FUERZA AGUASCALIENTES y un libro para disfrutarse

El PRI ERA UNA FIESTA


Por GILBERTO CALDERON ROMO


XV Parte


Muy estimado don Gus:


ECLIPSE EN LA CIUDAD LUZ



Todavía en Europa -en sueños, claro está, porque el pasaje es muy caro- me agarró el eclipse del miércoles 11 del presente. La cosa es que yo no me acordaba que iba a ocurrir y andando por los Campos Elíseos de París a medio día, de pronto que se va la luz. Achis, me dije a mí mismo, lo que es el desarrollo, en La Habana cuando hay apagón nomás se apaga la luz de adentro de las casas, pero aquí no se andan con cuentos, oscurecen hasta la del exterior. Y es que, pensé, la crisis de energía es tan acusada, que acaba con el Sol. De buenas a primeras que levanto la vista al jíven -para los que no sepan inglés, al cielo- y por poco me quedo cegueto. Había chico eclipsote y la luna se esforzaba por tapar al Astro Rey -no manchen con el nombrecito- y que me pongo de árbitro de futbol sin poder ver las jugadas.


El caso es que anduve un rato a tientas por la calle y sí es cierto, alcancé a agarrar unos cuantos jamones femeninos -de los chorizos masculinos mejor no hablo- y que se me prende el foco -en medio del eclipse la circunstancia no pudo ser más oportuna- y aproveché el fortuito fenómeno y que me puse a pedir limosna con tan malos resultados, que los hijos de la Francia no me dieron ni blanca con el pretexto de que están en proceso de conversión de los francos por los euros, y no saben cómo va a quedar la cotización y fue así, de este modo peregrino -


como los de San Juan de los Lagos- que me convertí en víctima ocasional pero efectiva, de la globalización de Europa. ¡Qué le vamos a hacer! Bueno, hay que acordarse que la Virgen de Lourdes en 1917 le dio una carta a Santa Bernardette donde le avisaba al Papa que el fin del mundo iba a suceder para antes del año 2000, que los banqueros se iban a llevar la lana, que Alfredo ¨El Mosco¨ Reyes iba a ser Senador, y Vicente Fox presidente de la República, que Roberto Padilla se iba a convertir en promotor de la cultura del no pago, que El Juli le iba a cortar las orejas a Manolo Ramírez de la Torre, pero en un pleito a cuchilladas, que Manuel Bartlett se iba a volver demócrata y que Rupert Von Bertrab, el técnico de la Gestapo que se ocupa ahora de actividades agrícolas, pronosticó que no iba a llover. Esas sí son calamidades para acabar con todo, y el eclipse que nos ocupa no es más que un anticipo del Día del Juicio Final que se encuentra cerca.


EL JUICIO FINAL


En torno a ese juicio, me supongo el desmadre que se va a formar. ¿Se imaginan compareciendo a Pedro Aspe, Guillermo ¨La Periquita¨ Ortiz Martínez, José Angel Gurría Treviño y Angel ¨El Divino¨ Rodríguez, cada cual delante de señores barbones vestidos con túnicas blancas y enfrente de tamaños expedientes más grandes que los de Carlos Cabal Peniche y Raúl Salinas de Gortari? Estos tecnócratas capaz que exigen a los 12 Apóstoles que les den el negocio de las indulgencias plenarias, se ponen a organizarlas, se las


otorgan unos a otros, Jorge Lankenau las invierte en las off-shore del Purgatorio y al final en la perinola les sale el letrerito de Todos Pierden, y éstos muy abusados, le pasan la factura a los inocentes ángeles y a las 11 mil vírgenes -si va Porfirio Muñoz Ledo a lo mejor no deja ninguna. Y Ya que hablamos de políticos, éstos también tendrían que hacer cola en las alturas; allí estarían formaditos Vicente Fox, Roberto Madrazo, Cuauhtémoc Cárdenas, Pancho Labastida y Manuel Bartlett, quienes de inmediato se pondrían a organizar el gabinete celestial y destituyen a San Pedro. Cuau y Fox hacen su alianza y piden subsidio y los del PRI, convertidos en Chamucos, llevan otra vez a Satanás al cielo. Madrazo y


Leonardo Rodríguez Alcaine se encargan de redactar el nuevo Catecismo de Ripalda en el que explican que el Mandamás encanijado por las obscenidades de Adán y Eva, los expulsa del Paraíso a punta de latigazos y ordenan que los feligreses de la tierra, en vez de rezos y oraciones, se dirijan a la eternidad a base de albures, mientras que Roque a los querubines les hace su señal con lo que indica que se los torció al iugal que hizo con los contribuyentes del IVA.


