ARCHIVOS POLICÍACOS

¨El Asesino de la Caja de Juguetes¨



+ David Parker Ray nació en Belen, Nuevo México, en 1939, también conocido como «El Asesino de la Caja de Juguetes« , un hombre del que no se sabe mucho sobre su infancia, lo crió su abuelo aunque veía regularmente a su padre el cual lo maltrataba ALDO BONILLA CHAVEZ


Cuando pensamos que la perversidad y la maldad humana ha llegado a su límite, pues todos los días los Medios presentan noticias verdaderamente impactantes en todo el mundo, la verdad es que cotidianamente nos encontramos con algo nuevo que no nada más nos asombra sino que nos llena de terror y hace que nos preguntemos: ¿por qué existe tanta maldad en el mundo?

En esta sección de nuestros ARCHIVOS POLICIALES desde hace mucho tiempo nos hemos dado a la tarea de presentar casos que han conmocionado al mundo por su perversidad y por el poco aprecio que algunos tienen por la vida, en especial la que no es la suya y que les gusta destruir, algo que verdaderamente nos lacera como humanidad y que no debería de festinarse sin embargo tenemos que aceptar que lamentablemente la gente, principalmente la de hoy se va por el amarillismo, le gusta el morbo y eso explica el por qué el éxito de algunos Medios que se especializan en la llamada ¨nota roja¨ y en los chismes de tal suerte que pareciera que hoy la verdadera noticia no importa, todo es morbo, chismes y sangre.

En los llamados países del primer mundo los principales diarios impresos no tienen desde hace muchos años sección Policiaca porque no es bueno hacer una apología del crimen y en eso coincidimos totalmente en FUERZA AGUASCALIENTES en donde creemos que eso es lo mejor para la sociedad, lamentablemente México es tercermundista y por lo tanto la gente pareciera que lo que quiere ¨es ver sangre¨ y se apasiona por el amarillismo. Eso, reiteramos, de ninguna manera es bueno sin embargo, como dijera el famoso Bora Milutinovic ¨yo respeto¨ y por lo tanto no vamos a cuestionar ni mucho menos nos vamos a eregir como dictadores y es por ello que entre las secciones que nos distinguen está la de ARCHIVOS POLICIALES que hoy les presentará un caso que hemos investigado gracias a varios artículos publicados en el Internet, así como en el libro ¨Los asesinos seriales más sanguinarios.

EL ASESINO SERIAL


¿Cómo puede una persona llegar a asesinar a más de 60 mujeres?, pues sí, aunque parezca increíble, lo hizo. Se trata de David Parker Ray, un hombre que nació en Belen, Nuevo Mexico, en 1939, también conocido como «El Asesino de la Caja de Juguetes« , un hombre del que no se sabe mucho sobre su infancia, lo crió su abuelo aunque veía regularmente a su padre el cual lo maltrataba.

De joven se dejaba intimidar por sus compañeros al ser bastante introvertido con las chicas y esto lo llevó a beber y abusar de las drogas, estuvo sirviendo en el ejército de los Estados Unidos y recibió un reconocimiento al honor cuando terminó su alistamiento. Se casó y se divorció cuatro veces en su vida, se piensa que sus asesinatos comenzaron sobre 1955, pero solo salió a la luz cuando Cynthia Vigl, una de sus víctimas, consiguió fugarse.

Cuando la policía arrestó a Ray, registró su casa y su tráiler y encontró algo completamente sorprendente y perturbador, El tráiler era una «Caja de Juguetes» que contenía una mesa de ginecología en el centro, con un espejo en el techo para que las víctimas pudiesen ver todo lo que ocurría.

Los crímenes cometidos por David Parker Ray, resultan particularmente perturbadores, Ssn embargo, muy pocos asiduos al tema conocen de su existencia, es por esto que, para realizar esta crónica de forma fidedigna y sin recurrir a páginas Web que (siendo sinceros) no aportan nada nuevo con respecto a este asesino en particular, se han basado en varios documentales y, principalmente, en el libro "Slow Death", del periodista norteamericano Jim Fielder, quien siguió el caso de cerca.

Truth or Consequences ("Verdad o Consecuencias"), es una ciudad ubicada en el condado estadounidense de Sierra, Nuevo México, la cual posee un nombre tan curioso como inquietante. Y aquel calificativo se queda corto cuando revisamos los macabros acontecimientos que fijaron a esta rural locación, a finales de los años noventa, en el punto de mira del FBI debido a la aparición de uno de los asesinos seriales más perversos, repulsivos y sádicos jamás documentados.

