PERSONAJES DE AGUASCALIENTES

Profesor Andrés Valdivia Aguilera


+ Es un hombre íntegro a carta cabal, un gestor, un promotor o trabajador social de época que el próximo día 30 estará cumpliendo 90 años de edad y quien nos dice que no espera festejos ni mucho menos homenajes, afirmando que arribar a esta edad es un triunfo en la vida

HERIBERTO BONILLA BARRON



Un triunfador dice: ¡no! Al fracaso que esclaviza a los mediocres.

Un triunfador dice: ¡no! Al hábito pegajoso del pesimismo.

Un triunfador dice: ¡no! A la mala costumbre del derrotismo.

Un triunfador auténtico dice: ¡si! Al triunfo, al éxito. Dice: ¡si! Al estilo de vivir entusiasmado.

Un triunfador dice: ¡si! A un método o sistema de éxito o evolución.

Dice: ¡si! A la conciencia de abundancia, de expansión y a la prosperidad.

Un triunfador dice: ¡si! A la solidaridad, al compartir y al cooperar. ¡Si! A vivir, a aprender y amar la esencia de las cosas, el néctar de la vida.


Un triunfador nace del entusiasmo, dice bien convencido a FUERZA AGUASCALIENTES el maestro Andrés Valdivia Aguilera, un gran personaje del mundo oficial y de la política, quien afirma que a sus casi 90 años de edad, todavía se puede ser productivo y aspirar al amor, ¨porque para el amor no hay edades¨, asegura.

Se trata indudablemente de una figura sobresaliente en la historia del Aguascalientes del ayer y del presente, Un hombre apasionado del trabajo, de su familia y de la amistad, un ser que ayudó a forjar no solamente los ideales y los proyectos, sino a trabajar duro y fuerte por ellos.


Un hombre íntegro a carta cabal, un gestor, un promotor o trabajador social de época que el próximo día 30 estará cumpliendo 90 años de edad y quien nos dice que no espera festejos ni mucho menos homenajes, afirmando que arribar a esta edad es un triunfo en la vida, mismo que quiere compartir con todos sus familiares y sus amistades.

El maestro Andrés Valdivia Aguilera es un fiel representante de la amistad, de la bonhomía y del más alto sentido del amor hacia los demás, es una figura, sin temor a equivocarnos, de su tiempo, de nuestro tiempo, otro de los seres que han figurado en la historia de Aguascalientes como actores y protagonistas de lo que hoy somos.


Un maestro, líder sindical, político, funcionario y un luchador social, como se define, que nunca va a parar y que a sus casi 90 años de vida que cumplirá si Dios quiere el próximo día 30, piensa que todavía tiene muchísimo por hacer, principalmente por los adultos mayores, que se han vuelto hoy, además de su familia, el gran motor de su vida.

Ayer lo volvimos a entrevistar en su oficina de los Adultos Mayores en el edificio del PRI, la cual había dejado porque el anterior dirigente estatal le negó apoyo para sus ¨viejitos¨, por lo que salió a las calles a buscarlo……. y afortunadamente, aunque tuvo muchos problemas lo encontró, algo que ya no volverá a suceder pues el actual líder del PRI, el maestro Herminio Ventura Rodríguez lo ha rescatado, por lo que nuevamente se siente como ¨pez en el agua¨ y listo para seguir en la brega, demostrando que la edad no debe ser problema para trabajar….. ni mucho menos para seguir persiguiendo al amor.


Mi vida, dice a FUERZA AGUASCALIENTES, ya muchísima gente en Aguascalientes y en muchas partes del país la conocen, soy maestro rural, citadino y de capacitación magisterial, fui líder sindical, síndico, regidor, diputado, senador, presidente estatal del PRI, delegado del CEN en varias Entidades, funcionario y en alguna ocasión, aspirante a la gubernatura del Estado, no la logré pero nunca me amargué, porque entendí que no era mi momento y Dios no me había destinado para ello.


