ARCHIVOS POLICÍACOS

¨El Destripador Mexicano¨

+ Fue un pervertido asesino que abordaba a las mujeres y les proponía tener sexo, posteriormente las torturaba, las violaba, las apuñalaba y las degollaba tirando sus restos en los alrededores de Río Consulado, en las inmediaciones de la ciudad de México ALDO BONILLA CHAVEZ

Francisco Guerrero Pérez, mejor conocido como ¨El Chalequero¨ o ¨El destripador mexicano¨ y quien supuestamente fue el primer asesino en serie del cual se tuvo registro en México, sin embargo según datos que consigna la historia no fue el primer asesino serial mexicano, éste título le corresponde a Felipe Espinosa, sin embargo sí fue un misógino, con ataques súbitos de ira, manipulador, no sentía empatía ni culpa y su estilo de vida era parasitario.

Según investigaciones realizadas para la sección ARCHIVOS POLICIALES de FUERZA AGUASCALIENTES, fue un estrangulador, un asesino sexual, carnicero que abordaba a las mujeres y les proponía tener sexo, posteriormente las torturaba, las violaba, las apuñalaba y las degollaba tirando sus restos en los alrededores de Río Consulado, en las inmediaciones de la ciudad de México y quien consideraba que sus víctimas eran infieles y merecían morir.


¨El Destripador Mexicano¨ fue arrestado el 13 de junio de 1888 y condenado a muerte, sin embargo el Presidente Porfirio Díaz cambió la sentencia a sólo 20 años en la prisión de San Juan de Ulúa, Veracruz quedando en libertad en 1904. Fue nuevamente arrestado el 13 de junio 1908, por el asesinato y decapitación de una anciana y fue sentenciado a muerte en septiembre de ese año en la carcel de Bélem, pero falleció de tuberculosis en noviembre de 1910 mientras esperaba su ejecución.


SUS ANDANZAS


En México, el primer caso, según registros periodísticos, fue el de Francisco Guerrero, “El Chalequero”, a finales de siglo XIX; él desataba toda su furia contra prostitutas, mató a más de 20 en la Ciudad de México.

El Chalequero era un conocido Tahur del barrio de Peralvillo, pasaba sus dias en la pulqueria los Coyotes, donde las prostitutas le daban dinero por sus favores sexuales, ya que se rumoraba que era un buen amante. A pesar de tener a varias mujeres a su lado, Francisco Guerrero sentia la necesidad de matar a mujeres que no fueran fieles a sus esposos.Se deshacía de los cuerpos de sus víctimas por los alrededores del Río Consulado.

Durante los años 1880, Francisco Guerrero (otras versiones lo llaman Antonio Prida), mejor conocido como “El Chalequero”, debido a su peculiar vestimenta de pantalones estrechos, fajas multicolores y chalecos con agujetas o sus chaquetas charras; cometió más de 20 crímenes violentos contra mujeres que trabajaban como prostitutas en las calles de la ciudad de México.

El modus operandi de Guerrero era sencillo, abordaba a las mujeres y les proponía sin más rodeos un encuentro sexual, posteriormente, dependiendo de la disposición de cada víctima para satisfacer los deseos del homicida, Guerrero las violaba, apuñalaba y degollaba tirando sus restos en los alrededores de Río Consulado.

El multiasesino era descrito como «guapo, elegante, galán y pendenciero». Vestía con pantalón de casimir gris, chaqueta negra, sombrero ancho y zapatos negros. Gozaba de una colección de pantalones estrechísimos y por supuesto de chalecos, con agujetas y chaquetas charras, con vivos de cuero.

La gente decía que tales elegantes ropajes no le costaban un centavo, pues era sostenido por una de sus amantes, conocida como la Burra Panda; además Francisco Guerrero era mantenido por un grupo de mujerzuelas. Hacia 1888, la lista de mujeres que aparecieron degolladas en los márgenes del Río Consulado había crecido escandalosamente.


La policía no descansó hasta el momento en que logró capturar al matador tras su último asesinato: Murcia Gallardo retó al Chalequero a que se hicieran «bolas» en la Calzada de Guadalupe. Tras su desaparición, un vecino lo denunció y con el testimonio de varias mujeres fue atrapado y se le pudo enjuiciar y condenar a muerte.

A diferencia de otros criminales históricos, El Chalequero nunca trató de ocultar su verdadera identidad. El 13 de junio de 1888, tras varios años de burlar a la justicia y mientras en Londres Jack el destripador conmocionaba al mundo; Francisco Guerrero fue finalmente arrestado y condenado a muerte en México, sin embargo el Presidente Díaz cambió la sentencia a sólo 20 años en la prisión de San Juan de Ulúa quedando en libertad en 1904.

El 28 de abril 1908 apareció el cadáver de una anciana degollada en las márgenes del Río Consulado. Un reportero de El Imparcial concluyó que las huellas del cuchillo que presentaba el cadáver correspondían a la cuchillada de borrego y exactamente al estilo del Chalequero. Esta información llenó de pavor a la población.