Pocas cosas fuera de lo común ocurrían en Truth or Consequences con casi 6.000 habitantes y un promedio de edad que se disparaba a los 58 años, era un lugar tranquilo y austero. Uno de los últimos (y ciertamente pintorescos) acontecimientos que llamaron la atención en torno a aquella pequeña comunidad, había sucedido hace casi 50 años, cuando el pueblo había cambiado de nombre. En 1950, aquel lugar era conocido como Hot Springs.

Sin embargo sus pobladores decidieron participar en un popular concurso de radio de la época, llamado justamente "Truth or Consequences". El singular premio para el pueblo que ganara dicho certamen, sería el de adoptar el nombre del famoso programa. Como podemos suponer, Hot Springs se coronó vencedor. Desde entonces, pasó a llamarse Truth or Consequences o "T or C", como algunos prefieren llamarle. Con una colectividad mayoritariamente católica, el segundo acontecimiento más importante de aquel poblado, fue cuando los líderes de la comunidad declararon a 1998 como "El año de La Biblia". Resulta irónico que, tan solo un año más tarde y a consecuencia de este caso, algunos pobladores bromearan refiriéndose a 1999 como "El año del Diablo".


La tarde del 22 de marzo de 1999, una mujer desnuda, la cual corría calle abajo por Bass Road en Elephant Butte (Truth or Consequences), llamó la atención de un solitario motorista que se encontraban en el lugar. La muchacha, que llevaba una cadena para perros en el cuello, parecía estar huyendo de alguien; pero el testigo no vio a nadie tras ella y se encontraba demasiado lejos para preguntarle qué le ocurría.

La chica se interpuso en el camino de un automóvil e intentó abrir la puerta; pero la mujer que lo conducía no la dejó entrar, pues se sintió intimidada. Al notar que no iba a ser auxiliada, la joven decidió ingresar en la primera casa que se le cruzó y, una vez dentro, comenzó a gritar por ayuda. La dueña de casa, Darlene Breech, casi se desmayó de la impresión al escuchar los alaridos que provenían de su sala. Al acercarse, se encontró con Cynthia Vigil, de 21 años, la cual lloraba de forma histérica y rogaba que llamaran a la policía. Donald Breech, el esposo de Darlene, bajó del segundo piso, alertado por el alboroto, y se dispuso a cubrir a la muchacha con una manta mientras le preguntaban qué le había ocurrido.

Cynthia, se encontraba en estado de shock y lucía realmente mal. Sangraba de la cabeza de forma profusa y tenía profundas marcas de atadura en sus muñecas y tobillos, además de heridas amoratadas en los pezones y diversas laceraciones en las piernas y la espalda. De forma acelerada, y con voz temblorosa, la joven le contó a la pareja que había sido secuestrada por un sujeto llamado David y su novia Cindy, los cuales la mantuvieron cautiva por casi tres días, en los cuales fue sometida a brutales violaciones y torturas. Darlene y Donald, estaban atónitos ante semejante relato.

La chica parecía haber escapado de un verdadero infierno y aun temía que sus torturadores la estuvieran buscando por la calle. Tras llamar al 911, la pareja logró tranquilizar un poco a Cynthia, convenciéndola de que todo saldría bien. Cuando la policía se presentó en el lugar, la muchacha salió corriendo y se lanzó en los brazos de los oficiales, llorando de terror.

A pesar de encontrarse gravemente herida y visiblemente perturbada por lo ocurrido, Cynthia volvió a repetir su historia a los agentes, además de indicarles la casa desde donde había escapado, la cual se encontraba a unos cuantos metros del lugar. En sus declaraciones, aseguró que consiguió huir después de librarse de las cadenas que la retenían y haberse enfrascado en una dura pelea con Cindy, aprovechando que David había salido de casa. La chica, presentaba varias heridas en la parte posterior de la cabeza y el cuello, las cuales habrían sido realizadas con un pica hielos durante el enfrentamiento con la mujer que la mantenía cautiva. A pesar de haber sido apuñalada varias veces, y encontrarse al borde del colapso, la joven había conseguido coger una lámpara y estrellarla en la cabeza de su atacante, dejándola sin sentido, para luego salir en busca de ayuda.

Mientras Cynthia era llevada de urgencia al hospital, en donde atendieron sus lesiones y cortaron la cadena que aun tenía atada a su cuello, la policía se acercó al inmueble gracias a los datos entregados por la víctima. Al ingresar a la propiedad, lo primero que notaron fue un enorme trailer de camión, de color blanco, el cual estaba cerrado con llave y a escasos metros de la casa. En ese momento, no les llamó mayormente la atención. Sin embargo, pocas horas más tarde, se convertiría en uno de los puntos neurálgicos de la investigación.

