Ante las crisis que se vive urge intensificar el Evangelio


Hay que reconstruir a la sociedad

 

+ El templo de San Felipe es un referente de las personas, por lo tanto así como estamos a punto de concluir su reconstrucción ahora queremos hacerlo también con el tejido principal de la sociedad: la familia por ello es que queremos reconstruir los matrimonios y a las personas, dice el Padre Mario Guillermo Chávez González


templio

Así como el Templo de San Felipe se vino abajo y hoy ya está en pie, también nuestra sociedad se ha hundido ante tantas crisis, principalmente la espiritual y la económica, así pues a la par del inmueble, hay que reconstruir personas, matrimonios y a las familias y esto lo podemos lograr mientras nos acerquemos a Dios, algo que hoy muy pocos lo hacen, de tal suerte que puedo afirmar que lamentablemente muchos se han alejado de El, dice a FUERZA AGUASCALIENTES el presbítero Mario Guillermo Chávez González quien señala que la Iglesia enfrenta el gran reto no sólo de predicar sino de intensificar el Evangelio para que la sociedad vuelva a tener fe, esperanza y amor.

La rehabilitación de nuestro recinto es algo extraordinario si tomamos en cuenta la lacerante crisis económica que vivimos porque para reconstruir en toda su grandeza al Templo de San Felipe de Jesús se han necesitado de muchos millones y Dios nos ha tendido su mano para realizarla, por lo que esto, dice el Padre Mario Guillermo, es un milagro latente y patente que lo están haciendo posible Dios y San Felipe, el patrono de los desastres naturales y aquí la paradoja sería que su templo fue levantado en un terreno arcilloso.

El templo, afirma, es un referente de las personas, por lo tanto así como estamos a punto de concluir su reconstrucción ahora queremos hacerlo también con el tejido principal de la sociedad: la familia.

Queremos reconstruir los matrimonios y a las personas y ese, advierte, será el milagro que estamos necesitando y que Dios nos lo va a brindar y es que estamos viviendo una crisis de valores realmente pavorosa.

Por lo tanto puedo decirle a FUERZA AGUASCALIENTES que nos encontramos no sólo en una crisis económica, sino social, educativa y de valores.

Y todas esas se derivan de no encontrarse con Dios y consigo mismo, de no encontrarse en el mundo donde debe hacer una tarea para la cual ha venido.

De tal suerte que esta dificultad que hoy vivimos y que le llaman la descomposición del tejido social la vamos afrontar reconstruyendo el templo y a las familias.

Lo difícil y aquí si esperamos el milagro, será unir a las personas, poner en concordia a las familias, convencerlas de un proyecto común y solidario en el que todos trabajemos con la seguridad de que hay luz al final del túnel y cuando la alcancemos podremos superar esas crisis y vivir en un mundo mejor.

Aquí sí que la tarea no sólo es reconstruir el templo espiritual de cada familia, cada persona y cuando lo logremos veremos el milagro que Dios está a punto de brindarnos.

Y es un milagro que nos llevará a lograr las reformas que necesitamos y no tanto las de los políticos sino las internas, esas que requerimos para cambiar como personas.


tempo

Hay que reconstruirse para reconstruir, pues un hombre que no lo hace no puede levantar nada, de tal suerte que una familia que no se reconstruye no puede superar las crisis.

El templo es la proyección de la familia y por lo tanto es un referente, como el de San Felipe, que ha permaneció semi demolido durante años como demolida está en estos momentos nuestra sociedad, por lo que aquí ya tenemos un milagro, que el Templo haya abierto nuevamente y el segundo es el de levantar a la sociedad.

La sociedad, la familia y las personas están demolidas en estos momentos por las crisis, por los vicios, por la falta de formación, por la falta de espíritu de lucha y por no quererse comprometer.

Es cierto, dice el Padre Chávez González, que en esto influyen las crisis y también, ¿por qué no admitirlo?, porque en la Iglesia hemos fallado, porque tristemente el Evangelio no ha tocado bien el corazón de muchas familias y es que cuando llega a una persona la promueve, la impulsa y la hace un ser pensante que busca el desarrollo y el progreso, algo que no está ocurriendo actualmente.

Esto a nosotros, como Iglesia, nos está diciendo que nos hace falta Evangelizar, debemos intensificar nuestra misión para que las personas, las familias se abran al Evangelio, porque es desarrollo, trabajo, esperanza y amor y esto nos forjará como un buen cristiano es un buen ciudadano y un buen padre de familia.

Y cuando esto no ocurre es porque ese motor que es el Evangelio, no lo hemos predicado como se debiera y entonces vienen los círculos viciosos, la pobreza trae enfermedad y ésta ignorancia, promiscuidad, hacinamiento, hambre, desempleo, abandono, divorcio, suicidio, es decir, círculos que hay que romper y eso sólo lo lograremos con el Evangelio.

Allí está la clave porque entonces aplicaremos los Mandamientos, no robar, no hablar mal de nadie, respetar la libertad ajena. El Evangelio hay que hacerlo vida para acabar esos círculos viciosos y transformarlos en virtuosos.

En esta sociedad en crisis la Iglesia ha fallado, advierte, simple y sencillamente porque la Iglesia somos todos, incluidas las autoridades.

Hoy muchas personas no acuden a Misa y por lo tanto no se llenan de la fuerza de la palabra de Dios y como no se acerca a la fuente de vida, es como no comer, por lo que hablando en el plano material, cuando una persona no come, le viene una anemia y se enferma.

De este modo todos somos pecadores y quien no lo admita está mal por lo que para reconstruir a nuestra sociedad, reitera, no hay más que acercarse nuevamente a Dios y cada mañana al despertar y luego al terminar el día y disponernos a dormir hay que agradecerle que nos da vida, comida y trabajo.

Las penas y las tristezas hay que dejarlas correr.

Hay que tener fe, esperanza y mucho amor a Dios.

Si lo conseguimos, dice el Padre Mario Guillermo, soy un convencido de que se dará el milagro de que construiremos un mundo mejor y todas las adversidades las habremos de superar teniendo a Dios a nuestro lado.

Y no, nos dice, no estoy pidiendo que pequemos de "santurrones" ni nos demos golpes de pecho, hay que encomendarnos todos los días y a todas horas a Dios para hacerle frente a esta vida tan llena de obstáculos y de crisis.

#local

0 visualizaciones0 comentarios