LA ENTREVISTA Puras mentiras de que serían rescatados


Los túneles, en el olvido

+ La piqueta destructora y la indolencia de las autoridades no entienden de sucesos, de leyendas, pareciera que todo esto son antiguallas inútiles e improductivas y todo lo que se dice de que habrá un rescate ¨ha sido cuento¨ por lo que uno de los grandes tesoros que tiene Aguascalientes seguirá en el subsuelo


ALDO BONILLA CHAVEZ



La ciudad a través de toda su historia, ha ido perdiendo gran parte del legado que nos dejaron nuestros antepasados, un legado que comprende no sólo el aspecto físico de sus calles, con sus edificios, monumentos, jardines y sus avenidas con sus trazos y nombres originales, sino su tranquilidad y sus recuerdos.


De aquella ciudad que tenía todo para ser una ciudad colonial, sólo se conservan pequeños rastros, y muchos se encuentran mutilados, y esto se ha ido repitiendo ante la apatía ya no sólo de la autoridad encargada de preservar el legado, sino de una sociedad indiferente.


}Lo genuino y pintoresco va desapareciendo, según se dice, para embellecer la ciudad, para dar paso a lo moderno, pero a costa de la pérdida de la identidad como provincia. La piqueta destructora y la indolencia de las autoridades no entienden de sucesos, de leyendas, pareciera que todo esto son antiguallas inútiles e improductivas y todo lo que se dice de que habrá un rescate ¨es puro cuento, ya que del dicho al hecho hay mucho trecho¨ y muy en especial a la red de túneles y acueductos que están en el suelo de Aguascalientes, una riqueza que ninguna autoridad hace por ponerla a la vista de todos sin importarle perder un gran atractivo turístico.


De esta forma olvidamos que todas las personas y los lugares son historia, que todos los sucesos aunque aparentemente insignificantes, dejaron a su paso un legado que es de todos y que debe ser preservado y que en FUERZA AGUASCALIENTES pretendemos, al menos cada tercer día, traer al presente para que las nuevas generaciones conozcan parte de esa rica historia que nos han legado muchísimas generaciones.

El Aguascalientes de hoy, el de ayer, el que nos habla desde su fundación es rico en tradiciones y puede decirse que surgió en torno a sus manantiales de aguas calientes, ésos que tanta fama la han dado.


Es en torno a ésos manantiales que se dio el surgimiento mismo de la ciudad.

Manantiales que hoy también, como muchas otras cosas, están a punto de desaparecer y de quedar sólo como un recuerdo, el mismo que dio el nombre a la ciudad.

Como en el recuerdo está el famoso acueducto de El Cedazo.

Son manantiales muy famosos que nos hablan de que el vital líquido se tenía en abundancia, sin embargo no fue así.


Y para conocer algo de esto, FUERZA AGUASCALIENTES recurrió al investigador e historiador Martín Reyes Castillo, a quien encontramos en Palacio Municipal quien nos dijo que se han tejido un sinnúmero de historias relacionadas con las oquedades que se han encontrado y que datan desde hace varios siglos, quizás desde antes que se fundara la ciudad.


Ya lo he dicho muchas veces a este diario digital, Aguascalientes puede y debe ser conocida como la ``ciudad subterránea'' ya que de acuerdo a mis investigaciones y a libros muy antiguos está comprobado que al menos existen cien túneles y acueductos en el subsuelo de la ciudad, aunque pudieran ser más, por lo que estoy seguro que en el momento en que las autoridades, ya sean municipales o estatales, se decidieran a sacarlos a flote, entonces nos convertiríamos en una gran atracción turística no solo a nivel nacional sino mundial, ya que contamos con tesoros realmente extraordinarios.

El año pasado el Municipio dijo que los iba a rescatar y a principios de este año declinó hacerlo por falta de presupuesto, luego el Gobierno del Estado dijo que lo haría, sin embargo esto yo lo dudo porque como se dice popularmente, ¨del dicho al hecho hay mucho trecho¨, por lo que creo que todo queda en puras promesas de político, esto es, que no se cumplen.


En alguna ocasión, hace algunos años, le seguimos la pista a un libro que daba cuenta detallada de los túneles o pasadizos de la ciudad. Lo seguimos hasta Antigua, lo que hoy es la ciudad de Guatemala, sin embargo fracasamos.

Lo que es cierto es que Aguascalientes a partir del primer tercio del siglo XVIII, comienza a tejer su leyenda de ``ciudad subterránea'' ya que es cuando don Matías de la Mota Padilla, quien fuera alcalde, inició los trabajos de la construcción de lo que sería el primer sistema hidráulico de la ciudad.


