PERSONAJES DE AGUASCALIENTES


Posada, el artista del pueblo


+ A "Las Calaveras" las revivió, las vistió de gala, las llevó a los jolgorios de la barriada, a la calle citadina, a la casa de los ricos, y las montó en bicicleta y a caballo en el humorístico festín macabro histriónico y satírico que no tiene paralelo


ALDO BONILLA CHAVEZ



La riqueza cultural, de tradiciones y de leyendas de nuestra ciudad es invaluable e interminable, por cualquier rumbo nos encontramos con tesoros que no sólo nos dan identidad, sino que se convierten en nuestro orgullo, ya que son la admiración de propios y extraños.


En Aguascalientes, como lo dice su lema histórico, somos gente buena, tenemos cielo claro, agua clara y tierra buena y eso se refleja en el gran reconocimiento que se le hace desde hace muchísimos años al genial artista J. Guadalupe Posada.

El ilustre grabador aguascalentense constituye un puente de hermanamiento entre los pueblos que, mediante las artes y la cultura, se convierte en un lenguaje universal, por lo que al iniciar noviembre es bueno recordar que Aguascalientes fue la cuna de Posada y México la madre que alimentó su imaginación con las supersticiones, creencias, esperanzas, leyendas, temores y conflictos de su época, a las que dio forma de metáforas, alegorías, fandangos y calaveras, con las que se ganó el sustento y alcanzó la dimensión de símbolo nacional.


La posteridad es el destino de quienes han nacido con un genio sin par y en Aguascalientes y todo México se evoca con enorme admiración a este verdadero genio, advirtiendo que Posada, dicen algunos, fue tan grande como Goya o Callot, ya que fue el creador de una riqueza inagotable que producía como un manantial de agua hirviente.

Posada, intérprete del dolor, la alegría y la aspiración angustiosa del pueblo de México, hizo más de quince mil grabados y es considerado como el precursor de Flores Magón, Zapata y "Santanon", guerrillero de hojas volantes y heroicos periódicos de oposición.

Ilustrador de los cuentos y las historias, las canciones y las plegarias de la gente pobre, combatiente tenaz, burlón y feroz, bueno como el pan y amigo de divertirse, cuyo reducto fue un humilde taller instalado en una puerta de cochera, a la vista, pero al flanco de la iglesia de Santa Inés y de la Academia de San Carlos, en la ciudad de México.


ALGO DE SU VIDA


De acuerdo a la historia, José Guadalupe Posada nació en Aguascalientes el 2 de febrero de 1852 y murió el 20 de enero de 1913. Fue pintor, ilustrador y caricaturista, caracterizado por sus escenas folclóricas de crítica social y política.

Se le considera uno de los artistas más famosos por sus litografías de escenas de muerte, estampas populares y caricaturas sociales, inspiradas en el folclore, su obra confirma su gran predicamento estético y da fe de su empeño en realizar un arte propiamente mexicano.


Posada logró retratar las creencias y forma de vida cotidiana de los grupos populares, criticó los abusos del gobierno y la explotación al pueblo.

El extraordinario grabador cuya muerte se registró a los 61 años de edad, se convirtió en uno de los que mejor han interpretado, en su obra, la vida y las actividades sociales del pueblo mexicano.

Fue un artista verdaderamente extraordinario que hoy a 105 años de su muerte sigue admirando al mundo.


Y es que podemos decir que el mexicano tiene una especial conexión con la muerte, mientras le teme por aquello de no saber si hay un más allá, por otra parte convive a diario con ella en varias expresiones populares y artísticas, en ocasiones en serio y en otras en plan de mofa y eso fue algo de lo que distinguió a José Guadalupe Posada.

Uno de los fenómenos culturales que marcan los inicios del siglo XXI, a diferencia, por ejemplo de los dos anteriores, tiene que ver con la ausencia de utopías.

José Guadalupe Posada simbolizó "lo popular" por antonomasia, en un proceso de deslinde entre lo indígena y el pueblo mexicano que, por otra parte, daría fundamentos a la visión de México como un país mestizo en donde el pueblo es representado, de acuerdo al propio grabado de Posada "El pueblo de México", como la fusión de lo indígena y el trabajador, agobiado por el hambre y los cacicazgos.


Más allá de las Calaveras y la representación del pueblo, Posada fue un ilustrador de la "nota roja", por ello la frase de Charlote al "inventar" a Posada "Muerte al atardecer, vende".

A partir de sus grabados Posada ilustra los desastres naturales y los miedos sociales, y también la violencia cotidiana de la sociedad mexicana, generada por las tensiones propias de la desarticulación del mundo rural y las transformaciones modernizadoras de las ciudades.


Destacan por ello los grabados en donde se cuestiona la violencia.

Fue uno de los grandes hombres que ha dado Aguascalientes, fecundo, imaginativo, ingenioso, ingenuo e irónico, Posada consolidó la tradición, superándola, al grabar en vísperas del Día de los Muertos, "Las Calaveras", dibujos que representaban la vida por medio de la muerte.


Posada, quien jugó con la ironía y convirtió a la Calavera en un personaje de la vida cotidiana, nació el 2 de febrero de 1852 en el barrio de San Marcos, justo cuando entonces, según lo investigado por FUERZA AGUASCALIENTES, el porvenir de México se debatía entre liberales y conservadores.

