Los primeros aeronautas



+ Don Sabino Escarreola logró reunir una multitud de espectadores en la plazoleta sanmarqueña mediante cooperación para poder ver el espectáculo fuera de serie en su momento, tal vez como ahora el lanzamiento de un satélite y se levantó un globo aerostático


ALDO BONILLA CHAVEZ



Volar es un sueño del hombre hecho realidad.

Volar, es esa incomparable sensación de plenitud y libertad que el hombre ha conquistado.

Volar es ahora tan sencillo como el subir a un avión y que ese pájaro de acero rasgue el cielo azul; e inevitablemente nos comparamos con un ave que vuela, que tiene esa cualidad y esa libertad de desplazarse por el cielo, por encima de valles y montañas y de inmensos mares... pero no todo es tan sencillo.


Desde tiempos remotos el hombre pretendió semejarse a las aves porque envidiaba su vuelo, su facultad para volar, de surcar los inmensos mares y los lejanos cielos, con gracia y destreza. Y la aviación surgió, porque el hombre, con su ingenio, al ver volar las aves quiso imitar su vuelo y a través de los años se fueron creando las condiciones para volar.


Pero volar no es tan fácil como parece, ya que parece increíble que una mole de muchísimas toneladas surque el cielo azul, como una liviana pluma que lleva el viento.

Y así el hombre se lo planteó como un difícil reto, que después de muchos intentos lo consiguió, no sin antes pasar por enormes dificultades y muchos percances, que a la distancia se siguen dando y es que la aviación no perdona, un error cuesta muchas vidas.

Ahora han pasado muchísimos años y en la actualidad el transporte aéreo ha experimentado una notable transformación que parece apuntar hacia un desarrollo aún más favorable para responder a las demandas de la sociedad por un servicio eficiente y que en realidad cumple su sueño de volar.

Hoy en FUERZA AGUASCALIENTES hablaremos de que durante el transcurso de la historia el hombre siempre quiso conquistar las alturas y volando por el aire encontrar el éxtasis de las aves.


Así los libros nos hablan de frenéticos aventureros que intentaron surcar el espacio en tiempos remotos, o más cercanos a la década inicial del siglo XX cuando pudo apreciarse el movimiento de los terrenales desde naves en plena altura.

En Aguascalientes tuvieron los pobladores de los lejísimos años de 1861 y 1863 una sorpresa que para entonces parecía de otro mundo, observaron ``de cerca'' y en persona, el que intrépidos aventureros pudieron alzar el vuelo, al igual que las aves.


Tal cosa, como ya hace algunos años lo referimos en FUERZA AGUASCALIENTES, sucedió a bordo de un globo especialmente confeccionado, sobra destacar que los habitantes de ese Aguascalientes post independentista nunca habían presenciado tal hazaña, que ahora se advierte en las páginas de la historia.

El inolvidable historiador de Aguascalientes, profesor don Alejandro Topete del Valle fue uno de los hombres que escribió de tal acontecimiento que deslumbró y que para muchos de aquel entonces ``era cosa del Diablo''.


En uno de sus pequeños libros, donde derrama sabiduría de sus exploraciones de la historia de los tiempos antiguos de Aguascalientes, el profesor Topete del Valle habla del hecho ``grandioso que llamó poderosamente la atención de los lugareños'' cuando dos hombres, en distintas ocasiones, pero en tiempos cercanos, surcaron el espacio tripulando esos ``globos que parecían obra del Chamuco'', según el decir de aquel entonces.

Se relata que en los primeros días de mayo de 1861 aconteció el primer suceso: elevarse del piso, de la tierra y surgir muchos metros ``a la redonda'', en ese aparato tripulado por ``osado hombre'', la segunda imagen fue vista por los aguascalentenses de entonces hacia el 6 de enero de 1863.

Hay que destacar que mediados del siglo XIX, aparecen los primeros vehículos de vapor, las máquinas y los primeros remedos de autos entre de vapor y eléctricos y.... los primeros aviones.


Que no eran aviones sino globos y esto evoluciona y el hombre en su búsqueda de mayores satisfactores busca la manera de tener un medio de locomoción mejor, con mayor capacidad de carga, con otras características totalmente diferentes.

La primera experiencia para Aguascalientes ocurrió a principios de enero de 1863, era el tiempo en que Juan Chávez, nuestro mítico bandolero hacía verdaderos estragos en la región, asaltando las poblaciones, incendiando el Palacio de Gobierno, el Archivo, saqueando e incendiando el Parián.


Era una época muy algida, sin embargo hubo un pequeño remanso que se dio cuando el aeronauta tapatío don Sabino Escarreola logró reunir una multitud de espectadores en la plazoleta sanmarqueña mediante cooperación para poder ver el espectáculo fuera de serie en su momento, tal vez como ahora el lanzamiento de un satélite y se levantó un globo aerostático. Inclusive hay gráficas de este suceso y en ella se puede apreciar también lo que fue la primera plaza de toros en Aguascalientes, la del "Buen Gusto", en donde luego estaría el Centro Social Los Globos.