Diego Fernández de Cevallos y Salvador Rocha Díaz no pasan el examen antidoping y se convierten en defensores de los narcos. Ya entrados en gastos, los nuevos funcionarios nombran a Polo-Polo Papa para estar en onda y para rematar, Madrazo hace un spot de televisión en el que aparece con sus bigotes diciendo: ¨Que ingue a su madre el mundo y el cabrón que lo mandó hacer¨.

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*La diferencia entre las faldas escocesas y las galesas para hombre (kilts), según el Pequeño Larousse Ilustrado, es que, pese a que ambas tienen un diseño de cuadros, unas están fabricadas con lana de Escocia y las otras con la del país de Gales. (De nada)


¨EL SUPE¨, MARTIR DEL CARIBE



La Habana, Cuba. Septiembre de 1999. El sábado 25 del presente, tuve el gusto de platicar muy brevemente con ¨El Supe¨ Jesús Eduardo Martín Jáuregui a la salida del Museo Napoleónico, y de saludar telefónicamente al eminente doctor Héctor Treviño Herrera –gracias por el libro, prometo leerlo y comentarlo- quien se encontraba enfermo.

El famosísimo ¨Supe¨, quien me aseguró que este viaje no lo pagó ¨El Mosco¨ –je, je, soy maloso- anduvo paseando muy contento y deprisa.


Aparte de que acompañó al Doc Treviño a quien los cirujanos locales lo homenajearon muy justamente por su contribución humanitaria a la Revolución Cubana, se dio tiempo de ir a conversar con sus colegas de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana. Lo noté muy joven, percibí que el tiempo no se le ha echado encima y además vi al referido ¨Supe¨ muy vivaracho y guasón. Me dio envidia verlo tan feliz y entonces me puse a imaginarlo de otra manera, que es la que sigue: tras sus espejuelos creí advertir cierto matiz de sufrimiento, parecido al que se contempla en los ojos de algunos Cristos pueblerinos y además, también me di cuenta que su barba lucía algunos huecos muy raros, semejando que le hubiera dado sarna o lepra.


Intrigado por esa rara situación, en mi imaginación, me lo llevé aparte del corro que formábamos y muy lastimeramente y con la cabeza gacha se sinceró conmigo: “Es que se me ocurrió traerme a Irene – Irene Clemente, su bella esposa, aclaro para que no haya bronca- conmigo y cada vez que pasaba a nuestro lado alguna mulatica con su licra breve, de esas que permiten la ventilación del ombligo y cubren el ondulante cabús de las caribeñas, yo inconscientemente volteaba a verla y mi consorte me tiraba de las barbas (¡Snif!, ¡Snif! ) con el resultado de que si nos quedamos un día más, regreso a Aguas


totalmente lampiño”. Discretamente y echando un ojo al gato y otro al garabato, saqué un pañuelo de mi bolsillo y se lo presté para que se enjugara sus compungidas lágrimas, pero el muy lagartón aprovechó y se sonó los mocos y me dejó la prenda tal si la hubiera metido en un bote de Resistol 5000, que no había ni por dónde agarrarla. Como yo me encanijé, se dio cuenta del abuso y se llevó la tela prometiéndome que me la va a regresar lavada y planchada, (ojalá también la desinfecte). Ahí se los encargo para que cumpla su promesa y si es posible, me la entregue envolviendo un pomo de sabroso tequilón.

La verdad, ahora que lo escribo, no sé si esto fue un sueño o no. Chance y sí haya sido verdad y el joven abogado hidrocálido ande ahora viendo cómo se parcha los huecos de su otrora abundante pelambrera.