Dentro de la casa, hallaron manchas de sangre, una lámpara rota, candados y una gruesa cadena fijada a la pared del living, además de claras señales de lucha, lo que encajaba perfectamente con la declaración de Cynthia Vigil. Sin embargo, no había rastros de Cindy ni de David. Minutos más tarde, ambos serían interceptados por otros oficiales que rondaban la zona. La pareja, fue detenida mientras conducían un vehículo cerca del lugar. No estaban huyendo; sino buscando a la Cynthia.

Tras la detención, David Parker Ray, de 59 años, y Cynthia ("Cindy") Lee Hendy, de 39 años, contaron una historia muy distinta. Según ellos, habían conocido a Cynthia Vigil solo un par de noches antes y se habían hecho amigos. Aseguraron que era una adicta a las drogas y se encontraba en proceso de rehabilitación, y que la acogieron en su casa con el único fin de ayudarla. David Parker Ray, en particular, parecía sumamente convincente y sereno; pero los agentes no fueron tan ingenuos como para creerle y mantuvieron a la pareja detenida en la comisaría hasta que se aclarara la situación.

Cynthia Vigil, era una joven que se ganaba la vida ofreciendo sus servicios sexuales en diversas calles y bares de Albuquerque, Nuevo México, pasando las noches de motel en motel. Con una infancia tormentosa, la cual incluía abusos sexuales y abandono familiar, desde adolescente se había lanzado a la calle para ganar algo de dinero, cayendo rápidamente en el abuso de alcohol, drogas y la prostitución.

El sábado 20 de marzo 1999, aproximadamente a las 10:00 de la mañana, Cynthia caminaba por el Central Avenue en busca de algún cliente, hasta que un sujeto comenzó a hacerle señas desde una casa rodante que se encontraba estacionada cerca del lugar. La chica cruzó breves palabras con el desconocido y accedió a subir al vehículo para practicarle sexo oral a cambio de unos cuantos dólares. Según Vigil, el hombre (que se había presentado como "David") parecía simpático y amable; aunque lucía algo desaliñado.

Ambos pasaron a la parte posterior del trailer; pero fue entonces cuando la situación cambió radicalmente. David, sacó una placa policíaca y le dijo a Cynthia que tendría que llevarla detenida por prostituirse en la vía pública. Cogió unas esposas y trató de inmovilizarla; pero la chica se resistió y comenzaron a forcejear. Cynthia intuyó, de inmediato, que aquel sujeto no era un agente de la ley y que su vida corría serio peligro. Al mismo tiempo, notó que no estaban solos.


Una mujer, la cual se encontraba escondida dentro de la casa rodante, apareció y le propinó una descarga eléctrica que la dejó semi inconsciente. Una vez en el piso, David aprovechó para esposarla a la manilla de una pesada cajonera y luego arrancó el vehículo. Cynthia, estaba tan aterrada como sorprendida por lo que estaba pasando y le exigió a la mujer que le dijera qué iban a hacer con ella. Esta le dijo que David la violaría durante un par de días y que luego la dejarían en libertad. David y su novia Cindy, habían viajado más de 250 Kilómetros al norte de Truth or Consequences, con el único fin de encontrar a una víctima y raptarla. Pero Cynthia resultó ser más testaruda de lo que se imaginaban.

Durante casi una hora, la chica se había dedicado a soltar los tornillos de la manilla del cajón al cual estaba esposada, hasta que consiguió liberarse; aunque continuaba con la esposa cerrada en una de sus muñecas. Mientras el trailer se mantuviera en movimiento, no podría escapar; así que decidió esperar a que sus captores se descuidaran para intentar huir. Pero de pronto, el coche realizó un movimiento sumamente brusco y Cynthia, que se encontraba tendida en el piso, rodó y se estrelló contra otro de los muebles del interior del trailer, lo que alertó a David y Cindy.

Detuvieron el vehículo y descubrieron que la chica se había liberado, entre ambos, procedieron a desnudarla y maniatarla, esta vez de forma mucho más eficiente, para luego reemprender el viaje. Cynthia, comprendió que no conseguiría escapar tan fácilmente de la pareja. Asumió que, muy posiblemente, ella no era la primera mujer secuestrada por David y Cindy, y que ambos tenían experiencia en este tipo de delitos. Aun así, no podía imaginar lo que le esperaba.

