De lo rudimentario a lo moderno


Los apuros policiales

+ Durante decenas de años las corporaciones sufrieron para cumplirle a la sociedad, hoy se dispone de infraestructura, equipos y unidades que son una garantía para la seguridad

HERIBERTO BONILLA BARRON



Hace unos meses el titular de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, Antonio Martínez Romo, dijo una gran verdad a FUERZA AGUASCALIENTES: lamentablemente hoy los policías no son bien vistos, sin embargo creo que quienes piensan así están equivocados, porque en esta profesión como en cualquiera, hay buenos y malos y afortunadamente son muchos más los buenos y eso es lo que le debe dar confianza a nuestra sociedad que este embate del hampa más temprano que tarde va a ser sofocado.

Personalmente a lo que estoy aspirando, nos dijo, no es a que me reconozcan, sino a que la ciudadanía esté tranquila, que esté bien y puedo afirmar que mi pago más grande es el saludo que me dan en la calle, ¡ah! los niños, con eso tengo, lo juro, yo no ando jamás pidiendo a nadie que me invite a comer o a algún convivio, mi satisfacción es que se sientan seguros.


Y esto lo recordamos a propósito de la charla reciente con el ingeniero e investigador José Ciro Báez, quien dice que es el primero en reconocer que el embate tan fuerte que sufre Aguascalientes por parte de la delincuencia organizada no hubiera tenido éxito sino se contara con gente como Antonio Martínez Romo y otros grandes personajes que han estado al frente de las corporaciones policiales, pero también, la disposición de las autoridades estatales y municipales por dotar de infraestructura, equipamiento y capacitación a los cuerpos policiales.


Hoy, afirma, se puede presumir que la seguridad de los aguascalentenses sí es una prioridad que cada día va mejorando y eso, además de devolvernos la paz y tranquilidad que se había perdido, permite atraer inversiones nacionales y extranjeras, además de que alienta a los empresarios locales a seguir apostándole a Aguascalientes.

Claro que nunca estaremos conformes, sin embargo nadie puede negar que aquí la delincuencia ha dejado de pegar como ocurrió hace apenas unos cuántos años, por lo que hoy a la sociedad debe seguir apoyando a las corporaciones policiales, esas que en un pasado muy lejano prácticamente no tenían recursos para cumplir con su misión.

Y nos dice que a finales de la década de los 50's casi no había nada para los cuerpos policiales.


La comunicación con corporaciones de otras Entidades era mínima, había sólo un teléfono en la Policía Preventiva, en cuya planta superior estaba la Policía Judicial y el Servicio Secreto. Hoy Aguascalientes tiene programas concretos, muy ambiciosos, hay ya una mejoría palpable en el sueldo de los elementos que salvaguardan la seguridad de la sociedad, existen iniciativas muy ambiciosas, hay recursos como nunca y disposición para cumplir con la tarea de velar por la seguridad de la sociedad, lo que anteriormente se hacía con muchísimos problemas y casi sin recursos.


Y es entonces cuando nos platica que la forma de patrullar la ciudad por parte de las autoridades policíacas, ha pasado por diferentes etapas, desde la forma más simple, haciéndolo a pie, pasando por el uso del caballo, las nostálgicas "Vitrinas", hasta el uso de helicópteros, así como las modernas patrullas y motocicletas que existen actualmente.

A fines del Siglo XIX y principios del XX, el transporte de las corporaciones policíacas era por medio de carretones y de caballos.


El 22 de octubre de 1873, Sustacio Calvillo pidió que se adjudicara su favor, el remate de los carros de la Policía por la cantidad de $960.00 al año, con pago de meses adelantados.

El 12 de marzo de 1884 el Municipio autorizó al regidor Herrera, para la compra de caballos y monturas por el valor de diez pistolas, de las veinte consideradas en el plano de arbitrios vigente. El 13 de junio de 1889 en el inventario de la gendarmería existían 20 monturas y 15 caballos.



En 1904 se contaba con 20 burros y 3 caballos, una caja para transportar los cadáveres, además de una carrucha para transportar a los detenidos en estado de ebriedad; así como 4 pomos con amoníaco para tratar a los detenidos por este delito.

