¿Cómo enfrentar estos momentos tan difíciles?

La crisis daña a la familia



+ A través de los medios de comunicación corroboramos cada día la falta de empleo, la carencia de alimentos, la delincuencia como producto…todo un caos económico, del cual no paramos de hablar sin que las autoridades hagan algo ya que todo se les va en puras palabras inútiles


ALDO BONILLA CHAVEZ



Que estamos en medio de una crisis económica, que tenemos que restringir los gastos, que no se sabe qué va pasar en este país, son algunas de las frases que día a día esgrimimos ante nuestras familias, sin entender , tal vez, la trascendencia que tienen en nuestros hijos y en la funcionalidad del grupo familiar, ni hablar de la relaciones de pareja.


Nadie puede negar que la economía familiar afecta de manera positiva o negativa todas las relaciones dentro del hogar, es por eso que deberíamos analizar con lupa nuestra posición ante los dificultosos momentos que vivimos. ¿Cómo enfrentarlos?, ¿cómo diluirlos?, ¿cómo sacar provecho de cada situación?


Si revisamos un poco de historia descubrimos que desde tiempos ancestrales la familia tradicional era, sobre todo, una unidad económica, la gente del campo propiciaba los matrimonios de sus hijos para asegurar la estabilidad de la propiedad que los sustentaba y en la aristocracia la trasmisión de la propiedad era la base principal del matrimonio. Con el tiempo, y gracias a la valentía de algunos osados, el amor comenzó a imponerse, pero el tema económico siempre ha estado invitado al banquete y sigue siendo plato principal de muchos conflictos familiares y de pareja.


A través de los medios de comunicación corroboramos cada día la falta de empleo, la carencia de alimentos, la delincuencia como producto…todo un caos económico, del cual no paramos de hablar sin que las autoridades hagan algo ya que todo se les va en puras palabras inútiles. Creemos ocuparnos de revisar cómo nos estamos preparando, pero básicamente acusamos un miedo latente y mal disfrazado que le transmitimos a nuestros hijos y que manifestamos en forma de ansiedad, capturando los mejores momentos de lo que puede ser nuestra convivencia.



Toda clase de información nos ofrecen especialistas sobre las medidas que debe tomar la población para soportar la crisis económica: cuidar nuestros trabajos, bajar los gastos personales, ahorrar, pagar deudas, evitar los créditos, diferenciar entre el uso de la tarjeta de crédito y el “endeudarse” con la tarjeta de crédito…. en resumen dicen que hay que “apretarse el cinturón”.


Ante tanto discurso político y económico, realmente ¿nos hemos puesto a pensar en un proyecto familiar que preserve la estabilidad de nuestra pareja y nuestros hijos?, es decir ¿nos estamos preparando desde el punto de vista emocional para lo que nos toque vivir?, ¿hemos revisado planteamientos tan sencillos como la diferencia entre las necesidades y los deseos?

Seguramente estamos tan preocupados por sobrevivir a la crisis que no estamos salvando lo más importante…la familia.



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