Es época de unidad y de olvidar las rencillas


La Navidad es amor

 

+ Hay que recuperar y vigorizar la unidad familiar, hay que olvidar prepotencias, envidias y buscar ser mejores con los demás, pues sólo de esa manera se podrán superar tantas amenazas que acechan a la humanidad


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En Navidad es cuando se hace más patente la inocencia y la ternura de los niños, de los necesitados, de los enfermos, de los desvalidos y también de los hombres de buena voluntad. Hoy en Navidad estamos ciertos en FUERZA AGUASCALIENTES que hay muchos a los que embarga la tristeza porque es en este tiempo cuando se evoca a los que se fueron, al ser amado, al padre, la madre, a un hijo o a algún otro familiar, pero no hay que derrotarse, por el contrario, hay que saber que ellos están disfrutando del Reino del Señor.

Y como cada año en esta época todo nos habla de la Navidad.

La sugestiva decoración de los comercios.

Los adornos de las calles, de los templos y el frente de las casas.

Los nacimientos y arbolitos, la celebración de las posadas, esas que iniciarán el próximo día 16.

Epoca apropiada para reunirse en familia y con los amigos cercanos.

De intercambiar regalos y de cenas con tamales, buñuelos y ponche.

Tiempo de romper por un momento con todo lo rutinario de la vida diaria, de ocupaciones de trabajo o personal, para envolverse en un ambiente de regocijo y alegría y que todo se convierte en buenos deseos.

Pero lo mpas importante, época para recordar el misterio más grande de la humanidad, la venida al mundo del Hijo de Dios hecho hombre, el nacimiento de Jesús, con su mensaje de esperanza y de paz, que los profetas ya anunciaban desde principio de los tiempos.

También debe de ser motivo de recogimiento y de reflexión, no sólo de una Navidad más o del año que está por terminar.


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Debe ser de toda nuestra vida, de todos nuestros actos y analizar si verdaderamente hemos entendido el mensaje que nos da cada día Jesús como Salvador del mundo.

Mensaje al que sólo tratamos de poner cuidado cada año por estas fechas, que tocando puertas en busca de una morada donde pueda ser recibido, y que se sigue topando con la indiferencia de algunos. Y si ponemos un poco de atención, nos daremos cuenta del mensaje que por esta época nos vuelve a transmitir, de una forma aparentemente tan simple como es la celebración del nacimiento, y podremos entender que el nacimiento es algo más que una representación plástica de la llegada del Niño Jesús hecho hombre.

Es un camino que durante toda nuestra vida debemos recorrer, como los pastores para estar más cerca de Dios.

De esta manera su mensaje viene desde antes de su llegada al mundo, cuando buscó en vano el más modesto de los albergues. En la forma como fue rechazado de todas las posadas en su peregrinar por Belén, cuando sus padres se vieron obligados a hospedarse en un establo. Allí fue donde quiso nacer el Hijo de Dios. En el seno de la pobreza, la humillación y el sufrimiento. Un humilde pesebre le sirve de cama cobijado con unas pobres pajas, envuelto por unos modestos pañales, pero siempre protegido por sus padres José y María. Con su pequeño cuerpo expuesto a todas las inclemencias del tiempo, en la estación más cruda del año.

Esa fue la entrada al mundo para el Hijo de Dios, del que viene a rescatar al género humano y que desde el principio de los tiempos fue anunciado, nadie hubiera imaginado que eligiera para sí un nacimiento tan pobre, tan oscuro y penoso.

Y es indudable que una gran enseñanza se desprende de ese humilde nacimiento para los que saben ver, esto es lo que Jesús nos enseña, esto fue lo que amó y practicó durante toda su vida. Este nacimiento como representación de la venida al mundo del Niño Jesús, es el que algunas familias instalan cada año en sus hogares, con su portal instalado en lo alto de una colina con su ángel y su brillante estrella; portal al que los Reyes Magos y pastores se dirigen siguiendo una luz divina por diferentes caminos, desde los más accesibles con el menor número de obstáculos, hasta los caminos más escabrosos y difíciles de escalar.

En estos caminos es donde se encuentran los pastores cargando sus borregos en sus brazos o en sus espaldas, las alegres mujeres con su carga en la cabeza, el ermitaño, la señora lavando junto al pozo de agua, la cascada con su chorro de agua formando un lago, el demonio y los Santos Reyes. Cada uno de ellos lleva su propia carga y su propio camino hacia el portal del Niño Dios, lo que los hace diferentes es el tamaño de la carga que llevan a cuestas y el camino que están recorriendo.

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