LA ENTREVISTA Los ilusos saqueadores gambusinos citadinos…


"El tesoro del muerto"

 

+ Muchas fincas en la ciudad han sido y siguen siendo víctimas de la ambición de estos "gambusinos" que no tienen miedo de retar a lo sobrenatural y que se arriesgan a "que se les aparezca el muerto" para que les revele dónde hay riquezas

Como todo México, Aguascalientes es tierra de leyendas.

Tierra de aparecidos, según nos contaban nuestros abuelos y las personas de avanzada edad.

Todavía en estas fechas en que se habla tanto del modernismo, se dan estas leyendas.

Se han mantenido al paso de los siglos y seguramente seguirán en el futuro.

Son parte de una tradición provinciana que también nos identifica como pueblo, como cultura, como sociedad. Son las leyendas que para muchos resultan inaceptables y para otros, no significan sólo más que meras pláticas, sino hechos verdaderos. En todos los rumbos de la ciudad siempre habremos de encontrar personas, sobre todo de la hoy llamada tercera edad, que se encargarán de mantener vigentes estas leyendas que nos hablan de almas en pena que no tienen descanso porque quieren ayuda terrenal o porque desean señalar un lugar en donde dejaron sus riquezas.

La búsqueda del dinero fácil, de los supuestos tesoros enterrados todavía hoy es algo que todavía se da en nuestra ciudad.


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Los "gambusinos" citadinos son más que una leyenda, una gran realidad.

Muchas de las ruinas de lo que fueron las grandes haciendas de la región fueron víctimas de esos buscadores de tesoros, por esos a los que "se les apareció el muerto" y les dijo en dónde había dinero.

Inclusive muchas fincas en la ciudad han sido y siguen siendo víctimas de la ambición de estos "gambusinos" que no tienen miedo de retar a lo sobrenatural y que se arriesgan a "que se les aparezca el muerto" para que les revele dónde hay riquezas.

Esos "gambusinos" son verdaderos depredadores que atentan contra la historia y el patrimonio de la ciudad.

¿Verdad o ficción?.

¿Cuentos de terror para asustar a los niños?

¿Leyendas que inventaron nuestros antepasados en sus tiempos de ocio?

¿De verdad se aparecen los muertos para señalar los lugares donde hay tesoros enterrados?

Ya en alguna ocasión FUERZA AGUASCALIENTES habló de este tema y hoy lo retomamos con gusto gracias a la amena charla que sostuvimos con Saúl Díaz, quien durante largos años fuera un destacado elemento de las corporaciones policiales de la Entidad, quien nos dice que él personalmente conoció de gente que se enriqueció al encontrarse el "tesoro del muerto" y otras que fracasaron rotundamente.

Y nos dice:

En 1985 al estarse derrumbando una casa antigua que estaba en la calle de Gorostiza y Rivero Gutiérrez, entró una máquina y al estar levantando el escombro lo echó a un camión de volteo que lo fue a tirar en lo que hoy es el fraccionamiento López Portillo.

Llegaron unos chamacos y se dieron cuenta que entre el escombro había algunas monedas y pronto se hicieron de ellas, de lo que se dieron cuenta unos paleteros que de inmediato tiraron sus paletas y llenaron sus carritos con el escombro en el que iba una inmensa riqueza.

Esto no es una invención, fue algo muy cierto ya que la noticia corrió como reguero de pólvora y la gente llegó en grandes cantidades por lo que se tuvo que mandar a la Policía para acordonar el área. La finca fue también protegida aunque ya mucha gente había ido y había sacado muchas monedas de oro y plata. Luego en la calle Narciso Mendoza habría de morir una profesora a la que se conocía como la "Maestra Peluchito". Murió durante un incendio, dormía abajo de una puerta, entre puros cartones y al ir nosotros a hacer el levantamiento del cadáver nos dimos cuenta que tenía muchísimo dinero. Tenía bancos forrados de piel y adentro estaban las monedas.

