PERSONAJES DE AGUASCALIENTES

Angel Hernández Arias


+ El Decano Nacional de la Archivalia, un personaje con el que las autoridades estatales y municipales están en deuda, dejó de existir de manera sorpresiva el 9 de junio del 2019, siendo un hombre que se adelantó a su época y quien fuera el historiador de cabecera de FUERZA AGUASCALIENTES


HERIBERTO BONILLA BARRON



Indiscutiblemente que a lo largo de este camino muchas veces duro de la vida, ésta nos regala la presencia de un ser irrepetible al que tuvimos la suerte y la bendición de conocer, como Don Angel Hernández Arias, el decano nacional de los Archivos Históricos. un personaje que se adelantó a su época y que fue de los más brillantes historiadores e impulsores de Aguascalientes.


Don Angel fue uno de los mejores amigos de FUERZA AGUASCALIENTES, una persona que con su sola presencia irradiaba paz por lo que todo aquel que estaba a su lado se sentía dichoso, de tal suerte que mientras sigamos viviendo, formará parte de nosotros y es que sin temor a equivocarnos cada palabra que pronunció, quedará por siempre en nuestra mente y corazón.


Cada gesto que hizo y cada charla ha quedado grabada en nuestra mete, cada abrazo que nos dio, quedará para siempre en nuestro cuerpo, cada consejo y no se diga las entrevista que nos brindó, quedarán por siempre en nuestro corazón, pero sobre todo cada silencio que compartimos nos está uniendo para siempre.


Y claro que no hay palabras para expresar lo que significó para tanta gente, solamente hay que decir que dejó a miles de corazones llenos de ese amor y sabiduría que nos brindó por lo que su deceso, nos dolió profundamente y con esto se ratificó que a lo largo de este camino, muchas veces duro de la vida, ésta nos regala la presencia de un ser irrepetible al que tuvimos la suerte y la bendición de conocer, como Don Angel Hernández Arias, un personaje que se adelantó a su época y que fue de los más brillantes historiadores e impulsores de Aguascalientes.


Fue indudablemente uno de los personajes más importantes con los que ha contado Aguascalientes a lo largo de su historia, un hombre digno de los mejores recuerdos, un hombre, diríamos, como pocos, un personaje ejemplar que trabajó y se entregó durante su vida siempre por rescatar y preservar la historia de México y principalmente de la llamada ¨Tierra de la Gente Buena¨.


Don Angel Hernández Arias dejó de existir de manera sorpresiva víctima de un infarto fulminante, el 9 de junio del 2019, hace ya casi un año, causando gran consternación entre todos los que lo conocieron y muy especialmente en este comunicador ya que durante varias décadas fue más que un historiador de cabecera, prácticamente un segundo padre.

Fue un hombre cordial y afable en extremo, con quien podía sostenerse la plática sabrosa y amena, ya que en forma constante hacía reminiscencias de los tiempos pasados, fue un elegido del destino para que no solamente sus contemporáneos, sino las nuevas generaciones tuvieran en él la fe necesaria para conocer en forma directa, sencilla, perfecta, gran parte de la historia de nuestra Entidad y que al paso de los años llegó a identificar "como propia".


Y es que realmente una persona que, como Don Angel, dedicó todo su empeño y caudales de esfuerzos dentro y para Aguascalientes, conocía de "pe a pa" los pasajes históricos de la misma, cumpliendo fielmente y con honorabilidad, todos los encargos que tuvo a lo largo de su vida.



Y al estar a unos cuántos días de su primer aniversario luctuoso hay que destacar que todavía, a la fecha, las autoridades y la ciudadanía le deben un merecido homenaje, ya que indudablemente que ha sido uno de los más grandes historiadores y prueba de eso es que a principios del año pasado, en un acto celebrado en Palacio de Gobierno, el gobernador Martín Orozco Sandoval se deshizo en elogios hacia su persona luego de que minutos antes el actual director del Archivo Histórico presumió como suyos logros que fueron de Don Angel, el creador de la red de Archivos de todo el Estado y de gran parte del país.


