FUERZA AGUASCALIENTES y el Día del Muerto



Relatos escalofriantes


ALDO BONILLA CHAVEZ



Desde hace siglos en algunas calles y casas de Aguascalientes se han suscitado hechos inexplicables, sobre aparecidos y esto es algo que se ha dado de siempre ya que el hombre ha sentido temor, pero también se ha fascinado con los hechos sobrenaturales.

Ya hemos dicho que la Iglesia misma los rechaza y niega su existencia y sin embargo es bien cierto que acude cuando la llaman para bendecir casas y fincas.

En FUERZA AGUASCALIENTES, ahora que estamos celebrando la temporada del Día de Muertos o de los Fieles Difuntos, seguiremos dando cabida a relatos que hemos ido recogiendo y que, según nuestros entrevistados, son completamente verídicos y han ocurrido en Aguascalientes.


LO LLEVO A SU VELORIO


En cierta ocasión un taxista levantó en el centro de la ciudad a una persona, quien le pidió que lo llevara a una calle del barrio de La Salud, en el camino fueron platicando de lo más normal y al llegar al domicilio, que estaba ubicado en una privada, el pasajero le dijo al taxista que no traía dinero, que lo esperara mientras iba por monedas para pagarle, el chofer se molestó y entonces el señor le dijo que no desconfiara de él, y le entregó su credencial, para que viera que iba a regresar.



El taxista espero mucho rato, casi una hora, y al ver que no salía la persona, decidió ir a ver qué pasaba, cuando tocó en el domicilio, se dio cuenta que había un velorio, al preguntar por el señor de la credencial, una persona le dijo que no podía haber sido él, porque había fallecido el día anterior y era a quien estaban velando.


HABIA UN TESORO

Cuentan que por la calle Vázquez del Mercado a la altura del Chalet Douglas, una familia compró una casa y en cuanto se cambiaron empezaron a escuchar muchos ruidos, golpes y voces en las noches. Espantados los miembros de esta familia decidieron venderla, pero al poco tiempo se enteraron de que a las personas que les vendieron la casa, al escuchar los mismos ruidos la tumbaron para hacerla nueva y encontraron una vasija con monedas de oro, pero junto con ellas una calavera con dientes y cabellos.


LA BOCA DEL INFIERNO


Por el barrio de Guadalupe, había una casa donde se encontraba un árbol de pirul, lo raro de esto, es que cada Jueves Santo, este árbol sin más, ni más se encendiaba y duraban prendidas sus llamas por varias horas durante la noche y al día siguiente aparecía el pirul como si nada le hubiera pasado, los vecinos por mucho tiempo decían que lo que pasaba es que ahí era la boca del infierno.


EL LLANTO DEL BEBE


En San Antonio de Tepezalá existe un lugar donde dicen que hace muchos años una muchacha soltera quedó embarazada y por el temor de que sus padres se enteraran de su desliz, decidió abortarlo y enterrar el feto en un chiquero.

Al día siguiente de todas formas fue descubierta porque se encontró a una puerca comiéndose el producto, desde entonces los vecinos de esa comunidad señalan que ahí se escucha el llanto de un bebé, y se aparece la puerca con los brazos del niño en la boca.


COMPRO SU SINFONOLA


También en Tepezalá sucedió en una ocasión que una familia estaba velando a un señor, que había muerto un día anterior. De repente llegó una persona a entregar una sinfonola, el vendedor explicó a la hija del difunto que el día anterior un señor acompañado de una viejita vestida de negro, habían ido a comprar la sinfonola y que incluso la anciana le insistía al que parecía su hijo, que se diera sus gustos, que de qué le servía guardar su dinero si no compraba lo que él quería.


Después de escuchar la versión del vendedor, la mujer le dijo que no quería la sinfonola, porque quien él decía que había comprado el instrumento era su papá, que en ese momento lo estaban velando, porque había muerto un día antes, exactamente a la hora que él decía que habían ido a comprar el aparato.


VOLVIO PARA REGALAR


Dos ancianas que eran amigas desde jóvenes se encontraron, una de ellas le dijo a la otra que por qué no la visitaba ya que se sentía muy sola, además de que si iba a su casa le iba a regalar algunas cosas que a ella ya no le servían.

A la semana siguiente, la anciana acudió a visitar a su amiga, estuvo tocando por un rato la puerta y nadie abría, en eso pasó la hija de su amiga, y le dijo que había quedado con su mamá de ir a visitarla porque estaba muy sola y que además le había dicho que le regalaría algunas cosas.


La joven le abrió la puerta y le dijo: --Entre y tome lo que quiera ¿cuándo dice que se encontró a mi mamá?, hace una semana, ¿por qué? contestó la anciana.

