Jalados por mulas y luego por la energía eléctrica

Los tranvías de Aguascalientes


+ Un transporte de una época romántica que fue superada por la tecnología; Por decreto del 28 de noviembre de 1902, el gobernador Carlos Sagredo autorizó a la Compañía de Tranvías del Comercio "el cambio del sistema de tracción animal en los tranvías, por la electricidad"


HERIBERTO BONILLA BARRON



Aguascalientes, con todo y las crisis de todos sabores y colores que se viven, mantiene, a diferencia de otras entidades, el ritmo pujante de su transformación asombrosa.

Los cambios tecnológicos cada día se tornan más impresionantes y no está lejano el tiempo en que ya nada asombrará al ser humano porque tal pareciera que día a día los avances logran mayor fuerza.

La ciudad sigue modernizando su fisonomía de manera deslumbrante para orgullo y beneplácito de todos los aguascalentenses, pues sin perder su sabor provinciano, va mejorando en todos los aspectos.


De esta manera el Aguascalientes del presente no puede desligarse de un pasado histórico, romántico y tradicionalista como el que vivieron nuestros antecesores.

Hoy en que nada en el mundo parece imposible, en el que las distancias ya no existen, pues el transporte nos traslada en un mismo día a cualquier parte del planeta, cobra mayor relevancia y nostalgia el transporte del pasado.


Y aunque hace un par de años FUERZA AGUASCALIENTES había hablado de una parte histórica del transporte de Aguascalientes, hoy retomaremos el tema que da cuenta de una época que parece auténticamente de película y que habla de los tranvías.

Aguascalientes sufrió un crecimiento importante en el siglo XIX, a partir de que el Estado logró su autonomía y la industria progresó. Un problema inherente a toda ciudad que crece es la transportación del traslado masivo de quienes la conforman.

Por muchos años, Aguascalientes lo resolvió con el animal, y entrado el siglo XIX con los coches de alquiler.


El Gobierno autorizó un sitio de coches tirado por animales en la década de 1870 que tuvo su base en la Plaza Principal, y que era dirigido por un administrador propietario.

A principios de 1879, cuando aún no se imaginaba aquí el ferrocarril, Isidoro Epstein y Martín Rangel solicitaron del Gobierno "la explotación de una ruta de tranvías jalados por caballos o mulas", contrato que firmó la Compañía Epstein y el gobernador Francisco Gómez Hornedo el 25 de enero de 1879.


Este primer intento de desarrollar un sistema o "ruta de tranvías", fue autorizado para que tuviera su punto de partida en la Plaza Principal y terminara en los Baños de Ojocaliente, fijándosele un precio de 12 centavos por kilómetro en carros de primera y de 6 en carros de segunda. El proyecto de dotar a Aguascalientes de tranvías quedó en mero intento, porque diversos problemas no permitieron afrontar el compromiso a los señores Epstein y Rangel Pilón, y el Gobierno puso el caso en el Poder Judicial para que decidiera la cancelación de dicha concesión.


En 1882, cuando ya era un hecho el Ferrocarril Central y aprovechando el fracaso de la Compañía Epstein en la explotación de un tranvía, Francisco Rangel, Antonio Puga y Emeterio Palacio solicitaron el 22 de julio de ese año al gobernador Rafael Arellano la concesión para "la construcción y explotación de una vía férrea que parta de los Baños Los Arquitos hacia la ciudad, con la autorización de construir los ramales que los concesionarios crean convenientes".


Se pedía la excención de todo impuesto estatal y municipal durante 20 años.

Turnada la solicitud por las autoridades al Congreso del Estado, éste dio el visto bueno el 26 del mismo mes, y el 28 se firmaba el contrato por las partes, gobernador Rafael Arellano y Emeterio Palacio como presidente de la nueva compañía.


Se hacía mención en el contrato que "la concesión no perjudicaría en manera alguna los derechos otorgados a la Compañía Epstein por contrato de 25 de enero de 1879".

