Aguascalientes, tierra de leyendas… y de aparecidos

Historias de terror


ALDO BONILLA CHAVEZ



Muerte, cesación definitiva de la vida.

El festejo a los muertos es un negociazo para los vivos.

Más le temo a la vida, no le temo a la muerte.

Y como a nosotros, las calaveras nos pelan los dientes, nos hemos llenado de valor y salimos en busca de la muerte.

Quiénes no en algún momento se han burlado de la muerte.

A la muerte le hacemos fiesta.


A la muerte la personificamos, la caricaturizamos.

Hay preguntas en el aire, sin respuesta.

Como aquélla, ¿qué hay más allá de la muerte?

Todos en algún momento hemos llegado a sentir miedo a la muerte.

Hay personas que desgraciada o "afortunadamente" han llegado a vivir experiencias sobrenaturales. Carlos, una persona que un tiempo estaba muy "bruja" se convirtió en trabajador del volante.


Aquí nos cuenta.

-Eran aproximadamente las 2:30 de la madrugada, hacía mucho calor.

Aquella noche llevé un pasaje a Los Arellanos, de regreso me hizo la parada una señora de unos cuarenta años.

-A sus órdenes, señora-. No me contestó.

-Señora, insistí, ¿a dónde la llevo?

-A Colinas del Río.

-¿Va a su casa?

-No, voy por mi hijo.


Todo era muy raro, ella vestía de minifalda, era muy guapa, quise entablar un diálogo con ella, pero siempre me ignoró.

Circulábamos por la Avenida Aguascalientes, y justo cuando pasamos por Jardines Eternos.


-Deténgase.

La velocidad que llevaba me obligó a detenerme más adelante. Me pidió que me diera vuelta en U, y exactamente en la puerta del panteón, me señaló que descendería.

-¿A poco aquí viene por su hijo?, no me contestó.

Abrió la puerta, cuando quise observarla por el retrovisor, ya no le ví, me bajé, la busqué y no estaba. Abordé el taxi, esperé un momento, nunca me imaginaba algo malo, estaba reflexionando, pero empecé a sentir mucho escalofrío y de pronto la veo que viene efectivamente con un niño entre sus brazos, pero cruzando las rejas del panteón que obviamente estaban cerradas.


El motor estaba en marcha.

No sabía qué hacer, cuando se acercó más descubrí que su rostro estaba totalmente desfigurado.


EL VAMPIRO


Hay quienes aseguran que por el rumbo de La Salud el mundo de lo sobrenatural está presente. A principios de siglo y todavía en la década de los 40's todo este lado de la ciudad, que era prácticamente despoblada y predominaban el monte y las huertas, vivía aterrada con la presencia de un vampiro, nos dice una ancianita.


Desde muy temprano la gente se encerraba en sus casas y en las puertas se pintaban grandes cruces con cal para protegernos. También se colgaban ajos y cruces pequeñas de palma bendita, vivíamos tiempos de terror cuando se llegaba la noche.

Hay quienes aseguran que el vampiro fue ultimado y sepultado en el panteón de La Salud porque ya hacia finales de los 40's dejó de aparecerse.


El vampiro dejó de aparecerse, no así "La Llorona", una mujer vestida con una túnica blanca que por las noches salía, y lo sigue haciendo, llorando por sus hijos que presuntamente murieron ahogados en una de las acequias que pasaban por el barrio.

Los aparecidos, asegura, sí existen y se hacen presentes en toda esta zona, pregunte en el Barrio y verá cómo toda la gente se lo confirma, por ello es frecuente que solicitemos que los padres del templo de La Salud vengan y bendigan nuestras casas.

Pregunten, pregunten en el Barrio y verán que no estamos mintiendo, agrega la ancianita, quien dice que en uno de los cuartos de su humilde vivienda, por las noches se oye que avientan objetos como si fueran canicas y luego voces que llaman a los habitantes de la casa por su nombre.


La gente no lo cree, pero no estoy mintiendo.

Don Luis Salazar, que vive en la calle San Miguel, también apoya estas versiones y afirma que por las noches siguen viéndose muchas cosas extrañas.

Son duendes que están condenados a vagar porque no pagaron las mandas que prometieron. Quien crea que miento que se venga a vivir por estos rumbos y encontrará muchas cosas sobrenaturales.


¿Será mentira, ficción o realidad?

Muchos no lo creerán, otros sí, principalmente la gente grande.

No obstante todo esto son leyendas, son tradiciones que no desaparecen, son hechos sobrenaturales o paranormales, como se les ha dado en llamar, que siguen haciendo historia y que pese a que causan miedo, son algo muy común en diversos rumbos de la ciudad.



