ARCHIVOS POLICÍACOS

¨El Sádico¨


+ Durante un tiempo aterrorizó a la Ciudad de México al especializarse en torturar y matar a homosexuales; fue detenido en el 2006 y sentenciado a 128 años en prisión ALDO BONILLA CHAVEZ



Indudablemente que uno de los asesinos seriales que más terror ha provocado en México en los últimos años lo es Raúl Osiel Marroquín a quien los Medios capitalinos apodaron ¨El Sádico¨ ya que los asesinatos que cometió le causaban un enorme gusto y placer pues odiaba a los homosexuales, por lo que se convirtió en un terrible asesino cuya historia rescatamos para presentarla en nuestra sección de los ARCHIVOS POLICIALES, que los lunes y viernes damos a conocer en FUERZA AGUASCALIENTES.

¨El Sádico¨ confesó que no tenía nada contra los homosexuales, pero que le causaba un enorme placer asesinarlos, siendo capturado a principios del 2006 y poniendo fin así a su sangrienta historia, fue procesado y sentenciado a 128 años tras las rejas, lo que quiere decir que ya no volverá a pisar las calles y dejará de ser una amenaza, aunque se afirma que tiene un cómplice, al cual no se le pudo comprobar nada por lo que sigue convertido en una potencial amenaza para la sociedad.

Y lo único bueno de esta terrible historia es que una vez más se comprueba la veracidad de la cita que dice que tarde temprano el que hace mal lo habrá de pagar.

Y al hablar de la historia de Raúl Osiel, de acuerdo al libro de los Asesinos Seriales en México y otras recopilaciones, hoy FUERZA AGUASCALIENTES destaca que una noche Raúl se esmeró en su apariencia personal, estaba conciente de que podría ser su mejor arma para conseguir algo de dinero rápido, transitó por las calles de la Zona Rosa en busca de un discreto bar donde pudiera beber un par de tragos; tomó su posición, era cuestión de minutos, escogió un buen sitio en la barra donde pudiera ser visto por los demás, donde se hiciera visible, como si un cazador exhibiera la carnada a su presa. El plan resultó a la perfección, un joven homosexual se acercó e invito el siguiente trago a Raúl, éste aceptó sin despegar la mirada de su nuevo pretendiente, como si el primer paso para poseerlo fuera capturar su imagen con los ojos, imagen que desafortunadamente pasaría al archivo de los diarios de nota roja como una víctima más de “El Sádico”.

Como resultado de las investigaciones realizadas por la extinta Agencia Federal de Investigación y la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, de la Procuraduría General de la República, fue detenido el 23 de enero de 2006 en el Distrito Federal el secuestrador y homicida Raúl Osiel Marroquín Reyes, alias “El Sádico”, temible asesino en serie de tan solo 25 años de edad.

Las investigaciones que llevaron a la detención de Marroquín iniciaron el 30 de noviembre de 2005 con motivo de la denuncia del secuestro de un empleado de la televisora del Ajusco por quien se exigían 120 mil pesos de rescate. Sin embargo, el cuerpo sin vida del retenido apareció el 9 de diciembre en las inmediaciones de la estación del Metro Chabacano.


Osiel Marroquín, aseguró que hizo un bien a la sociedad al elegir como sus víctimas a jóvenes homosexuales a quienes enamoró, secuestró y posteriormente asesinó; al menos fueron cuatro las personas ahorcadas por este homicida serial que abandonó sus cuerpos en posición fetal al interior de maletas halladas en diversos puntos de la Ciudad de México, principalmente en los pasos a desnivel de Tlalpan, en las inmediaciones del Metro Chabacano y la colonia Asturias.

“El Sádico” aseguró que aunque no tenía nada contra los homosexuales para él era fácil elegir este tipo de víctimas al frecuentar bares y restaurantes de la Zona Rosa. El modus operandi del asesino y secuestrador consistía en contactar a hombres jóvenes en cafés y centros nocturnos de la Ciudad de México, en donde entablaba amistad y una vez obteniendo la confianza de su víctima los invitaba a un hotel en busca de un encuentro sexual. En dicho lugar Marroquín Reyes interrogaba a sus acompañantes para determinar si contaban con recursos económicos y en caso de no tenerlos eran liberados, salvando así la vida; en cambio los que disponían de dinero eran llevados con engaños al departamento del homicida, donde eran sometidos, ultrajados y asesinados.

Osiel Marroquín, ex sargento primero del Ejército mexicano, desarrolló un sui géneris placer por la tortura, en diferentes entrevistas asegura no tener remordimiento alguno. “El Sádico” se caracterizó por martirizar a sus víctimas, con un patrón de conducta específico en el que incluso como “trofeo” se quedaba con las credenciales de elector. Cabe señalar que Osiel a una de sus víctimas le arrancó la piel de la frente con una navaja para realizar la figura de una estrella con el propósito de confundir a la policía.

Con varias muertes en su haber y más de 128 años de condena, Raúl Osiel Marroquín se llevará consigo la verdad sobre la existencia de un posible cómplice de nombre Juan Madrid que supuestamente le ayudaba a eliminar los cuerpos pero que jamás fue capturado y no existen evidencias sobre su verdadera existencia.

La presunta aprehensión de Osiel Marroquín se llevó a cabo los primeros días de enero de 2006, pero versiones cercanas al caso confirman que su presentación se dio hasta los últimos días del mes, a solo horas de la captura de “La Mataviejitas”, Juana Barraza, en una especie de macabra competencia entre autoridades federales y del Distrito Federal

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