Inicia lo que se conoció como el Acueducto del Cedazo, del que tantas y tan variadas leyendas han surgido, pues hay que recordar cómo varias generaciones lo ligan con las cuevas de Juan Chávez, sin embargo del célebre bandolero no tiene nada y sí en cambio tiene mucho de Matías de la Mota, así como mucho de los presos y de la gente que en su momento trabajaron para cristalizar la monumental obra.

Fue una obra que inicialmente tuvo tres kilómetros y que partía del Cedazo, atravesando lomas de barrio, La Salud, El Encino y bifurcaba hasta el centro para llegar a la Pila del Obrador, en José María Chávez y Hornedo.



Ese Acueducto tan singular, a diferencia de los clásicos, como los de Querétaro, Zacatecas, Morelia e incluso aquí mismo, el de La Cantera, Rincón de Romos, Asientos, que eran elevados, fue hecho bajo tierra y si hablamos del primer tercio del siglo XVIII, lo estamos haciendo de una tecnología rústica.


Los presos y la gente que se contrataba, según dice la historia, horadaban la tierra siguiendo el cauce natural, siguiendo el arroyo del Cedazo y el mismo tepetate conformaba la toba del Acueducto. La profundidad era variada, de 4, 3 y 2 metros.

Junto con los 3 kilómetros de Acueducto se le agregaron 3 más de canaletas de barro. En Cieneguilla hubo otro similar, de 3 kilómetros.


LA CIUDAD SUBTERRANEA


Todo esto, agrega Martín Reyes Castillo, provocó que en el centro de la ciudad se abrieran muchas conexiones subterráneas, pues habrá que recordar que desde tiempos inmemoriales el gran problema de la ciudad lo fue el agua, la que había que traer desde El Cedazo, desde el manantial del Ojocaliente, desde los ojos de agua y como corría por la superficie se evaporaba.


La historia cuenta que para aprovechar la época de lluvia en la ciudad se construyeron muchos y grandes aljibes, depósitos de agua que eran imprescindibles en los conventos-hospitales, como el de San José y en los templos, como La Merced, Catedral, San Diego y los que requerían de depósitos.

Eran impresionantes, algunos con arquería, escaleras y con todo lo que se requería para que en un momento dado sirviesen como depósito para el vital líquido. También surgieron entonces las norias en las grandes casas de aquella época.


A esto, asegura, se debe que por toda la ciudad y principalmente en la zona centro, se hayan encontrado muchas oquedades y que algunos aseguran que son túneles, como los que al parecer se han descubierto en lo que fue la Escuela de Cristo, sin embargo no hay tal, son aljibes que surgieron por la necesidad de acumular agua de lluvia.

Y luego dice que no cree que fueran fosas sépticas, pues tenían otra conformación muy diferente a los depósitos que, agrega, no dudo que existan por muchos barrios de la ciudad.


Estos hallazgos nos remiten también al caso del Estanque de la Cruz, o Bordo de la Primavera y más adelante, en la salida a Zacatecas, el Estanque Viejo, depósitos naturales de agua que eran alimentados por los excedentes que corrían por la Acequia de Tejas.

Esto fue un sistema hidráulico muy generalizado producto de la necesidad que había de captar el mayor volúmen de aguas pluviales y nos habla, por lo que respecta al Cedazo, que era materialmente imposible que fueran las cuevas de Juan Chávez.


Hay que recordar que la entrada a El Cedazo es un cilindro con una escalera que está cubierto por una bóveda catalana y hubiera sido una locura meter un caballo allí, un error de nuestro temible y sanguinario bandolero meterse y ``arratonarse'' adentro.

Si hoy con los procesos de rescate y restauración del Acueducto se ha batallado mucho por el volumen de agua que todavía contiene, imaginemos la cantidad que llevaba en aquel tiempo.


Por ese tipo de obras, afirma, Aguascalientes es una ciudad ``hueca o subterránea'' y habrá que destacar que vestigios del Acueducto han aparecido por el rumbo de San Juanito, por la calle Allende, por San Marcos, por Cinco de Mayo, por la Cristóbal Colón y no se diga por la Plaza Principal.


UNA AVENTURA FASCINANTE

Cómo no recordar, agrega, y en esto coincidimos plenamente con Martín Reyes Castillo, pues en nuestra niñez fue una cosa que nos daba inmenso gusto hacer, ir al Cedazo, para bañarnos en la Presa o en el Arroyo y también, nos dice, para meternos a lo que ya desde entonces se decía era la ``cueva de Juan Chávez''.

