A 24 años de su lamentable deceso…


Carmelita Martín del Campo

+ El 17 de este mes se le recordará en su aniversario luctuoso, siendo una mujer que vivió auténticamente para trabajar y que además de ser la primera alcaldesa de Aguascalientes y del país, fue la mujer que se convirtió en un gran pilar de la economía desde la gerencia del Banco del Centro


ALDO BONILLA CHAVEZ



Dice el dicho popular que "hay que trabajar para vivir" y nuestro personaje de hoy en FUERZA AGUASCALIENTES fue todo lo contrario: "vivió para trabajar".

Ese fue el lema de Carmelita Martín del Campo, otra gran figura del Aguascalientes a la que se recordará intensamente en los próximos días ya que el día 17 de este mes se cumplirán 24 años de su fallecimiento, lo que ocurrió en 1995.


Quienes la conocieron cuentan que Carmelita, quien fue la primera alcaldesa de Aguascalientes y del país, se distinguió por el trabajo y dedicación y su legado ha servido como inspiración a las nuevas generaciones, que retomando su figura, tienen ahora una mayor participación en la vida social, cultural, política y económica del país.

Como primera presidenta municipal electa de todo México, dejó un gran legado de honestidad, de trabajo, de cariño y de historia por Aguascalientes, por eso es importante traerla al presente ya que ella siempre desempeñó su labor manifestando su confianza en la gente y eso tenemos que reconquistarlo, esos valores del cumplimiento a la palabra, esto tenemos que volver a cultivarlo.


Carmelita Martín del Campo fue alguien por demás importante para transformar la vida económica de la Entidad ya que fue dueña de un don especial, un don que Dios le dio y que ella se prodigó en brindar, por lo tanto recordarla es hacerlo de alguien con quien todos estamos en deuda y por ello su nombre está con letras de oro en el Congreso del Estado y en una de las calles de la ciudad.

Fue y sigue siendo, a pesar de murió el 17 de julio de 1995, una gran adalid de lo que hoy llaman la liberación femenil.


Fue la primera presidenta municipal de Aguascalientes y del país, invadiendo el mundo de la política y del servicio público para demostrar que la mujer es igual de capaz que el hombre. No por el hecho de que haya muerto, nos dice, se le está llenarla de elogios, sin embargo todos los que la trataron y la conocieron saben perfectamente que fue una mujer que podemos decir estuvo tocada de la mano de Dios. Fue alcaldesa, diputada y cómo no recordarla como banquera.


Fue gerente del Banco del Centro y su gestión, por lo que se cuenta, ha sido una de las más eficientes de todo el país y tan es así que hoy en que tanto se habla de la banca, a muchos banqueros se les caería la cara de vergüenza si se la pusieran como ejemplo, ella hacía amistad en forma breve, te conocía que eras de Aguascalientes y te prestaba el dinero de manera inmediata, lo único que te exigía es que nunca le quedaras mal y no necesitaba aval de nadie. Por allí todavía se comenta una anécdota de que de mil préstamos que hizo a desconocidos, sólo uno le quedó mal. Cambiaban de gerentes los demás bancos y Carmelita era inamovible y esto fue así por décadas.


Se vencía el documento y lo cambiaba por otro y le iban pagando conforme se podía, empresarios chicos y grandes iban con ella, todos los empresarios de Aguascalientes llevaban sus cuentas allí.

Según la información que recabó FUERZA AGUASCALIENTES, Carmelita nació el 28 de diciembre de 1911 en San Miguel el Alto, Jalisco y fue hija de Alberto Martín del Campo y Vicenta Ramírez.


Muy niña la llevaron a Zamora, Michoacán, donde realizó sus estudios y se graduó de contador privado. Luego vendría a Aguascalientes, donde se emplearía, inicialmente, como contadora del Banco del Centro.

Su actividad política la inició en 1955 como diputada federal suplente y se convierte en la primera alcaldesa de la ciudad y del país en el período 1957-1959 siendo gobernador Luis Ortega Douglas.

En tiempos del gobernador Rodolfo Landeros Gallegos formó parte del Congreso del Estado.



Como alcaldesa hizo un papel excepcional, tomó mucho en consideración a la gente, su trato para todos siempre fue excepcional, igual para el funcionario o empresario más encumbrado que para el más humilde de los campesinos, tal y como lo hizo cuando estuvo en el Banco.


