Ha dejado de existir un real compromiso con Dios

A reconstruirnos como sociedad


+ El gran motor que es el Evangelio, no lo hemos predicado como se debiera y entonces vienen los círculos viciosos, la pobreza trae enfermedad y ésta ignorancia, promiscuidad, hacinamiento, hambre, desempleo, abandono, divorcio, suicidio, es decir, círculos que hay que romper, advierte el Presbítero Artemio Ortiz


HERIBERTO BONILLA BARRON



La sociedad, la familia y las personas están demolidas en estos momentos por las crisis, por la inseguridad, por los vicios, por la falta de formación, por la falta de espíritu de lucha y por no quererse comprometer, afirma el Padre Artemio Ortiz, quien dice que depende de cada uno de nosotros superar todo esto que se está viviendo si logramos unirnos y volver nuestro corazón hacia el Todopoderoso


El Presbítero afirma que tenemos que reconstruirnos como personas, matrimonios y a las familias y esto lo podemos lograr mientras no nos acerquemos a Dios, algo que hoy muy pocos lo hacen, de tal suerte que puedo afirmar que lamentablemente muchos se han alejado del Señor.

Es cierto que en esto influyen las crisis y también, ¿por qué no admitirlo?, porque en la Iglesia hemos fallado, porque tristemente el Evangelio no ha tocado el corazón de las familias.


Cuando llega a una persona la promueve, la impulsa y la hace un ser pensante que busca el desarrollo y el progreso, algo que no está ocurriendo.

Esto a nosotros, como Iglesia, nos está diciendo que nos hace falta Evangelizar.

Debemos intensificar nuestra misión para que las personas, las familias se abran al Evangelio, porque es desarrollo, trabajo, esperanza y amor. Un buen cristiano es un buen ciudadano y un buen padre de familia.


Y cuando esto no ocurre es porque ese motor que es el Evangelio, no lo hemos predicado como se debiera y entonces vienen los círculos viciosos, la pobreza trae enfermedad y ésta ignorancia, promiscuidad, hacinamiento, hambre, desempleo, abandono, divorcio, suicidio, es decir, círculos que hay que romper y eso sólo lo lograremos con el Evangelio.

Allí está la clave porque entonces aplicaremos los Mandamientos, no robar, no hablar mal de nadie, respetar la libertad ajena.

El Evangelio hay que hacerlo vida para acabar esos círculos viciosos y transformarlos en virtuosos.


En esta sociedad en crisis la Iglesia ha fallado, advierte, simple y sencillamente porque la Iglesia somos todos, incluidas las autoridades.

Hoy muchas personas no acuden a Misa y por lo tanto no se llenan de la fuerza de la palabra de Dios y el no acercase a la fuente de vida, es como no comer.

El Padre Artemio dice que Hablando en el plano material, cuando una persona no come, le viene una anemia y se enferma.


De este modo todos somos pecadores y quien no lo admita está mal.

Para reconstruir a nuestra sociedad, reitera, no hay más que acercarse nuevamente a Dios y cada mañana al despertar y luego al terminar el día y disponernos a dormir hay que agradecerle que nos da vida, comida y trabajo.

Las penas y las tristezas hay que dejarlas correr.

Hay que tener fe, esperanza y mucho amor a Dios.


Si lo conseguimos, dice el Padre Artemio Ortiz, soy un convencido de que se dará el milagro de que construiremos un mundo mejor y todas las adversidades las habremos de superar teniendo a Dios a nuestro lado.

Y no, nos dice, no estoy pidiendo que pequemos de "santurrones" ni nos demos golpes de pecho, hay que encomendarnos todos los días y a todas horas a Dios para hacerle frente a esta vida tan llena de obstáculos y de crisis.


Físicamente el templo lo vamos a levantar, sin embargo cada persona es un templo y eso lo deben dimensionar.

Debemos saber que en nosotros está el Espíritu Santo, de tal suerte que no hay que buscar a Dios por ningún rincón, ya que Dios está dentro de cada uno de nosotros y cuando así lo dimensionamos entonces vamos a ver la vida de una manera diferente y vamos a salir adelante.


Y luego nos llevó a recorrer la bella capilla que se creó cuando el templo Se vino abajo.

Nos explicó detalladamente cada una de sus áreas, de los santos que allí se veneran y nos dice: todos los templos están en forma de cruz.

¿Por qué?, bueno porque yo soy un milagro, porque soy un templo de Dios de tal suerte que hay que agradecerle, desde que me levanto, tengo que darle gracias porque vive en mí.


Decía San Agustín al dirigirse a El: Dios mío, tarde te encontré, te busqué por todos lados y no me daba cuenta que estabas dentro de mí.

Por lo tanto, tenemos que saber que cada uno somos un templo y somos un milagro.

Y si la sociedad actual vive en un mundo de tinieblas es simple y sencillamente porque se está olvidando de Dios y sólo se acuerda de El cuando "tiene el agua al cuello".

Los musulmanes rezan cinco veces al día, al igual que los judíos y los católicos no lo hacemos así, algo que aquí en el Templo de San Felipe estamos impulsando, de tal suerte que nuestro reloj electrónico tiene una melodía a las 7 de la mañana cuando inicia la jornada y se pide rezar.



A las 12 del día, la hora del Angelus, otra para dar gracias, otra a las 3 de la tarde, la hora nona que es cuando murió Cristo y que nos pide agradecer porque estamos trabajando o en casa velando por la unidad de la familia, otra melodía más a las 8 de la noche, cuando oramos por los familiares o amigos que han muerto y a las 10 de la noche cuando acaba la jornada suena otra melodía que nos pide rezar para dar gracias por estar con vida y salud, porque tenemos trabajo y familia.


¿Por qué si esto es tan fácil no lo hacemos?, le preguntamos.

Porque nos han vendido la idea de que rezar o ser católicos es ser mojigatos o persinados, porque dicen que acercarse a Dios es sólo para los ignorantes, lo que es ridículo porque esto se ha dado desde que el hombre es hombre, creado a semejanza de Dios.

Y advierte luego: desde hace siglos hay otras religiones y ahora muchas sectas, sin embargo cuando el hombre muere es siempre en la fe católica.

Y luego el recorrido nos lleva a lo que quedó del Templo de San Felipe, ese que comenzará a levantarse a partir del mes próximo y que será inaugurado el 5 de febrero, el día de San Felipe.


Hoy más que nunca, reitera el Padre Artemio, el Todopoderoso está mostrándonos una vez más su grandeza y estoy seguro que estas pruebas u obstáculos que nos está poniendo las vamos a superar porque Aguascalientes, desde su fundación, se ha distinguido por su gente buena y, sobre todo, por su gran fe y amor a la Iglesia.

Y eso, advierte, hará el milagro de reconstruir nuestro templo y reconstruir a nuestra sociedad.


Con esta obra que estamos por iniciar, dice, el Todopoderoso está mostrándonos una vez más su grandeza y estoy seguro que estas pruebas u obstáculos que nos está poniendo las vamos a superar porque Aguascalientes, desde su fundación, se ha distinguido por su gente buena y, sobre todo, por su gran fe y amor a la Iglesia.



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