Inconcebibles ataques a las mujeres


+ Para entender la complejidad de la violencia contra las mujeres en México, es necesario contemplar, además del feminicidio, los ataques sexuales contra mujeres y niñas, así como la impunidad, afirma Elsa Amabel Landín Olivares


ALDO BONILLA CHAVEZ




En Aguascalientes y México, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual, una cifra abrumadora que refleja una pandemia de proporciones alarmantes, advierte la diputada del PRI, Elsa Amabel Landín Olivares quien dice que la violencia contra la mujer, especialmente la ejercida por su pareja y la violencia sexual constituyen un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres, sin embargo, a diferencia de una enfermedad, los agresores deciden cometer actos de violencia y de la misma forma pueden decidir no hacerlo.


Según datos de las autoridades en México, la violencia contra la mujer resulta de la agresión de género que da como resultado un daño físico, sexual o psicológico, en tanto que en algunos países, más de un tercio de mujeres adolescentes reportan que su primera experiencia sexual fue forzada y solamente en 52 países se ha criminalizado la violencia dentro del matrimonio.


La grave situación de violencia feminicida que persiste en México, sigue siendo uno de los grandes desafíos para el Estado de allí que más allá de las cifras, es necesario analizar el significado de las formas en que las mujeres son sometidas a actos crueles y asesinadas: golpes, quemaduras, estrangulamientos y una diversidad de métodos de extrema brutalidad, afirmó la diputada priísta Elsa Amabel Landín Olivares.


En entrevista con FUERZA AGUASCALIENTES dijo que para entender la complejidad de la violencia contra las mujeres en México, es necesario contemplar, además del feminicidio, los ataques sexuales contra mujeres y niñas, así como la impunidad.


Dio a conocer que las cifras indican que cientos y miles de mujeres fueron sometidas en los últimos años a algún tipo de intimidación, hostigamiento, acoso o abuso sexual, que van desde señas obscenas, que las hayan seguido en la calle para intimidarlas sexualmente, que les hayan hecho propuestas de tipo sexual o bien que las hayan manoseado sin su consentimiento o hasta que las hayan violado.


Elsa Amabel indicó que en México son asesinadas 7 mujeres cada 24 horas y según datos oficiales nuestro país ocupa el lugar 16 en la incidencia de homicidios de mujeres a nivel mundial, señalando que tan sólo en el primer bimestre de este año, se cometieron 647 asesinatos de mujeres en 11 Estados del país.



Afirmó que todo esto acabará en la medida en que como sociedad recuperemos los valores morales, religiosos y cívicos, además de que la ciudadanía dimensione a la perfección que se necesita denunciar todos los abusos, violencia y ataques sexuales que sufren las mujeres y los menores de edad.


Reconoció que lamentablemente hay un patrón sistemático de impunidad en el país, que se refleja en la falta de acceso a la justicia para las mujeres de allí que La ONU ha reportado que la impunidad asociada al feminicidio en México rebasa el 90% de los casos, advirtiendo que en Aguascalientes la amplia mayoría de los feminicidios no son investigados debidamente, ni juzgados, ni sancionados por el sistema de justicia penal federal y estatal.


Frente a esta cruda realidad es necesario que el Estado deje de encubrir a funcionarios omisos y realice investigaciones con debida diligencia y perspectiva de género, que permitan llegar al esclarecimiento de los feminicidios, por lo tanto es urgente que las autoridades reconozcan el problema y ordenen la investigación exhaustivamente de las causas y los patrones que posibilitan estos delitos, ya que la autoridad se excusa en que un gran número de niñas y mujeres desaparecen por motivos familiares, o que se van con el novio, cuando hay un gran problema de hombres que las enamoran para engancharlas en el negocio de la trata y la explotación sexual.


Garantizar la atención, prevención, investigación y sanción de la violencia contra las mujeres aún es un reto para el Estado y es necesario y urgente que se atienda de forma diferenciada, poniendo en práctica políticas públicas diseñadas específicamente para cada una de las diferentes formas de violencia, a partir de mecanismos eficaces de atención e investigación que puedan ser evaluados oportunamente.



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