Algo que pocos recuerdan del gran periodista

Don J. Cruz, pilar en la Lucha Libre

+ Fue alguien sumamente importante para el florecimiento de la lucha libre y el boxeo en Aguascalientes, por lo que claro que su adiós es algo que dolió a todos, sin embargo estoy seguro, dice Carlos Pérez, que como si fuera un ángel sigue viviendo entre nosotros y claro que gozaría con ver el repunte que está teniendo este deporte-espectáculo HERIBERTO BONILLA BARRON


Hombres hay muchos en la vida, pero Padre solo uno, así que verlo partir de este mundo es sin duda una de las experiencias más tristes que los seres humanos tenemos que atravesar alguna vez en la vida. Papá, aunque ya no pueda darte los besos que te gustaban aún puedo dedicarte las palabras que nacen de mi corazón para ti debido al gran amor que te tengo.

Soy muy feliz cada vez que recuerdo cuantos años a tu lado, se me escapan lágrimas, pero ya no son de dolor, sino de alegría por recordar tan hermosos tiempos, sé que me ves ahora mismo desde el Cielo, así que obsérvame bien porque te voy a mandar un gran abrazo y espero de todo corazón que lo recibas, sé que tu partida fue solo un hasta luego, que algún día volveremos a encontrarnos y entonces volveremos a ser tan felices como en los viejos tiempos.

La muerte de una persona siempre causa dolor, no sólo a su familia, sino en este caso a una buena parte de su ciudad y no se diga de la sociedad, dice Carlos Pérez, el propietario de la Empresa de Lucha libre que presenta a las estrellas del CMLL, señalando que Don J. Cruz Bonilla Méndez, quien falleciera hace ya casi doce años, no solo estuvo ligado a los toros, el beisbol, al basquetbol y al deporte amateur, fue alguien sumamente importante para el florecimiento de la lucha libre y el boxeo en Aguascalientes, por lo que claro que su adiós es algo que dolió a todos, sin embargo estoy seguro que como si fuera un ángel sigue viviendo entre nosotros y claro que gozaría con ver el repunte que está teniendo este deporte-espectáculo.

En entrevista con FUERZA AGUASCALIENTES, a propósito de que el próximo día 14 se celebrara el aniversario doce de su fallecimiento, Carlos Pérez dice que su manera, Don Cruz trabajó para Aguascalientes, su aportación ahí queda en las hemerotecas, en los miles y miles de recortes periodísticos en sus miles de reportajes en los que escribió la historia del deporte, de sus personajes y de sus hazañas, no dudarlo en calificarlo como un gran hombre que ayudó a su papá, don Jesús Pérez, en los momentos más importantes de la lucha libre.

Si mal no recuerdo, dice, sentados en las jardineras que están a las puertas del Café San Marcos, en donde la autoridad ya no permitió la entrada, debido al Coronavirus, dice que si mal no recuerda Don Cruz se incorporó a la empresa en 1965.

El era el jefe de Deportes en El Heraldo y tenía estrecha con mi papá, en el 64 hubo huelga en ese periódico y luego de tres meses la perdieron los trabajadores, la mayoría fueron señalados por el ¨dedazo gubernamental¨ cómo indignos por haber participado en la huelga, por lo que tuvieron que emigrar ya que aquí nadie les daba empleo, sin embargo mi papá, quien ya era su compadre pues llevó a bautizar a David ¨Chato¨ Bonilla, le tendió la mano y entonces se convirtió en el motor de la Empresa, era el que hacía la publicidad para los programas y los diarios, el que mandaba hacer los boletos, el que contrataba lo que se requería, así como a los empleados y todavía al final era el contador, pues al finalizar la función tras hacer cuentas era el que le pagaba a todos, incluidos los luchadores.

De esa manera, dice Carlos Pérez, se convirtió en el hombre de confianza de mi papá, el que le dejaba que hiciera todo lo que creía que era bueno para la Empresa, como no recordar que cuando iba a debutar Mil Máscaras, desde semanas antes Rodolfo mi hermano, Armando Medina y tú Heriberto, hicieron cientos de mascaritas de cartón que se colgaron en toda la Cancha del Estado.

En el 68, era tal su inteligencia y destreza, que se acabó el castigo y El Sol del Centro lo integró como su jefe de Deportes y desde allí siguió ayudando siempre a mi papá, al igual que cuando se cambió en 1981 al Hidrocálido, en donde nos ayudó como pocos, de tal suerte que siempre estaremos agradecidísimos con Don Cruz, sobra decir que gente de la talla de El Santo, Blue Demon, Mil Máscaras, Rayo de Jalisco, Huracán Ramírez y muchos otros, lo veían como un gran amigo, algo que no pasaba con ningún reportero y con muy poca gente en Aguascalientes, eso habla claramente del cariño, aprecio y admiración que le tenían a Don Cruz.

Recuerdo, agrega Carlos, que cuando Mele González se unió a la Empresa, comenzaron a hacerse funciones de box y Don Cruz volvió a destacarse en la contratación de peleadores y tan es así que trajo a Ricardo Arredondo, el primer campeón mundial que se presentaba en Aguascalientes y causó tal expectación que la función se hizo en la Plaza de Toros San Marcos.