Recuerdo perfectamente que al fondo de la casa había un horno y a su alrededor encontramos muchas cajas de zapatos con cascarones de huevos, al revisarlos nos dimos cuenta que cada cascarón estaba repleto de billetes, lo que quiere decir que le sacaba la yema y la clara para rellenarlos de billetes, ese dinero se depositó en un banco y luego vino de Estados Unidos un sobrino a quien se le entregó lo que se había encontrado.


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Esto no debe asombrar, pues hay que recordar, nos dice Saúl, que dinero escondido en las casas siempre existió pues había mucha inseguridad en los bancos y no se diga en tiempos de la Revolución, por lo que la gente prefería enterrarlo que guardarlo en los bancos.

Toda la gente que tenía dinero lo cambiaba por plata y oro para enterrarlo.

Y así como esos dos casos se han dado cientos o miles en Aguascalientes, en donde estoy plenamente seguro que todavía hay dinero enterrado en fincas y haciendas antiguas.

En la calle de Rayón, nos cuenta, vivió hace muchísimos años una familia Vicencio, eran ladrilleros. Cuentan que el papá, don Nicolás, en Rayón y Pocitos tenía unos burros con los que cargaba el ladrillo. Los metía al fondo de la casa en donde se aseguraba que asustaban pues se aparecía un muerto.

Se decía que por las noches se le podía ver caminando de una nopalera hacia la casa. En una de esas, uno de los burros se puso nervioso y logró zafarse del tronco al que había sido amarrado trayéndose un "chorro de oro".

Supuestamente a esa familia le habló el muerto y les dijo dónde había dejado el oro enterrado y esto fue muy notorio porque de buenas a primeras hicieron derroche de riqueza, comprando casas, vehículos y ladrilleras.

Lamentablemente, cuenta Saúl Díaz, este tipo de dinero está maldito.

Casi siempre trae consecuencias y al ir a San Juan, supuestamente a pagar una manda que "el difunto" les había pedido, se mataron tres de los Vicencio en un accidente carretero, después a don Nicolás lo dejó el hijo cerca de una calle de bajada que desemboca a lo que hoy es López Mateos y la camioneta se fue sola y se mató el señor.

Esa familia, agrega, tuvo un final trágico y ya muy al final uno de ellos atropelló a su hijo al manejar un camión urbano.

En Calvillo había un señor llamado José María, que se quejaba de que se le aparecía el fantasma de "Juan Chávez" y de que estaba embrujado por su familia. Decía que por las noches salía a caminar por el monte guiado por el fantasma del temido bandolero.

Decía que lo lleva a unas tapias en el Ejido de La Labor y esto lo atribuía a que lo había embrujado la esposa, por lo que vino a Aguascalientes a demandarla penalmente, por eso me enteré de este caso.

Interrogamos a la familia y nos dijo que no había nada de embrujo, que don José María caminaba en la madrugada y que se notaba que alguien lo llevaba agarrado de la mano.

En una de esas un día al levantarse se encuentra en su mano una moneda de oro muy antigua, se lo comentó a un compadre, a un amigo y a un hermano y le dicen, no seas menso el "fantasma de Juan Chávez" te quiere dejar su dinero, hay que ir a rescatarlo.

Seguramente que la ambición fue mucha y esa noche se fueron los cuatro. Don José María les dijo a donde lo llevaba el muerto, escarbaron y encontraron un cofre enorme, creyeron que ya eran ricos y gritaban de alegría, pero al abrirlo lo encontraron lleno de carbón.


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Pasaron unos días y entonces se lo volvió a aparecer el fantasma y presuntamente le dijo que el dinero iba a ser para él solo, pero que como había llevado acompañantes, demostrando que la ambición los había dominado, el oro se los había cambiado por carbón.

