NOSOTROS SOMOS AGUASCALIENTES

Calle Juan de Montoro


+ Durante largo tiempo fue la principal arteria de la ciudad y su primer nombre fue Levante, luego la de Ojocaliente para después adquirir el nombre que hoy la distingue

ALDO BONILLA CHAVEZ




Conocer la historia, y más la de Aguascalientes, es saber de nuestras calles.

Ellas son las que fueron formando los barrios que han forjado la leyenda de lo que fue Aguascalientes en sus inicios. El nombre de las calles nos da una idea de lo que la gente pensaba, qué inquietudes, qué preocupaciones y qué gustos tenía de acuerdo a la época que estaba viviendo. Las calles de Aguascalientes han sido testigos de muchas hazañas e infinidad de muchas leyendas que le han dado fama. Desde su configuración como sitio de paso y luego como Villa, comenzaron a crearse a partir de la gran Plaza Principal, su iglesia, las casas de Gobierno y las de los terratenientes.


La historia nos cuenta que por mandato virreinal se establecía que las calles de lo que sería la ciudad fueran rectas, anchas y que estuviesen en un lugar plano y lejos de encharcamientos. De esa forma comenzaron a surgir nuestras calles y de una de ellas, la de Juan de Montoro, es de la que hoy dará cuenta FUERZA AGUASCALIENTES, a propósito de la charla que sostuvimos con la ex directora de los Archivos Estatal y Municipal, Tita Topete Ceballos, quien nos dice que honra a uno de los fundadores de la ciudad.


Aguascalientes, afirma, es una ciudad que ha evolucionado como pocas y en la que da gusto vivir y claro que el Aguascalientes del nuevo siglo es una secuencia de los tiempos que estamos viviendo. Tanto las pequeñas como las grandes ciudades han tenido la necesidad de dar paso a la modernización. Cuando Aguascalientes comienza a abrirse a la industrialización no pensó en el riesgo de una posible pérdida de valores, de tradiciones e historias. Cuando eso ocurrió vino el arribo de mucha gente, indispensable para realizar los trabajos que necesitaba la industria.


Se encontraron con nuevas ideas, nuevas costumbres, nuevos puntos de vista, inclinaciones y eso es lo que ha ido cambiando a la ciudad.

Las generaciones cambian tan rápidamente, como lo hacen las comunicaciones y al mismo paso está transformándose la ciudad, ésa que todavía hace 30 años no tenía ni 300 mil habitantes y hoy ya cuenta con más de un millón, por lo que su crecimiento ha sido verdaderamente asombroso.


Se han perdido muchas fincas e infinidad de lugares que fueron tradicionales, sin embargo también es cierto que otros se están rescatando para orgullo de todos los aguascalentenses.

Las tradiciones, las que se forjan con el paso del tiempo, las que se hacen con amor y con entrega, siempre van a pervivir dice a FUERZA AGUASCALIENTES la licenciada Bertha Topete Ceballos, quien cuenta a nuestros lectores algunos pasajes de una calle verdaderamente legendaria e histórica de Aguascalientes.


LO QUE DICE LA HISTORIA

Y de entrada nos comenta que la calle Juan de Montoro fue conocida en sus inicios como la de Levante, posteriormente se le dio el nombre de Calle de Ojocaliente y que por muchos años fue la calle principal, pues su trayecto era desde la Plaza Principal hasta el Ojo de Agua que surtía del vital líquido a la ciudad.

La calle se compone de 5 cuadras de oriente a poniente o viceversa y llega hasta la Iglesia y glorieta de la Purísima.


De ahí en adelante se conoce como Calzada o Avenida Arellano a la cual también se le llamó La Alameda y que es la continuación de la misma calle.

Fue una de las principales calles de la ciudad hasta el siglo XIX, al igual que la del Obrador (José Ma. Chávez) y la del Norte (5 de Mayo) pues hay que recordar que la Calle Francisco I. Madero fue abierta hasta 1914 por Alberto Fuentes Dávila, así que la calle de nuestro interés era la que comunicaba del centro mismo de la ciudad hasta Ojocaliente y posteriormente a los Baños del mismo nombre.



En la calle se instalaron las principales casas que muchas de ellas han desaparecido sobre todo en la primera cuadra donde el único vestigio que queda es el antiguo Hotel Washington. Y Tita Topete Ceballos nos dice que en las siguientes cuadras aún quedan algunas edificaciones dignas de mencionar como son: la casa que alberga el Archivo Histórico Municipal que fue de las primeras pero sabemos que tal vez fue remodelada en 1880, según una placa inscrita en uno de sus arcos.


En la acera de enfrente se encuentran otras casas antiguas, entre ellas la que ocupa el Archivo Histórico del Estado por el lado sur, enfrente está otra casa donde están las instalaciones del centro de grabado El Obraje; casi contiguo a ésta, se encuentra otro edificio que fue el Hotel Regis y que actualmente son las oficinas del Instituto Nacional de Antropología e Historia.


Llegando a la esquina con 16 de septiembre se encuentra la Iglesia Evangélica que fue establecida en 1890 debido a que muchos jefes y trabajadores del ferrocarril practicaban la religión protestante y que fue una de las primeras iglesias en la ciudad diferentes a la católica cristiana.


