Las crisis no se resolverán por un milagro

Urge la justicia social


+ El Presbítero Raúl Sosa Palos afirma que cada persona debe encontrar el camino para su superación y no esperar a que el Gobierno les resuelva la vida, aunque si con la obligación de demandar que su trabajo sea verdaderamente remunerado y que acaben los salarios de explotación


HERIBERTO BONILLA BARRON



El Custodio de Catedral, presbítero Raúl Sosa Palos afirma que la pandemia del COVID 19 y la tremenda crisis económica que se está enfrentando, son lo que tiene a las familias viviendo momentos sumamente dramáticos por lo que debemos aceptar que no vamos a resolver los problemas de la noche a la mañana ni mucho menos por obra de un milagro, por lo tanto todas las obras asistenciales que creamos e impulsamos en la Iglesia Católica son apenas un alivio ante tanta necesidad, de allí que insistimos en que hay que luchar intensamente y hacer presión para que el Gobierno en vez de dádivas ofrezca mejores políticas de desarrollo.


De esta manera quiero decir que cada persona debe encontrar el camino para su superación y no esperar a que el Gobierno les resuelva la vida, aunque si con la obligación de demandar que su trabajo sea verdaderamente remunerado y que acaben los salarios de explotación, de allí que en la Iglesia siempre nos estamos refiriendo a la obligatoriedad de que el trabajador tenga verdadera justicia social, refirió.


En entrevista con FUERZA AGUASCALIENTES, admitió entonces que el nivel de desarrollo económico alcanzado convierte a la realidad desigual en algo explosivo, de allí que las protestas sociales justas en sus demandas pueden poner en peligro la gobernabilidad si no existen adecuados canales de expresión, participación y pronta solución.

Hoy, agregó, ya no se acepta más que se prolonguen las diferencias injustificadas, la desigualdad se hace particularmente inmoral e inicua cuando los más pobres, aunque tengan trabajo, no reciben los salarios que les permitan vivir y mantener dignamente a sus familias.


SE HA PERDIDO CREDIBILIDAD


Luego, haciendo clara mención a los problemas en los que se ha visto envuelta la Iglesia, especialmente a las denuncias de abusos sexuales, el Padre Sosa Palos sostiene que a nadie se le oculta que, por nuestras faltas, la Iglesia ha perdido credibilidad, no sin razón algunos han dejado de creernos y es por ello que resulta doloroso constatar que se nos ha hecho difícil trasparentar al mundo de hoy el mensaje que hemos recibido, de que nuestras propias debilidades y faltas, nuestro retraso en proponer necesarias correcciones, han generado desconcierto, aunque debo reiterar que como seres humanos estamos expuestos a cometer errores ya que la perfección no existe.


CONTRA EL LUCRO


La Iglesia habla de un lucro que permanece desregulado, que adquiere connotaciones de usura, aparece como la raíz misma de la iniquidad, de la voracidad, del abuso, de la corrupción y en cierto modo del desgobierno. No es extraño que esta concepción marque profundamente la educación, uno de los ámbitos de nuestra sociedad donde se manifiesta más claramente la inequidad. La amplia cobertura alcanzada por nuestro país en este campo ha puesto sobre el tapete las diferencias infranqueables en calidad. Por eso mismo, la educación es el ámbito donde el “lucro” es rechazado con mayor vehemencia. No podemos, sin embargo, tranquilizar la conciencia centrándonos sólo en el lucro o echándole la culpa de los males a la calidad de los profesores, que ciertamente tiene que mejorar. La más elemental honradez y justicia nos obliga a ir más a fondo en el análisis hasta llegar a la raíz del problema”.



Precisamente a la educación, la carta sostiene que “preocupa que en nuestras universidades la formación de las élites esté centrada en su aporte a la productividad y en la eficiencia económica, y no en el sentido ético y en la preocupación por la calidad de la existencia humana. En la actual cultura se hace indispensable repensar al ser humano y su destino para que él pueda desempeñar su papel como sujeto de la historia y como destinatario del progreso, dando espacio al sentido más profundo de la vida humana”.

No es comprensible que en Aguascalientes, con el nivel económico que hemos alcanzado, un trabajador que tiene un empleo estable esté más abajo de la línea de pobreza, eso no es ético y no se condice con la dignidad humana, el salario ético no es una exigencia de la economía, es la consecuencia ética de la misma dignidad


Dijo que la sensación de inquietud y pesadumbre de muchos se expresa tal vez en pocas cosas más fuertemente que en el desordenado uso del alcohol y sobre todo en las drogas, de allí que quienes ven imposible alcanzar su realización en los medios que la sociedad considera como signo de éxito, fácilmente se refugian en la droga, pero curiosamente muchos que aparentemente lo tienen todo experimentan también un vacío del cual tratan de huir. Advierte luego el Custodio de Catedral que en torno a la droga se ha desarrollado un mundo de violencia y corrupción muy difícil de controlar por las ingentes cantidades de dinero que mueve.



7 visualizaciones0 comentarios