NOSOTROS SOMOS AGUASCALIENTES.

Fincas con identidad


+ El centro de la ciudad sigue siendo, para muchos, más que una zona comercial o un paseo, otro de los grandes tesoros de los aguascalentenses y en esa zona existen varios edificios y fincas que destacan por sobre todos los demás y que es toda una tradición porque son una parte importante de lo que nos distingue


ALDO BONILLA CHAVEZ



La modernidad con la que Aguascalientes vive asombra y también nos enorgullece.

Hoy somos una Entidad privilegiada con un nivel de vida y de desarrollo muy por encima de la media nacional. Muchos inversionistas nacionales y extranjeros han sido atraídos por esto y muchos más están por venir. La ciudad crece a pasos agigantados y cada día aparece más bella a la vista de sus habitantes y visitantes

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Es una isla en un oasis conflictivo, han dicho muchos.

Una isla, sin embargo, que no se escapa a mucho de lo negativo que en otras partes sucede, porque precisamente su paz y desarrollo son un atractivo para la gente negativa.

Sin embargo, afortunadamente es más lo positivo, lo constructivo y lo productivo que ha llegado a Aguascalientes, ese Aguascalientes que camina firme hacia mejores niveles de vida.


Al paso del tiempo la zona centro de la ciudad ha sufrido transformaciones asombrosas hasta quedar como está actualmente, un lugar bello y romántico que es también sitio de paseo para miles y una zona comercial sumamente concurrida y en ella destaca el inmueble de la Presidencia Municipal.

Se ha convertido en un elemento arquitectónico que identifica la ciudad de Aguascalientes en todo el mundo.


Es un monumento que, según muchos, se ubica en el centro exacto de la República, aunque los historiadores dicen todo lo contrario.

Data de hace muchos, muchos años y por ello su historia es larga e interesante.

Este inmueble ha sido escenario de múltiples acontecimientos históricos, políticos y sociales y hasta la fecha lo sigue siendo sin dejar de ser una de las principales atracciones del apacible paseo vespertino o de fin de semana.


Durante siglos ha sido no sólo un testigo mudo de la formidable transformación de Aguascalientes, sino que también ha sufrido diversos cambios con los que llega al nuevo milenio. El edificio de Palacio Municipal es pues, algo más que un monumento, algo más que un elemento distintivo porque es una parte muy valiosa para esa sociedad que hoy camina unida hacia mejores horizontes.


Hoy FUERZA AGUASCALIENTES hablará de esta histórica finca que tiene una belleza y en la que durante mucho tiempo tuvo en su parte posterior a la antigua Cárcel de Varones.

Las dos fincas como terreno junto con el del Palacio de Gobierno, tuvieron un origen común, siendo sus primeros propietarios los señores Martín Fernández de Baulus y Gaspar de Aguilar, les fue adjudicado por la vía de merced en los primeros años del siglo XVII.

De estos propietarios fue pasando por diferentes manos, hasta llegar en 1665 a la familia Rincón Gallardo.


A principios del siglo XVIII, el dueño del predio que ocupa el Palacio Municipal y de la antigua Cárcel de Varones, era el capitán José Rincón Gallardo, entonces morador de la Casa del Vínculo y Mayorazgo de Ciénega de Mata, actual Palacio de Gobierno.

Dicho personaje fue quien cedió el terreno para su edificación, el 30 de septiembre de 1701, ante el alcalde mayor don Diego de Parga y Gayoso, mediante escritura otorgada en la Hacienda de San José de Montoro, con la condición de que lo utilizara el Ayuntamiento para la construcción de las casas Reales y cárcel y quitara de frente a la casa del Vínculo y Mayorazgo de Ciénega de Mata, la horrible cárcel de adobe, que quitaba a la opulenta mansión toda la vista, esplendor y señorío.


Por ese tiempo los integrantes del cabildo y el alcalde, no contaban con un sitio adecuado para el desempeño de sus funciones, por lo que aparte se contaría con un lugar para tal fin, se le daría una vista más apropiada según el capitán Rincón Gallardo, a esa zona de la entonces pequeña población.

A pesar de los deseos del capitán Rincón Gallardo, señalados en el acta de donación del terreno, la construcción de la obras referidas no se iniciarían hasta 99 años después, es decir en el año de 1800.