SE ESPANTARON


Cuentan que en una antigua casa de la calle Francisco Villa, llegó una familia a la que le comunicaron los vecinos que en la casa en donde se habían cambiado sucedían cosas extrañas, el jefe de familia dijo que muchas veces sintió la mirada de alguien, así como sombras pasar, pero nunca pasó de ahí, hasta que un día uno de sus hijos más pequeños se encontraba viendo la televisión arriba de la cama, cuando de repente sintió que fue levantado y después puesto en el suelo, el niño como era muy pequeño no se asustó, eso le causó risa, mientras que a todos los demás miembros de la familia los espantó.


FANTASMA RIELERO


En lo que fueron los talleres del Ferrocarril también se dice que se aparecían personas que murieron, trágicamente. Un día un trabajador de nombre Felipe salió del almacén sin tener precaución, así que se lo llevó una máquina que andaba en los patios.

Con el paso del tiempo dicen que por las noches se veía la sombra de don Felipe y hay quienes aseguran que muchos huían despavoridos e incluso otros, que aprovechaban la obscuridad para beber clandestinamente, hasta la borrachera se les quitaba cuando sentían su presencia.


PASEO AL MUERTO


Continuando la búsqueda de leyendas, o experiencias que la misma gente ha vivido en carne propia, encontró a otro taxista, Don Ramón, conocido como "El Cinco Burros", en el ambiente de la chafireteada.

-En una ocasión levanté a un pasaje, en el centro de la ciudad, Madero, casi frente a la Plaza Patria, un señor de avanzada edad.

Eran como las diez y media de la noche aproximadamente, fin de semana.

Me pidió que lo llevara al Barrio de La Salud, en la calle Delicias, en todo el trayecto no cruzó palabra alguna, se veía muy mal de salud. Era diciembre, estaba haciendo muchísimo frío.


Entré por la calle Cosío, llegué a Delicias, me indicó hacia la izquierda, y a la altura de una escuela pidió que me detuviera, me dijo con franqueza que no traía dinero para pagarme, me dijo que no desconfiara, me dejó su credencial de elector, como garantía, asegurando que nada más sacaría dinero de su casa y liquidarme, y así fue.


Se metió por un pasillo, como si fuera vecindad, y debido a que la espera se había prolongado casi media hora, me bajé e ingresé por donde él se había metido, y hasta el fondo vi a mucha gente, me acerqué y pregunté por la persona, y cuál fue mi sorpresa que a ese señor en ese momento lo estaban velando, porque había muerto por la mañana.


EL INFIERNO


El verdadero infierno, el peligro tangente, la angustia y quizá hasta el purgatorio mismo se vive en esta vida, no en la muerte.

Hay que tenerle más miedo a los vivos que a los aparecidos.

Es en esta vida y no en el mundo de los muertos en donde el hombre encuentra el infierno.

Es en vida donde la humanidad enfrenta los retos más grandes que nos ha impuesto el Todopoderoso.


El mundo de los muertos es mágico.

Es un mundo lleno de misterios del que se dicen tantas cosas, del que se habla, del que se rumora y para muchos, quienes hablan de aparecidos, algo que es aterrador, pero para la mayoría, un mundo al que si bien se le teme, se le respeta.

Un mundo al que todos, tarde o temprano, habremos de llegar.


El peligro está en el mundo de los vivos. En la calle la seguridad deja mucho qué desear y hay que vivir un infierno, un calvario para enfrentar la crisis y poder sobrevivir.

La mente del hombre es la que está llena de miedos y temores en la mayoría de las veces infundados. Quienes se dejan sugestionar por todo lo que se dice son los que creen en que los muertos reviven, que los fantasmas existen y quienes forman su mundo de terror.

El hombre es víctima de su propio miedo y de su mente y esto no es de ahora, viene desde que el hombre fue creado por el Todopoderoso.


El mundo de lo sobrenatural siempre causará miedo, pánico y también un gran escepticismo. Lo desconocido es lo que provoca ese miedo que todos en alguna ocasión hemos llegado a sentir. En Aguascalientes, tierra de leyendas y de tradiciones como todo México, estos hechos están muy arraigados y son muchos los que aseguran haber visto fantasmas, aparecidos y hasta vampiros. nSon leyendas que datan desde tiempos de la conquista española y que, contra lo que pudiéramos pensar, están vigentes y en distintos rumbos de la ciudad se asegura que siguen dándose las apariciones.


