc.-, lo que a final de cuentas hace que los pignorantes terminen perdiendo sus prendas porque les es prácticamente imposible cubrir los saldos que se les cobran.


Sergio López, encargado de Despacho y también jefe de Verificación de la Profeco, dijo que es importante, para evitar ese tipo de "atracos" por parte de las casas de empeño, que antes de contratar algún crédito con esos establecimientos, el consumidor que se vea en esa necesidad se informe bien de las condiciones del trato y que además compare ventajas y desventajas con otros establecimientos del ramo, para seleccionar la opción menos pesada y perjudicial.


TODO ESTA A FAVOR DE LAS CASAS DE EMPEÑO



Las autoridades de Profeco y Condusef señalan que si bien es cierto que las casas de empeño tienen responsabilidades o deberes en su relación con los pignorantes, sin embargo es innegable que todo está a su favor en lo poco que se tiene en materia de legislación sobre esos establecimientos.


Los prestadores de servicio de las casas de empeño, están obligados a cuando menos cumplir con el registro de sus modelos de contrato de adhesión en Profeco -lo que no cumple ni siquiera la mitad, en el caso particular de Aguascalientes, según las mismas autoridades de la Procuraduría del Consumidor-, el cual debe utilizarse con el consumidor, así como proporcionar información en idioma Español, legible a simple vista, clara, veraz y comprobable, la cual no deberá inducir a error o confusión.


También están obligadas a informar el ramo de prendas aceptadas en el establecimiento y el porcentaje de préstamo conforme el avalúo de las mismas; asegurarse de contar con básculas o balanzas ajustadas y calibradas en sus transacciones comerciales, siempre a la vista del consumidor; proporcionar información sobre días y horarios de servicio, mecanismos para atención de reclamaciones, tasa de interés anualizada que se cobra sobre saldos insolutos, costo anual total, y gastos de almacenaje; establecer el plazo y requisitos para pago y recuperación de la prenda, así como la cantidad de refrendo a que se tiene derecho y las condiciones para ello.


Las casas de empeño están obligadas también a indicar el procedimiento de comercialización de la prenda, los requisitos y condiciones aplicables, así como lo relativo al finiquito del consumidor; formalizar la prestación del servicio mediante contrato de adhesión, en el que indiquen los conceptos, cargos, términos y condiciones del empeño, entregando en todo momento un ejemplar al consumidor; devolver al consumidor la prenda dentro del plazo convenido una vez cumplidos los términos del contrato; en caso de pérdida, deterioro o robo de la prenda, la casa de empeño deberá responder por los bienes dados en prenda y pagar la pena convencional pactada en el contrato en caso de incumplimiento de sus obligaciones.



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