Porque mi mamá murió hace dos meses y ciertamente sus últimos días los vivió muy sola, de hecho esta su casa, desde entonces la tenemos cerrada, y si le dijo que le quería regalar algunas cosas, agarre lo que quiera.


EL ABRAZO NAVIDEÑO



En vísperas de la Navidad, una señora que andaba de compras con su hija, se encontraron a un amigo de la familia, al que tenían tiempo sin ver, al verlo le preguntaron por su familia y estuvieron platicando algunos momentos con él, al despedirse la señora y su hija le dieron el abrazo de Navidad y le enviaron saludos a la esposa de éste.

A los pocos días la misma señora y su hija se encontraron a la esposa de su amigo, a quien comentaron que a su esposo lo habían encontrado días antes y le habían enviado saludos.




La esposa sorprendida, les preguntó exactamente cuándo lo habían visto y qué traía de ropa, ellas le dijeron el día y que andaba con un traje azul. La esposa espantada dijo que no podía ser cierto, porque su esposo tenía un mes que había fallecido y precisamente lo habían enterrado con ese traje.


LA SOMBRA


Son muchas las historias que se cuentan acerca de los ruidos que se escuchan en las casas.

Recientemente una amiga me contó muy asustada que en su casa hace algunos meses llegó a ver una sombra de un hombre, atrás en el patio, pensando que se había brincado alguien, salió a ver quién era, pero conforme se iba acercando lo único que vio fue la sombra, cuando llegó hasta ella, empezó a desaparecer poco a poco.

Varias veces le sucedió lo mismo y le daba miedo, pero lo que más le asusta ahora, es que en la sala de su casa se escuchan murmullos, como si dos personas estuvieran platicando en voz baja, ya bendijo su casa, y dice que aún así continúa viendo las sombras y escuchando los murmullos.


NIÑA JUGUETONA


Cuentan que una niña se le apareció a la señorita Gabriela, quien se fue al campo a cortar algunas plantas medicinales y vio a la niña sentada en un tronco, la pequeña le dijo: --me acompañas hasta que pase la burrita, porque tengo miedo- y apenas iba a contestarle Gabriela, para decirle que no podía, cuando había desaparecido.


Se dice que para desencantar a la pobre niña que anda penando, se puede deshacer subiendo al cerro tres niñas a media noche, que se llamen Marías, que hagan su primera comunión el mismo día, que hayan nacido el mismo día, pero que no sean hermanas.

Para subir el Cerro del Crestón, que está en Zacatecas, tiene que ser un Jueves Santo.

Al subir se les va a enredar una víbora y luego les va a salir también un toro, y no deben tener miedo, si superan todos esos obstáculos en ese momento saldrá la niña desencantada y aparecerá un castillo y todas sus riquezas serán para las tres pequeñas, y de esta manera la niña encantada descansará en paz.


EL TESORO DEL DECAPITADO


En una casa antigua, allá por la calle Virrey de Mendoza, atrás de la Policía Ministerial, cuentan que diariamente se escuchaban muchos ruidos, como si aventaran los trastes. En el patio de esa casa había una ranurita, donde diariamente los habitantes del lugar la tapaban, al día siguiente volvía aparecer, además de que decían que veían a un hombre sin cabeza. Cansados de los ruidos y apariciones, la familia decidió vender la casa.

Al poco tiempo se enteraron que quienes la compraron la tumbaron y exactamente donde estaba la ranurita, encontraron que había unas escaleras, al bajar encontraron un ataúd donde estaba un hombre decapitado y al lado fue encontrado un cofre con monedas de oro.


LA EMBARAZADA DEL IMSS


En otra ocasión, un taxista subió a una señora que iba a dar a luz, afuera de la Clínica 1 del Seguro Social y le pidió que la llevara a la calle Guadalupe.

Pero exactamente unas cuadras antes de llegar, la señora pidió que la bajará ahí. El chofer poco después se dio cuenta que había dejado en el asiento de atrás, sus papeles del Seguro Social, así que decidió mejor regresar y dejarlos en la Clínica, porque como había visto a la señora muy avanzada en su embarazo, pensó que muy pronto los iba a utilizar y no los encontraría.


Cuando llegó a la Clínica, exactamente del lado de Urgencias donde había recogido a la señora, fue y se los entregó a la señorita encargada, quien le preguntó ¿quién le dio esos papeles? y contestó el taxista: -La misma señora los dejó en mi coche-.

No puede ser, dijo la señorita, porque esta señora murió al mediodía, precisamente porque tuvo complicaciones en el parto.



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