LA ENTREVISTA: Claro que es posible encender la luz de la vida



¨Caí en un infierno y me levanté¨


+ El medallista olímpico y ex campeón mundial de peso gallo, Alfonso Zamora, dice que solo con fe y con amor se puede superar el mundo de las drogas, confesando que en muchas ocasiones se reunió con ¨El Señor de los Cielos¨, el ¨Chapo¨ Guzmán y otros grandes capos solo para drogarse


+ Fue un niño vicioso, cometí muchos atracos, de adolescente le seguí y luego cuando ingresé al mundo del boxeo y vinieron los triunfos, me sentí el rey del mundo e hice de mi vida lo peor de lo peor y creo, dice, porque no tuve el amor y la atención de mis padres y mis hermanos, quienes solo me hicieron caso cuando fui millonario


HERIBERTO BONILLA BARRON

PRIMERA DE tres partes



El drama de las adicciones sigue como una gran oscuridad, a veces escondida o negada por muchas razones e intereses, sin embargo, es posible encender una luz y seguirla, es posible tener esperanza, dice bien convencido el campeón olímpico y ex campeón mundial de peso gallo, Alfonso Zamora, quien nació prácticamente en un infierno, tocó la gloria y fue lo peor que le pudo haber pasado, porque volvió con mayor ímpetu a un infierno en el que convivió con Amado Carrillo, ¨El Señor de los Cielos¨, ¨El Chapo G uzmán¨ y los principales capos del mundo, un infierno en el que nunca conoció el amor y por lo tanto lo llevó a deshacer su familia, sin embargo encontró una luz, se levantó y hoy, viviendo en Aguascalientes, se siente bendecido por Dios viviendo una felicidad que nunca se imaginó.


Más que un campeón y una gloria deportiva de México, no dudamos en calificar a Alfonso Zamora como un guerrero, un campeón de vida, quien no dudó ni un segundo para hablar con FUERZA AGUASCALIENTES, sobre el infierno que vivió durante muchos años, señalando que sabía perfectamente que cuando pareciera que solo tenía tres opciones, la cárcel, el manicomio o el suicidio, Dios hizo acto de presencia e iluminó su camino y los deseos de ser positivo para la sociedad, sintiéndose en paz por haberse perdonado a él mismo y a los demás, por lo que se siente capaz de saber que se puede generar una fraternidad cuyo objetivo sea crecer sin dominar o destruir a nadie.


Conozco perfectamente que hoy en muchos hogares de Aguascalientes priva la tristeza y la desesperanza porque tienen a un familiar que es adicto, por lo tanto no me queda decirles que nunca está más oscuro que antes de amanecer y que todo ser humano tiene sus miedos y sus demonios.


El dinero, el poder y la fama no lo son todo en la vida.

Si no estás centrado y has dejado diluir los valores que te enseñaron tus padres, entonces estás perdido y más temprano que tarde lo vas a lamentar.

Como dice Joan Manuel Serrat, todos hacemos camino al andar.


Entonces hay que hacer de ese camino un sendero de trabajo, de entrega y de unión familiar, pues sólo de esa manera se podrá decir que tu paso por esta vida ha sido útil.

Deslumbrarte por los reflectores, por el poder, la fama y el dinero es la forma de no dejar huella, de perderte como hombre, como esposo, como padre de familia y como un ser útil a la sociedad, algo que me sucedió y que me hizo caer en un infierno del que logré levantarme.


Si has caído y tienes las fuerzas para levantarte de la adversidad, entonces te darás cuenta de lo hermoso que es la vida y de que hay que agradecerle a Dios que nos permita vivirla y hacerlo intensamente, día con día, siempre con la intención de ser mejor y de servir a los demás.


Lamentablemente en el mundo deportivo, muchos no lo entienden... Hasta que se pierden por completo y quedan totalmente abandonados y a lo largo de la historia ha ocurrido eso.