A mis casi 90 años, extraordinariamente bien vividos, puedo afirmar que soy un hombre feliz que supo vencer todos los obstáculos y las muchísimas envidias que enfrenté.

Soy profundamente católico y si Dios me mandaba limones ``yo me encargaba de poner el tequila y la sal'', esto quiere decir, que ante los fracasos, los tropiezos y las infinitas crisis que pasé, siempre las enfrenté sin flaquezas, con una sonrisa hasta en los momentos más terribles.


Quien diga que no ha tenido fracasos o crisis, miente, yo las he tenido y puedo presumir que las he vencido y miren que como político tuve muchísimos enemigos en mi partido, el PRI, entre ellos un par de gobernadores y cientos y cientos que, aspirando a un puesto, no fueron favorecidos y a mí me tocó decírselos por lo que se convirtieron en enemigos tremendos que hasta llegaron a amenazarme de muerte.


Sin embargo, nada me venció, siempre di y lo sigo haciendo, mi mejor cara.

Siempre verán a un Andrés Valdivia sonriente, nunca derrotado.

La vida es tan extraordinaria que nada ganamos con amargarla más ante los problemas y los fracasos, por el contrario, hay que levantar la cara, enfrentarlos y vencerlos.

Ese, afirma el maestro, ha sido mi secreto para vivir intensamente y aspirar a muchas conquistas, como la que hemos emprendido en favor de los adultos mayores, causa a la que me he entregado en cuerpo y alma desde hace ya algunos años.


Estamos creando los cimientos para algo que va a beneficiar enormemente a nuestros viejitos, quizás ya no me toque verlo, pero nadie me podrá quitar la satisfacción de que lo conseguimos y no yo solo, sino con ayuda de muchísima gente, no nada más del PRI, sino del PAN, PRD y de todos los partidos porque esta causa no tiene colores ya que es algo humanista y eso ninguna organización política lo tiene.

Es profesor, pero por su trayectoria política y en el funcionario público, siempre se le señala como un político y él lo acepta, aunque advierte que es un político priista de los buenos, no de los que buscaron riquezas.



Ni quiero que me comparen con algunos de los políticos de hoy en día, que son todo menos políticos, yo les llamaría ``aventureros'' u ``oportunistas'' que sólo buscan el poder para enriquecerse y esto aunque vaya a calar, podría decir que comenzó cuando el PAN llegó a Los Pinos, allí comenzó la debacle de la clase política porque llegó gente a servirse no a servir al pueblo, lo que lamentablemente hoy está pasando con Andrés Manuel López Obrador y su gente.


El profesor Andrés Valdivia Aguilera, es hoy, para decirlo pronto y fácil el gran líder de todos los adultos mayores de Aguascalientes, alguien a quien ven como el único que verdaderamente se ha preocupado por buscarles un mejor modo de vida, alguien que les está llevando una luz de esperanza ante el abandono, algunas veces, de su familia y casi siempre de la sociedad.


Maestro, líder sindical, político, funcionario y ahora luchador social, afirma que puede caminar con la frente en alto pues nadie lo puede acusar de que es rico o millonario.

Claro que pude haber hecho una riqueza inimaginable que hoy me permitiría darme una gran vida, sin embargo lo rechacé y hoy vivo de mi pensión como maestro, del sueldito con el que me ha favorecido el maestro Herminio Ventura, pero principalmente de mis hijos y aquí voy a decir algo que no me da vergüenza: soy un mantenido.


Todos los días mis hijos se turnan para mantenerme, por lo que el dinero me interesa mucho menos y ahora solo vivo para tratar de mejorar la vida de mis viejitos y si algún día eso pudiera hacerse realidad, entonces sí que podré decirle a Dios: misión cumplida.