Pese a su brillantez y sabiduría, Don Angel nunca fue rico, vivió con decoro y ciertamente en el regocijo de su amada y entrañable familia, pero nunca fue depositario de hechos que fueran contra las buenas costumbres, pero los aspectos materiales del modernismo nunca lo atrajeron ya que prefirió cultivar la amistad y la ayuda hacia sus semejantes.


Por todo eso y mucho más, justo a unos días del primer aniversario de su deceso, FUERZA AGUASCALIENTES dialogó amplia y amenamente con su hijo Angel Hernández Saldaña, quien nos dio cuenta de algunos de sus pasajes de su vida, señalando que más que un padre, para mí fue un amigo extraordinario, increíble, y claro que es un inmenso orgullo que la gente lo recuerde de manera tan admirable, recordando algo que siempre me decía: ¨en la cuestión de la crónica de la historia lo primero que debe tener un cronista es nunca decir mentiras y otra muy importante, no callar las verdades, pésele a quien le pese, porque la verdad siempre debe estar antes que todo¨.


Qué no podría decir de mi padre, nos dice Angel Jr., fue una persona sumamente culta, con un profundo conocimiento de la historia de Aguascalientes y de México y quien decía que aquellos que veían a esta profesión con cierto desdén no saben lo maravilloso que resulta este fascinante mundo, siendo un hombre que además del servicio público se dedicó por completo a rescatar y preservar la historia.


Fue un verdadero apasionado de Aguascalientes en donde nació el 27 de noviembre de 1939, tocándole vivir un tiempo muy especial, siendo siempre una gente muy comprometida con su ciudad y con su gente, con una sabiduría extraordinaria que fue logrando con el tiempo, teniendo entre sus amigos a gente como Salvador Gallardo Topete, Alejandro Topete Ceballos, Humberto Pérez Macías, Luciano Arenas Ochoa, Rigoberto Bernal de la Rosa, Víctor Sandoval, Ladislao Juárez y Eduardo Martín Jáuregui, por nombrar solo a algunos de los miles que tuvo.


Fueron gentes, agrega, que hicieron historia y con los que mi papá estuvo íntimamente ligado y que estuvieron muy comprometidos con su sociedad, algo que hoy poco se ve, de tal manera que siempre dijo que hacer historia, defenderla y preservarla fue uno de sus grandes tesoros, además de su familia.


Falleció el 9 de junio del año pasado y debo decir que soportó con admirable entereza la muerte de mi mamá, hace ocho años, ella fue María Eugenia Saldaña Macías, hija de un ameritado ferrocarrilero, líder de ese sector, siendo muy controvertido en su tiempo, dejando una huella muy marcada, don Catarino Saldaña.


Tuvieron cuatro hijos, todos originarios de esta ciudad, yo que soy el mayor, Miguel Angel, Licenciado en Medios Masivos de Comunicación; Roberto que es Licenciado en Comunicación Organizacional; Arturo que estudió Economía y Fernando que también estudió Comunicación.


Durante 46 años se desempeñó como un burócrata entrenado, como un servidor público de carrera, de ésos que no utilizaron el puesto para enriquecerse materialmente, pero sí para hacerlo en amistades y de esos años 31 los dedicó a rescatar no sólo la historia de Aguascalientes, de sus personajes, sus leyendas y tradiciones, sino a darle vida a lo que hoy es el Archivo Histórico, así como también al Archivo Municipal y a la red estatal de archivos, lo que también hizo en otras Entidades, de allí que estaba considerado como el Decano Nacional de la Archivalia y por ello en varias ocasiones el Archivo General de la Nación le hizo entrega de varios reconocimientos.


Y no porque haya sido mi padre, pero todos los que lo conocieron saben que fue un hombre incansable, entregado y apasionado de su trabajo, siendo todo un personaje que hizo del Archivo Histórico un tesoro porque la sociedad lo ignoraba pese a toda su riqueza o simple y sencillamente porque no interesaba la historia, lo que consiguió revertir en un tiempo relativamente corto.


