ARCHIVOS POLICIACOS

La Vialidad y la Policía


+ En los sesenta se utilizó un triciclo, tanto para cargar con los borrachos como para trasladar a los muertos. Otra función que tenía este triciclo era transportar la comida que se elaboraba en la cárcel de mujeres para alimentar a los elementos de la policía preventiva y la Judicial


HERIBERTO BONILLA BARRON



Las leyendas de ladrones y hasta asesinos que se hicieron famosos en el Aguascalientes de hace 30 ó 40 años, hoy es prácticamente imposible que se presenten.

Se dieron porque eran otros tiempos. Era una sociedad típicamente provinciana y con pocos o nulos recursos para las policías y era casi imposible que se combatieran.

A finales de la década de los 50's las corporaciones policiales casi no tenían nada y ya para entonces había problemas viales. La comunicación con corporaciones de otras Entidades era mínima, había sólo un teléfono en la Policía Preventiva, en cuya planta superior estaba la Policía Judicial y el Servicio Secreto.


El Lic. José Luis González López, coordinador e investigador del Archivo General Municipal en conversación con los ARCHIVOS POLICIALES de FUERZA AGUASCALIENTES, nos habla hoy de la Vialidad y Seguridad Pública en Aguascalientes, remontándonos a épocas muy románticas y nos dice que estas dos últimas corporaciones no tenían patrullas. La Preventiva disponía de 4 jeeps, conocidos como las "vitrinas" con 2 radios gigantescos, todo el personal era de a pie o en bicicleta.

La ciudad era muy pequeña y vigilada en parejas.


Cuando había algún problema había que viajar en taxi o si se hacían detenciones se les amarraba a la bicicleta y así eran llevados por toda la ciudad.

En 1914 el Municipio elaboró un reglamento, en el cual se especificaba que "los coches de primera clase usarían un distintivo con tinta azul y los de segunda con tinta roja". Estos distintivos consistían en una faja de diez centímetros de ancho, que se colocaba en un lugar visible con letras grandes. El mismo reglamento prescribía que a cada vehículo se le tenía que poner un timbre o silbato que con sonido claro, alertara al público en su paso por las calles para evitar desgracias.


En 1924 transitaban todavía pocos vehículos, muchos de ellos en malas condiciones. Al respecto, el alcalde Juan Ibarra informaba que circulaban 33 coches de sitio para el servicio público, 25 automóviles de sitio y 310 particulares. Todavía entre los años cincuenta y sesenta no había tantos automóviles, más bien en esta época el medio de transporte más usado era la bicicleta.


Y aquí, Saúl Díaz García, quien ya en ediciones anteriores de FUERZA AGUASCALIENTES, nos ha dado cuenta de diversos pasajes de la vida policial en Aguascalientes, nos dice: "recuerdo que las bicicletas estaban equipadas como los carros de lujo ahora. Traían dínamo, que pegaba en la llanta y generaba corriente, su calaverita atrás, un espejo y una corneta".


En 1975 se tomaron medidas estrictas para la circulación de bicicletas, las que no traían placa eran recogidas por la autoridad.

En la administración del alcalde Felipe Reynoso Jiménez (1975-1977) la ciudad empezaba a crecer, al igual el número de vehículos, de ahí que para una mejor vialidad creó el camellón central de la Avenida López Mateos, más los de las avenidas: Fundición, Independencia e Ignacio T. Chávez.


En los años setenta del siglo XIX, el gobierno autorizó un sitio de coches de alquiler, que tuvo su base en la Plaza Principal por la calle Iturbide (hoy República).

A finales de los setenta el problema de vialidad iba en aumento, sobre todo alrededor de la Plaza Principal, ya que algunos funcionarios amparados por sus influencias pisoteaban la ley vial. En los diarios se criticaba: "no cabe duda, el peatón, tiene que torear a la muerte, al cruzar la calle, y esto es a consecuencia de que los influyentes estacionan sus vehículos frente a las puertas del Palacio Municipal, lugar en donde está prohibido".

Como los problemas de vialidad no disminuyeron en el centro de la ciudad, el alcalde Pedro Rivas Cuéllar se vio en la necesidad, en su periodo de 1981-1983, de hacer peatonal la calle Juárez.


El terremoto de 1985 trajo como consecuencia el aumento de la población y, por ende, aumentó el número de vehículos. Para disminuir un poco los problemas de vialidad en el periodo del alcalde Miguel Romo Medina (1984-1986) se construyeron camellones centrales en la Avenida de las Américas y en otros lugares de la ciudad. Además se edificó la Glorieta del Quijote ubicada entre la Avenida López Mateos y Héroe de Nacozari.

Como la población seguía creciendo como nunca debido también al auge industrial, para 1989 había concentración de tránsito y autobuses urbanos, aglomeración de alumnos al salir de la escuela, carencia de estacionamientos, conflictos de movilidad peatonal y circulación de ciclistas.


El Dr. Alfonso Pérez Romo se lamentaba diciendo: "ahora es un problema grave el tránsito de calles. Miles de rostros tensionados nos disputan a empellones un trozo de acera; la vorágine automovilística congestiona los magros arroyos que fueron trazados para otro tráfico". Para los años posteriores la vialidad siguió siendo un problema, sobre todo porque el vehículo se convirtió en una necesidad. En la actualidad muchas familias que antes no tenían acceso a la compra de un vehículo, con esfuerzo lo adquieren y lo usan para su servicio.


LA POLICIA



En el siglo XIX, en un carro tirado por mulas conducían a los ebrios a la cárcel. En 1932 ya existía una patrulla motorizada de la policía, de rodado sencillo llamada "La Julia", recogiendo a los borrachos y a los que se peleaban. "La Julia" era una camioneta panel de color plomo; tenía una puerta trasera y asientos a los alrededores.

