Aguascalientes en su 445 aniversario

La Columna de la Plaza


+ Orgullo y símbolo de una ciudad que está de fiesta por su fundación; en 1808 el Cabildo ordenó su construcción en honor al Rey de España

+ En su base descansan los restos de José María Chávez, quien fuera fusilado en Malpaso; son muchas las transformaciones que sufrió y que hoy la hacen lucir majestuosamente


ALDO BONILLA CHAVEZ



Indudablemente que el Aguascalientes de ayer es muy distinto al de hoy, quienes llegan por primera vez a esta ciudad quedan prendados de su belleza, quienes retornan luego de mucho tiempo fuera se dicen sorprendidos con su transformación.

Quienes aquí nacimos y hemos pasado toda nuestra existencia nos sentimos orgullosos de esta ciudad, de nuestro Estado, pero también es cierto que somos los que menos dimensionamos lo extraordinario, no sólo de su belleza, sino de su quietud y de su paz con todo y que la industrialización ha cobrado un auge que ya nos tiene como ejemplo a nivel nacional.


Aguascalientes es único, de tal suerte que los aguascalentenses que tienen oportunidad de viajar son también los que más aquilatan la grandiosidad de la ciudad.

Este Estado, esta ciudad que es única, aún dentro de ese disparado crecimiento, es una auténtica isla dentro de un mar de calamidades y sin embargo muchos de sus habitantes, protagonistas de este gran cambio, no se han dado cuenta, quizá porque lo ven como algo normal, por el acontecer cotidiano, de ese extraordinario cambio que ha sufrido esta gran urbe.


Hoy Aguascalientes se está preparando para celebrar los 445 años sino de su fundación, sí de su reconocimiento como Villa, lo que daría pie a que con el paso del tiempo surgiera esta bella ciudad que tiene muchas cosas que lo distinguen.

Muchos personajes, muchas haciendas, tesoros arquitectónicos que son lo que lo distinguen nacionalmente, entre ellos se encuentra la Columna de la Plaza de la Patria y el legendario Jardín de San Marcos.


Son dos tesoros de los que hoy en que se está festejando ese aniversario histórico de la ciudad, hablaremos en FUERZA AGUASCALIENTES y para ello charlamos con el joven licenciado Enrique de la Torre Paz, quien es el Secretario de Comunicación del Municipio y quien nos habla con verdadera pasión de los eventos artísticos, culturales y deportivos que ya se están realizando, sino de gran parte de la historia de la ciudad.


LA FUNDACION


De acuerdo a la historia, nos dice, Aguascalientes fue fundada para cumplimentar una orden real el 22 de octubre de 1575 por un grupo de españoles a la cabeza de Juan de Montoro.

Debió tenerse muy presente en su fundación lo que estaba ordenado en la Cédula firmada por Felipe II en El Escorial, el 3 de julio de 1573 sobre las nuevas fundaciones en América: "que se le eligiera para su asiento sitio sano, fértil, con suficiente tierra de labor y pastos, lefía, madera y materiales y aguas dulces que no tengan cerca de sí lagunas ni pantanos y corrupción de aire y agua".


Se le señaló "un predio de cinco leguas para todos los rumbos" partiendo del sitio en que debería construirse la iglesia; se fijaron solares para casa real, iglesia, cabildo y plaza, y se entregaron solares para casas y ejidos a quienes fueran a poblarla.

La Villa nació con buenos augurios, pues varios de los españoles ya asentados en los campos cercanos pasaron a radicar a ella.


Sus primeros años de vida fueron difíciles porque fue atacada en repetidas ocasiones por grupos de belicosos Chichimecas; una incursión de estos en 1593 mató a casi todos sus moradores y la dejó arrasada.

Sin embargo, logró superar los contratiempos gracias a la ubicación estratégica y al tesón de sus pobladores; y hasta se convirtió en un asentamiento español de importancia a partir del siglo XVII. Como Alcaldía Mayor podía solucionar todo tipo de problemas administrativos, aunque bajo la supeditación militar, civil, religiosa y política de las autoridades de Guadalajara.


Los primeros años Aguascalientes apenas creció.

A principios del siglo XVII, decía el Obispo Alonso Mota y Escobar que sólo contaba con 12 vecinos; y veinte años después Domingo Lázaro de Arregui informaba que contaba entre 15 y 20 vecinos, "más otros muchos en estancias y labores".