Fue nuevamente arrestado el 13 de junio 1908, exactamente 20 años después de la primera aprensión, por el asesinato y decapitación de la anciana, características típicas en los crímenes de “El Chalequero”, fue sentenciado a muerte en septiembre de ese año pero falleció de tuberculosis* en el Hospital Juárez en noviembre de 1910 a 4 meses de su ejecución. Su cuerpo fue enterrado en una fosa común.

LO ESCRIBIO PORFIRIO DIAZ



Como ya lo señalamos, de manera increíble Porfirio Díaz, quien ejerció el poder sobre México durante muchos años, no solo casi lo perdonó sino que hasta se dio el lujo de escribir un artículo sobre ¨El Destripador Mexicano¨, señalando que fue liberado ¨por un tecnicismo legal¨, texto que reproducimos en el reportaje que presentamos hoy a los lectores de FUERZA AGUASCALIENTES. Fue a finales del siglo XIX que todo el mundo se horrorizó ante los asesinatos de prostitutas en un barrio de Londres llamado Whitechapel. Bastaron cinco cadáveres con las gargantas cortadas, y los cuerpos profanados, para que el mundo recordara por muchos años estos crímenes tan populares que han inspirado lo mismo libros de género, que las ficciones cinematográficas más grotestas.

Al México de aquellos tiempos, entonces bajo mi gobierno, llegaron esas noticias, pero nosotros teníamos nuestros propios horrores de los cuales preocuparnos. No hablo de cómo los disidentes al régimen me percibían, sino a un monstruo que recorría las calles y que eventualmente fue conocido como el primer asesino en serie mexicano.

No es para más, pues lo que voy a describir, sucedió, y debe recordarse. En aquellos tiempos apareció, cerca del Río Consulado, el cuerpo degollado de una mujer. Las primeras investigaciones revelaron que había sido violada y luego atacada con un cuchillo. La prensa de aquel entonces le apodo “El Chalequero” pues, según el libro Terriblísimas Historias de Crímenes y Horrores en la Ciudad de México en el Siglo XIX, escrito por Agustín Sánchez González, abusaba de sus víctimas “a chaleco”. Otros dicen que los testigos que habían alcanzado a ver al asesino huir de la escena del crimen, siempre usaba un chaleco negro.


Al crecer el número de mujeres asesinadas, también el miedo de los habitantes de la Ciudad de México. Y no está de más, entre 1880 y 1888, se encontraron más de 20 cuerpos en o cerca del Río Consulado. Se cuenta que, en algunos casos, el ataque había sido tan violento, que las mujeres habían sido prácticamente degolladas.

Finalmente, el Chalequero misterioso secuestró a una prostituta, la llevó a una cueva cercana a la Villa, la amarró y, por dos días, la torturó y violó. Antes de matarla, como era su costumbre, salió de la casa a comprar pulque para darse valor, por lo que su víctima pudo escapar y contarle a la policía todo lo que había pasado. Al fin se supo que el famoso Chalequero era en realidad un zapatero de nombre Francisco Guerrero Pérez, y se inmediato se le achacaron todos los crímenes, y fue condenado a la pena de muerte. Resulta que hasta una de las mujeres muertas era nada más y nada menos que su propia esposa. Por aquel entonces yo escuché de su caso, y lo perdoné, es decir, no sería pasado por las armas, pero se quedaría el resto de su vida en la cárcel. Quince años después ¨El Chalequero¨ salió de la cárcel por un tecnicismo legal. En 1904, mi gobierno ofreció una amnistía a un número importante de presos políticos, y por error apareció el nombre de Francisco Guerrero Pérez en la lista, el aprovechó la ocasión y volvió a su barrio.

Dicen que consiguió trabajo en un templo protestante y se mudó con sus hijas, que ejercían el oficio de la prostitución. Y así, empezó a rehacer su vida, hasta que le entraron las ganas de volver a las andadas y buscó a una prostituta de por ahí que tenía ochenta años, se apalabraron, y cuando comenzaron a desvestirse, la mujer lo rechazó. El Chalequero insistió y la mujer le rasguñó la cara para escapar. No lo consiguió, fue violada, golpeada y asesinada.

Hallaron el cuerpo cuando al Río Consulado, buscaron a la hija de la mujer asesinada y ésta señaló a Francisco Guerrero Pérez como el último cliente. La policía lo fue a buscar y lo encontró con las manos llenas de sangre, una vez más fue enjuiciado y llevado a San Juan de Ulúa.

Esta vez no duraría mucho tiempo ahí, pues a los pocos días lo encontraron muerto en su celda. Algunos dicen que fue de Tuberculosis, otros que lo suicidaron. En estos casos, es probable que nunca se sepa la verdad acerca de qué pasó… Y esta es la historia oscura, ya casi olvidada, del hombre que se convirtió en el primer asesino serial en México, años antes de que iniciara la Revolución Mexicana.

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