La caja para transportar cadáveres, servía para llevar los cuerpos de personas de escasos recursos o que no eran reclamados al cementerio, donde eran depositados en la fosa común, para posteriormente regresar la caja a su lugar en la gendarmería, en espera de otro cuerpo.


Una caja similar se encontraba a disposición del público en el Hospital Civil y otra en la Parroquia de la Asunción, en un cuarto que tenía entrada por el atrio en su costado de la calle de Moctezuma, era una caja sin tapa conocida como la "Medida", puesta sobre cuatro patas y tenía cuatro orejas, de donde era sujetada por el mismo número de individuos, para conducir al difunto al cementerio.

Este tipo de entierros eran conocidos como "Casco vuelto".

Para junio de 1911, la Inspección General de Policía ya contaba con 2 coches con guarniciones para conducir a los borrachos, un carro chico de mano con 2 ruedas, 33 monturas y 30 caballos.


En febrero de 1913 tenía 40 caballos y 39 monturas (24 usadas y 15 nuevas).

A inicios de 1924 la Inspección de Policía todavía no contaba con los caballos suficientes para la vigilancia, además como se decía en ese tiempo, los adelantos modernos los estaban colocando en un punto inútil para prestar las amplias garantías que debían impartir a la sociedad, ya que se carecía de vehículos modernos para enfrentarse a los autos de alta potencia que utilizaban los ladrones, los que cometían un delito y huían, y el gendarme sólo alcanzaba a ver una nube de polvo.


Por esto se autorizó al Alcalde para la compra de una motocicleta Indian, usada pero en buenas condiciones, para el servicio de tráfico y Policía.

En marzo de 1925 el Inspector de Policía propone la compra de un automóvil modelo 1924, con sólo cuatro meses de uso, marcha automática, acumuladores perfectamente cargados, cuatro llantas nuevas y dos de refacción, con un costo de $700.00.

Para octubre de 1925 la Inspección de Policía ya contaba con un automóvil, que en ocasiones no se le daba el uso adecuado, esto motivó que el Alcalde enviara un oficio al Inspector, en el que manifiesta que en lo sucesivo para hacer uso del vehículo, se solicite la autorización correspondiente.


Sin embargo, agrega el ingeniero Báez Guerrero, los caballos seguían siendo el principal medio de transporte de la Policía, en febrero de 1926 la Inspección contaba con 11 caballos y 10 monturas. El Alcalde consciente de la deficiente vigilancia que existía en la ciudad, ordenó la entrega de un caballo con montura a cada uno de los comisarios, para un mejor servicio nocturno de las cuatro demarcaciones en que se encontraba dividida la ciudad.


A mediados de los años cuarenta y parte de los cincuenta del Siglo XX, todavía era muy común ver cómo los detenidos eran escoltados a pie por las calles, por algunos gendarmes rumbo a las demarcaciones policíacas, o en el caso de los detenidos por ebriedad, se llegaba al muy cómico y hasta ridículo método de transportarlos en carretones de mano, tirados por dos policías o en el peor de los casos, materialmente a rastras.


En mayo de 1945, las autoridades anunciaban la adquisición de varios vehículos para el servicio de la Policía, entre los que se encontraban una ambulancia, un carro patrulla y otro auxiliar; así como una bien acondicionada "Julia", con lo que se decía por parte de las autoridades, que los servicios policíacos tendrían una gran mejora.

La "Julia", como se le conocía popularmente, no era otra que un vehículo completamente cubierto tipo panel, que utilizaban para transportar a los detenidos y que a partir de su adquisición, según decían, la sociedad ya no sería testigo de la forma como llevaban a los detenidos por las calles.


En mayo de 1946 la corporación estaba formada por 40 policías para vigilar las arterias, más los vigilantes de la Cárcel de Varones y la Inspección General de Policía.

Para diciembre de 1955 aumentó el número a 84 elementos, con el inconveniente de que sólo 30 policías guardaban el orden de una población estimada en 170,000 habitantes, ya que 54 se encontraban comisionados en la vigilancia de otras áreas, como eran hospitales, escuelas, Palacio, la casa del Gobernador, etc.


En mayo de 1956 se anunció la adquisición por parte del Ayuntamiento, de nuevos vehículos motorizados para el servicio de vigilancia de la Policía uniformada, se trataba de dos Jeeps completamente cubiertos de lámina y algunas ventanas con cristal, que por su apariencia se conocieron como las "Vitrinas", que además serían dotados de aparatos receptores y transmisores de radio, y que un experto se encargaría de equiparlos con los aditamentos necesarios.



