¨LA RESUAVE PATRIA¨

POR GILBERTO CALDERON ROMO VEINTE MUJERES Y UN HOMBRE



De los nacimientos de los que he tenido noticia durante los últimos meses, la mayoría han sido nenitas y uno que otro –la minoría- he venido a aumentar los registros masculinos del censo de población.

Desde luego que el que uno conozca varias familias que crecen con nuevos elementos femeninos, no quiere decir que lo mismo este sucediendo en toda la República, pero muchas otras persona también me han comentado que el nacimiento de varoncitos es menos frecuente que el de nenitas, lo cual, en más de una ocasión, ha hecho que los padres guarden resignadamente los atuendos azules que ya habían adquirido, o bien, que merced a las carestía, decidan vestir de azul a la nueva heredera, hasta que un buen ahorro permita comprar chambritas color de rosa.

La verdad es que no se conoce método confiable para determinar voluntariamente el sexo de un bebe que está por nacer. La naturaleza, siempre sabia, cuida que haya un equilibrio entre los contingentes se cada sexo, pero cuando, como es el caso que comentamos, la balanza se inclina peligrosamente de un solo lado, entonces las normas de vida que nosotros conocemos actualmente pueden peligrar y volverse obsoletas en el curso de una o dos generaciones.

De 21 de nacimientos que fueron registrados por un grupo de curiosos, se descubrió que 20 tantos fueron para el sexo femenino y solo uno para el masculino. Las causas de tan aguda desproporción las desconocemos desde luego, pero con un poco de imaginación podemos atribuirlas al debilitamiento de la capa de ozono que cubre la atmosfera, a la contaminación ambiental o, si se quiere ser misterioso, a la conjunción de los astros del firmamento.

Pero cualquiera que sea el motivo, lo cierto es que una sociedad en la que haya 20 mujeres por cada hombre, plantea en principio la desaparición de la familia monogámica y, en consecuencia, un desconsiderado aumento en las obligaciones amorosas del hombre, pues está muy bien que esos que se sienten muy machos rompan su corazón en dos o tres romances, pero eso de enamorar a 20 mujeres parece una tarea que en los días que corren solo pueden emprender los jeques petroleros del Medio Oriente, o los detectives de las películas norteamericanas, pero los comunes mortales, ¡uf!, ni soñarlo.

Desde luego que una desproporción tan abultada entre los sexos obligará a la mujer a cuidar del hombre, a mantenerlo en las mejores condiciones físicas y psíquicas, para que, no obstante que haya recibido la visita de 14 doncellas, la numero quince todavía alcance a disfrutar los cuchicuchis sentimentales del solicitado galán.

El hombre se convertirá entonces en el eje del hogar y se hará cargo de la educación de las hijas y aquí, ¡cuidado! habrá que implantar una nueva reforma educativa, pues de lo contrario se corre el riego de que las tiernas niñitas del futuro solo aprender a jugar dominó, cubilete, veintiuna, conquián y otras delicias tan del gusto del sexo masculino. Se da por hecho que habiendo tanta escasez de hombres, las mujeres asumirán la responsabilidad de dirigir la comunidad, repartiéndose entre ellas las tareas en la industria, la agricultura, las comunicaciones, el transporte y el gobierno, mientras que el hombre estará confinado a las labores domésticas y a las telecomedias que por entonces versaran de lo exigente que es el sexo femenino para con los sufridos machitos, los clubes de leonas y los de rotarias harán sesiones conjuntas el 10 de mayo de cada año para celebrar el día del padre y en todas las escuelas se declamará ¨El Brindis de la Bohemia¨ y ¨Papa, soy Paquita no haré travesuras¨.

Las señoras se reunirán en la cantina a mediodía para celebrar el ritual de la Hora de la Amiga y para dar tiempo de que en el hogar todo esté dispuesto para comer decentemente. En verdad, el hombre sufrirá las de Caín cuando el fin de semana las señoras vayan llegando con aliento a cerveza, o cuando los domingos ocupen ellas y sus amigotas la sala para ver los partidos de fut por la tele, o las corridas de vacas. Si, definitivamente los caballeros tendrán que organizarse para exigir el control de la natalidad, las vacaciones, el aumento del gasto, además de otras lindezas. Y pedirán a las Naciones Unidad que se instituya el Año Internacional del Hombre.