Lo que hay qué lamentar, agrega, es que se derribó la casa que se encontraba frente a dicho templo, en aras de la vialidad.

En el resto de las cuadras siguientes quedan algunas casas antiguas, unas en buenas condiciones y otras deterioradas.

En la última cuadra se encuentra lo que fue el Teatro Cinema que se llamó Victoria y tiempo después se llamó Cine Alameda y actualmente Sala París, aunque cambió la entrada por la calle Madero.


Para festejar el aniversario de los cien años de la Independencia, a la calle se le nombró de El Centenario, nombre que conservó durante casi medio siglo, pues en la segunda mitad del siglo XX se le cambió por el fundador de la ciudad, Juan de Montoro Rodríguez.

Juan de Montoro Rodríguez fue el encargado de capitanear junto con otros once vecinos, la población y pacificación de los llanos llamados de los Chichimecas, nombre genérico que se les daba a las tribus de Guamares, Tzacatecos, Guachichiles y Cashcanes, que pululaban por esta región.


La fecha que aparece jurídicamente en la fundación de Aguascalientes es el 22 de octubre de 1575, en donde se hace mención también a Jerónimo de la Cueva, Alonso de Alarcón, como cofundadores junto con Juan de Montoro.

¿Pero de dónde procedía este personaje?


Según investigaciones que he realizado, nos cuenta la Lic. Bertha Topete Ceballos, Juan de Montoro vino a ejecutar la fundación procedente de la Villa de Santa María de los Lagos, hoy Lagos de Moreno, fundada en 1563, apenas unos años antes que Aguascalientes y en donde se registran para ese entonces 26 vecinos.

Para 1584 los datos arrojan que había solamente 14, dato que concuerda descontando los doce que se vinieron a fundar la Aguascalientes y que confirma el escritor Vicente Riva Palacio en la obra "México a través de los siglos".

La fecha de nacimiento de Juan de Montoro aún es desconocida, pero se calcula que fue por los años de 1550 ó 1554, y tal vez tendría unos veintiún años cuando fundó Aguascalientes.


Lo que sabemos es que murió el 16 de marzo de 1634 y que fue enterrado en la Iglesia Catedral, según lo indica el testamento de su yerno Manuel Martín o Martínez, donde pide ser enterrado junto a su suegro Juan de Montoro en la tercera columna del lado izquierdo y que fue confirmado por el Prof. Alejandro Topete del Valle mediante la excavación que se hizo en el recinto encontrándose los restos y donde se encuentra una placa alusiva.

Juan de Montoro casó con Catalina de Ayala no se sabe si antes o después de la fundación, pues no existen registros de bautismo ni defunciones en Aguascalientes sino hasta el año de 1616, según también lo investigó el Prof. Topete.



Como el nombre de la calle está muy ligada al fundador de Aguascalientes, es prudente hablar algo de la fundación, ya que existen también cartas entre el oidor de la Nueva Galicia, el Dr. Alarcón y de Gerónimo de Orozco, presidente de la Real Audiencia de Guadalajara dirigidas al Rey Felipe II, quien les pide que busquen personas ricas que pueblen alguna villa en la zona de los chichimecas.


La respuesta de Gerónimo de Orozco hace ver a su Majestad que ha tratado y hablado con laguenses sin poder encontrar quienes patrocinen la fundación y no solamente por la cuestión financiera, sino por el temor que se tenía a la ferocidad de los naturales. Agregado a lo anterior se indicaba el rechazo de fundadores por la lejanía que existía de los órganos de Gobierno.


Entre otras razones las autoridades novogalaicas advertían el motivo por el cual se habían despoblado villas como la de Santa María de los Lagos, donde permanecían solamente ocho vecinos, en el año de 1574, tan sólo un año antes de la fundación de Aguascalientes.

Todo esto es referido para confirmar la difícil tarea que tuvo Juan de Montoro para hacer la fundación de Aguascalientes y apreciar en la medida que se tenga qué hacer, la ciudad y Estado de que hoy disfrutamos.

El nombre de las calles de Aguascalientes, agrega Tita Topete Ceballos, también va dando una idea de lo que la gente pensaba, qué inquietudes, qué preocupaciones y qué gustos tenía de acuerdo a la época que estaba viviendo.


Hoy de manera lamentable, muchas calles han cambiado su nombre por el de personajes o pasajes presuntamente de la historia que no tienen razón de ser y eso es lo que pretendemos evitar, que no se acaben costumbrismos de muchas décadas.

Y en FUERZA AGUASCALIENTES podríamos decir que las calles con sus casas y sus nombres primigenios, son como nuestros santuarios, no han sido elegidos al azar, los antiguos pobladores por algo las trazaron en esa forma y les dieron esos nombres, en esos lugares algo quedó de todos ellos, a nosotros nos corresponde conservarlas.

13 vistas0 comentarios
  • Facebook Social Icon
  • Twitter Social Icon
  • Google+ Social Icon
  • YouTube Social  Icon
PUBLICIDAD

© 2023 por "fuerza aguascalientes". Creado por aldo bonilla