Aquel que llega a tener todo piensa que será eterno, y que siempre tendrá el respaldo y la adulación gratuita de quienes se dicen sus amigos y que voltean la espalda cuando acaba todo eso.


Hay muchos que se han hundido cuando ocurre esto ya que pocos son los que logran superar este trance tan traumático tal y como lo ha hecho el ex campeón mundial gallo y único medallista mexicano en Munich 1972, Alfonso Zamora quien ha dicho a FUERZA AGUASCALIENTES que de no ser por el boxeo seguramente él ya hubiera muerto o en el mejor de los casos estaría purgado una cadena perpetua.


El boxeo es de hambre y todos lo sabemos, por lo que quien llega verdaderamente a triunfar es porque tiene eso: hambre.

El peleador que brilla y conquista un título mundial, es aquél que tiene hambre en el estómago, sed de dinero y de gloria de allí que quien no tiene eso, simplemente no va a sobresalir y lo mismo ocurre en todos los renglones de la vida.

El boxeo también muchas veces es cruel, pero siempre será hermoso y yo todo lo que soy se lo debo a él, nos dice con voz enérgica el inolvidable Alfonso Zamora, explosivo y espectacular campeón mundial gallo y también el único medallista mexicano en los sangrientos Juegos Olímpicos de Alemania.


Y asegura que pese a convivir con los narcos más poderosos del mundo o los empresarios con una negra fama de fraudulentos: ¨a mí nunca me propusieron algo malo dentro del boxeo, ni como amateur y mucho menos como profesional, lamentablemente existen demasiados intereses, principalmente económicos, son increíbles cantidades de millones de dólares los que hoy se manejan, que muchas veces hacen pensar que hay cosas turbias.


Su rostro sonriente cambió cuando le pedimos que nos hablara sobre el infierno que vivió en las drogas, pensamos que lo rechazaría, sin embargo de inmediato aceptó y nos dijo que lo hace para demostrarle a niños y jóvenes que cuando se cae en la vida sí hay posibilidades de levantarse, todo, dijo está en uno y si encontramos a Dios en nuestro corazón entonces vamos a salir adelante.


Mientras disfrutamos de un café en el CAFÉ CORPORATIVO SAN MARCOS, Alfonso señaló que el incremento del mercado y del consumo de drogas demuestra que pareciera que estamos viviendoen un mundo sin esperanza, carente de propuestas humanas y espirituales vigorosa, por lo que como consecuencia de ello, numerosos jóvenes piensan que todos los comportamientos son equivalentes, pues no llegan a distinguir el bien del mal y no tienen el sentido de los límites Morales.


Reconozco que ciertamente nos encontramos en una época en donde existen las más hondas angustias del ser humano en cuanto a su identidad y su destino, el hombre, se encuentra desorientado y la manifestación de la trascendencia es buscada en horizontes distintos, divagando en el verdadero encuentro de su plena realización.


El cambio de época, es un factor influyente en la escala de valores y en el comportamiento del ser humano, gran parte de la sociedad, busca como fin último su realización personal sin importar las consecuencias ni el camino que los lleve a alcanzar esta plenitud, por lo tanto podría decir, que nos encontramos frente a una cultura hedonista, en dónde la búsqueda del placer, se ha encontrado a través de sustancias tóxicas, como lo es el consumo de las drogas, que hace experimentar en el hombre diferentes satisfacciones como respuesta a los vacíos existenciales


Se afianza en su silla, bebe un sorbo de su café y dice a FUERZA AGUASCALIENTES: nací lamentablemente con mala estirpe, mi niñez fue terrible, delictiva y llena de vicios, marihuana y tonaya, entrando y saliendo de la cárcel por vicioso, ladrón y asaltante, mi juventud entregada al deporte y cuando me hice adulto conocí la gloria en todo su esplendor y cuando tuve muchísimo dinero entonces el vicio se apoderó de mí, acabé con mi fortuna y también con gran parte de mi familia.