Tres horas más tarde, la casa rodante se detuvo y Cindy se acercó a la joven con un revólver en la mano, amenazándola de muerte si gritaba o intentaba escapar. Al mismo tiempo, la mujer cogió un cajón de herramientas que se encontraba cerca y extrajo unos grilletes, los cuales colocó en los tobillos de Cynthia y la obligó a bajar del vehículo. Desnuda y encadenada, la atemorizada muchacha caminó junto a sus secuestradores por unos cuantos metros, a través de un camino polvoriento, en dirección a una enorme casa prefabricada que se encontraba de espaldas a un bello lago. Había varias casas al rededor, lo que sorprendió a la joven pues, si alguien se hubiese asomado por alguna ventana, podría haberla visto. Aunque aquellos hogares se encontraban relativamente distanciados unos de otros, el proceder de David y Cindy resultaba temerario, sobre todo si se considera que ni siquiera estaba anocheciendo.

Cynthia decidió mostrarse más sumisa ante sus captores, quizás con la esperanza de que no le hicieran tanto daño, pero su moral se vendría abajo tras ingresar a aquella casa. Al principio, Cynthia observa que se trata de una vivienda aparentemente normal. Sin embargo, tras dar unos cuantos pasos en su interior, notó un crucifijo colgado boca abajo en la pared y varios ganchos atornillados en el techo. David la empujó sobre una pequeña cama en la sala de estar y le puso un collar de metal con candado al rededor del cuello, el cual estaba sujeto a una gruesa cadena anclada a una pared. Acto seguido, el hombre cogió una cinta de audio, la introdujo en una radio casetera, apretó el botón de "play" y se sentó en un sillón sin decir una sola palabra. De pronto, el silencio de la sala se rompió... y la voz de David comenzó a sonar en la grabación:

"Has sido elegida (...) Seleccionada por tu cuerpo y por tu aspecto (...) Me gusta el sadomasoquismo, así que cuando siento esa urgencia, voy por una chica. Ambos sabemos para qué te hemos traído (...) Tus muñecas y tobillos están encadenados y estás amordazada porque no te gustará cómo lo hago. Te quedarás aquí, desnuda y


encadenada (...) Estarás colgada del techo por las muñecas y te azotaré muy fuerte... con palmetas, cuerdas, látigos, gatos de nueve colas o con lo que me plazca (...) Veamos ¿Qué otra cosa puedo hacerte?... Voy a usar una máquina de electroshock (...) Dicen que soy frío y que no escucho, que trato a las personas como objetos para sentir placer... y supongo que tienen razón hasta cierto punto (...) He traído 37 mujeres con el mismo objetivo... o puede que algunas más. Pero ninguna ha escapado. No lo consiguieron. Tú no serás una excepción (...) En cuanto termine esta grabación, tendrás una oportunidad excelente para suplicarme que te libere... me encanta cuando ruegan y suplican"

En aquella cinta, que duraba poco más de 30 minutos, David también hablaba sobre otras mujeres que había raptado, y que había mutilado y asesinado por desobedecer sus órdenes. Aquello era una advertencia para Cynthia. Si no actuaba como una esclava sexual bien dispuesta, sufriría las consecuencias.

La chica estaba paralizada de terror, mientras la pareja comenzó a mostrarle cientos de fotografías polaroid en donde se veían distintas víctimas encadenadas, siendo torturadas y sodomizadas de maneras espantosas. Minutos más tarde, David llegó con una caja llena de cables y una batería de automóvil. Puso unos electrodos en los pechos de Cynthia y comenzó a darle descargas eléctricas durante varias horas, alternando el voltaje, como si se tratase de un niño utilizando un juguete nuevo.

Cuando la pareja se cansó de torturar a la muchacha, ambos se sentaron en el sillón, que estaba ubicado a escasos metros del colchón donde yacía Cynthia, y se pusieron a beber alcohol, fumar y mirar televisión. Pocas horas más tarde, se fueron a dormir. Al día siguiente, la pareja se acercó a la chica y le quitaron los grilletes y las cadenas, y la llevaron al baño para que tomase una ducha. Cyndi, quien llevaba un revólver, volvió a amenazarla "Si intentas hacer algo, te mataremos". Luego, fue llevada a una habitación a la cual David llamaba "El Cuarto Sucio" ("The Dirty Room"), un lugar en donde el sádico podía llevar a cabo torturas mucho más sofisticadas.