Es más, tampoco se preocuparon sus habitantes por seguir un trazo ordenado; levantaban sus moradas anárquicamente, aunque había la orden real de que toda población se debía desarrollar ordenadamente.



Como la Villa llevaba camino de convertirse en un conglomerado de casas sin orden ni concierto, el Oídor de la Real Audiencia de Nueva Galicia, don Gaspar de la Fuente, proveyó en visita de octubre de 1609 un auto o mandamiento para que las autoridades y habitantes cuidaran de que la Villa no se desarrollara anárquicamente.


"Atento que esta Villa ha muchos años que se comenzó a fundar... y los edificios que hasta ahora han hecho no son con traza... y para que la dicha población vaya en aumento, mandaba y mando que de aquí en adelante los edificios que se hicieren sean juntos y congregados, de manera que la traza que han de guardar ha de ser dejar una plaza de cien varas en cuadra y en la cuadra frontera a la parte sur esté la iglesia, y entre una cuadra y otra haya una calle de veinte varas de ancho, y luego a los lados de dicha plaza se señalen otras tres cuadras de cien varas cada una y en cada una de ellas haya cuatro solares..."


Fue de esta manera como a partir de ese año la Villa de Aguascalientes comenzaría a conformar su Plaza Mayor o Plaza Principal, que es como los aguascalentenses conocieron a la que hoy recibe el nombre de Plaza de la Patria, y que en otros tiempos llevó el nombre de Plaza de Armas y Plaza de la Constitución, lugar donde quedó situada la columna, al centro del cuadro que forman los principales edificios públicos: Catedral, Palacio de Gobierno y Presidencia Municipal.


SURGE LA COLUMNA


La primera noticia de que la Villa levantó una columna en la Plaza Principal se encontró en 1808, cuando el Cabildo Municipal ordenó la construcción de una pequeña columna en honor del rey Carlos IV de España, que gobernaba el inmenso imperio español al que pertenecía México.


La estatua debía rematar con la imagen de dicho rey, pero como la obra se concluyó cuando ya éste había renunciado a favor de su hijo Fernando VII, se colocó como remate un busto de cantera de este monarca, último que gobernaría a México antes de que se independizara de España. La efigie de Fernando VII permaneció en la columna hasta los primeros días de julio de 1821, cuando al lograrse la Independencia, la euforia popular determinó que el mismo pueblo se encargara de bajar el busto, para borrar toda relación de dependencia que se tenía con el imperio español.


Don Valentín Gómez Farías, regidor del Ayuntamiento, enarboló la bandera tricolor en los balcones del Municipio entre los vivas de la multitud y los mueras a Fernando VII, para que después esa multitud se lanzara hacia la Columna a bajar de su cúspide el busto del rey español. No se conoce a ciencia cierta, pues en la historia no se indica ni los investigadores lo han dicho, si la Columna tuvo desde que se construyó la altura que actualmente tiene, lo que sí es cierto es que los otros conjuntos que la acompañan se le fueron agregando al paso de los años.


LOS CISNES


En la Administración Municipal 1842-1843 se colocaron en su base o zócalo cuatro cisnes metálicos que vertían chorros de agua por los picos hacia igual número de tazones; estos tazones tenían cada uno como base una cabeza de perro en relieve, la cual soltaba por el hocico el agua dentro de la fuente que había alrededor de la base.

Según estimación del ingeniero Tomás Medina Ugarte, la cantidad de agua que cada uno de estos surtidores arrojaba era de 8.722 litros por minuto, que al multiplicarse por cuatro daban 34.888 litros por minuto.


La fuente donde caía el agua tenía una capacidad de 28.94 metros cúbicos, lo que significan 28,940 litros de agua. Un estudio técnico realizado en 1848 así describía a la columna: "Es estriada y cilíndrica; mide 15.304 metros de altura; descansa sobre un pedestal prismático de sección cuadrada y de 5.510 metros de altura, formando las dos piezas un total de 20.814 metros.


El radio de la sección circular del cilindro es de 0.840 metros y la circunferencia de 5.270 metros. Siendo 35.94 metros cúbicos el volumen del pedestal y 34.97 el de la columna, que hacen un total de 70.91 metros cúbicos de cancerado de la mejor calidad, dando el enorme peso de 170,893 kilogramos, equivalente a 170.8 toneladas.


SU TRANSFORMACION



Con el tiempo, la plaza cambió de fisonomía.

En 1887 el gobernador Francisco G. Hornedo mandó construir un kiosco a un lado de la columna.