El profesor Valdivia Aguilera nos cuenta que nació aquí el 30 de noviembre de 1930, mi padre fue Santos Valdivia Esqueda, ferrocarrilero, un pailero apasionado y mi madre Aurora Aguilera Palomino, al igual que el resto de su familia, maestra.


Fuimos cinco hermanos, Justino, Clara -maestra-, Tere, Rebeca y yo.

Mi padre murió cuando éramos muy chicos por lo que crecí en medio de una gran pobreza.

Me casé aquí en 1952 con Irene Flores Duarte, siendo mi padrino mi gran amigo y luego el guía de mi vida, el profesor Enrique Olivares Santana.

Como en casa nacimos al amparo de la educación, casi todos mis hijos y hasta mis nietos son maestros.


Tuve 9 hijos y a todos les di una carrera profesional: Andrés, Arturo, José Luis, Raúl, Sergio, María Elena, Adriana, Bertha y Lula, algunos ya están pensando en jubilarse y me han bendecido con 27 nietos y un bisnieto, hasta aquí todo era felicidad, misma que se vio ensombrecida hace dos años cuando mi mujer murió víctima de un derrame cerebral y hace un par de semanas con el deceso de uno de mis hijos.


Siendo niño, huérfano de padre y ante una gran pobreza, salí de la Primaria y lo más fácil fue mandarme a la Normal de San Marcos y allí mi tío el profesor Jesús Aguilera Palomino me ayudó a irme a la Primaria de la Escuela Nacional de Maestros y luego a la Normal Superior de México, en donde sólo éramos dos de Aguascalientes.


Me inicié en una escuelita de la comunidad de Amarillas y luego me trasladaron aquí, en donde estuve en varias escuelas y secundarias, designándome entonces como el primer coordinador del Instituto de Capacitación Magisterial que se fundó a principios de los 50s.

En aquel entonces, dice a FUERZA AGUASCALIENTES, el 85% del magisterio no era titulado y muchos maestros ni siquiera con Primaria terminada, por lo que se creó ese Instituto de Capacitación de tal manera que di instrucción a miles de maestros del Estado y la región.


Me designaron por mis estudios y porque descubrieron algo con lo que Dios me bendijo: una gran capacidad de organización.

Hubo un tiempo que tuve dando clases a 1,500 maestros de Aguascalientes y a otros mil de los Estados circunvecinos, esto fue en los periodos de vacaciones y a todos los titulamos, con lo que se elevó la calidad educativa.

Fue así como creamos con mi padrino y varios compañeros la Sección Uno del SNTE, y aquí sí, agrega el maestro Valdivia, es algo que hasta el momento ningún gobierno del Estado o Municipal ha dimensionado.


En los 50s había maestros a los que pagaba el Municipio y el Gobierno del Estado, los cuales tenían su agrupación, que yo dirigí y otros a los que pagaba la Federación, que tenían también su organismo.

La paga siempre fue raquítica y fue el maestro Olivares Santana el que ideó la creación de un solo organismo sindical, vencimos uno y mil obstáculos, porque había muchísimos intereses y opositores, pero vencimos.


Y lo que hoy olvidan las autoridades, es que desde aquél entonces Municipio y Estado dejaron de pagar a los maestros, que nos federalizamos mientras que en los Estados aledaños hoy en día siguen desviando gran parte de sus recursos para cubrir los honorarios del magisterio, sacrificando otras prioridades.


Hoy la contribución del Estado a la educación es casi simbólica.

Así surgió la Sección 1 del SNTE, cuyo primer líder fue el maestro Enrique Olivares Santana y yo formé parte de su dirigencia, logrando mejorar, primeramente, los salarios.

Fui síndico cuando Carmelita Martín del Campo fue alcaldesa y luego regidor.

Sin dejar el magisterio, seguí la línea sindicalista y la política.

A principios de los 70s la dirigencia nacional del SNTE me llamó a México para integrarme y gracias a Dios me fue tan bien, que casi siempre organicé todos los actos de altos vuelos, lo que me llevó luego a colaborar en las campañas de un par de presidentes de la República.