La cantidad de artilugios y juguetes sexuales aberrantes que decoraban la habitación, resultaba perturbadora. Ganchos, poleas, una infinidad de dildos enormes, cadenas, alicates, tenazas, pinzas, anzuelos de pesca, picanas eléctricas, entre otros elementos. Cynthia se sentía perturbada. Muchas de esas cosas ni siquiera sabía que existían o para qué servían exactamente. Estaba segura de que iba a morir en ese lugar.

David y Cyndi, cogieron a la chica y la suspendieron en el techo, por medio de un sistema de cadenas y poleas. Al mismo tiempo, le pusieron unas fuertes tenazas en los pezones, las cuales iban conectadas a unas pesas. Mientras la electrocutaban con picanas eléctricas, los pesos de hierro bajaban y subían, produciendo un dolor indescriptible a la víctima. Sin embargo, no solo David era un torturador cruel y despiadado. Cyndi resultó ser igual de agresiva que su pareja, sobre todo cuando comenzaba a azotarla con látigos y cuerdas.

Tras varias horas de tortura y abusos sexuales reiterados, Cynthia es llevada nuevamente a la sala de estar y es encadenada, mientras David se sentaba en su sofá para fumar, beber y ver televisión. Poco antes de irse a dormir, Cyndi se acercó a Cynthia y le dijo al oído que, al día siguiente, la llevarían a "La Caja de Juguetes". Resultaba evidente que, aquel lugar, debía ser mucho peor que el anterior. Aunque la chica se encontraba agotada, no pudo dormir en toda la noche pensando en qué le esperaba al día siguiente. Cada vez veía más lejana la posibilidad de salir viva de aquella casa.


Temprano, por la mañana, David apareció para liberarla de las esposas y los grilletes, dejándola encadenada solamente por el cuello; pero algo llamó poderosamente la atención de Cynthia. No podía creer lo que estaba viendo. Su torturador vestía como un ranger, al igual que los guardabosques de la localidad. La muchacha pensó que si aquel hombre era un policía, o algo similar, definitivamente nadie vendría a rescatarla. David le dijo que, cuando volviera del trabajo, la llevarían a "La Caja de Juguetes", repitiendo la amenaza que le había hecho Cyndi la noche anterior.

El hombre se marchó y Cynthia quedó tendida en el colchón, encadenada por el cuello a la viga metálica de la muralla. Sin embargo, en un descuido de su celadora, consiguió arrastrarse y acercar, con una de sus piernas, una mesa de centro en la cual se encontraba un gran manojo de llaves. La chica estaba segura de que allì se encontraba la llave que abriría sus cerrojos.

Pero, mientras intentaba liberarse, fue descubierta por Cyndi y comenzaron a forcejear. Aferrándose a la única oportunidad que tenía para escapar, se tendió boca abajo y continuó probando cada una de las llaves, intentando abrir el candado que la mantenía unida a la cadena, a pesar de que la mujer se le había echado encima y la amenazaba con un pica hielo. Su atacante, intuyendo que la chica lucharía hasta la muerte, comenzó a apuñalarla repetidas veces en la cabeza de forma brutal; pero Cynthia no se rindió y cuando estaba a punto de desmayarse por el dolor, logró dar con la llave correcta y se liberó.

Ambas comenzaron a rodar por el piso, hasta que Cynthia consiguió coger una lámpara y romperla en la cabeza de Cyndi, dejándola sin sentido. Tras la lucha, desangrándose y a punto de perder el conocimiento, salió de la casa y se echó a correr hasta llegar a la calle en busca de ayuda.

Tras el arresto de David y Cyndi, y las espantosas declaraciones de Cynthia Vigil, los agentes de policía quedaron perplejos. David Parker Ray, resultó ser un hombre querido y respetado por la comunidad ¿Cómo era posible que se tratase de un sádico sexual, o más aun, un asesino en serie? Cuando se decidió realizar un allanamiento minucioso a su propiedad, el impacto que causó en los investigadores fue traumático. "El Cuarto Sucio", había causado gran conmoción en los policías que allanaron la casa de David. Resultaba evidente que el sádico llevaba años coleccionando aquellos artilugios de tortura y tan solo pensar que los había utilizado para denigrar y hacer sufrir a varias mujeres, daba escalofríos. Sin embargo, cuando abrieron la puerta de "La Caja de Juguetes", que no era otra cosa que el trailer que se encontraba fuera del inmueble, la impresión fue aun mayor.