Hoy, advierte el ex campeón mundial gallo, ¨a toro pasado¨, claro que me arrepiento, principalmente porque no pude darle una carrera profesional a mis hijos, sin embargo también puedo presumir que ¨lo bailado nadie me lo quita¨ y que haber llegado hace 20 años a Aguascalientes fue lo mejor que me pudo haber pasado, pues aquí fui dejando las drogas y en esto me ayudó mucho José Sulaimán, presidente del CMB y el licenciado Alfredo Morales Shaadi, quienes me devolvieron a la vida, por lo que estoy seguro que allá en el cielo, donde seguramente están, estarán contentos de que me levanté de esa terrible época y ahora estoy feliz en esta ciudad, nos dice.


Volteando a ver mi pasado, creo, agrega, que me adicción a las drogas fue como consecuencia de que no conté con el amor de mis padres y de mis hermanos, quienes siempre me relegaron y no les importaba si iba a dormir o no, para ellos como si yo no existiera, lo que a los once años me junté con otros cuatro amiguitos y entonces formamos una pandilla de asaltantes infantiles verdaderamente terribles.


No teníamos dinero y a esa edad caímos fácilmente en el tabaquismo, cometimos infinidad de robos y asaltos y solo por un milagro no matamos a nadie, de esos cinco que integramos la pandilla, tres murieron por diferentes causas ligadas al alcohol y las drogas, solo nos salvamos dos, y ambos nos llamamos Alfonso, a ese, quien lo iba a decir, lo encontré en esta ciudad, ya totalmente rehabilitado como yo y claro que nos frecuentamos y lamentamos haber caído en el infierno, pero también nos alegramos de que pudimos levantarnos.


Considero, dice Alfonso Zamora, que la droga es una de las amenazas más letales para toda sociedad, destruye no solo al adicto sino también a su familia y a quienes están en su entorno, algo que hoy reconozco plenamente pero que durante muchos años no me importó, mi única aspiración era ingerir licor y consumir todo tipo de droga.

De los once a los trece años, allí en Tlatelolco, donde nací, fuimos terribles a pesar de que solo fumábamos tabaco, reprobé el examen para ingresar a la Secundaria y entonces mi padre, no sé si para salvarme o para ponerme un castigo me llevó a trabajar al viejo y famoso Gimnasio Jordán, en donde me pagaban diez pesos diarios como un simple aguador.



Quiero, nos dice Alfonso, que la gente conozca a través de FUERZA AGUASCALIENTES que yo desde los once años de edad comencé a ser vicioso, muy, pero muy vicioso, ¨muy visionudo¨ de tal suerte que puedo decir que a los 13 o 14 años me encontré en pleno apogeo como ladrón, asaltante, marihuanano, pastillero y borracho, y en ese momento me encontré con el box, aunque podría decir que esto fue circunstancialmente ya que mi papá tenía un taxi y salía a trabajar diariamente a las seis de la mañana y en el mismo edificio de Tlaltelolco en donde vivíamos, un vecino era un manager de boxeo profesional y poco tiempo después se fue dando que mi papá lo llevaba todos los días al gimnasio.


Ese manager extraordinario se llamó Ernesto Gallardo y mi papá le dijo que tenía un hijo muy vicioso, muy inquieto, muy peleonero y ¨muy visionudo¨ por lo que el manager le dijo: porqué no me lo manda al gimnasio para ver si se lo puedo aplacar ya que si es tan peleonero que lo haga por trofeos, ya no gratis ni a la salida o en el recreo de la escuela, tráigamelo para ver cómo lo podemos ayudar, le dijo.


Y tómala, nos dice Alfonso, que sí me llevó mi papá y de pronto me vi en un gimnasio, pero no como boxeador, sino como el aguador del manager de Ernesto, quien tenía ¨en su establo¨ a varios campeones mundiales, entre ellos Ricardo Arredondo.