Una de estas unidades fue estrenada por un ebrio al romper un vidrio, por lo que ya se veía la necesidad de adaptarles una rejilla de fierro, para evitar estas situaciones.

Y las quejas no se hacían esperar, pues a pesar de las recientemente estrenadas patrullas, entre la población se decía que de nada habían servido ya que los robos continuaban.

Por su parte las autoridades como siempre ha sido, se mostraban optimistas, y declaraban haber logrado un 100% de aumento en las detenciones, ya que anteriormente entre semana eran de 10 a 12 personas, sobre todo en estado de ebriedad, ahora se había duplicado gracias a que la Policía se podía desplazar más rápidamente con las nuevas "Vitrinas".


La llegada de los nuevos vehículos policíacos no fue del todo benéfica, ya que para el pago de conductores, compra de combustible y su mantenimiento, fue necesario reducir el número de policías.

La ciudad con una población en aumento, sólo contaba con 30 elementos para cubrir los servicios de vigilancia en los dos turnos.

En marzo de 1957, nos dice el ingeniero Báez Guerrero, las autoridades anuncian la próxima llegada de 4 nuevas radiopatrullas.


Con este fin ya se encontraba en la frontera un representante del Gobierno del Estado, para recibir los modernos vehículos, los cuales serían provistos de un radio transmisor-receptor, que ya se encontraban en la ciudad para ser instalados por un experto, con su planta central en la Inspección de Policía.

Para el día 27 de dicho mes, llegaron las 4 modernas radiopatrullas, (3 automóviles y una camioneta) modelo 1957, equipadas con su aparato de radio en condiciones de trabajar, faltando algunos detalles por instalar como era la sirena.


El 30 de marzo el gobernador del Estado, la presidenta municipal y otros funcionarios, hicieron un recorrido por diferentes rumbos de la ciudad en las modernas radiopatrullas; así mismo probaron la calidad de los radios que les pareció inmejorable, posteriormente los vehículos fueron guardados, hasta en tanto el gobernador y las autoridades policíacas, definieran la forma de emplear estos modernos vehículos.


Sería hasta el 17 de abril del mismo año de 1957, cuando entraron en servicio las 3 flamantes y modernas radiopatrullas, y ya se decía que a partir de ese momento la ciudad contaría con una mejor vigilancia, los elementos policíacos que viajaban en cada una, se componían de 1 oficial y 2 policías, además del chofer.

De momento se carecía de central, por lo que una de ellas, la número 3, funcionaría como tal, hasta en tanto fuera instalada la central en la Inspección de Policía, que se pensaba estaría terminada en cinco días.


Debido a esto la patrulla número 3 permanecía en la Inspección, desde donde daba las órdenes a las 2 restantes.

Se tenía planeado contar con radio en 8 autos; las 3 patrullas, 2 Jeeps y los vehículos particulares de los jefes policíacos.

El 11 de mayo de 1957 fue puesta en servicio la central de radio, y para una mejor vigilancia la ciudad fue dividida en tres zonas, cada una a cargo de una radiopatrulla, la cual estaba en constante contacto con la central de radio, por su parte las "Vitrinas" estaban a la espera para la instalación de su correspondiente radio

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La decepción llegó muy pronto, para fines de mayo se dieron cuenta de que gastaban mucha gasolina, por lo que ya tenían días que su uso se reducía a lo urgente, durante el día una patrulla hacía las labores de vigilancia y otra durante la noche, el resto permanecía frente a la Jefatura de Policía.

Sin embargo, hay que aceptar, dice el ingeniero Báez Guerrero, que estas patrullas marcaron el inicio de una nueva era en el transporte policíaco, de los caballos, los carretones de mano para el transporte de los detenidos, en estado de ebriedad, o los empujones por la calle de los mismos, a las "Vitrinas" que continuaron en funciones hasta principios de los años sesenta.


Luego vendrían otras unidades, como los VW y otras más.

Hoy las corporaciones policiales de Aguascalientes cuentan con infraestructura, equipos y unidades de primer mundo que cumplen con la misión de garantizar la paz y tranquilidad que tanto se requiere.



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