Era clásico en mis años mozos, nos dice y le contestamos que para nosotros era un día de fiesta, un auténtico día de campo, una aventura que todavía hoy al recordarla es como si la estuviéramos volviendo a vivir.


El Cerrito de la Cruz estaba ``lejísimo'' de la ciudad, era como la frontera del Estado. Se bajaba al bordo, hoy presa del Cedazo y resultaba algo verdaderamente fascinante llegar a ``la cueva'', nos metíamos por el caracol y nos aventurábamos a caminar por el túnel, el agua nos llegaba a la cintura en los inicios y en la medida que se avanzaba iba bajando el nivel, pero siempre había agua en su canaleta central.

Todo el espacio de la oquedad del Acueducto se veía que había sido horadado a punta de pico. Salíamos exactamente antes de la vía del Ferrocarril, por el rumbo donde anteriormente estaba la Zona de Tolerancia, aunque debo destacar que había dos o tres respiraderos por donde nos asomábamos.



Creo que los adultos de hoy al igual que nuestros padres y nuestros abuelos, protagonizaron esta aventura, agrega Martín Reyes Castillo, típica de un Aguascalientes extraordinario en el que causaba enorme asombro transitar bajo tierra, en la búsqueda de aventuras y emociones fuertes y también por qué no decirlo, pues era algo que todos creían, tras el tesoro de Juan Chávez.


LOCALIZACION DE LAS CUEVAS

Por todo el Estado de Aguascalientes se encuentran las ramificaciones de los aljibes o depósitos de agua que con el tiempo se fueron conociendo como las cuevas de Juan Chávez, aunque según otros historiadores, fueron creadas por indígenas que poblaron este territorio, y que hicieron un enorme túnel con algunas ramificaciones para defenderse de otras tribus, pero Juan Chávez, un verdadero cerebro para delinquir, las descubrió por casualidad y las hizo suyas, creando nuevos derroteros en éstos ya extensos túneles.

Nuestros abuelos cuentan lo que sus padres narraban sobre éstas cuevas, que ahora, a pesar de los años, en un reto al tiempo, se mantienen intactas.


Una de ésas galerías, aún intacta en su estructura, nace en las orillas de la presa de El Cedazo, y corre hacia el centro de nuestra ciudad, aunque se han encontrado otras dos cuevas, una que corre hacia el norte y otra al extremo opuesto, al sur, pero la más conocida, sin duda, es la que llega al centro de Aguascalientes.

Se asegura, también, que entre los principales templos y ex-conventos, como San Diego, Catedral, El Conventito, San Marcos y La Merced, hay comunicación bajo la tierra, pero que se extienden incluso, hasta la comunidad de Margaritas, en el municipio de Jesús María.


Otra leyenda, según se cuenta, es que estos mismos túneles los usaban los franciscanos del templo de San Diego durante la persecución religiosa y que también sirvieron a muchas personas que huían de la justicia.

Se sabe, incluso, que una de las entradas a uno de los túneles, se encuentra justamente en el centro del camerín principal del templo de San Diego, y aunque investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia trataron de abrirlo para conocer lo que había en su interior, desistieron al conocer que durante muchísimos años se habían acumulado gases tóxicos que sin duda podrían poner en peligro a los habitantes de nuestra ciudad, procediendo de esta forma a clausurarlo permanentemente.

Luego Martín Reyes Castillo nos cuenta que donde anteriormente estuvo el Archivo General del Estado, en la antigua escuela María Antúnez, cuando se remodeló y se hizo un centro comercial, en su parte trasera se descubrió una enorme oquedad que al parecer era el Acueducto que conectaba con las iglesias aledañas, como Catedral, El Conventito, La Merced, etc.


La misma Escuela Federal Tipo, más atrás Convento y Seminario de Guadalupe, su patio posterior colindaba con el entonces Colegio Guadalupe Victoria y tenía un respiradero que era parte del Acueducto que corría rumbo a La Merced y hay testimonios orales, entre ellos don Jesús Ortega, un rielero jubilado que labora en el Congreso del Estado, que nos habla de que en sus mocedades se metió por ese túnel y caminando con sus amigos, luego de recorrer un gran trecho vieron al final un gran resplandor y unas figuras blancas, con túnicas y corrieron despavoridos, creyendo que eran fantasmas.

Temerosos salieron del túnel y se fueron caminando por Venustiano Carranza y al pasar por La Merced, estaban los padres dominicos comentando que unos muchachos andaban metidos en el túnel.

Esto nos habla de la conexión subterránea que existe por todo el centro de la ciudad y que no son otra cosa más que depósitos de agua y que hoy con los hallazgos en la Escuela de Cristo quedan plenamente confirmados.



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