Uno de ellos, Miguel de la Madrid Hurtado, al que siempre acompañé en todos sus actos me dijo un día: Oiga maestro, hemos recorrido todo el país, me han solicitado de todo y usted, que no se me ha separado no me ha hecho ninguna petición, ¿que quisiera para usted?


Mire, le respondí, me gustaría ser senador de la República.

Pasaron unos días y me lo cumplió.

En el Senado pedí siempre estar como secretario de alguna Comisión porque lo que más me gustaba era organizar actos, algo que siempre he presumido.

Algo que hoy pareciera chusco, es que siendo Olivares Santana mi padrino de boda, cuando lo veía le besaba la mano y siendo gobernador me daba mi domingo; aquí tienes Andrés, para tus camiones, me decía y me daba unos cuántos pesos.

Luego estuve en Aguascalientes como presidente estatal del PRI.



Viví momentos extraordinarios, ayudé en la campaña de varios gobernadores, participé en la designación de muchos presidentes municipales, diputados y hasta senadores y allí me encontré con muchos tropiezos y revanchas, ya que para cada puesto había muchos aspirantes y sólo uno el elegido por lo que los demás se convirtieron en mis enemigos.

Un gobernador que fue mi amigo desde la infancia tenía a dos candidatos para sucederlo y durante años me estuvo presionando y yo le decía que sí, sin embargo ya casi para definirse quién iba a competir para sucederlo, me llamó mi padrino, Enrique Olivares Santana, entonces Secretario de Gobernación.

Fui a verlo a México, y me dijo: oye Andrés, has estado conmigo siempre en las buenas y en las malas, quiero que me digas si seguirías así.


Eso ni me lo pregunte, lo que usted diga haré.

Bueno pues resulta que mi ``caballada está flaca'' y ni mi hijo Héctor Hugo será el elegido, es Rodolfo Landeros Gallegos, ve con a verlo para que te pongas de acuerdo.

Y me mandó en una patrulla.

Estaba Miguel Romo Medina como su secretario y me dijo que no me podría atender pues estaba muy ocupado para una cosa muy buena para Aguascalientes. En eso Landeros le llama por teléfono y le dice que en cuanto llegue yo me pasara. Aquí está señor, entre de inmediato.


En ese momento los noticieros sacaban a los líderes de los sectores, el primero de ellos don Fidel Velázquez diciendo que habiendo dialogado conmigo apoyaban mi propuesta de que el candidato a la gubernatura de Aguascalientes fuera Rodolfo Landeros Gallegos.

Hablé con él, me invitó en ese momento a ir a Acapulco, es cosa de unas horas me dijo, fuimos y por la tarde regresamos a México y en su avión me mandó a Aguascalientes.

Al llegar a mi oficina tenía muchísimas llamadas del gobernador.

Fui a verlo y me llenó de insultos catalogándome como traidor.


Llamó al presidente nacional del PRI para decirle que me había cesado y como no encontró apoyo recurrió entonces al maestro Olivares Santana, quien le dijo que yo estaba obedeciendo solo indicaciones del Presidente de la República y que si él no las aceptaba entonces que llamara a Los Pinos para informarle de su rechazo.

Se disciplinó, pero dejó de hablarme, nos quitaron el sueldo y luego, ya en plena campaña, a la que me invitó Rodolfo, nos bloquearon como pocas veces he visto, sin embargo salimos adelante.


Con Rodolfo ocupé diferentes cargos y hasta volví a la dirigencia nacional del SNTE y no tengo por qué negarlo, hice mi luchita para llegar a la gubernatura, al igual que varios más, sin embargo Dios, que es el que guía nuestros pasos, no me tenía destinado para eso y lo acepté de buena manera, nunca me amargué y hasta ayudé a la campaña del ingeniero Miguel Angel Barberena.


