LA ENTREVISTA: El ex campeón mundial ganó su batalla más difícil


KO de Zamora a las drogas


+ Si has caído y tienes las fuerzas para levantarte de la adversidad, entonces te darás cuenta de lo hermoso que es la vida y de que hay que agradecerle a Dios que nos permita vivirla y hacerlo intensamente, día con día, siempre con la intención de ser mejor y de servir a los demás


HERIBERTO BONILLA BARRON



Ya lo hemos dicho en repetidas ocasiones en FUERZA AGUASCALIENTES, todo ser humano tiene sus miedos y sus demonios, de allí que la vida nunca -y menos en estos tiempos- ha sido fácil. Por lo tanto es bien cierto que nunca está más oscuro que antes de amanecer. El dinero, el poder y la fama no lo son todo en la vida, nos dice bien convencido el campeón olímpico en Munich y luego fulgurante campeón mundial de peso gallo, Alfonso Zamora.


Si no estás centrado y has dejado diluir los valores que te enseñaron tus padres, entonces estás perdido y más temprano que tarde lo vas a lamentar.

Como dice Joan Manuel Serrat, todos hacemos camino al andar.

Entonces hay que hacer de ese camino un sendero de trabajo, de entrega y de unión familiar, pues sólo de esa manera se podrá decir que tu paso por esta vida ha sido útil.

En la charla con FUERZA AGUASCALIENTES acepta que deslumbrarse por los reflectores, por el poder, la fama y el dinero es la forma de no dejar huella, de perderte como hombre, como esposo, como padre de familia y como un ser útil a la sociedad.


Si has caído y tienes las fuerzas para levantarte de la adversidad, entonces te darás cuenta de lo hermoso que es la vida y de que hay que agradecerle a Dios que nos permita vivirla y hacerlo intensamente, día con día, siempre con la intención de ser mejor y de servir a los demás. Lamentablemente en el mundo deportivo, muchos no lo entienden... Hasta que se pierden por completo y quedan totalmente abandonados. A lo largo de la historia ha ocurrido eso. Aquel que llega a tener todo piensa que será eterno, y que siempre tendrá el respaldo y la adulación gratuita de quienes se dicen sus amigos y que voltean la espalda cuando acaba todo eso. Hay muchos que se han hundido cuando ocurre esto.


Pocos son los que logran superar este trance tan traumático.

Lamentablemente en el boxeo, en el futbol, en los toros, en la lucha libre, en el atletismo y en casi todos los deportes vemos con tristeza cómo aquellos que llegaron a tener todo, porque gracias a sus facultades lograron alcanzar el triunfo y la fama, se perdieron cuando su estrella se opacó porque se dejaron vencer por la gloria efímera.

Muchos se tiraron al vicio y hay quienes hasta se quitaron la vida.

Y lo hicieron decepcionados de ver que aquel mundo de fantasía y de oropel en donde ellos eran las figuras les volteó la espalda.


No tuvieron quién los respaldara o no supieron encontrar la paz interior, ésa que se obtiene fácilmente con tan sólo voltear los ojos hacia Dios y entonces se hunden.

Deportistas cuyos orígenes, en la mayoría de los casos, son humildes, de repente, por sus cualidades, pareciera que fueran tocados de la mano de Dios, alcanzan muy pronto el éxito.


Llegan así a un mundo donde todo es halago y fama.

El mundo parece sonreírles porque todo parece que está a sus pies.

Vienen entonces el dinero, las mujeres y las malas influencias, pues muchos que se dicen sus amigos lo único que quieren es gozar gratuitamente de todo eso y es entonces cuando los conducen al precipicio.

A nivel nacional podríamos hablar de uno y miles de casos de ésos, pocos son los que de manera inteligente, como Mil Máscaras y Hugo Sánchez, supieron invertir sus fortunas y hoy son prósperos empresarios.


Hay que luchar intensamente y, sobre todo, hay que tener fe y a vivirla, porque si tenemos a Dios de nuestro lado todo puede superarse, aún aquellos pasajes que, más que económicamente, nos hunden moralmente.

Alfonso Zamora, quien ya tiene mucho más de 15 años radicando en esta ciudad, nos dice que la vida es dura y cruel muchas veces, pero también es cierto que resulta maravillosa si tenemos fe, si vencemos nuestros miedos y demonios, si tenemos alguien por quién vivir, por quién luchar, alguien que nos motive y nos ayude a imponernos a la adversidad.

