Ni el modernismo venció a esta tradición


El Jardín de la Estación

 

+ Cómo no recordar con gusto que fue en 1899, hace ya 119 años cuando se inició la construcción del Jardín de La Estación, llamado inicialmente Jardín de la Paz, el cual se remodeló por primera ocasión en 1936



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De golpe y plumazo en la década de los 90s se puso fin al capítulo de una historia que distinguió a Aguascalientes en el panorama nacional e internacional, pues llegó a ser el principal centro ferroviario de Latinoamérica.

Una nación puede ser víctima de la amnesia, pero más temprano que tarde vuelve a los recuerdos de lo que era, de tal suerte que cuando rasga los tejidos que visiblemente unen los hilos de su historia anterior con la que sigue, puede decir que sólo está deshaciéndose de "chatarra" para dar paso a la modernidad.

Sin embargo lo que hace, una vez que ha perdido la fuente gráfica de sus recuerdos, es romper la asociación perpetua que contribuye al crecimiento ordenado en la vida de una sociedad.

Al crecimiento que amenaza con olvidar que se debe a lo que hicieron las generaciones anteriores.

Y en FUERZA AGUASCALIENTES, como ya lo hemos comentado en infinidad de ocasiones, creemos que no se puede construir este desarrollo modernista borrando lo que con esfuerzos y hasta con sus vidas hicieron los que nos han antecedido.

Ese modernismo que dice que Ferrocarriles fue una empresa obsoleta que tenía que desaparecer, no podrá acabar con los recuerdos.

Ferrocarriles apareció en Aguascalientes en 1881, cuando se autorizó la línea que nos enlazaba con San Luis Potosí.

Cómo no recordar con gusto que fue en 1899, hace ya 119 años cuando se inició la construcción del Jardín de La Estación, llamado inicialmente Jardín de la Paz, el cual se remodeló por primera ocasión en 1936.

Y fue en 1911 que se inauguró pomposamente la Estación Provincial, que vino a sustituir al jacalón que existía. Tomando en consideración que la compañía americana que construyó la primera historia de los ferrocarriles, hicieron lo mismo con edificios diferentes como "La Casa Redonda", "La Contaduría", la propia "Estación" (bellísimo edificio) y también el jardín adjunto y cerca de esas instalaciones.


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El precioso "Jardín de la Estación" ya estaba en la post-revolución, es decir "después de los años veinte", siendo uno de los lugares preferidos por las familias aguascalentenses que iban continuamente a recibir la llegada de los trenes provenientes del norte y de la ciudad de México, los marcados con los números 7 y 8, que reunía gran cantidad de personas, ya que el ferrocarril era la única forma -o la más usual y moderna, entonces- de hacer viajes entre las diversas ciudades. "El Jardín de la Estación" es un precioso sitio que albergó los corazones rotos por el enamoramiento de muchísimas personas, auténticos ferrocarrileros en plena juventud, y guapas y atractivas doncellas que ahí se daban cita sobre todo al morir el sol y comenzar el atardecer, es decir a las seis y siete de la tarde.

Momentos de grandes recuerdos en este sitio: "El Jardín" que está precisamente junto a unas bodegas que posteriormente fueron utilizadas para una escuela en favor de familias rieleras; frente a la Estación del propio ferrocarril, y adjunto fue de los "sitios de autos de alquiler" de muchísimas décadas. Es decir, se trata de uno de los sitios que es imborrable en su prestigio emocional para afinidad de personas de todos los rumbos de la ciudad.

Cuántas y cuántas parejas indudablemente se habrán jurado amor bajo la sombra de los otoñales (y hoy) centenarios árboles que están dentro o circundando el lugar.

Las bancas para descanso de todos, fueron en principio patrocinadas por importantes fábricas y personas de la ciudad. "Jabonera del Centro", "Casa Pons", "Casa Giacinti" y "La Gardenia", entre otras firmas de las décadas de los treinta.

A un lado del precioso jardín se encontraba la enorme y bella casa tipo americano "destinada al Sr. Superintendente" habiendo sido ocupada por el que fuera el gobernador del Estado, don Juan G. Alvarado. Nadie oculta su preocupación a la fecha, ya cuando se han ido todos los servicios de los Ferrocarriles Nacionales de México, firma que desapareció para rentar a una compañía privada, que hoy se encarga solamente de aportar el servicio disminuido de carga. La tristeza embarga a infinidad de familias completas, pues siendo novios llegaron a "romancear" al jardín; luego se casaron y formaron sus familias, y los niños eran llevados a disfrutar del solaz en ese rumbo.

"La Estación del Ferrocarril" fue uno de los sitios donde la entonces Banda Municipal ejercitaba sus funciones entre semana, para ofrecerlas los domingos por la tarde.

Se cuidó mucho en sus épocas importantes el precioso "Jardín de la Estación", que hoy ha vuelto a recuperar su majestuosidad en el marco del complejo de las Tres Centurias.

Las chicas guapas de las décadas aquéllas adornaban con su paso y su belleza, los constantes paseos matutinos y vespertinos, que se organizaban dentro del jardín.

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