Si hoy la gente cambia sus pesos por dólares, antes lo hacía por oro y es porque le temía a los revolucionarios y luego a los cristeros. Cuando pasaban las revueltas sacaban sus riquezas pero había muchos que morían antes y lo que habían enterrado ahí se quedaba.

Estos son hechos, no leyendas, dice muy convencido Saúl Díaz, que él personalmente sabe de muchos casos donde la gente encontró "el dinero del muerto".

En la zona centro y en las orillas de la ciudad, por decir Guadalupe, La Salud, La Estación y la salida a Zacatecas, en donde existían mesones y las casas de arrieros, ahí fue enterrado mucho dinero.

Era gente que traía y llevaba ganado, por lo que para evitar asaltos, enterraban su dinero en el piso o en las paredes, cuando el Padre Toño compró la hacienda en donde hoy es la Ciudad de los Niños, la encontramos toda agujereada, paredes y pisos porque la gente siempre iba a buscar el dinero enterrado. Por eso muchas haciendas fueron destruidas al igual que casas en la ciudad y no son pocos, agrega, los que se ayudan de aparatos rastreadores, sin embargo por ahí dice el dicho que el "dinero es para quien el muerto quiere no para el que vaya a buscarlo".

Lo que sí puedo asegurar a los lectores de FUERZA AGUASCALIENTES, dice con voz fuerte y enérgica, es que en Aguascalientes se han encontrado fortunas enterradas, una de ellas en la calle de Nieto, otra en la refresquera que existió en lo que luego sería el Cine Plaza, en donde incluso se encontraron los restos del muerto.

Esos dos casos fueron muy sonados en la Entidad.

No son leyendas, son realidades en torno de las cuales hasta detalles chuscos se han dado y unos compañeros, de los cuales no les diré el nombre, fueron partícipes.

Resulta que allá por mediados de los 60s, conocimos de varias personas que habían encontrado "el tesoro del muerto", lo que llamó la atención de judiciales y preventivos y varios de ellos fueron a una vetusta casona abandonada en la calle de Rivera.

Estuvieron escarbando toda la madrugada, se encontraron una losa y dijeron "aquí es, ya la hicimos". Se quitó la losa de cantera y se encontró un pozo muy profundo.

A ver quién se va a bajar por el dinero. Todos querían entrar y nos contaron que decían hay que ponerse vinagre en la nariz para que no se asfixien, bajaron y grande fue su sorpresa que era una fosa séptica, por lo que lo único que encontraron fueron excrementos secos.

En donde sí se encontró una gran fortuna fue en una casa que estaba por Venustiano Carranza, ya casi para llegar al Jardín de San Marcos, se sumió la vivienda y se encontraron muchísimas monedas de oro. La familia de inmediato se fue de Aguascalientes para ya no volver.


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Esto hizo que mucha gente rentara casas antiguas y lo hacía sólo para escarbar en busca del "dinero del muerto".

A alguno se le "apareció un muerto", le dijo dónde había dinero.

No creas, nos dice Saúl Díaz, que estoy mintiendo, todo esto es cierto, pregunta por donde quieras y verás que por toda la ciudad y más en las fincas antiguas, se ha escarbado buscando el tesoro de los muertos.

Será el sereno, asegura Saúl, pero de que hay muchos tesoros ocultos es muy cierto, ya lo de que los muertos que no tienen paz vienen a decir su ubicación es algo que podría ponerse en duda.

Quien no lo crea está en todo su derecho, pero hay muchos que no pensamos así porque hemos sido protagonistas de esos hechos, nos dice.

¿Verdad o ficción?

¿Leyendas de un Aguascalientes provinciano de épocas pasadas?

¿Cuentos para asustar a los niños?

Vaya usted a saber.

Usted es libre de creerlo o no, pero lo que es un hecho innegable es que existen cientos de fincas y haciendas que han sido víctimas de los "gambusinos urbanos" en busca de tesoros ocultos. En busca de un dinero fácil.

En busca, dicen, del "dinero de los muertos".

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