Bajo el cuidado de su hermano Cirilo, que era maestro rural, estudió las primeras letras y se inició en el dibujo.


Muy joven entró a trabajar como ayudante en el taller de Trinidad Pedroso, quien le enseñó el arte de la litografía y el grabado.

Inicialmente comenzó haciendo caricaturas para el periódico político "El Jicote", pero en 1871, coincidiendo con la salida del número 11, volvió al poder el cacique Jesús Gómez Portugal, por cuyo motivo Pedroso y él se marcharon a la ciudad de León y fundaron allí una nueva imprenta.

Al cabo de un año la modesta imprenta quedó en manos de Posada, hizo en ella trabajos comerciales y publicitarios, ilustró libros e imprimió varios carteles, retratos de personajes históricos e imágenes religiosas.


En todas las estampas interpretó el gusto de la época, regido por la ingenuidad y el romanticismo, de suerte que constituyen, deliciosas viñetas en las que abundan los arabescos y las ornamentaciones vegetales.

En 1875 contrajo matrimonio con María de Jesús Vela y en 1883 se inició como maestro de Litografía en la Escuela Preparatoria, cuyas aulas abandonó en 1888 para trasladarse a la capital de la República, con motivo de la desastrosa inundación que sufrió la ciudad de León, el 18 de junio de ese año y que casi termina con la población.

Precedido de cierto prestigio como ilustrador, contrató sus servicios la empresa editorial de Irineo Paz.


Hizo dibujos y grabaciones para "La Patria Ilustrada", "Revista de México", "El Padre Cobos", "Los Calendarios de doña Caralampia Mondongo", "El Ahuizote", "Nuevo Siglo" y muchas otras publicaciones, al punto de verse obligado a instalar su propio taller en el número 2 de la Cerrada de Santa Teresa, y luego el número 5 de las calles de Santa Inés.

A la par que cumplía airosamente con los pedidos del impresor Paz, Posada hacía caricaturas políticas y registraba los sucesos extraordinarios y de la vida cotidiana que solía observar en el viejo Barrio de San Pedro y San Pablo, cercano a La Merced.

Posada manejaba el buril a la vista del público, expresándose sobre madera, zinc o planchas de metal.


Desarrolló temas teatrales, taurinos y de diversiones en "Gil Blas", "El Cómico", "El Argos", "El Popular" y "La Guacamaya".

Hacia 1890 hizo amistad con Antonio Venegas Arroyo y su hijo Blas, quienes de diez años atrás, establecieron una editorial especializada en literatura barata para las masas.

Allí tuvo Posada mucho campo de acción para sus ilustraciones.

Fundó el equipo que para fines de siglo XIX ya había inundado el país con una abundante producción nacionalista y popular, con cuentos, canciones, relatos, comedias, almanaques y calendarios.


Las noticias eran voceadas a la manera de corridos, por vendedores que se situaban en las plazas y jardines, sin que faltara la respectiva moraleja.

A "Las Calaveras" las revivió, las vistió de gala, las llevó a los jolgorios de la barriada, a la calle citadina, a la casa de los ricos, y las montó en bicicleta y a caballo en el humorístico festín macabro, histriónico y satírico, que no tiene paralelo. Por medio de ellas Posada y Venegas Arroyo, no únicamente señalaron gráficamente las lacras, las miserias y los errores de la sociedad de esa época, sino que hicieron sátira de los políticos venales, ambiciosos y tiránicos, por cuyo motivo fueron a dar varias veces a la cárcel.

Hay que destacar que a pesar de su genio artístico y su fecundísima labor, José Guadalupe Posada murió tan pobre como nació, lo que habla de su gran honradez, cosa de la que no se pueden preciar muchos que hoy se dicen periodistas, lo que es una falsedad, sin embargo son los consentidos de las autoridades en turno, porque maquillan sus mentiras y les muestran gran sumisión.


Posada fue expresionista con profundo sentido de la realidad, originalidad y penetrante poder expresivo.Murió el 20 de enero de 1913 en el abandono total.

Sus restos fueron a parar a una fosa común al igual que las Calaveras anónimas como las que él dibujó.Tristemente ningún periódico o revista mencionó el hecho, ni siquiera "La Gaceta Callejera".José Guadalupe Posada expresó a su pueblo ciertos valores y si antes nadie se acordó de él, hoy es admirado a nivel nacional e internacional.


EL TRIBUTO A UN GENIO


Un billete de lotería conmemorativo, más de una decena de exposiciones, así como la publicación de dos libros, formaron parte de infinidad de actividades de todo tipo que se hicieron en su honor al conmemorarse el centenario de su fallecimiento y hay que decir que este homenaje al también pintor, ilustrador y grabador se quedó corto.

Este año con motivo del Día de Muertos, se han montado muestras del artista aguascalentense en la mayoría de los Estados del país, mientras que a nivel internacional se promueven exhibiciones en Gatineau, Canadá, Berlín, Alemania, y Dallas, Texas, y claro que la intención es recordar al artista, as¡ como perpetuar la valoración social que hizo en su época, ilustrando escenas costumbristas, folclóricas y de crítica sociopolítica, que son retrato de México en el paso del siglo XIX al XX.




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