El periódico "El Republicano" el 25 de diciembre de 1862 anunciaba la víspera de este suceso extraordinario y así podemos señalar que en 1863 apareció en nuestra Entidad la primera forma rústica de la aviación civil. Esto vino a sacar a los aguascalentenses de su rutina diaria y de la inquietud que provocaba la Intervención Francesa y los continuos embates del mítico bandolero Juan Chávez, quien en esa época era el terror de la región.


En ese tiempo se dan las fotografías de la muchedumbre donde se ve la plaza de toros El Buen Gusto, la toma se da desde el templo de San Marcos o las azoteas de una construcción que estaba paralela y que después fue la delegación de la Secretaría de Salubridad en el Estado. Y así la historia va evolucionando y nos habla que a principios del siglo XX llegaron las primeras aeronaves. Para entonces todavía existía la creencia de que volar era algo sobrenatural.


LA AERONAVEGACION COMENZABA


Fue señalado en pequeños periódicos de la época tan antigua a que nos referimos ``como una conquista inusitada del éter y un venturoso augurio de la marcha hacia el progreso''.

En el periódico semioficial denominado ``El Porvenir'', en su número 81 correspondiente al 25 de abril de 1861 se daba cuenta de que había ocurrido tal hazaña que no era, se decía, más que un anticipio de lo que le esperaba a la humanidad.

Y se decía que un señor de nombre ``Mr. Wilson'' verificó una o dos ascenciones para aventurarse en los cielos de la región.


Y a continuación narraremos algo de lo que se escribió en ``El Porvenir'':

``Hemos tenido el gusto de ver las dos ascenciones que ha hecho en esta ciudad el célebre aeronauta Mr. Wilson, en las que se ha elevado a una gran altura en el globlo denominado -El Progreso-. El público ha quedado muy complacido y ha rendido un justo tributo de admiración al intrépido aeronauta. No sabemos si pensará elevarse por tercera vez''.


Luego ya no aparecieron más noticias sobre el particular, por lo cual se considera que aquella esperada tercera ascención no llegó a consumarse en aquellos tiempos, sin embargo se vislumbraba ya el interés de los hombres por alcanzar las nubes y desparramar su vista como si fueran pájaros en alto vuelo, viendo hacia el infinito la grandiosidad de nuestro universo.


Se habló mucho de la fama de Mr. Wilson, que llegó con etiqueta de valiente e inteligente, tras de haber realizado la misma hazaña en diversos lugares de Estados Unidos, Cuba y México, sin señalarse en ``El Porvenir'' las fechas en que esto sucedió.

En el siglo XIX, apareció la presencia no menos grandemente aplaudida de un mexicano, que fue alumno de Mr. Wilson, José Sabino Escarreola, quien fue uno de los primeros aeronautas nacidos en tierra azteca.


Hay que reconocer, según lo que escribiera el profesor Topete del Valle, que ``periodísticamente fue ingenua pero conmovedora la crónica de tales sucesos, considerada como un hecho sin precedente y muy pintoresca, habiéndose publicado también una nota referente al suceso en otra publicación, conocida como ``La Revista'', órgano oficial publicitario, que daba cabal relación del acontecimiento que impactó como pocas veces al Aguascalientes de entonces''.


TODO INICIO EN EUROPA


A través de la historia, el hombre siempre ha manifestado deseos de surcar el espacio. Desde el mítico Icaro, con sus alas de plumas y cera, hasta lo último en naves espaciales; o en la misma literatura sobre ciencia ficción, con el más grande novelista de este género, Julio Verne, con sus viajes en globo y sus anticipaciones a la carrera espacial.


Se considera a los hermanos José y Jacobo Esteban Montgolfier, nacidos en Francia, como los pioneros de la conquista del espacio con su invento del globo de aire caliente.

El primer globo que lograron hacer volar estaba fabricado con tafetán de seda muy fina, y con una capacidad de menos de dos metros cúbicos de aire. En noviembre de 1782 José, el hermano mayor, consigue que se eleve hasta el techo de la habitación que tiene alquilada en la ciudad de Aviñón.

Una vez conocido el principio que permite al globo elevarse de la tierra, construyen otro con una capacidad de veinte metros cúbicos de aire, el cual logran hacer volar hasta una altura de 200 ó 300 metros, cayendo en una colina cercana.


A este experimento seguirían otros con mayor capacidad, como el mostrado públicamente el 5 de junio de 1783, a este respecto un cronista contemporáneo escribe:

"Los hermanos Montgolfier procedieron a calentar los vapores que debían producir el fenómeno; la máquina, compuesta de una envoltura de tela forrada con papel, especie de saco gigantesco lleno de pliegues y arrugas y vacío de aire, se hincha, crece a simple vista, toma consistencia y adopta una forma armoniosa. Hace esfuerzos para elevarse; brazos vigorosos lo retienen. Se da la señal. El ingenio asciende velozmente y en menos de diez minutos alcanza una altura de casi dos mil metros".