El éxito no es gratuito, hay que buscarlo.


Hay que conquistarlo y ese es el secreto para lograrlo, luchar cotidianamente, no dejándose derrotar, superando las pruebas, aún aquellas más terribles que el Todopoderoso nos pone y que a veces se nos hacen insalvables.

Si uno cae, tiene que saber levantarse, dice contundente a FUERZA AGUASCALIENTES el campeón olímpico y ex-campeón mundial de peso Gallo Alfonso Zamora, quien advierte que hay que tener carácter para imponerse a la adversidad.

Ninguna crisis puede doblegar a quien quiere superarse y cuando uno trabaja y lo hace con pasión, nada es imposible.


Si se encuentran las fuerzas para salir adelante, entonces el éxito llegará y no sólo en el aspecto económico, que en mi caso viene a ser secundario, sino en el espiritual, en el emocional y, principalmente, en el plano familiar.

Es fácil caer en el peor de los infiernos, lo difícil es salir.

Alfonso Zamora, el primer púgil mexicano en ganar un millón de dólares por una pelea, el hombre que conquistó a México con su medalla olímpica en 1972 en Munich, volvió a encontrarse ayer con FUERZA AGUASCALIENTES y con gusto nos compartió algo que durante mucho tiempo ocultó: su adicción a las drogas.



Pero también su gran lección de vida: sobreponerse y vencer a ese mundo infernal.

Claro que es muy fácil caer y mucho más cuando se tiene éxito.

Gocé de la gloria por casi una década, recorrí muchos países realizando peleas explosivas y eso, nos dijo, nos hace más vulnerables.

Perdemos piso porque no escuchamos consejos y nos dejamos ir por los halagos y los amigotes que lo único que buscan es nuestro dinero y uno, quizás por falta de conocimientos y por la vanidad, se deja llevar y entonces es muy fácil caer.


Y lo difícil, lo terriblemente difícil es vencer a nuestros "demonios internos" que nos hicieron entrar a ese mundo terrible al que nadie debería ingresar porque es nocivo, ya que te hace perder, más que el dinero y las amistades, a tu familia y hasta el amor por vivir, nos dijo.

Algunas personas tienen un pasado negro y desconocido, que por lo mismo tratan de ocultar o evitan tocar el tema, tal vez sienten vergüenza por lo que hicieron y pretenden enterrar esas malas acciones que luego, al recordarlas, la cara se les cae de pena. Desde luego no estamos generalizando, pero este no es el caso del ex-campeón mundial Gallo, Alfonso Zamora, quien reconoció con toda entereza que atravesó por una etapa de vicio en alcohol y drogas, antes y después de haberse retirado como boxeador profesional.

Cayó al peor de los infiernos, como muchos grandes deportistas y cuando estuvo a punto de perderse, logró salir gracias a su amor a Dios y a la vida.

Destacó que el pugilista por lo regular proviene de filas no sólo modestas, sino hasta humildes.


Es una tradición de toda la vida, hasta este momento que el boxeador debe tener hambre para poder sobresalir en el medio, sin embargo en algún momento puede cambiar la tradición, por ejemplo un Julio César Chávez Jr., que nació entre pañales de seda y pese a sus escándalos pudiera decir que tiene su vida resuelta, él trae de tradición el boxeo y el dinero, yo no he visto hasta el momento jóvenes que tengan nivel social alto que se desarrollen en el medio boxístico.


Dijo luego: Marco Antonio Barrera es un hombre que nació sin tener hambre, pero su familia es de gran posición, su mamá trabajaba duro para darle de comer bien, para darle lo que necesitaba y para comprarle sus guantes y sus caretas, llevarlo a correr en coche y se desarrolló porque le gusta el boxeo, él no viene de familia milloneta ni con poder económico, pero no tenía hambre y aun así logró sobresalir a grandes alturas, por lo tanto es de los pocos casos que se dan en este medio.


Zamora, quien desde hace poco más de quince años radica en Aguascalientes, en donde ha sido un pilar para el boxeo amateur y el profesional, dijo que de repente al verse con grandes bolsas de billetes verdes, también es la perdición del pugilista.