En marzo de 1895, siendo gobernador don Rafael Arellano, circuló una "invitación patriótica" entre la sociedad para que por medio de donativos voluntarios se erija una estatua y se coloque en la cúspide de la Columna que existe en el jardín de la Plaza Constitución de esta ciudad, perpetuando la memoria del esclarecido mártir iniciador de nuestra Independencia Nacional, don Miguel Hidalgo y Costilla.

El Ayuntamiento aceptó e hizo suya la propuesta y nombró una comisión para trabajar en ello.


Se enviaron cartas a otras Entidades a algunos hombres ilustres, como al general Mariano Escobedo. Este contestaría al Cabildo "estar dispuesto a completar el costo de la estatua que haría el ingeniero Jesús Contreras, ilustre aguascalentense".

Se comenzó a juntar dinero para ello, pero el gobierno de entonces desechó el proyecto de colocar la estatua de Don Miguel Hidalgo en la cúspide de la columna.

Sin embargo, el Cabildo, encabezado por don Ignacio A. Ortiz, le hizo algunas modificaciones a la Plaza: quitó los cisnes, porrones y fuente que circundaba a la columna.

Estos arreglos hicieron que la Plaza de la Constitución perdiera la característica que le había dado el siglo XIX.


Lo que no perdió la sociedad, dice Enrique de la Torre Paz, fue la idea de que esta Columna de orden jónico señala el centro geográfico de la República Mexicana, cosa que no es verdad, pues sabemos que éste se encuentra en la Sierra del Bozal, Zacatecas, a 135 kilómetros al noroeste de la ciudad de Aguascalientes.


JOSE MARIA CHAVEZ

En 1940 fueron trasladados del Panteón de La Salud los restos de don José María Chávez, ilustre defensor de la integridad de México contra la intervención francesa, fusilado en Malpaso, Zacatecas, siendo gobernador de nuestro Estado, el 5 de abril de 1864.

Los restos se colocaron en la base de la Columna por el entonces gobernador don Juan G. Alvarado.


MUCHOS CAMBIOS


Durante el pasado siglo el modernismo se fue presentando de manera paulatina y con una fuerza incontenible, por lo que cambió totalmente al país, a la Entidad y a la misma sociedad. Lógicamente, la bella plaza principal no se ha escapado y son varias las remodelaciones que ha sufrido, casi todas para embellecerla y para convertirla en un auténtico paseo para las familias.


En 1949, durante el gobierno del ingeniero Jesús María Rodríguez se llevó a cabo la primera gran transformación y de hecho se construyó totalmente la Exedra que hoy conocemos. Se adosó a la base la fuente erigida en memoria del ilustre músico zacatecano de nacimiento y aguascalentense por adopción, Manuel M. Ponce.

La Exedra de cantera y demás obras de este mismo material fueron ejecutadas bajo la dirección del arquitecto Roberto Alvarado Espinosa. Posteriormente se colocaría en la cúspide de la columna un platón que servía de base para un astabandera, que era utilizada en actos cívicos.


Esa fue la plaza que conocieron los padres de la actual generación, advierte Enrique de la Torre Paz, pero el mundo seguía avanzando incontenible y durante el sexenio de Rodolfo Landeros Gallegos, quien de hecho fue el que marcó el derrotero que seguiría Aguascalientes, al introducirlo al mundo de la industrialización, la plaza sufrió grandes y mejores transformaciones.

De hecho ahí se le cambió el nombre de Plaza Principal a Plaza de la Patria.

Las mejoras fueron radicales, dejándose sin embargo, en igual forma la Columna y la Exedra.


Algo sumamente destacado fue el cambio de diseño de la fuente en honor a Manuel M. Ponce. También, gracias a esa administración la Columna no sólo fue rehabilitada por completo, sino que en su cima se colocó el Aguila Republicana, réplica de la que se encuentra en el monumento a La Raza en la ciudad de México y que es obra del escultor aguascalentense Jesús F. Contreras. Plaza y columna, símbolo de identificación de los aguascalentenses de ayer y de hoy, permanecen ahí llenas de historia y recuerdos, esa que estamos trayendo al presente en FUERZA AGUASCALIENTES con el apoyo de Enrique de la Torre Paz, justo en el mes en que la ciudad está celebrando el 445 aniversario de su fundación.

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© 2023 por "fuerza aguascalientes". Creado por aldo bonilla