ACUARIO


Como usted sabe, existen diversas clases de agua. Hay las nocivas aguas frescas, hay aguas negras, aguas dulces y ¡aguas, ahí viene un camión! que es un aviso de la proximidad de un cafre con intenciones de hacernos líquido, esto es, de liquidarnos. De lo anterior pudiera inferirse que hay muchas aguas, pero la verdad es que están cada día más escasas y en condiciones de pureza cada vez más precarias. La escasez de agua ha creado agudos conflictos internacionales y ha puesto a trabajar el ingenio humano para resolver el problema. Pasemos revista, así sea brevemente, a lo que ha venido sucediendo en los últimos meses. En primer lugar, nos llama la atención el creciente y singular contrabando de agua que viene teniendo lugar entre todas las naciones gracias al empeño de unos cuantos sujetos sin escrúpulos ni patriotismo.

La lista de trucos utilizados por los contrabandistas es interminable y la policía aduanal tiene un amplio catálogo de ellos, que incluye igualmente métodos primitivos y elaborados. Los más pintorescos son sin duda los “burreros”, individuos que escogen lugares aislados de la frontera para cruzarla con burros cargados con tinajas de agua, que se venden en el extranjero a un precio exorbitante. Los farmers o granjeros, por su parte, practican perforaciones en las cortinas y en los canales de las presas fronterizas para recibir más agua que la convenida en los tratados internacionales. Otros más radicales, arrojan toneladas de sal en las aguas que corresponden al lado mexicano, y así esterilizan la tierra impidiendo que los futuros cultivos exijan nuevas cantidades de líquido.

Los tuneleros han cavado túneles por debajo de las líneas divisorias y a través de ellos conectan gruesas mangueras surtidas de pozos nacionales. El contrabando hormiga está constituido por todos aquellos extranjeros que vienen a beber agua a México y luego regresan en su país donde, ya digerido el líquido, lo venden en los depósitos regeneradores de Texas, California o Guatemala. Se calcula que este tipo de tráfico es lo más difícil de combatir y por medio de él perdemos millones de metros cúbicos de agua al año.

Un procedimiento sofisticado consiste en calentar grandes cantidades de líquido hasta conseguir su total evaporación y luego, mediante cambios inducidos en la presión atmosférica, lograr el desplazamiento del vapor hacia el otro país, y una vez que las nubes han llegado al destino deseado, compresores de aire frio las bombardean para que los gases vuelvan a su estado original. Este saqueo descarado está siendo ya objeto de estudio por las comisiones de la ONU y se espera que para el año 3000 se resuelva tanto este asunto como el de la soberanía panameña sobre la Zona del Canal.

A nivel nacional los problemas también han menudeado, de tal modo que los ayuntamientos sin siquiera decir ¡agua va! elevaron tremendamente las tarifas, dando lugar a una serie de problemas que los economistas y sociólogos ya se encuentran estudiando. Por principio de cuentas, los lecheros han suprimido la vieja costumbre de “bautizar” la leche, pues con el agua tan cara como está, tendrían que volver a aumentar los precios, lo cual de todos modos sucederá de un momento a otro, y es por ello que nuestro paladar no volverá a regocijarse con las delicias de la leche bautizada preferente.

En vías de solucionar el problema, han surgido varios intentos a cual mis imaginativos: ingeniosos empresarios, por ejemplo, están vendiendo clandestinamente unos diablitos que inspirados en los que se usan para escamotear la luz de la Comisión Federal de Electricidad, paralizan los contadores de agua mientras el líquido sigue fluyendo al tinaco. Ese artefacto es muy útil, además para mejorar el nivel de vida y de justicia social de los cumplidos inspectores del servicio.

Otra solución que se ha propuesto es un invento del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), que invirtió cuantiosas sumas en su investigación de desarrollo. Se trata de agua en polvo que se obtiene sometiendo la masa acuosa a un proceso intensivo de deshidratación. Basta que el polvo así obtenido se le agregue agua para que podamos disfrutar otra vez del cristalino elemento. Lo malo es que esto no representa ventaja alguna, ya que para que el polvo recupere su estado líquido es menester volver a mezclarlo con una cantidad de agua igual a las que se deshidrató y en resumidas cuentas, es más la que se consume que la que se obtiene.

Hasta ahora el único método probado para hacer agua es el que ya conocían nuestras abuelitas y que consiste en someter a los sedientos a la presencia de exquisitos manjares y de cosas que se les antojen, para que inmediatamente se les haga agua la boca, aunque, claro si es mucha la que hacen, al rato tienen que dirigirse hacia algún sitio discreto para hacer de las otras aguas.

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