Cómo no recordar que Don Angel Hernández Arias se convirtió en una de las figuras más grandes en la vida de este reportero, ya que durante varias décadas nos compartió de su sabiduría para darla a conocer a los aguascalentenses y como no recordar que tras 46 años de intenso trabajo, nos sorprendió al decidir por la jubilación y no por sentirse viejo, sino porque decidió que ya era tiempo de gozar de su tesoro más preciado: su vida.

Cuando ocurrió eso lo entrevistamos y nos dijo: nadie me corrió, me ratificaron en el puesto, pero creo que decir gracias es lo mejor, no estaré, por decisión propia, al frente del Archivo, sin embargo desde mi trinchera, seguiré difundiendo nuestra historia, ésa que nos ha dado identidad, ya sea con mis pláticas para sus lectores o también con algunos libros que estoy bosquejando.




A mí me tocó en suerte, quizás porque ése era mi destino, crear la cultura archivística oficial en el Estado, claro que se dicen rápido y fácil 46 años de servidor y 31 de ésos en el rescate de la conformación, legislación y difusión de la memoria de los aguascalentenses, por lo que con satisfacción le puede decir que fui auténtico servidor civil de carrera y no uno por decreto, como hoy se acostumbra.


Durante 31 años en el Archivo, trabajé siempre institucionalmente, al margen de cualquier situación partidista, me brindé al Archivo y al Gobierno y con orgullo puedo afirmar que los Archivos en su evolución y proyección se deben al trabajo de gran fondo en el que no estuve solo, pues tuve a mi lado a un ejército de colaboradores a lo largo de todo ese tiempo, por lo que fuimos una familia que consiguió este logro.


Esto se dio inicialmente en la Universidad del trabajo, de la vida y luego lo complementamos con el conocimiento académico en muchas partes de la República.

Hace 30 años, recuerdo que todo mundo hablaba de un fantasma, el fantasma del Archivo, mas nadie lo conocía y al ser así era ignorado, y es que entonces se decía de cualquier documento, libro o Periódico, "archívese, guárdese", lo que era sinónimo de "tírese, piérdase".


A ese fantasma, junto con un grupo de colaboradores, me tocó enfrentar.

En algunas ocasiones, fueron colaboradores, tanto en el rescate del Archivo Histórico como el Municipal, un zapatero, un telegrafista, un panadero y las secretarias.

Ellos fueron el ejército inicial para rescatar, reconformar y a guardar la memoria de los aguascalentenses administrativamente en sus inicios y junto a eso venía el renglón histórico, por lo que lo que un tiempo fue basura nosotros nos dedicamos a barrerlo, a sacudirlo, a secarlo y luego presentárselo a la sociedad.


Hicimos que el Archivo fuera un ente confiable, retro alimentador de su contenido como insumo que requería la administración pública, por lo que hicimos de los Archivos el punto de recurrencia para que las acciones del pasado sirvieran en la toma de decisiones del presente y eso nos llevó muchísimo tiempo.


Lo logré, con el apoyo de todos mis colaboradores, gracias a la comprensión que en su momento nos dispensaron los gobernadores con los que colaboramos, quienes nos apoyaron para capacitarnos en la UNAM, en el Archivo General de la Nación, y en infinidad de seminarios de carácter nacional e internacional.

Recuerdo que hace muchos años alguien escribió, al refirse al Archivo Histórico, "luce más desierto que el Desierto del Sahara", y con esto se refirió a la ignorancia de muchos en cuanto al por qué de un Archivo que pese a su riqueza histórica casi no era visitado o requerido.


Eso me caló profundamente, pues quería decir qué pasaba con ese Archivo, por qué no tiene más presencia, por qué no da una mayor difusión para que la gente acuda y se nutra de la historia. Por lo tanto eso fue como un acicate, con nuestro conocimiento e inquietudes, fuimos innovadores, difundimos la Memoria, Mascarón, Folio, Archivalia, Guía General de Archivalia, así como publicaciones variadas como Separata Legislativa, Padrones Eclesiásticos y luego con gran gusto sacamos al Archivo a la calle, para invitar a la población a beber de su acervo.


Durante 12 años tuvimos un programa televisivo y luego usted Heriberto me permitió llegar hasta sus lectores durante casi dos décadas e inclusive lo hemos acompañado en lo que es FUERZA AGUASCALIENTES en donde me ha permitido escribir y contar las historias de lo más sobresaliente en la historia de la Entidad.