Esta compañía de tranvías tomó el nombre de Tranvías del Comercio. Los señores Francisco Rangel, Antonio Puga y Emeterio Palacio formaron una sociedad para su explotación el 9 de agosto de 1882, la que se llamó Sociedad Anónima del Ferrocarril Urbano de Aguascalientes.


Emeterio Palacio y socios pusieron manos a la obra, y para el 10 de enero de 1883 inauguraban la primera ruta Baños Los Arquitos-Plaza Principal.

Se le fijó como precio de pasaje 8 centavos primera clase, 5 segunda y 3 tercera.

Palacio, Puga y Rangel entraron al cabo de los años en problemas económicos y ante la insolvencia de poder cumplir con sus compromisos, vendieron a la Compañía de José María Bermejillo, de la ciudad de México, el 35% de las acciones. Esta inyección económica saneó la situación, y Tranvías del Comercio continuó con el plan de mejoramiento. Sin embargo, los resultados no satisfacían las expectativas de los dueños del tranvía, pues al darse una baja en la concurrencia de pasaje, en 1892 se redujeron las corridas de dobles a sencillas.


En 1895 la Compañía suprimió las vías angostas y las cambió por anchas "para el mejor servicio público" y formó un solo circuito.

En 1896 extendería un ramal hacia el Panteón de los Angeles, que partía de un costado de la Parroquia de la Asunción, para seguir por la calle Victoria hasta dar vuelta en la Plaza de la Loza y luego tomar la calle Guadalupe hasta terminar en el pórtico del panteón.

El año de 1897 fue de mucha actividad para la Compañía de Tranvías.

En febrero 12 se inauguró el ramal Ojocaliente-San Juan de Dios, que se extendió por la 1a. y 2a. calle de Independencia.


El circuito San Marcos se extendió hasta el río Pirules, pasando por el Jardín de San Marcos. También ese año se construyó un nuevo ramal hacia la Gran Fundición Central Mexicana "que partía por la 1a. y 2a. calle de Alamán en línea recta, atravesando el arroyo de Los Arellano, hasta terminar en el punto indicado".

Fue inaugurada la ruta con toda solemnidad el 11 de abril, partiendo los coches de la Plaza Principal.



La Gran Fundición colaboraría para su construcción con la cantidad de $1,000.00, y su extensión constaba de 2 kilómetros.

Siguió ampliándose la red, pues en 1899 se extendió un ramal de la Estación del Ferrocarril Central a los Baños Grandes. Para junio, la Compañía de Tranvías contaba con las siguientes rutas: Estación-Plaza Principal, que cobraba 5 centavos en primera y 3 en segunda; Plaza Principal-Gran Fundición, que cobraba 5 centavos en primera y 3 en segunda; Estación-Baños Grandes, que cobraba 3 centavos;


Plaza Principal-Jardín de San Marcos, que cobraba 5 centavos;

Plaza Principal-Río Pirules, que cobraba 5 centavos.

El negocio de los tranvías no era malo, pues según un informe los tranvías transportaron 629,323 personas en 1898, y el producto por boletaje fue de $25,357.94. Viajaron con boleto de 10 centavos 28,628 personas; con boleto de 5 centavos 211,722; con boleto de 3 centavos 368,988, y con boleto de 4 centavos 23,985.

El sistema contaba con 12.54 kilómetros de vía ancha, 15 coches de primera, 6 de segunda, 1 carro fúnebre, 2 plataformas de carga y 1 furgón de primera.


TRANVIAS ELECTRICOS


La luz eléctrica comenzó a funcionar en Aguascalientes en 1890, siendo la primera Compañía que dio este servicio la Interestate Gas Water Works, la que en 1892 sería vendida a la North Western Saving Bank, de Saint Louis, Missouri.

El municipio hizo contrato de servicio para la ciudad por 200 focos de 35 bujías y 150 de 15 bujías. El alumbrado público fue inaugurado solemnemente a las 6:30 de la tarde del 15 de septiembre de 1890, fungiendo como padrinos de honor el gobernador del Estado, Alejandro Vázquez del Mercado, los generales Carlos Tuero y Adolfo T. Valle, el coronel Antonio Mainero, y el presidente municipal Felipe Ruiz de Chávez.

