Centros de referencia del Aguascalientes…


Los inolvidables cines

 

+ Rex, Alameda, Colonial, Encanto y Plaza, fueron los pilares del modernismo cinematográfico en una ciudad que se distinguía por su sociedad plena de valores y romanticismo


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Es una gran verdad la de que el tiempo no pasa en balde... para nadie, de tal suerte que el Aguascalientes provinciano y romántico de mediados del siglo anterior es hoy uno totalmente diferente, apenas en unas cuantas décadas tuvo una transformación de verdad pasmosa que cotidianamente se va reforzando.

Atrás han quedado muchas cosas, muchas calles, edificios y tantas cosas que caracterizaron al Aguascalientes de aquellos tiempos, hoy el modernismo está presente por todos lados y va acabando con muchas de esas cosas que se hicieron tradicionales y que sólo queda recordar.

Es por ello que en NOSOTROS SOMOS AGUASCALIENTES, una sección muy especial de FUERZA AGUASCALIENTES, queremos ser una ventana que mire a ese pasado romántico que siempre evoca con agrado y hoy volveremos a hablar de un pasaje que hizo época a través de los cines, de esos que llenaron una época extraordinariamente bella.

Para esto hay que destacar que el Cine Encanto, fue una prolongación de aquellas míticas salas cinematográficas iniciadas con el Salón Pathé, a principios del Siglo XX, ubicado en lo que fue el Callejón de Zavala, Calle de Las Lágrimas, Calle Nueva y hoy Avenida Madero, casi a la par con nuestro histórico y revolucionario Teatro Morelos.

Fueron puntos de referencia en cuanto a la reunión de los diversos estratos sociales en Aguascalientes, la familia en sus inicios y la sociedad en general tenían en esos lugares de proyección cinematográfica el sano esparcimiento y la comunicación visual en su evolutiva manifestación de lugares, costumbres y personajes que necesariamente vinieron a permear en el costumbrismo del Aguascalientes de la última mitad del siglo pasado.

Hoy, dice a FUERZA AGUASCALIENTES el maestro e historiador don Angel Hernández Arias, hablar de los cines que hicieron historia en la ciudad es ciudad es hacerlo de un pasado muy significativo de la identidad de los aguascalentenses.


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Sin embargo hay que destacar que la evolución que muestra Aguascalientes no puede significar que perdamos la esencia de lo que somos, por el contrario, se va enriqueciendo, reconformando y enriqueciendo dándonos una identidad muy completa de un aguascalentense intemporal que va tomando conciencia de la importancia de su pasado.

AngelHernández evoca con gusto para nuestros lectores a esas salas cinematográficas que han desaparecido, pero que muchos las recuerdan con extraordinario gusto y dice que hablar de la cinematografía en Aguascalientes es hacerlo de una época que dejó profunda huella ya que vino a conjuntar a los grupos sociales que en aquel entonces se daban y que eran muy marcados, pues existían las clases alta, media y baja.

Eran los años cincuentas y al hablar de clases no era hacer menos a nadie, era algo natural porque los gustos de las clases sociales siempre han sido variados.

Y cuando hablamos de la cinematografía en Aguascalientes es obligado hacerlo del Cine Rex, una sala para multitudes en la que al parecer tenía un cupo para mil o más personas. Era espectacular y se ubicaba en un barrio muy singular con su Jardín de Zaragoza y su templo del Sagrado Corazón de Jesús que estaba construyendo entonces el Padre Femat.

Por ahí estaban los mercados, los mesones y "La Chueca", aquella famosa Zona de Tolerancia que estaba por la calle Jesús Terán en pleno centro, eso da una idea del hábitat poblacional del rumbo y como consecuencia acudía gente que le gustaba ver películas nacionales, como las de los luchadores, los charros, las de Pedro Infante.

Películas eminentemente populares que tuvieron en el Cine Rex un éxito extraordinario y que luego sería conocido como "El Piojito". Recuerdo, agrega Angel Hernández, que sus enormes paredes estuvieron cubiertas por petates, que conformaban una escenografía muy singular, su pantalla rectangular era enorme y con mucha luminosidad.

Fue un cine espectacular, con su luneta y gayola.

A la entrada los clásicos puestos de fritangas y dulces, ahí llegaron a presentarse también grandes caravanas artísticas y se convirtió en uno de los preferidos de los aguascalentenses hasta que finalmente desapareció.

Poco años después del Rex surgió el Cine Alameda, que hoy es la Sala París y también fue espectacular, su entrada inicial fue por la calle Juan de Montoro y yo me quiero suponer, agrega don Angel, que la salida de emergencia sería lo que luego sería la entrada principal por la Avenida Madero.

Inicialmente se llamó Salón Alameda.

De los 50s a los 80s fue un verdadero hit, miles de gentes acudían a sus funciones normales y los fines de semana a las matinées, su programación era también nacional y tenía los ingredientes lúdicos de aquel tiempo que al verlas hoy nos causarían risa, esto es, las cintas censuradas y clasificadas por la Iglesia como "C", una calificación que era muy alta y exclusiva para "adultos de amplio criterio".