El lugar se encontraba completamente insonorizado para evitar que se escucharan los gritos de las víctimas, decorado con un tétrico candelabro eléctrico con forma de cráneo, fotografías y manuales de procedimiento para las más crueles y elaboradas torturas (tanto físicas como psicológicas), con estanterías repletas de pinzas, tenazas, agujas y todo tipo de elementos quirúrgicos para causar suplicio, además de otras intimidantes herramientas. Justo en el fondo del trailer, se encontraba una cama obstetrica que el asesino utilizaba para inmovilizar a sus víctimas con las piernas completamente abiertas y violarlas fácilmente; pero no solo eso, sino que para sodomizarlas con todo tipo de dildos de tamaño desmesurado.

Frente a la cama, se encontraba una cámara de video, con la cual David registraba todas las espantosas torturas que realizaba. Justo sobre la cámara, en una esquina de la habitación, una pantalla de televisión le mostraba a la víctima todo lo que su torturador le estaba haciendo, en otra demostración de la retorcida psique de David. Con una frialdad nauseabunda, no escatimó en gastos para construir aquella recámara de la muerte, de la cual ninguna mujer salía con vida. Porque si "El Cuarto Sucio" era utilizado, principalmente, para despiadadas torturas y violaciones; lo realmente aberrante ocurría en "La Caja de Juguetes".

Mientras la policía se comunicaba con el FBI, varios agentes decidieron reproducir las cintas de video halladas en el trailer. Sabían que aquella podía ser la evidencia definitiva para inculpar a David y Cyndi. Las imágenes que vieron, los perturbaron profundamente. En ellas, David lucía una capucha negra de verdugo y procedía a torturar de forma espantosa a una muchacha, hasta matarla.

Una a una, las grabaciones mostraron la enferma naturaleza del asesino y sus deleznables métodos, los cuales incluían choques eléctricos, quemaduras con cigarrillos, desgarramiento de pezones y penetración anal y vaginal con dildos de gran tamaño. También disfrutaba con quemar el clítoris de las víctimas con una vela o incluso perforarlos con taladros.

La novia de David, Cyndi, aparecía frecuentemente en las tomas, siempre colaborando con su pareja y empuñando un revólver, amenazando a las pobres muchachas que daban terribles alaridos de dolor para el deleite de sus torturadores. Poco a poco, los policías comenzaron a salir del trailer para vomitar en mitad del desierto... ya habían visto demasiado.

Días más tarde, se enterarían de que una de las compañeras que estuvo en el trailer, viendo los videos de tortura de David Parker Ray aquella noche, se quitó la vida de un disparo en la cabeza. Por lo visto la agente de 36 años, Patricia E. Rust, había quedado muy conmocionada tras ver las espantosas grabaciones y sus superiores decidieron darle un par de días libres, de los cuales nunca regresaría. Cuando un caso de esta naturaleza sale a la luz, los periodistas especializados acuden inmediatamente a la zona del suceso y esta no fue la excepción. Es un material que vende... y mucho.

Dos días más tarde, la noticia era cubierta por varios canales de televisión y reporteros de distintos periódicos. Resultaba casi evidente que podía tratarse de un asesino serial y ningún medio de comunicación quería perderse la primicia. El FBI, por su parte, continuó con la investigación. Todo apuntaba a que habría que remover la casa desde sus cimientos, pues los especialistas sospechaban que se podrían encontrar varios cuerpos enterrados en aquel terreno. Otra posibilidad, aun más plausible que la anterior, era que la pareja arrojara los restos de sus víctimas en el enorme lago que se encontraba a pocos metros del inmueble. Sin embargo, en una superficie tan vasta y desolada como el desierto de Nuevo México, existen muchos lugares donde hacer desaparecer un cadáver.

Por su parte, los sospechosos insistían en que Cynthia Vigil estaba mintiendo y que solo se trataba de una drogadicta que trataba de victimizarse. Pero tras varios interrogatorios, Cyndi Hendy comenzó a ponerse sumamente nerviosa y a contradecirse constantemente. David, por su parte, se mostraba sumamente relajado incluso sabiendo que la policía ya había registrado su casa y que, muy posiblemente, había hallado sus cuartos de tortura y las grabaciones que lo inculpaban. Los investigadores más experimentados se dieron cuenta, de inmediato, que se trataba de un psicópata.

David Parker Ray, era un sujeto alto, delgado, de cabello gris y un pintoresco bigote. Tenía una piel rojiza y arrugada, debido a largas jornadas de trabajo expuesto bajo el candente sol de Texas. Siempre esbozaba una sonrisa, tenía una voz suave y parecía un sujeto amable. Sin embargo, al revisar su biografía, podremos identificar rasgos de sadismo latentes desde una edad muy temprana. Nació el 6 de noviembre de 1939, en Nuevo México, Estados Unidos. Abandonado por sus padres, fue criado por su abuelo, un hombre violento y temperamental el cual solía golpearlo sin contemplaciones.