Existe la idea de que el proyecto para la construcción de las casas reales, así como de la columna de la Plaza Principal, se deben al eminente arquitecto Manuel Tolsa, nacido en España en 1756 y muerto en la ciudad de México en el año de 1816. Autor entre otras obras de la escultura ecuestre en honor a Carlos IV, popularmente conocida como El Caballito, de la Escuela de Minería y de la conclusión de la Catedral de la ciudad de México.


A las amplias estancias a través de su historia, se le han dado diferentes usos:

En los bajos de la Presidencia se encontraba la Inspección de Policía, en donde por cierto estuvieron detenidos injustamente don Heliodoro Martínez López, el maestro Servando Hernández, Lic. Carlos Salas López y otras personas, por supuestamente participar en el enfrentamiento del 28 de marzo de 1925, del Templo de San Marcos.

Luego algunos de ellos serían trasladados a la Cárcel Grande de Colón No 1, donde se encontraron con otros detenidos por el mismo delito, como Carlos Brand S. y don Tomás Negrete.


En el frente de Palacio se exhibió el cuerpo del más conocido Cristero y temible bandolero de la región, José Velasco, de 33 años, acribillado a tiros por personal del 10º Regimiento de Caballería, el 30 de agosto de 1935.

En su esquina con Colón y Plaza Principal, en el lugar donde se encontraba la antigua Inspección de Policía, se instaló la Biblioteca Pública Enrique Fernández Ledezma, inaugurada en 1953.



Como características del Palacio Municipal, se puede mencionar que corresponde a un estilo neoclásico, con enmascaramientos de cantera y cornisas; balcones con balastres de cantera y escudo de armas, en la parte frontal del edificio. Por el año de 1860 contaba con un reloj, donde se encuentra actualmente dicho escudo.


La Casa Real, hoy Palacio Municipal, permaneció con su arquitectura original hasta el trienio 1978-1980, en que nuevas necesidades en servicios exigieron su ampliación.

Se duplicó la parte construida y se dejaron dos patios simétricos, así como las dependencias necesarias para hacer más óptimos los servicios municipales, siempre en base al proyecto de don Manuel Tolsa.

Sobre el presidio se edificó otro entre los años de 1800 y 1809, al inicio de la antigua calle de la Cárcel, hoy de Colón, en la parte posterior del Palacio Municipal, el cual funcionó por más de 150 años.



Este presidio contaba con un solo baño, cinco galerones con piso de cemento, que se utilizaban como dormitorios, un patio de 10 por 12 metros, que se utilizaba como cancha de basquetbol, donde se encontraban los tendederos para ropa, que los mismos internos lavaban y un pequeño taller; no contaba con biblioteca ni sala de diversión.

En este penal se "alojaron" delincuentes de todos los tipos, algunos lo hacían en forma tan frecuente que, tratando de disimular, simplemente decían que vivían en Colón 7.


EL HOTEL FRANCIA


El Hotel Francia para Aguascalientes fue durante muchísimos años su emblema social y turístico, pues el servicio de cocina era inmejorable recorriendo toda la carta que amparaba los más finos y costosos platillos, hasta la solicitud de un buen plato de frijoles de la olla, que naturalmente los cocineros concedían.

Las mejores orquestas de los años románticos que mencionamos, vinieron a convertirse en solaz esparcimiento de las parejas juveniles de entonces, amenizando los inolvidables bailes.


Majestuoso, imponiendo la lógica de su arquitectura de tipo virreinal-francés con dos escalinatas de forja de la antigua, no de la moderna, que partía precisamente de la puerta principal que da al lado oriente de la Plaza Principal, saliendo directamente a las bolerías atendidas por "El Compa" y por "Mingo". Un Hotel Francia que ha desaparecido en su contexto social y turístico, aunque el edificio se guarda y es debidamente aprovechado por una firma trasnacional, con un empaque de tienda super de las más novedosas, en su parte inferior.

Y en las alturas restaurant, cafetería y bar.


Durante largos años su alma, vida y motor fue don Juan Andrea y su señora esposa Anita, pero tiempo atrás estuvieron los papás de él, que murieron a edades muy avanzadas, siempre aportando con su presencia el don inigualable de su simpatía y la amistad que ofrecían a propios y extraños. Aún se recuerda el ambiente sin igual, característica de los Andrea al paso de los muchos años, un lugar que fue el preferido de los toreros, artistas, políticos y de los personajes de mayor prestigio a nivel mundial.


El precioso Hotel Francia tenía un balcón interior con un enrejado precioso rematado con madera, para permitir el libre devenir de las personas, contaba con cuartos amplios y suntuosos, con mobiliario de la época y con los servicios naturales e indispensables, pero con un sabor sobre todo "a familia".