Un mediodía de agosto de 1783, en el recinto del Campo Marte y ante una gran multitud, logran elevar un globo con tanta rapidez que a los dos minutos alcanza una altura de unos 950 metros. El aparato medía casi cuatro metros de diámetro, la envoltura y la válvula pesaban veinticinco libras. El aparato fue a caer a una distancia de 25 kilómetros, causando pánico entre los sencillos aldeanos del lugar, que suponiéndolo un monstruo lo atacaron con sus herramientas de trabajo, los muchachos le tiraron piedras, los perros se precipitaron sobre el supuesto monstruo, un guardabosques le disparó con su arma.


El mes de septiembre de ese año y ante la presencia de los miembros de la Academia de Ciencias, que se reunieron en Versalles con el fin de comprobar el fenómeno; así como del Rey Luis XVI, los inventores dan una demostración de su invento, que además lleva a bordo los primeros seres vivos, (un carnero y varias aves de corral) que resisten la prueba perfectamente y sin sufrir daño alguno.


Los experimentos se repiten con gran rapidez, en octubre de ese año el historiador Pilatre de Rozier realiza la primera ascensión a bordo de un globo cautivo.

Pocos días después, el 21 de noviembre de 1783 y en compañía del Marqués de Arlandes, a bordo de un Montgolfier de 2,185 metros cúbicos, realizan el primer vuelo con un globo libre en el bosque de Bolonia, cercano a París, 26 minutos después aterrizaban a 8 kms. de distancia. Con este vuelo nacerían los Aeronautas.


Paralelamente el físico Charles y los hermanos Robert, con base en el invento de los hermanos Montgolfier, venían realizando experimentos del mismo tipo a bordo de su globo llamado Charliere. Sin embargo el globo aerostático no estaba completamente concluido, carecía de la facultad de ser dirigido, sus inventores José y Esteban realizan numerosos estudios y experimentos que resultan infructuosos. En 1789 al estallar la Revolución Francesa sus experimentos quedan interrumpidos.


Tendría que pasar más de un siglo para que se encuentre la manera de dirigir los globos. El año de 1901, el brasileño Santos Dumont haría una aportación importante en este sentido. Durante un tiempo el espectáculo de los viajes y las acrobacias en globo, se convirtió en una fiebre, siendo la atracción principal de ferias y presentaciones al aire libre, no sin antes cobrar su cuota de víctimas, siendo la primera Pilatre de Rozier, el mismo que había hecho el primer viaje en un globo libre.


Nuestro país también tuvo su participación en la carrera por conquistar el espacio, con personajes como Don Benito León Acosta, y posiblemente el más pintoresco de nuestros aeronautas, Don Joaquín de la Cantolla y Rico.

A Don Benito León Acosta, nacido en el año de 1819 en la ciudad de Guanajuato, se le considera el primer aeronauta mexicano.

Su primer vuelo lo realizó el día 3 de abril de 1842, sobre la ciudad de México, en un globo aerostático construido por él mismo, el sitio de lanzamiento fue la desaparecida plaza de toros de San Pablo, en donde hoy se encuentra el edificio viejo de la Lotería Nacional, su punto de aterrizaje fue un potrero cercano a la plazuela del Tecpan, en la Calzada del Niño Perdido.


Todo un espectáculo resultó este vuelo, lo que motivó gran regocijo entre la población y las autoridades, haciéndose merecedor Don Benito de una serie de homenajes, por cierto, dedicó su ascensión al presidente Santa Anna, el cual le otorgó "el privilegio exclusivo por tres años," para que sólo él pudiera verificar ascensiones aerostáticas en toda la República, "y que ningún otro sin su consentimiento y permiso" pudiera hacerlo.

Don Benito León continuó realizando ascensiones en Querétaro y Pátzcuaro, Mich., así como en otros lugares de la República, siendo una de las más memorables la realizada el año de 1843, en Guanajuato, su tierra natal.


La ascensión fue sobre un majestuoso globo de seda, cubierto con una red del mismo material, el lugar de despegue fue la plaza de San Juan, sitio cercano a la Presa de la Olla, este vuelo representó un gran peligro, ya que desde un principio tuvo poco control sobre el globo, el cual fue arrancado por el aire que lo llevó hacia la sierra rumbo a Dolores Hidalgo.



Gracias a la pericia de Don Benito logró aterrizar en un lugar que le pareció más

apropiado, encontrando un nopal sobre el que pudo anclar el globo, y usando los cordeles para deslizarse pudo llegar a tierra con sólo algunos golpes, recibió ayuda de parte de unos jinetes que encontró en el camino, a su regreso a la ciudad de Guanajuato fue recibido con gran júbilo por parte de la población y de las autoridades, se organizaron festejos en su honor, se colocaron placas conmemorativas, una de ellas en la casa donde nació. Durante su forzado aterrizaje perdió su reloj de oro y algunas onzas, que después recobró, el globo continuó con su carrera y fue a parar a la población de Río Verde S.L.P. donde fue recuperado por las autoridades y devuelto a su propietario.



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