EL MISTERIO DE HÉCTOR TREVIÑO HERRERA


Así, para camuflajear el asunto, ¨El Supe¨ se trajo a La Habana al honorable médico Héctor Treviño Herrera, cuya vida es una página de generosidad de las que no se ven ni por aquí ni por ningún otro lado.


Don Héctor, nativo de Aguascalientes, vino a vivir a Cuba muy jovencito y por largos años consagró su vida a atender a los necesitados guajiros en el Oriente de la Isla, al comienzo de la Revolución, en tiempos en que de veras hacia falta gente capacitada y bondadosa, él cumplió con creces. Vivió en Moa y en otros sitios de la actual provincia de Holguín, entregado a un verdadero apostolado, no a las marrullerías que hacen algunos actuales galenos –con sus honrosas excepciones- en muchos hospitales mexicanos.




Me entero de las peripecias de su vida por un libro de memorias que me regaló –estupendo regalo- que se llama: ¨Caminando, Siempre caminando¨. A Treviño lo vi esporádicamente en Aguascalientes, lo recuerdo una vez en el Palacio de Gobierno y en alguna otra ocasión en el café del Francia, pero, lamentablemente, no hicimos amistad.

Recuerdo que sobre él corría la leyenda de que había vivido en Cuba y lo envolvía un aura de izquierdozón en aquellos mojigatos tiempos hidrocálidos. Ahora que estuvo aquí, el ¨Supe¨ me lo puso al teléfono y yo le mandé un juego de tazas para que saboree esa cosa que en México llaman café y que quien sabe con qué lo hagan.


El libro de marras me encantó porque está pleno de idealismo y del espíritu de fiesta que sienten los

constructores, los pioneros y a fe mía que debiera ser obra obligada de consulta en las pretenciosas escuelas de Medicina de nuestros lares. Ahora sé a qué dedicó sus nobles afanes mi paisano Treviño y aunque no dice nada en su obra al respecto, de aquí en adelante cada vez que me presenten a algún mulatico con el apellido Treviño, voy a fijarme bien a ver si no resultamos paisanos de esa forma en que en Cuba es tan usual venir a salir parientes sin que uno se dé cuenta. Sería muy positivo que sangre de esa estirpe lata en esta bella Isla tan necesitada de esos genes victoriosos, aunque quien sabe qué venga a decir de estos nobles deseos, su familia.


(Ojalá no se la hagan de tox)

Tengo que pedirle perdón al buen Doc. Apenas terminé la lectura de su biografía, procedí a enviársela a mi amigo, el doctor Ciro Osuna, quien vivió un año en México –internacionalista en Argelia, por añadidura- que es un respetado y simpático médico cubano, quien seguramente se deleitará con la lectura y traerá a sus canosas sienes, el recuerdo de épocas gloriosas del principio de la Revolución y en virtud de que mi asere antillano vive en el Occidente de la Isla, allá también, en Pinar del Río, está ahora un poco del ejemplo del curandero aguascalentense.


Curiosamente, en el ejemplar que me obsequió el autor, una hoja viene en blanco y me pregunto si en ella no vendría desvelado el misterio que me acosa en torno a las aventuras del referido Treviño, que si fue así, se quedaron inéditas para mi conocimiento y, por extensión, para los lectores de esta crónica que se ve privada de uno de sus más sabrosos condimentos que es el chisme. Les prometo que si descubro algo, se los platico con detalle. No es posible que haya sido capaz de resistir las tentaciones eros-ionantes y menos bajo este ardiente verano tropical y con tanta cosita bella que camina por aquí.


TANQUETAS


De buena fuente me entero que las tanquetas blindadas que se piensan adquirir para Aguascalientes, no van a ser para combatir la delincuencia en las barriadas de la urbe, sino para que Alfredo ¨El Mosco¨ Reyes reciba con toda comodidad, las múltiples muestras de entusiasta respaldo popular que tendrá durante su próxima campaña electoral para el Senado. Ojalá le lleguen a tiempo, para que no sufra descalabros, en el sentido literal del término. En las Siete Hermanas, los jóvenes cholos están afinando la puntería para tirarle una batería de pedradas si se aparece por ahí. ¿Les irán a poner aire acondicionado y minibar? ¿Las decorará con la foto de Vicente Fox? Ya veremos, dijo un ciego.



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