La pandemia suicida sigue incontenible



Conversando con Dios

+ Frente a tanta desesperanza y descomposición social debido a las intensas crisis que estamos enfrentando como sociedad hoy más que nunca hay que hablar con Dios, dice el presbítero Felipe de Jesús Gutiérrez López

ALDO BONILLA CHAVEZ



Todavía no se cumplen ni siquiera siete meses de este 2019 y ya van casi cien suicidios, lo que hace pensar que hacia el final del año se superará notablemente la cifra de 148 suicidios ocurridos durante el 2018 y que colocaron a Aguascalientes entre los tres primeros lugares a nivel nacional en este deshonroso tercer lugar, lo que es una muestra inequívoca de que la sociedad está muy enferma y que todos, Gobierno, sociedad y hasta la misma Iglesia Católica están fallando frente a esta pandemia que está flagelando terriblemente a la Entidad.


Y si bien hablamos de casi cien suicidios, se relega y se pretende ocultar que por cada uno de ellos se presentan por lo menos diez casos de gente que intenta quitarse la vida, lo que da cuenta que estamos ante un problema muy alarmante cuyo origen nadie puede precisar, de allí que muchos se van por el lado más fácil y señalan que si bien es por la crisis económica que origina depresión, drogadicción y desintegración social, es también porque la gente se ha ido alejando paulatinamente de Dios.


Ante esto el padre Felipe de Jesús Gutiérrez López dijo a FUERZA AGUASCALIENTES que nadie puede enfrentar la vida solo, todos necesitamos ayuda de alguien superior a nosotros, por lo tanto frente a tanta desesperanza y descomposición social debido a las intensas crisis que estamos enfrentando como sociedad hoy más que nunca hay que hablar con Dios y para hacerlo no necesitamos ninguna formalidad, inclusive ni acudir a la Iglesia, pues Dios está dentro de nosotros, en nuestra alma, en nuestro corazón y por lo tanto hay que recurrir a El para pedirle que no nos abandone y que nos apoye con su manto protector.


En entrevista el párroco de Pabellón dijo que podemos ir a Dios y pedirle fortaleza para enfrentar las luchas que se nos presentan y podemos estar seguros que Dios escucha toda oración, escucha especialmente las peticiones de los más débiles, de los desprotegimos y de aquellos que son miembros de su familia y aquí tenemos que advertir que llegamos a ser miembros de su familia por medio de Jesucristo, por lo tanto hay que animarnos a descubrir cómo podemos ser parte de la familia de Dios y eso es lo que marca una gran diferencia.


¿Cómo hablamos con Dios?, le preguntó FUERZA AGUASCALIENTES.

Simplemente con desearlo y para ello no se necesitan de formalidades y ni siquiera de acudir a la Iglesia pues podemos hacerlo en cualquier parte y todos necesitamos hacerlo, hay tantas cosas en la vida que simplemente son demasiado grandes para nosotros y por ello necesitamos hablar con alguien más poderoso, alguien que realmente pueda hacer algo en cuanto a los desafíos de la vida cotidiana en donde lo peor que se podría hacer es recurrir al suicidio.



Luego el querido ¨Padre Chuy¨ , quien ha sido párroco en diferentes templos de esta ciudad, dijo a FUERZA AGUASCALIENTES que quizás vayan a alguna iglesia o capilla, algún lugar donde la gente ora, quizás usen palabras formales y frases como “tu Divina Providencia”, quizás hasta usen palabras que otra persona ha preparado, leyendo de un libro de oraciones o algo de ese estilo pues para mucha gente, esta es una manera de orar conocida y confortable, sin embargo esa no es la única manera para hablar con Dios.

Hablar con Dios no se trata de buscar lugares señalados, pautas especiales de palabras, o posturas santas especiales ya que lo más importante es que hablemos con El abriéndole nuestro corazón.


Entonces, ¿qué podemos decirle a Dios?, le preguntamos al ¨Padre Chuy¨, quien de inmediato nos responde y dice que ante tantos problemas de la cotidianidad le pidamos ayuda para que nos muestre la luz de la esperanza en el túnel negro de las adversidades, además de que podemos tomar tiempo para pensar en las cosas que El ha hecho por nosotros y apreciarlas.


La mayoría de nosotros, agrega, tiene cosas para dar gracias, aún cuando están sucediendo muchas cosas malas, recordando que como humanos todos cometemos errores, inclusive aún quienes estamos intentando vivir como Jesús. Todos fallamos en hacer las cosas que deberíamos hacer, o hacemos cosas que no deberíamos, por lo tanto necesitamos decírselas a Dios y pedirle su perdón.


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