Muchísimos eran los agentes viajeros que llegaban a hospedarse al querido Hotel Francia, donde tantos bailes de moda, organizados por la propia empresa, o los salones alquilados a clubes sociales femeninos y masculinos, para festejar las grandes fechas de la epopeya social de Aguascalientes, por ejemplo los clubes "Continental" (femenil) Rotario, de hombres de empresas y sus adorables esposas e hijas; el Club "Mam-selle" de chamacas veinteañeras que buscaban el arrebato del noviazgo que las llevaría en poco tiempo más al altar. Imponente el Hotel Francia y todos sus servicios, ocupando la esquina de la Plaza y Madero, el llamativo "Salón Fausto" que servía a la par para el salón de baile de los años cuarenta, como para cafetería en las épocas siguientes.


Existió un bello rinconcito que era el bar del lugar atendido inmejorablemente por buenos amigos, ya que hay que recordar que de la familia Díaz Torre, sus principales pilares, don Julio y don Benito, también fueron magníficos anfitriones todavía mucho antes de que llegaran de Morelia los Andrea. Juanito, el insuperable Juanito Andrea, que más de alguna vez quiso calzar las zapatillas de torero y ponerse ante un bonito becerro en el coso San Marcos, y dicen algunas personas que sí lo hizo, en plena juventud. Inicialmente tenía Juanito su cuarto dando al oriente, exactamente al otro lado de la puerta principal. El hotel cerraba sus puertas en aquellos años venturosos de los cuarenta, a buena hora de la madrugada, pero era filántropo y bohemio Juanito, quien salía con sus amigos por la puerta de su cuarto a seguir gozándola un buen rato más.


EL HOTEL IMPERIAL


Históricamente fue la primera finca levantada en la que fue la Villa de Nuestra Señora de las Aguas Calientes, poco después de la conquista de México por las fuerzas españolas que comandaba Hernán Cortés.

De lo que hay plena seguridad es de que el primer antecedente de lo que hoy es Aguascalientes es el fuerte o presidio del Camino Real.

A él llegaban las caravanas que recorrían la Ruta de la Plata para protegerse de los ataques de los sanguinarios Chichimecas.


Este fuerte o presidio se ubicó en lo que hoy es el Hotel Imperial, justo a un costado de la Catedral, justo al iniciar 5 de Mayo.

Aguascalientes nació al concurso de una situación de seguridad en los caminos.

Lo que hoy es el Hotel Imperial, fue entonces, como la historia lo cuenta, la primera finca de la ciudad.

A un lado estaba una pequeña capilla que luego sería lo que hoy es su catedral. También estaba otra construcción, lo que es Palacio de Gobierno, que era como una especie de hostal.


Poca gente en Aguascalientes conoce esto.

Es increíble que mejor muchos de nuestros visitantes conozcan que este hotel fue la primera finca de la ciudad.

Fue el fuerte o presidio del que incluso hoy en día todavía se conservan algunos de sus torreones desde los cuales se podía observar a grandes distancias.

Luego fue un convento, una casa hacendaria, después cárcel, volvió a ser hotel y en tiempos de la Revolución fue una especie de cuartel general de la famosa División del Norte y su temido jefe, Pancho Villa, el cual tenía una habitación especial que hoy aún se conserva.


La construcción no era de grandes dimensiones y había otras similares por la región, incluso en las inmediaciones de Teocaltiche y de Villa Hidalgo aún hay rastros de estos fuertes o presidios.

Desde allí se podía vigilar grandes distancias y llegaban a descansar los viajeros y las carretas o diligencias a cambiar de animales.

También se resguardaban de los sangrientos ataques de los Chichimecas.

Los terrenos de lo que hoy es la Plaza de la Patria y Catedral eran parte de ese Camino Real.


La historia es amplia y detallada en estos sentidos.

La historia nos indica que en Aguascalientes la primera serie de caseríos se ubicó en ese sitio, precisamente en la esquina de la calle (hoy) 5 de Mayo, a unos pasos solamente del que sería el centro, o sea la plaza pública.

De esta manera puede considerarse que el viejo edificio del Hotel Imperial guardaba muchos de los pasos de los primeros moradores o viajeros que estuvieron en aquella Villa, que fue transformándose poco a poco en importante sitio para descansar y guarecerse de los infortunios de ataques de los indios moradores de la comarca.



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