Además de aguador era el que colgaba los costales, las peras, les daba agua a los boxeadores, les daba tiempo, los auxiliaba en sus ejercicios, les limpiaba el sudor y ya cuando terminaban tenía que hacer el aseo de la catedral del boxeo mexicano, el Gimnasio Jordán y luego de que ya lo tenía limpio me ponía unos zapatotes y unos calzonzotes grandotes grandotes que nunca supe a quién pertenecían y me ponía a pegarle al costal tal y como veía hacerlo a Arredondo, a José Medel, José Jiménez, al ¨Canelo¨ Urbina, al ¨Chango¨ Casanova y unos meses después, cuando creía que me encontraba solo en el gimnasio, me vio entrenar don Ernesto Gallardo, se me acercó y casi me muero del susto y entonces me dijo: ¨oye muchacho, lo haces bien, de aquí para adelante te voy a seguir pagando tus diez pesos a la semana y te daré diario para tus tacos, pero ya no para que me ayudes, sino para que nada más vengas a entrenar¨.

¿Qué fue eso?, nos preguntó Alfonso y de inmediato se respondió: ¨creo que fue un toque de Dios, pues solamente él podía darle a una persona tan mala como yo esa oportunidad, de hacerme llegar al mundo del boxeo e introducírmelo en el corazón¨


Entonces comencé a entrenar con enorme entusiasmo y poco a poco me dejé de andar robando y drogándome con mis cuates y puedo decir que me pasé cuatro años en el amateurismo y lo que sí no pude dejar fue el licor y las drogas, por lo que de alguna manera mantenía mis adicciones y no quería entender que eso me estaba perjudicado, sin embargo Dios es tan grande que hizo posible que fuera en 1972 a los Juegos Olímpicos de Munich en donde conquisté la medalla de plata, la única presea que logró la delegación mexicana.


Luego ingresé el profesionalismo y para ser sincero la fama me mareó, había tenido meses de enormes sacrificios, por lo que me di vuelo con mis amigos y las muchachas, olvidando el gimnasio, caí entonces en el infierno de las drogas y aunque la gente no lo crea, me daba el lujo de tirar el dinero a la calle, salía en mi auto y por las calles que pasaba lanzaba miles y miles de pesos, me sentía el rey del mundo.

Pasó la euforia y todos los managers querían firmarme y yo opté por estar en el ``establo'' del Cuyo Hernández, quien me hizo debutar el 16 de abril de 1973 en Ciudad Valles, SLP., noqueando en 2 episodios a Eraclio Amaya, iniciando así una explosiva y espectacular carrera profesional.


Hasta la fecha, agrega, me cabe el honor de que soy el campeón mundial gallo más joven de la historia y tras 27 combates, todos ganados por nocaut antes del cuarto episodio, me coroné el 14 de marzo de 1975 en el Forum de Los Angeles noqueando en el cuarto al sudcoreano Soo Hwan Hoo y fue la última pelea de título mundial que firmó el griego George Parnassus.


Hasta entonces nunca le interesé ni a mis padres ni a mis hermanos, me casé siendo un jovencito al que lo único que le interesaba es consumir más y más droga, lo que me llevó a juntarme con Julio César Chávez, por lo que yo también puedo decir que alterné con Amado Carrillo ¨El Señor de los Cielos¨, Joaquín ¨Chapo¨ Guzmán, los hermanos Arellano y los principales capos del narcotráfico, con los cuales llegue a reunirme muchas veces en el puerto de Mazatlán.


Para entonces me sentía como si fuera el ¨rey del mundo¨, los grandes capos me idolatraban y me surtían de droga, las mujeres más guapas del mundo se rendían a mis pies, el dinero me llegaba a raudales y yo pensé que el mundo era maravilloso y más cuando, por fin, mis padres se acercaron a mí, algo que nunca habían hecho, sin embargo cuando me vieron multimillonario, entonces se acordaron que tenían un hijo.(CONTINUARA MAÑANA).




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