Para entonces ya tenía muchísimos conocidos en el mundo de la política y me invitaron para ser delegado del CEN del PRI en Quintana Roo en donde estuve seis años inolvidables, con apoyo total del gobernador y allí participé también en varios procesos electorales en donde gracias a Dios las cosas se dieron.


En todos esos cargos, dice el profesor Andrés Valdivia, tuve la oportunidad de amansar grandes riquezas y no sé si fue por ``menso'' o por lo que haya sido, pero me rehusé ya que siempre supe que Dios me había traído al mundo para servir y no servirme.

Mi riqueza, afirma, es haberle dado una carrera a todos mis hijos.

Cuenta que luego volvió a Aguascalientes como delegado del ISSSTE.

Esto, advierte, fue otra de las pruebas más duras que enfrenté ya que en el Sindicato siempre han existido problemas terribles con los delegados y puedo decir que conmigo fue diferente pues la ``fiesta logré llevarla en paz''.


Terminó la gestión de Otto Granados Roldán y consideré que mi vida como político y servidor ya había llegado a su fin por lo que me jubilé.

Me dediqué entonces a disfrutar como nunca a mi familia.

Recorrimos gran parte del país y hasta hicimos uno o dos viajes al extranjero, me sentía realizado y en paz conmigo y con Dios.


Sin embargo llegó al Municipio Gabriel Arellano y tómala, que me invita a hacerme cargo de la dirección de Atención a los Adultos Mayores, por lo que no pude rechazarlo.

Llego y me encuentro en un cuartito y nada más, sin embargo me movilicé y llegué a tener hasta a seis secretarias y varios auxiliares, entre ellos el licenciado Gabriel Acosta, un equipo verdaderamente extraordinario que me respondió en cada responsabilidad que delegaba, algo que me gustaba hacer pues no soy un todólogo y lo que son las cosas, puedo decir que esa decisión fue de las mejores que he tenido.


La carencia era tal, agrega el maestro Andrés Valdivia, que me fui al Distrito Federal para conocer su programa de atención a los Adultos Mayores y luego a recorrer al país, eso me hizo idear una Ley que les brinde protección, acudí aquí a muchísimos profesionales de diferentes ramas, todos amigos míos, quienes desinteresadamente me dieron su apoyo.

Hicimos muchos foros y surgió el proyecto de Ley que fue aprobado por el Congreso y un mes después por el gobernador Luis Armando Reynoso Femat, quien designó a una comisión de alto nivel para comenzar a aterrizar todos los beneficios que van logré para mis ¨viejitos¨.


Hicimos un evento en la Plaza Principal al que acudió una representación del gobernador, que ese día estaba en México, varios legisladores y el alcalde Gabriel Arellano Espinosa y allí intervine para demandar que la Ley de Adultos Mayores se aterrizará a la voz de ya.

Y qué bueno que así sea, porque debo advertir que ya no tenemos tiempo, ya no podemos esperar, todos los días se nos están muriendo nuestros viejitos, en la mayoría en el desamparo total y eso ya no puede ser, por eso nuestro grito: ``ya basta''.


Por ahora, no queda más que patentizar nuestra admiración por este hombre que, pudiendo gozar de una tranquilidad total en su casa al lado de sus hijos y nietos, dice que a sus casi 90 años todavía le queda muchísimo por hacer.

Fui político y moriré siendo priista, algo que nunca me dará vergüenza, por el contrario, es un orgullo que todos los días lo veo ante tantísimas muestras de cariño que me brinda la gente de Aguascalientes.


¿Qué político de hoy podría presumir de eso?, nos dice.

Eso y mi familia son mi riqueza, el dinero, para nada, soy un mantenido por mis hijos.

Las crisis, problemas y fracasos, Dios nos los manda para probarnos y yo digo que son limones y que a mí me toca ponerles ``el tequila y la sal'', nos dice con una gran sonrisa.


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