Esas películas hoy las puede ver cualquier niño y lamentablemente las de la actualidad no tienen límites, ver un tobillo, una pierna o un pectoral en aquellas cintas era causa de escándalo. Y aquellas películas tenían mucha aceptación, aunque también había mucho cine familiar y no se diga los "jueves de damas", en que pasaban cintas de galanes, de charros, de luchadores, etc.


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Luego surgió el Cine Colonial, ese cuyas ruinas desaparecieron hará cosa de algunos años, se ubicó en lo que fue el antiguo Hotel Washington, cuya parte frontal se medio rescató.

El Colonial se hizo pensando básicamente en la clase media.

Ahí lo mismo se pasaban más cintas nacionales que extranjeras y también fue escenario para las grandes caravanas artísticas que visitaban Aguascalientes, ahí también ocurrió una tragedia que todavía hoy en día se recuerda, cuando en una función del Día de Reyes -6 de enero de 1955- estando completamente lleno alguien en broma gritó que se estaba quemando por lo que los espectadores, en su mayoría niños, quisieron salir en estampida y muchos murieron.

Tanto el Rex, como el Alameda y Colonial tenían una conformación clásica, su entrada totalmente saturada, sobre la banqueta, de puestos de fritangas y golosinas, por lo que las dulcerías de los cines prácticamente eran punto muerto y sólo tenían clientela para las clásicas palomitas.

En aquel tiempo también fueron muy singulares los canasteros, jóvenes que para ganarse un centavo extra ofrecían dulces, golosinas, muéganos y paletas a los expectadores en pleno desarrollo de las películas.

Fueron tres tipos de salas a las que acudían las clases media y baja, sin que esto fuera racismo social, sino que era razón natural el que la gente acudiera a ese tipo de salas.

Luego surgiría lo que fue el Cine Encanto, que durante la primera parte de la década de los cuarentas fue devastado por un incendio, por ahí dicen que un trabajador, a la hora que no había público quiso prepararse su comida y prendió una pequeña hoguera en las inmediaciones de la pantalla y eso inició el fuego devastador.

Luego se reconstruyó y es entonces cuando aparece como Cine Encanto.

Aquí hubo una situación muy especial, dice Angel Hernández, se convocaba a la gente a que le pusiese el nombre al nuevo cine -y lo mismo ocurrió posteriormente con el Plaza-.

Fue un concurso que se hizo a través de la radio pues la televisión aquí no existía y sólo se sabía de ella por medio de los periódicos. La premiación consistió en un premio económico y un pase vitalicio para el ganador.

Así se les impuso el nombre al Encanto y al Plaza.

Habrá que destacar que a partir de la década de los 50s se convirtió en una sala modernísima para la época, con butacas acojinadas, con alfombra, con la famosa pantalla Cinemascope y el sonido estereofónico, por lo que era para la sociedad media y alta, aunque también se veía a la que era considerada de la baja.

La programación obviamente era en base a la cinematografía norteamericana y europea. En el Cine Encanto, cuya publicidad decía que era "un encanto de cinema", se presentaron las primeras cintas a color en Aguascalientes, lo que impactó notablemente a la sociedad.

Se convirtió en un lugar que polarizaba la atención de todo Aguascalientes, ahí nacieron muchos romances, ahí se daba la diversión y era como ir a dar una vuelta a la Plaza. La gente acudía por cientos al cine los domingos y luego a "Maderear", a la Plaza o al Parián, a dar la vuelta.

Luego se da la aparición del Cine Plaza y esto trajo como consecuencia, agrega Angel Hernández Arias, mayor espectacularidad a las salas cinematográficas.

Tenía unos grandes halls totalmente alfombrados al igual que sus escaleras monumentales que iban a dar a la parte alta. Hay que destacar, nos dice, que el concepto de "gayola" desaparece con el Plaza y el Encanto, los cines de lujo de la ciudad en donde se tuvo aire acondicionado.

Desaparecen en el Plaza los clásicos canasteros y hacen su aparición las dulcerías espectaculares con vitrinas con gran iluminación, refrigeradores, etc. Había ahí también carteleras de mucho colorido que anunciaban las cintas próximas a presentarse.

En el Plaza se dieron películas de temas bíblicos que hicieron época como Ben Hur, Las Sandalias del Pescador, Los Diez Mandamientos, con una espectacularidad que asombraba a los que acudíamos a presenciarlas.

Rex, Alameda, Colonial, Encanto y Plaza fueron los cines pioneros de la modernidad en Aguascalientes, obviamente que mucho antes hubo otros que hoy se pierden en el tiempo y que eran apenas unos intentos de cine, con proyectores móviles, con graderías de madera en lugares improvisados a cielo abierto en algunos casos, como el que estuvo en el Parián en donde luego estaría la cancha de basquetbol.

Todo esto nos habla, dice don Angel Hernández, cómo la cinematografía fue evolucionando para consolidarse con esas salas tan gratamente recordadas que en la década de los 80s comenzaron a declinar frente a la televisión y luego con el arribo de consorcios que trajeron el nuevo concepto de salas pequeñas, además de que apareció el video.

Todo eso vino a poner fin a una época extraordinaria para los aguascalentenses de esos años y que hoy es recordada con gran romanticismo, ya que entonces sí que predominaban los valores a diferencia de hoy en donde la sociedad además de la falta de esperanza y justicia se encuentra sumida en una profunda decepción.

#nosotrosags

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