Definitivamente eso te mueve el piso, pero también hay casos que no son así, `Pipino' Cuevas es un muchacho que hasta el momento nadie lo ha visto borracho, la `Chiquita' González se toma sus cheves pero no es un borrachín, son gente que sabe cuidar su dinero, que vienen desde un nivel social bajo y hoy saben cuidar su lana, porque la han ganado a base de golpes, sudando y sangrando y esos son casos esporádicos pero muy diferentes". De repente la vida del pugilista se refleja en un abanico de tentaciones, Zamora al respecto dijo:


Las nenas cómo buscan la lana, las mujeres son muy guapas pero también son muy interesadas, te dan pero también quieren y obviamente uno tiene sus motivos, entonces ¿por que no?, el vino y las drogas también se le ponen a uno de a pechito, lo que nos hace probar las cosas que están en ese momento de moda.

Y eso lo hace uno, porque se siente "el rey" y no escucha consejos.

Luego le soltamos la pregunta: "¿Tú llegaste a consumir drogas?


Mucho, muchísimo, fui de los más adictos dentro del medio boxístico, por ahí se vio una entrevista con José Sulaimán donde destacó los beneficios que ha logrado el Consejo Mundial, para poder apoyar a los muchachos que estuvieron metidos en las drogas, como yo, como Carlos Zárate, como Oscar de la Hoya, Julio César Chávez, como Rabanales, todos estuvimos sumergidos en lo más negro, pero ahora tengo once años rehabilitado, desde que llegué a Aguascalientes mi vida ha cambiado completamente.

Soy una persona que ama el box porque es lo que me sacó de eso.

Quisimos conocer cuánto tiempo estuvo involucrado en el mundo de las drogas y contundente fue su respuesta a FUERZA AGUASCALIENTES:


Casi toda mi vida, yo no entrenaba drogado y menos subía a pelear así; la droga era por otro lado, al box lo respeté aún sin querer hacerlo, inconscientemente sabía que tenía que ir al gimnasio y me portaba bien, me dormía temprano para despertar físicamente bien y con ganas de entrenar.


El medio y el ambiente donde vivía y con dinero, se podía comprar lo que quisieras; muchas gentes me invitaron a drogarme, en mi barrio Tlaltelolco, la primera vez le dije a quien me ofreció, qué rico, dame más y me dijo, ¿dame? ahora compra y al rato conseguí dinero para comprar y después gané dinero para seguir comprando, luego gané muchísimo para comprar más.



Le preguntamos a Alfonso Zamora si se arrepentía.

Desde luego que sí, pero lamentablemente eso uno lo puede decir tras haber vencido a los "demonios internos" que nos jalaron a ese mundo ficticio.

Ahora en Aguascalientes, agrega, estoy feliz, lo que yo viví poca gente lo pudo haber vivido, el haber disfrutado el dinero en la forma como yo lo hice, el haber disfrutado las nenas, el tipo de vino que tomé, los lugares que visité, los viajes que yo hice, o sea, creo que eso no cualquiera lo hace aún siendo una persona muy respetable o muy fresa, muchas veces no lo hacen por miedo a lucirse o para que no los vean, yo lo hice sin miramientos, con mucho gocé y lo disfruté, de lo que ahora me arrepiento.


Sin embargo, ahora lo lamento porque me hizo perder la fortuna que hice sobre el ring.

Ahora que estoy fuera de ese medio, soy muy feliz, me siento contento, viviendo al día monetariamente hablando, porque tengo que luchar todos los días por la comida de mis hijos, de mi familia, así como pagar mi casa, pagar mi coche y eso me satisface porque lo hago muy bien.


Refirió que nunca estuvo en un anexo para rehabilitarse.

El Consejo Mundial me invitó a una rehabilitación de cinco semanas en Guadalajara, pero ese tiempo fue muy poco; para un adicto como yo no eran suficientes.

No era lógico para un vicioso como yo durante 35 años, de qué me servían cinco semanas, no son nada, yo salí del vicio sin la necesidad de un centro de rehabilitación, con la pura mentalidad, con el puro deseo de salir, con la terapia del trabajo, con el puro amor al box y con la disposición de alejarme de eso que estaba perjudicando mi vida; buscando otro tipo de desarrollo, lo hice de esa forma, el centro donde me metió don José Sulaimán, al que le agradezco, me dejó secuelas de las cuales yo dije: tienen razón esos cuates, pero tengo que ser así para poder salir y lo logré.


Luego, con visible orgullo, dijo que no ha vuelto a tropezar.