Si con mi papá Don Jesús Pérez la amistad fue extraordinaria, yo no me puedo quedar atrás ya que me la brindó con todo su aprecio, inclusive me llegó a dar muchos consejos, algo que le estoy profundamente agradecido por lo que el próximo día 14 claro que estaré, con varios de mis luchadores, en la ceremonia que se realizará en su tumba en Jardines Eternos, dijo.

Recordó que era tal la admiración hacia Don Cruz, que a mediados de los 90s la Empresa de Don Jesús Pérez le hizo una función de lucha libre en su honor y le entregó un reconocimiento, calificándolo como un hombre extraordinario, muy bromista y con una sonrisa que parecía nunca se le borraba de su rostro, siendo el mejor periodista con el que ha tratado y por lo mismo orgullosamente puede presumir que al menos durante tres años formó parte de la Empresa.

Fue alguien con el que siempre, al menos en el ámbito deportivo, estaremos en deuda, no en balde hay una calle con su nombre, en el IDEA hay una instalación también con su nombre, el Ayuntamiento, el Congreso del Estado y hasta el Gobierno del Estado lo honraron nombrándolo ¨Aguascalentense Distinguido¨, Rieleros y Panteras deben a su genio su nombre, en la Monumental de Aguascalientes está inmortalizado con una placa, lo entregaron varios Premios Nacionales y Estales de Periodismo y así podríamos hablar de infinidad de hechos que distinguieron a don J. Cruz Bonilla M. Los grandes avances que muestra el deporte y muchos de sus exponentes fueron alentados intensamente por con J. Cruz, quien tuvo que ver mucho con aquellas personas que un día dieron el paso.

Recuerdo, dice, su gran amistad con gobernadores como Rodolfo Landeros, Miguel Angel Barberena Vega y no se diga con Otto Granados Roldán y luego con don Felipe González González -del que se convirtió en íntimo- y luego con Luis Armando Reynoso fue decisiva no sólo para que creciera la infraestructura deportiva sino que hizo posible que llegaran a lo que se conocería como el IDEA, Lorena Martínez y Alfredo Morales Shaadi, indiscutiblemente los mejores impulsores deportivos que ha tenido Aguascalientes en toda su historia, una pareja que sí trabajo por el deporte y no sólo se dedicó a gastar el dinero del pueblo en eventitos que nada dejan, como ocurre hoy, de manera muy escasa y raquítica.

HASTA PRONTO DON J. CRUZ

Hombres hay muchos en la vida, pero Padre solo uno, así que verlo partir de este mundo es sin duda una de las experiencias más tristes que los seres humanos tenemos que atravesar alguna vez en la vida, de allí que hoy Papá, aunque ya no pueda darte los besos que te gustaban aún puedo dedicarte las palabras que nacen de mi corazón para ti debido al gran amor que te tengo.

Soy muy feliz cada vez que recuerdo cuantos años a tu lado, se me escapan lágrimas, pero ya no son de dolor, sino de alegría por recordar tan hermosos tiempos, sé que me ves ahora mismo desde el Cielo, así que obsérvame bien porque te voy a mandar un gran abrazo y un millón de besos, por lo que espero de todo corazón que lo recibas, sé que tu partida fue solo un hasta luego, que algún día volveremos a encontrarnos y entonces volveremos a ser tan felices como en los viejos tiempos.

Hoy mi corazón llora tu ausencia, roto por el dolor pronuncio tu nombre, aun sabiendo que nunca volverás a responder, que cruel es el destino, que te arranca de nuestro lado, pero no nos enseña a sobrellevar tu perdida, adiós papá es una dura palabra, que mis labios se niegan a pronunciar, quizás con el tiempo el silencio se rompa con un hasta luego, algún día nos veremos, de eso estoy plenamente seguro te lo dice tu hijo Heriberto Bonilla Barrón. Aquellos que te queremos nunca te podremos olvidar, en nuestra memoria guardados esos recuerdos de momentos compartidos, tesoros de incalculable valor, que mantendrán viva tu memoria.


En el alma un vacío, que nunca se podrá llenar, y la vida desde ahora será un tortuoso caminar. Una dura lección nos queda por aprender, sacar la fuerza necesaria para superar tu ausencia. Aunque en estos momentos me sienta desfallecer, la vida continua y que mejor homenaje, que vivir de acorde con los principios que me enseñaste y que donde quiera que te encuentres, en todo momento estés orgulloso de mi, y pienses que valió la pena vivir, y el legado que dejaste tras tu partida.

Y aunque este mundo esté lleno de penalidades, te debo la vida y por ello te doy las gracias, porque también he podido disfrutar de las cosas bellas de la vida, con el dulce sonido de la risa de un niño y de un joven, que inocentemente juega sin preocuparse del mañana y por fuerte que sea el fragor de la tormenta y tenga miedo; no he de preocuparme que al final siempre sale el sol, brindándonos un bello arcoíris lleno de brillantes colores.

Dicen que el tiempo cura las heridas, pero no puede quitarme el dolor de tu adiós y el de mi madre, a la que te llevaste a los pocos meses de tu deceso, por lo que cuando aún sigan doliendo, las lágrimas nos harán más fuertes, pueden ser entendidas como signo de debilidad, pero son muestra de mi cariño hacia ti, que de corazón te brindo con el deseo de que estés en un mundo mejor, donde no exista el sufrimiento y siempre en el cielo se dibuje un lindo arcoíris, que te recuerde todo el cariño que dejaste atrás. ¡Hasta pronto querido Don J. Cruz!.

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