Fue un estudiante promedio que, de forma precoz, comenzó a mostrar un retorcido interés por las chicas, llegando a fantasear con raptarlas, torturarlas y violarlas. Obsesionado por la pornografía dura y el bondage, Ray se masturbaba compulsivamente, imaginando que sus fantasías sádicas se volvían realidad. A pesar de abusar del alcohol y las drogas, David consiguió graduarse sin mayores problemas de la Secundaria de Valley, Albuquere, en 1957, y en 1959 contrajo matrimonio con una chica de su pueblo. Al mismo tiempo, ingresó al Ejército de los Estados Unidos en donde se especializó como mecánico de aviones.


La vida marital de David, sin embargo, estaba destinada al fracaso. Era un depredador sexual y no consiguió que su primera mujer le siguiera el juego, por lo que terminaron divorciándose en 1961. Aquel mismo año volvió a contraer matrimonio, el cual solo duró seis meses debido a las excéntricas exigencias sexuales de David.

En 1966, nuevamente contrajo matrimonio, esta vez con Glenda Burdine, con la cual tuvo una hija a la que llamaron Glenda Jean. Para 1969, David ya era un reconocido miembro de la comunidad. Había impartido clases en la Escuela Espartana de Aeronáutica, en donde lo recordaban como un "genio de la mecánica". Esto, sumado a su personalidad extrovertida, encantadora y alegre, además de su disposición a ayudar a todo vecino que tuviese un problema, lo convirtieron en un respetado referente del pueblo.

Las exigencias sexuales con su tercera esposa, sin embargo, se volvían cada vez más violentas y denigrantes, por lo que Glenda pidió el divorcio pocos años más tarde. David buscaba una compañera que le ayudara a satisfacer sus cada vez más retorcidas fantasías, las cuales incluían el bondage, la tortura y la violación. Como no lo consiguió, decidió raptar chicas por su propia cuenta. Se desconoce el año en el cual realizó los primeros ataques; pero es muy probable que asesinara a su primera víctima antes de los 25 años. A pesar de su enfermizo afán por secuestrar mujeres y someterlas, David no asesinaba si no era estrictamente necesario. Sentía placer al hacerlas sufrir la mayor cantidad de tiempo posible y experimentaba con distintos métodos de tortura, los cuales fueron evolucionando a medida que raptaba y mutilaba mujeres.

De hecho, comenzó a estudiar anatomía humana y adquirió varios libros sobre tortura para ponerlas en práctica. Pero no solo la tortura física era su especialidad; sino también la psicológica. Confeccionó un "Manual para el torturador", en el cual registró los resguardos que el celador debía tener y varios tips para mermar psicológicamente a la víctima. Parte de este documento, dice así:

"RECUERDA:

Una mujer hará o dirá lo que sea para librarse:

- Patear - Morder - Gritar - Amenazar - Arañar - Correr - Mentir - Ofrecer dinero - Rezar - Ofrecer sexo - Esperar por una oportunidad Excusas típicas o historias tristes: - Se encuentra con su período - Está embarazada - Enfermedad Venérea - Sida - Otra enfermedad - Hijos - En busca de empleo - Un bebé enfermo - Un padre enfermo - Claustrofobia - Esposo muerto - Problemas al corazón - Va al colegio No dejes que te engañe.

Si vale la pena raptarla, vale la pena mantenerla cautiva. Debe ser sometida a hipnosis antes de que sea liberada. Nunca confíes en una cautiva encadenada." Cuando utiliza el término "hipnosis", se refiere a la utilización de drogas con la cual conseguía borrar la memoria de sus víctimas. Inspirado en el proyecto de control de la CIA, conocido como MK-Ultra, David drogaba a las mujeres que secuestraba y al mismo tiempo empezaba un complejo proceso de lavado de cerebro. De esta forma, una vez que las liberaba, las chicas no recordaban nada de lo que les había ocurrido. Sin embargo, no todas sobrevivían a las prolongadas sesiones de tortura y es muy probable que se deshiciera de varios cadáveres en el desierto de Texas.