Creo que lo estoy logrando, tengo once años sin probar nada, desde que llegué a Aguascalientes, me tomo mis whiskies cuando estoy en algún evento con mis amigos, con gente del box, con gente del periodismo, con uno o dos es suficiente y no pasa nada, yo espero que este sea un ejemplo, porque para mí la más inmensa satisfacción es haber logrado retirarme de ese infierno, el haber podido salir y estar ahora muy feliz y con muchos proyectos y muchas ganas de llevarlos a cabo.


Todos ellos o la gran mayoría ligados evidentemente al deporte de los puñetazos, donde Alfonso Zamora pretende tener una participación importante, y los cuales habrá de comentarlos en su oportunidad, por lo pronto, el ex-profesional se ha constituido en un ejemplo de la vida.


Ya casi para terminar la charla, nos dijo: si mi vida sirve para que otros no cometan mis errores entonces es bueno que la gente la conozca a través de FUERZA AGUASCALIENTES, de mi vida, agrega, se podrían escribir varios libros y tú, nos dijo, ya haz escrito bastante de ella pues te la he platicado, pero oculté muchas cosas que nadie sabe simple y sencillamente porque me dan vergüenza.


Ya conté lo de mi ingreso al mundo de las drogas, las parrandas y las muchachas, me arrepiento, pero también te podría decir que ¨lo bailado nadie me lo quita¨, y luego nos dice: mi vida podría dividirse en varias partes, la de mi infancia, la de cuando fui famoso, cuando me vi en un infierno y la que actualmente disfruto en Aguascalientes con mi familia y mis amigo.


Y aquí te voy a confesar una cosa para tus lectores y repito, esto es algo que nunca, nunca le había dicho a nadie y que te lo voy a decir en este momento: yo creo que si no me encuentro en el camino de mi vida al boxeo, yo estuviera ahorita refundido de por vida en la cárcel o muerto.


Y quiero que la gente sepa a través de FUERZA AGUASCALIENTES que yo desde los once años de edad comencé a ser vicioso, muy, pero muy vicioso, ¨muy visionudo¨ de tal suerte que a los 13 o 14 años me encontré en pleno apogeo como ladrón, asaltante, marihuana, pastillero y borracho, en ese momento me encontré con el box y podría decir que fue circunstancialmente ya que mi papá tenía un taxi y salía a trabajar diariamente a las seis de la mañana y en el mismo edificio de Tlaltelolco en donde vivíamos, vivía un manager de boxeo profesional y poco tiempo después se fue dando que mi papá lo llevaba todos los días al gimnasio.


Ese manager extraordinario se llamó Ernesto Gallardo y mi papá le dijo que tenía un hijo muy vicioso, muy inquieto, muy peleonero y ¨muy visionudo¨ por lo que el manager le dijo: porqué no me lo manda al gimnasio para ver si se lo puedo aplacar ya que si es tan peleonero que lo haga por trofeos, ya no gratis ni a la salida o en el recreo de la escuela, tráigamelo para ver cómo lo podemos ayudar, le dijo.



Y tómala, nos dice Alfonso, que sí me llevó mi papá y de pronto me vi en un gimnasio, pero no como boxeador, sino como el aguador del manager de Ernesto, quien tenía ¨en su establo¨ a varios campeones mundiales, entre ellos Ricardo Arredondo.


Además de aguador era el que colgaba los costales, las peras, les daba agua a los boxeadores, les daba tiempo, los auxiliaba en sus ejercicios, les limpiaba el sudor y ya cuando terminaban tenía que hacer el aseo de la catedral del boxeo mexicano, el Gimnasio Jordan y luego de que ya lo tenía limpio me ponía unos zapatotes y unos calzonzotes grandotes grandotes que nunca supe a quién pertenecían y me ponía a pegarle al costal tal y como veía hacerlo a Arredondo, a José Medel, José Jiménez, al ¨Canelo¨ Urbina, al ¨Chango¨ Casanova y unos meses después, cuando creía que me encontraba solo en el gimnasio, me vio entrenar don Ernesto Gallardo, se me acercó y casi me muero del susto y entonces me dijo: ¨oye muchacho, lo haces bien, de aquí para adelante te voy a seguir pagando tus diez pesos a la semana y te daré diario para tus tacos, pero ya no para que me ayudes, sino para que nada más vengas a entrenar.


Pasó el tiempo, ingresé al CDOM, logré la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Munich y luego durante casi cuatro años fue el campeón mundial de peso gallo con el 99.9% de mis peleas ganadas por nocaut, de tal manera que a pesar de ese tiempo oscuro, creo que Dios me ha protegido y me bendijo con una vida extraordinaria, dijo.


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