Con la introducción de la electricidad nuestra ciudad entraba en una nueva etapa de progreso.


Los tranvías comenzaron a ser electrificados en 1903.

Por decreto del 28 de noviembre de 1902, el gobernador Carlos Sagredo autorizaba a la Compañía de Tranvías del Comercio "el cambio del sistema de tracción animal que ahora emplea en sus coches, por la electricidad".

El 18 de marzo de 1903 solicitaba la Compañía "no conceder a otra persona o compañía establecer tranvías en las calles que actualmente tienen vías, ni el futuro", solicitud que fue concedida por el Gobierno.



A la vez que se concedía el cambio del sistema de tracción animal por la electricidad a la Compañía de Tranvías del Comercio, el Gobierno del Estado autorizaba, por decreto 1121 de 29 de diciembre de 1902, para que éste contratara con los señores Juan Douglas y Juan W. Overton "o la compañía que organicen", el establecimiento de tranvías eléctricos en la ciudad, con su respectiva línea telefónica.

La Compañía formada para el caso por Douglas y Overton se llamó Compañía Eléctrica de Aguascalientes, S.A.


La empresa quedó exenta de cualquier contribución por 15 años.

En el escrito que dirigían al Congreso del Estado para que se les concediera la explotación de una red de tranvías eléctricos, hacían notar que el desarrollo industrial y comercial a que había llegado la ciudad "impone la conveniencia de que cuente con vías urbanas de comunicación rápidas y lo más perfecto posible, y que estas vías recorran la mayor parte de la población en donde carece actualmente de ellas, a fin de que sea poderoso impulso para el progreso y fabricación de la ciudad".


El trazo principal de los tranvías fue a partir del cruzamiento de las calles Tacuba y Allende, para luego tomar San Diego-Apostolado hasta llegar a la bodega y estación del ferrocarril.

Un segundo ramal saldría hacia el norte, pasando por el molino Douglas, hasta llegar al arroyo de los Arellano y encontrar los edificios de la fábrica de cerveza que se establecería en dicho lugar. Estos dos circuitos troncales serían alimentados por tres ramales más, uno que llegara a la Plaza de Toros San Marcos, otro hasta la Colonia de Buena Vista, y un tercero que diera servicio hasta el Estanque Viejo.


La Compañía de Juan Douglas y Juan W. Overton puso manos a la obra, y el 3 de marzo de 1904 informaba el ingeniero Camilo C. Pani al Gobierno que "la vía de la Compañía Eléctrica de Aguascalientes, S.A., que partía desde la estación del ferrocarril a la Plaza de Toros San Marcos estaba terminada y podía ponerse en explotación".

La inauguración tuvo efecto el 4 de mayo de ese año, acto en el que se contó con la presencia del gobernador Alejandro Vázquez del Mercado, amigo personal de Juan Douglas.


En comunicado de ese día informó el gobernador de tan fausto acontecimiento al Presidente de la República, Porfirio Díaz.

La tracción animal de los otros circuitos existentes comenzó a cambiarse por eléctrica a partir del 23 de marzo de 1905: Circuito Jardín de San Marcos-Plaza de la Constitución; Estación Ferrocarril-Ojocaliente-Alameda; Fundición Central-Plaza de la Constitución, y Plaza de la Constitución-Encino.


El 2 de abril de 1906 se inauguraba la ruta Estación Ferrocarril-Plaza de la Constitución; el 22 de julio del mismo año la ruta Plaza de la Constitución-Gran Fundición Central, y la ruta Portal Morelos-Jardín de la Paz el 29 de agosto de 1907.

Los tranvías serían sustituidos por los camiones urbanos, tan necesarios para la vida de una ciudad, pero también tan criticados como los tranvías.

Hoy existen taxis y camiones, pero quién nos podría negar que pronto, con el avance tecnológico, surgirá algún otro tipo de transporte que los sustituya, como ocurrió con los tranvías.


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