Cómo no recordar que Don Angel nos dijo que la historia no tiene por qué ser solemne, debe resultar coloquial, veraz y amena y creo que eso lo logramos porque estamos dejando al Archivo Histórico con una gran aceptación, con una videoteca muy completa, al igual que su fototeca y no se diga su hemeroteca y un sin fin de documentos que hoy tienen una gran aceptación porque Aguascalientes y su gente están ávidos de conocer su pasado, sus leyendas, sus lugares y sus tradiciones.


Todo eso, sin falsa presunción, podría decir que es el legado, laboralmente hablando, que le dejo tanto al Archivo como a la sociedad, claro con el apoyo de quienes me acompañaron durante 31 años forjando esta historia que con tristeza estoy dejando, me hago a un lado, sin embargo seguiré en mi trinchera, tratando de vigorizar la difusión de nuestra historia.


Este Archivo, nos comentó, fue prolongación de una parte administrativa y que estuvo ubicado en una vieja oficina de la finca donde hoy es Plaza Comercial Plaza Patria y en donde estaban también la Dirección de Tránsito y Educación Física.


Conformamos la sección histórica y así pasamos al edificio de lo que hoy es el Archivo Histórico. Teníamos realmente poco, sin embargo los que ahí estuvimos trabajando intensamente para armar la memoria histórica y paralelamente rescatamos el Archivo Municipal que iba prácticamente a la basura, por lo que el entonces alcalde don Pedro Rivas nos pidió apoyo y no sólo lo salvamos, sino que le dimos vida y lo encaminamos.

Fuimos innovadores en diversos trámites gubernamentales y lo hicimos porque nadie en su momento tuvo la visión de conocer el real valor de la documentación. Los Archivos, nos dejó bien claro, no son generadores de divisas, dan satisfacciones administrativas, culturales y permiten difundir nuestras raíces y nuestra historia, ésa que nos da identidad y en este renglón Aguascalientes es líder a nivel nacional por rescatar el gran tesoro de su historia y de los que la forjaron.


Me retiro profundamente contento porque gracias al apoyo de quienes han estado siempre al frente de las instituciones, me dieron el derecho de ser el Decano del Sistema Nacional, con una mención honorífica por el Archivo General de la Nación, entre un muestreo de los archivistas e historiadores, quienes fueron los que hicieron la propuesta.

Los archivistas resguardamos la información, la sistematizamos, la documentación administrativa nos da la posibilidad de leer y esto nos da visos de cronistas, porque a final de cuentas se tienen los trabajos en estos sentidos.



Los fantasmas de los archivos somos nosotros, vivimos un sinnúmero de horas leyendo, conformando, orientando, participando, hablando y escribiendo sobre diferentes temas, de allí que creo que los espacios laborales se ganan con hechos y con marcas, por lo que en lo personal considero que he dejado algunas marcas que valen y que necesariamente son para que sean igualadas o superadas.


Eso me ha dado la oportunidad de vivir una existencia normal como la de todo el mundo, con las altibajas económicas porque de aquí no se hace uno millonario, se vive solamente, sin embargo han sido 46 años maravillosos al servicio de Aguascalientes y le puedo decir a sus lectores que hemos llegado a este tiempo enteros, en plena producción, dimos siempre lo mejor de lo nuestro, todo es perfectible, pero creo que logré pasar topes y barreras muy interesantes.


Haber sido archivista me ha dio la oportunidad de revivir fantasmas, de revitalizar voces, de rescatar, conservar y proyectar las bases de nuestra historia, de nuestra gente, de nuestro Aguascalientes, de nuestro México.

Me permitió conocer gente muy importante que aportó ideas, de las que aprendí, de las que han aprendido otros, muchos que me han negado, que me han rechazado pero la vida es un coctel maravilloso donde las buenas actitudes y las buenas opiniones bien valen la pena el esfuerzo.


Al ubicarme en estos espacios de gente bien nacida da un gran satisfactor, gente del Aguascalientes del ayer que ya no existen, que aún existen, del hoy que existen y del futuro que comienzan a generarse.