Fue todo un personaje de Aguascalientes, de esos personajes que ya no hay.

Cuando se habla de banqueros ahora se habla de lo peor, y cuando se recuerda a Carmelita, es hacerlo de una dama recta, honesta, capaz, inteligente y que no llegó a ser gobernadora de Aguascalientes nada más porque no nació en el Estado, como se exigía en su época.


Como banquera fue pilar de Bancen, pero también para la mujer política fue un ejemplo, de tal suerte que el pueblo aún la recuerda y la quiere mucho.

Para ella nunca hubo obstáculos porque siempre trabajó de buena fe, siempre quiso apoyar a la gente, no había problemas porque siempre entendía las dificultades que podían pasar algunos empresarios y por lo tanto les daba la mano en los momentos más difíciles, por lo que podemos decir que muchos de los grandes negocios nacieron con su apoyo.


Era una excelente observadora, sabía de dónde venían las familias e identificaba a todo el pueblo. Ella daba oportunidad a la gente, creía en la gente, creía en los jóvenes, creía en los negocios porque pensaba que una ayuda a tiempo podía salvar a toda la familia en general, no sólo el negocio.

Veía a los campesinos y contrario a los bancos de ahora que tratan de aprovecharse de ellos, lo que hacía era apoyarlos a su manera, con lo poco o mucho que podía pero siempre les daba la mano, cuando les iba mal en la cosecha venían por ayuda y ella se las brindaba y sólo les pedía que no le quedaran mal.


Y cómo cambian las cosas, ahora tienes que dejar empeñada la casa, el coche, la camioneta, te tienen que hacer un estudio rigurosísimo para darte un crédito que tarda mucho y con intereses altísimos.

Ella salvó a muchas empresas de la quiebra y ayudó para que crecieran.

Muy poca gente creía en los bancos, y con su comportamiento Carmelita hizo que el banco creciera como la espuma, con su forma de ser uno de cada cinco habitantes de Aguascalientes era cliente del banco.


Y eso se debió a su don de gentes y a su amor al trabajo, ése que muchas veces la obligaba a estar laborando, completamente sola, hasta las 11 o 12 de la noche y como no mencionar que en un tiempo la llevaron a trabajar a León, pero no le gustaron las costumbres de esa ciudad ni de San Luis y se regresó a ésta que consideraba su casa.

El Banco del Centro en aquel tiempo era propiedad de don Edgardo Mead, fue el que metió a Carmelita a su banco y la llamaba para que supervisara varias cosas, cuando llegaban a este banco estaban contentos por la forma en que trataba a la gente pero también por los resultados que les tenía.


Ella era una persona mayor cuando se nacionalizó la banca y la jubilaron, siguió su vida particular, aprovechó para descansar y viajar por el extranjero y su muerte, el 17 de julio de 1995 fue una pérdida lamentable para todos. Fue un personaje extraordinario para la vida de Aguascalientes, fue una gente muy estimada por su don que le dio Dios, muy querida.

Como alcaldesa fue la que cambió el sentido de la vida nocturna en Aguascalientes ya que antes las cantinas no cerraban ni los centros de esparcimiento, ella puso un horario especial para todo este tipo de negociaciones incluyendo la vida en la zona roja y esto no provocó protestas ya que todos entendían que era por el bien de la comunidad y hasta ahora se sigue el mismo horario.


Cuando en Aguascalientes no había dinero para nada ella introdujo el agua, puso pavimento, colocó el drenaje en una gran cantidad de calles.

Ella entró con diez pesos a la Presidencia Municipal y salió con los mismos diez pesos.

Fue una persona sumamente trabajadora, responsable y abnegada por lo que quienes la conocieron la describen como alguien que nació para hacer el bien, siempre con amabilidad y disposición para ayudar a todos

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El legado que ha dejado a Aguascalientes es verdaderamente increíble por lo tanto la gente y la historia es la que está hablando de ella y debemos destacar que también fue dueña un fuerte carácter e incluso en el lecho de su muerte así lo demostró y frente a esa gran adversidad actuó muy serenamente.

Carmelita Martín del Campo murió el 17 de julio de 1995 a la edad de 84 años, una larga vida que dedicó siempre a hacer el bien, a sembrar amistad y amor, una vida, agrega, que hizo de la ayuda a los demás un verdadero apostolado por el cual incluso no llegó ni a casarse.




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