HABIA UN TESORO



Cuentan que por la calle Vázquez del Mercado a la altura del Chalet Douglas, una familia compró una casa y en cuanto se cambiaron empezaron a escuchar muchos ruidos, golpes y voces en las noches. Espantados los miembros de esta familia decidieron venderla. Pero al poco tiempo se enteraron de que a las personas a quienes vendieron la casa, al escuchar los mismos ruidos la tumbaron para hacerla nueva, y encontraron una vasija con monedas de oro, pero junto con ellas una calavera con dientes y cabellos.


LA BOCA DEL INFIERNO


Por el Barrio de Guadalupe, había una casa donde se encontraba un árbol de pirul, lo raro de esto, es que cada Jueves Santo, este árbol sin más ni más se incendiaba y duraban prendidas sus llamas por varias horas durante el día. Y al día siguiente aparecía el pirul como si nada le hubiera pasado, los vecinos por mucho tiempo decían que lo que pasaba es que ahí era la boca del infierno.


COMPRO SU SINFONOLA


También en Tepezalá sucedió en una ocasión que una familia estaba velando a un señor, que había muerto un día anterior. De repente llegó una persona a entregar una sinfonola, el vendedor explicó a la hija del difunto que el día anterior un señor acompañado de su viejita vestida de negro, habían ido a comprar la sinfonola, que incluso la anciana le insistía al que parecía su hijo que se diera sus gustos, que de qué le servía guardar su dinero si no compraba lo que él quería.


Después de escuchar la versión del vendedor la mujer le dijo que no quería la sinfonola, porque quien él decía que había comprado el instrumento era su papá, que en ese momento lo estaban velando, porque había muerto un día antes, exactamente a la hora que él decía que habían ido a comprar el aparato.


VOLVIO PARA REGALAR


Dos ancianas que eran amigas desde jóvenes se encontraron, una de ellas le dijo a la otra que por qué no la visitaba porque se sentía muy sola, además de que si iba a su casa le iba a regalar algunas cosas que a ella ya no le servían.

A la semana siguiente, la anciana acudió a visitar a su amiga, estuvo tocando por un rato la puerta y nadie abría, en eso pasó la hija de su amiga, y le dijo que había quedado con su mamá de ir a visitarla porque estaba muy sola y que además le había dicho que le regalaría algunas cosas.


La señora le abrió la puerta y le dijo: Entre y tome lo que quiera ¿cuándo dice que se encontró a mi mamá?, -hace una semana, ¿por qué? contestó la anciana.

Porque mi mamá murió hace dos meses, y ciertamente sus últimos días los vivió muy sola, de hecho ésta, su casa, desde entonces la tenemos cerrada, y si le dijo que le quería regalar algunas cosas, agarre lo que quiera.


EL TESORO DEL DECAPITADO


En una casa antigua, allá por la calle Virrey de Mendoza, casi junto al edificio de la Policía Judicial, cuentan que diariamente se escuchaban muchos ruidos, como si aventaran los trastes, en el patio de esa casa había una ranurita, donde diariamente los habitantes del lugar la tapaban, al día siguiente volvía a aparecer, además de que decían que veían a un hombre sin cabeza.


Cansados de los ruidos y apariciones, la familia decidió vender la casa.

Al poco tiempo se enteraron que quienes la compraron la tumbaron y exactamente donde estaba la ranurita, encontraron que había unas escaleras, al bajar encontraron un ataúd, donde estaba un hombre decapitado, al lado un cofre con monedas de oro.


LA LLORONA


Hace ya más de cuarenta años, personas que vivían por la calle Josefa Ortiz de Domínguez, entre la cuarta y quinta cuadras, decían que había noches que escuchaban lamentos extraños, incluso algunas personas que por diversas circunstancias estaban fuera de casa a la media noche, platican que llegaron a ver a La Llorona, una mujer alta, vestida de blanco, con el pelo suelto que gemía y se lamentaba por sus hijos.

Corría de sur a norte, y dejaba a su paso una estela de terror, por lo que, los moradores preferían no salir de sus casas después de las diez de la noche.

Decían que pasaba por ahí con rumbo al arroyo que pasaba cerca de ahí, es lo que actualmente es la Avenida Adolfo López Mateos.


Usted amigo lector, ¿qué opina?

¿Cree en los vampiros, en "La Llorona" y otros aparecidos?

Si su respuesta es positiva, hay que estar bien protegidos con agua bendita y el auxilio de la fe. Si la respuesta es negativa y hasta burlona, piénselo bien y de cualquier manera, protéjase acercándose a Dios.


Dios siempre está con uno.

El es el protector de nuestras vidas, es quien nos guía y nos ampara en todo momento y más en los trances difíciles de esta vida de alegrías y de tristezas.


131 visualizaciones0 comentarios