Me ha tocado formar parte de la transformación de este Estado y como no recordar que fue un lunes de hace 46 años a las 8 de la mañana ingresaba al servicio público. En Palacio de Gobierno todos nos conocíamos, éramos una sociedad muy pequeña, hoy es otro Aguascalientes.


Ha sido interesante conocer maestros, gente común y corriente, deportistas, gobernadores, tantas cosas que dejan huella en uno y que son historia vivencial de las personas y por eso considero que no es tan importante aprender el teorema sino la posibilidad de la aplicación, del comentario, de la aseveración sobre esto.


La vida es como los rumiantes, hay que saberla comer, devolverla un poco, volvérsela a comer y saber tragársela, porque a veces uno mismo se traga solo. La tarea del archivista es vivirla poco a poco, recorrerla, regresarse y hacer las cosas lo mejor posible y claro que me siento contento de que gracias a ella pude responderle a mi esposa y mis hijos.

Tengo la fortuna de tener muchos conocidos y algunos amigos que son la mayor riqueza de todo hombre, tengo enorme comprensión, apoyo, cuando te ayudan y te enseñan a seguir haciendo bien las cosas, a no defraudar a tus jefes inmediatos en cuanto a la lealtad institucional, en cuanto a la capacidad y todas y cada una de las cosas que conforman la actitud de un hombre que vive de su trabajo y que se prepara para hacer cada vez mejor su función.


Tenemos historia y memoria y el Archivo Histórico en su momento contribuyó a eso, siendo convergencia de inquietudes sociales de todos los niveles, creo modestamente que hemos dejado una meta que esperamos sea superada. Conformamos un producto, un tesoro, un lugar, un espacio que es un arcón para la memoria de los aguascalentenses.


EL CICLO QUE TERMINA


Ese 9 de junio del 2019, cuando falleció de manera sorpresiva Don Angel, varios de sus amigos me dijeron que todo tiene un ciclo hasta que llega el momento en que este ciclo se termina, la verdad no sé si esta teoría ayude a entender por qué a la mitad de la nada alguien se muere de esa manera, una persona que de entrada no debería de morirse.

¿Qué sucede? ¿Se interrumpe el ciclo, o ya estaba determinado que sucediera de esa manera?, igual también hay otras teorías que explican que hay almas que vienen al mundo a enseñar algo, a extender un mensaje y cuando sienten que han concluido, abandonan el cuerpo que tomaron prestado y se van sabiendo que su fecunda labor la cumplieron con creces.


Podrían existir millones de teorías que explicaran la muerte, pero lo cierto es que sólo las pueden constatar los que ya se murieron, sin embargo, creo que tanta teoría funciona para los que nos quedamos, creo que sirven para buscar un alivio ante la pérdida de alguien como Don Angel Hernández Arias.


De cualquier modo, si nuestro destino está trazado, o si morimos para reencarnar, o si nada más estamos de paso, creo que para mí es fundamental cambiar algunas cosas para aprovechar la vida que tengo, por lo tanto la principal sería ceder más de mi tiempo a compartir las cosas que verdaderamente son importantes, es decir, dejar de encerrarme tanto en mí labor como periodista y dedicarle, como Don Angel más tiempo a la vida familiar.


Este deceso me hace pensar en salir a descubrir cosas nuevas que pueden gustarme o no, pero al menos no me quedaría con la incógnita o con las ganas, darme la oportunidad de vivir, de ser, y no tanto de hacer, hacer y hacer.


Aprovechar todos los momentos que la vida regala para expresar lo que uno siente por el otro y por uno mismo, pasar más tiempo de calidad con la familia, con los amigos, tratar de no acumular rencores (muchas veces irrazonables), pedir perdón cuando lo tengamos que hacer y principalmente agradecer lo que tenemos el día de hoy y no vivir en la venganza y el odio, que sólo obstaculizan nuestra felicidad.

Agradeceré eternamente a Don Angel Hernández Arias, todo su cariño y amistad que me brindó a lo largo de muchísimos años, así como a la increíble experiencia de haber estado cerca de él, ¡Dios lo tenga a su lado, nos veremos pronto!



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