En otro documento llamado "Procedimientos psicológicos y físicos: Manejo inicial de un fetiche personal cautivo", David describe la forma de intimidar, desorientar y someter a una víctima, además de cómo ir llevando a cabo las torturas, incrementando la intensidad de estas paulatinamente. El listado completo de pasos a seguir es realmente perturbador y he decidido excluirlo de esta nota por considerarlo un material peligroso.

Cuando el espantoso caso salió a la luz, varias historias oscuras narradas en los alrededores de Truth or Consequences comenzaron a tener sentido. Cadáveres hallados en el desierto, prostitutas que fueron víctimas de brutales ataques sexuales y que no recordaban qué les había pasado, desapariciones sin explicación. Todo, de alguna u otra forma, apuntaba a David.

Para raptar a sus víctimas, el asesino no solo contaba con la ayuda de su pareja, Cindy Hendy; sino que la de su propia hija, Glenda Jean y un joven de nombre Dennis Yancy. Todos, en una suerte de banda criminal, se encargaban de reclutar prostitutas, en los bares cercanos, para las sesiones de sexo y tortura orquestadas por David Parker Ray.

La investigación, sin embargo, se tornó cada vez más compleja y oscura. Se descubrió que varias de las mujeres que fueron raptadas por el asesino, volvían a visitarle poco tiempo después. Muchas de ellas disfrutaban del sexo duro y el trato denigrante que David les ofrecía. Es probable que algunas otras, volvieran simplemente por dinero. Aun así, la gran mayoría despertaba en lugares solitarios, sin saber qué les había ocurrido, desorientadas por las dosis de droga que el asesino les suministraba para lavarles el cerebro. El resto de las mujeres secuestradas, desaparecieron para siempre en el desierto de Texas.

Los rumores sobre ciertas fiestas privadas que organizaba David Parker Ray y su grupo, alertaron a las autoridades y perturbaron la investigación. Habían varios rumores de orgías organizadas por David, a las cuales asistían los más variopintos personajes del pueblo. Por lo visto, estas eran de conocimiento público y, de alguna u otra forma, todo comenzó a tornarse pantanoso en ese punto. Truth or Consequences ocultaba más secretos de lo que parecía y resultaba difícil seguir indagando si parte de la población también estaba relacionada. Por el momento, lo único que podía hacer la policía era acusar a David Ray, su hija Glenda, Cindy Hendy y Dennis Yancy, de secuestro, tortura y asesinato.

Hasta entonces, David se declararía inocente de todas y cada una de las acusaciones en su contra. La verdad es que la fiscalía se encontraba en un gran aprieto pues si bien varias de las grabaciones halladas en la casa del acusado mostraban torturas realmente espantosas y abusos sexuales con un David Parker Ray disfrazado de verdugo, la policía no había encontrado ningún cadáver que pudiera ligarse a la investigación en sí.

Incluso cuando apareció una nueva sobreviviente a las duras sesiones de tortura ejercidas por el supuesto asesino, y lo acusó formalmente de violación y agresión, su condición de trabajadora sexual y drogadicta no la ayudaron demasiado. Kelly Garret conoció a Glenda Jean, la hija de David, en un bar de Elephant Butte y se volvieron amigas. Ambas consumían drogas y se emborrachaban constantemente. Glenda se había ido a vivir con David y decidió invitar a su amiga a la casa de su padre.

Una vez allí, David la atacó e inmovilizó para dar rienda suelta a sus más oscuras fantasías. Durante tres días, Kelly fue sometida a constantes violaciones y torturas, antes de ser puesta en libertad por el mismo David. Sin embargo, la veracidad de sus declaraciones fue puesta en duda en más de una ocasión, mientras el acusado seguía apareciendo frente a las cámaras de TV con una amplia sonrisa, asegurando que todo se trataba de un mal entendido.

El hecho de que la acusación fuese realizada tres años más tarde, hizo suponer a algunos que Kelly Garret había accedido de forma voluntaria a las exigencias sexuales de David y que estaba en busca de sus "quince minutos de fama". Varias fotografías y cintas de video halladas en "La Caja de Juguetes" fueron presentadas como evidencia ante la corte. También cientos de dibujos que representaban las perturbadoras fantasías del acusado y que además se acompañaban de elaborados textos sobre cómo torturar a una persona.

Aun así, varias de las pruebas eran circunstanciales y no lo inculpaban directamente en ningún asesinato. Finalmente fue condenado a 224 años de prisión por numerosos delitos relacionados con secuestro y violación. Tres años después de su sentencia murió de un ataque al corazón. La policía encontró más evidencias entre las cuales habían diarios escritos por Ray donde detallaba el asesinato de al menos otras 60 mujeres.

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