El nombre de "Julia" se puso en honor a una prostituta que agarraba lo que le caía. Mientras la camioneta "Julia" cargaba con muertos, detenidos, borrachos, perrros, etcétera.

En el segundo lustro de los años cincuenta, se introdujeron las patrullas llamadas "Vitrinas". Eran unos jeeps americanos que tenían vidrios en las ventanas laterales y tenían una puerta trasera.


En los sesenta se utilizó un triciclo, tanto para cargar con los borrachos como para trasladar a los muertos. Otra función que tenía este triciclo era transportar la comida que se elaboraba en la cárcel de mujeres para alimentar a los elementos de la policía preventiva y la Judicial. En esta misma década se utilizó un Jeep miniatura que patrullaba el oficial Guadalupe Esparza Villalobos, alias "Lupillo", en las colonias Altavista y Miravalle. En este tiempo un policía de origen alemán llamado Dietrich, daba capacitación a los elementos de seguridad aguascalentenses.


En los setentas el Municipio compró unas patrullas más grandes llamadas las "Tomatodo" o las "Perreras". En esta misma época también se conocieron las patrullas Volkswagen, las cuales fueron muy criticadas por su pequeño espacio que tenían para resguardar a los delincuentes. Después los vehículos policiacos se fueron pareciendo poco a poco a las patrullas que conocemos actualmente.


LAS CARCELES DE VARONES


Con el objeto de dar seguridad y proteger de los ataques Chichimecas a los viandantes y pasajeros que trajinaban por un polvoroso camino que pasaba por la villa que iba de Guadalajara a Zacatecas y viceversa, se construyó el primer presidio en el siglo XVI, que se ubicó en las actuales calles de 5 de Mayo y Guadalupe Victoria, precisamente donde está el edificio del Hotel Imperial.


Entre los siglos XVII y XVIII, la Cárcel Municipal se encontraba frente a la casa Rincón, hoy Palacio de Gobierno. En 1773, los pobladores le llamaban la Cárcel de la Alhóndiga.

Desde 1701 el capitán José Rincón Gallardo había donado un terreno para la construcción del Palacio Municipal con la condición que se quitara la horrible cárcel de adobe que era disonante de la belleza arquitectónica de la plaza. Dicha cárcel servía tanto para encerrar a los delincuentes como para oficinas del cabildo. Sin embargo el historiador de Aguascalientes, Alejandro Topete del Valle, señala que fue hasta las postrimerías del año de 1800 cuando se comenzó a construir dicho Palacio.


Durante todo el siglo XIX y parte del XX la cárcel estuvo anexa al Palacio Municipal. Angel Hernández, director del Archivo Histórico nos dice que se comunicaba por la calle de Colón, pero que era independiente del Palacio Municipal.

Se ubicaba en el área que es ahora el Jardín de los Palacios y limitaba con el Palacio de Gobierno.


POLICIAS HONRADOS


Saúl Díaz nos ha dado cuenta en anteriores ediciones de que en Aguascalientes, aunque muchos no lo crean, hubo algunos policías honrados. Y nos refiere a tres que se distinguieron por su honradez y vocación. Mateo Loera, quien destacó por haberle devuelto a un turista norteamericano 50 mil dólares que le habían robado. Otro fue el capitán Ramón Martínez López, quien nunca se prestó a la corrupción y siempre se preocupó por la seguridad de los ciudadanos. También hubo otro policía que le apodaban "El Veneno", quien metió a su propio padre a la cárcel por haber faltado a la ley.


LA INSPECCION GENERAL DE POLICIA



En el siglo XIX, la Inspección de Policía se ubicó en la parte izquierda del Palacio Municipal, donde estuvo por mucho tiempo la biblioteca "Enrique Fernández Ledezma". Para 1928, ya se encontraba frente a la parte norte del Parián, entre las calles actuales de Morelos y Rivero y Gutiérrez. El edificio se componía de un pórtico de cantera, un zaguán, dos pasillos, seis cuartos, dos salones. En un salón se guardaba la ropa y en otro se encerraba a las mujeres. En el primer patio existía un algibe; en el segundo, dos calabozos grandes para hombres, un pajar, una caballeriza y excusados.


En este mismo año la Comisaría número 2, estaba situada en la calle 5º del Centenario. Existía otra que se estaba construyendo en la calle de Valentín Gómez Farías. En los años treinta se ubicó la Inspección nuevamente en el Palacio Municipal. Después, en los años sesenta, dicha inspección ya estaba ubicada entre las calles Alvaro Obregón y Morelos, donde se encuentra actualmente el Mercado Morelos.


Saúl la describe y dice que era una entrada con un portón grande, bonito, de cantera y tenía a los lados las oficinas. En este mismo edificio también se ubicó la Policía Secreta, que también pertenecía a la Inspección General de Policía, la cual desapareció en 1963 por ser anticonstitucional.


En esta misma década ya se habían sumado otras demarcaciones a las anteriores mencionadas. Existía una en la calle del Tesoro (donde estuvo la Cárcel de Mujeres), había otras en Cholula y en la Salud.

En 1965, en la administración del Dr. Francisco Guel Jiménez, se acondicionó otro nuevo edificio de Policía, en la calle Cosío, esquina con Juan de Montoro.

Por último en la administración municipal de Angel Talamantes Ponce (1972-1974) se cambió la Inspección a su actual ubicación, en la confluencia de las calles Gámez Orozco y Prolongación Libertad.


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