A 23 años de su deceso sigue presente en Aguascalientes


Carmelita Martín del Campo

 

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* Como la primera Presidenta Municipal electa de nuestro país, dejó un gran legado de honestidad, de trabajo, de cariño y de historia por Aguascalientes

* Falleció el 17 de julio de 1995 y es indudable que su trabajo y dedicación han servido como inspiración a las nuevas generaciones, que tienen ahora una mayor participación en la vida social, cultural, política y económica

Por cualquier rumbo de la ciudad y del Estado nos encontramos con tesoros que no solo nos dan identidad, sino que se convierten en nuestro orgullo, ya que son la admiración de propios y extraños.

En Aguascalientes, como lo dice su lema histórico, somos gente buena, tenemos cielo claro, agua clara y tierra buena, ese es nuestro origen y esas características definen a quienes tenemos el orgullo de ser aguascalentenses, asegura el maestro e historiador don Angel Hernández Arias, quien dice que Aguascalientes es una ciudad que ha evolucionado como pocas y en la que da gusto vivir.

El Aguascalientes de nuestros tiempos, es una secuencia de los tiempos que estamos viviendo y en esto sobresalió de manera notable una mujer: Carmelita Martín del Campo, a quien hoy recordamos porque el dentro de unos días se estarán cumpliendo 23 años de su deceso, ocurrido el 17 de julio de 1995 y lo estamos haciendo para ver así como el Congreso del Estado le rindió homenaje hace algunos meses, la administración municipal de Teresa Jiménez, haga lo propio y recuerde a quien fue la primera presidenta municipal en el país

Al evocarla, cabe aplicar el dicho popular que dice: "hay que trabajar para vivir" y nuestro personaje de hoy en FUERZA AGUASCALIENTES fue todo lo contrario: "vivió para trabajar".

Fue Carmelita una mujer que sin ser nativa de esta Entidad, nació el 28 de diciembre de 1911 en San Miguel El Alto, Jalisco y fue hija de Alberto Martín del Campo y Vicenta Ramírez, hizo tanto por ella que sin temor a equivocarme puedo asegurar, dice don Angel Hernández, que fue un gran pilar para forjar al Aguascalientes que hoy disfrutamos.

Es indudable que el trabajo y dedicación de esta distinguida mujer, ha servido como inspiración a las nuevas generaciones, que retomando su ejemplo, tienen ahora una mayor participación en la vida social, cultural, política y económica del país.

Carmelita como primera Presidenta Municipal electa de nuestro país, dejó un legado de honestidad, de trabajo, de cariño y de historia por Aguascalientes.

Ella siempre desempeñó su labor manifestando su confianza en la gente y eso tenemos que reconquistarlo, esos valores del cumplimiento a la palabra, esto tenemos que volver a cultivarlo, afirma don Angel, el hombre que fue el cerebro de la red archivística de Aguascalientes y de muchos Estados.


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Y casi entrecerrando los ojos, nos dice que esta ciudad, considerada una de las más bellas del país... es mágica. Y la magia es producto de nuestra cultura, de la planeación, la buena administración y los mejores servicios para sus habitantes. Y claro que cotidianamente la historia nos recuerda a quienes nos antecedieron. El qué y cómo lo hicieron, por lo que en el futuro la historia dará cuenta de lo que fuimos, el qué y el cómo lo hicimos.

De esta manera, agrega, por cualquier rumbo de la ciudad nos encontramos con tesoros que no sólo nos dan identidad, sino que se convierten en nuestro orgullo, ya que son la admiración de propios y extraños.

Esto ha sido obra de la sociedad y de sus gobernantes.

Los gobernadores han sido fundamentales, pero también, los alcaldes y en Aguascalientes podemos presumir que hemos tenido tres Presidentas Municipales, además de la actual, que se han distinguido por su visión para cambiarle el rostro a la ciudad.

Carmelita Martín del Campo, María Alicia de la Rosa, Lorena Martínez Rodríguez y la Tere Jiménez, han sido un ejemplo a nivel nacional y las tres primeras, advierte, en su momento embellecieron y la ciudad, a la cual inclusive le cambiaron el rostro y la hicieron más bella.

Durante el período 1957-1959 ocupó el cargo de Presidenta Municipal María del Carmen Martín del Campo, siendo la primera mujer en el país en llegar a dicho cargo.

En mayo de 1991 fue designada Presidenta Municipal la Lic. María Alicia de la Rosa López, con el fin de concluir el período 1990-1992 que iniciara el Lic. Armando Romero y que dejara inconcluso, al separarse del cargo.

Pasó el tiempo y luego ocupó el cargo la Lic. Lorena Martínez, quien al igual que ellas, cumplió con una gestión verdaderamente sobresaliente en todos los rubros y no se diga en el de darle un nuevo rostro a la ciudad.

Carmelita falleció el 17 de julio de 1995, a la edad de 84 años, lo que quiere decir que el martes próximo estaremos celebrando el aniversario 23 de tal acontecimiento y qué mejor forma de hacerlo, que recordando el enorme legado que dejó para todos los aguascalentenses.


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Su larga vida la dedicó siempre a hacer el bien, a sembrar amistad y amor.

Hoy, agrega don Angel Hernández Arias, estamos presumiendo la transformación de la zona centro de Aguascalientes, el corazón de la ciudad y vale la pena destacar que el radical cambio que se tiene, recibió un gran impulso en tiempos de la primera alcaldesa del Municipio y del país, la inolvidable Carmelita Martín del Campo.

Fue dueña de un don especial, un don que Dios le dio y que ella se prodigó en brindar: el de la bondad y el amor

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Fue invadiendo paulatinamente el mundo de la política y del servicio público para demostrar que la mujer es igual de capaz que el hombre. En Aguascalientes, dice Hernández Arias, todavía hoy muchísimos que la recuerdan como banquera ya que fue gerente del Banco del Centro y su gestión ha sido una de las más eficientes de todo el país.

Ella hacía amistad en forma breve, te conocía que eras de Aguascalientes y te prestaba el dinero de manera inmediata, lo único que te exigía es que nunca le quedaras mal, no necesitaba aval de nadie. Por allí todavía se comenta una anécdota de que de mil préstamos que hizo a desconocidos, sólo uno le quedó mal. Cambiaban de gerentes los demás bancos y Carmelita era inamovible y esto fue así por décadas.

Como alcaldesa, hizo un papel excepcional.

Su trato para todos siempre fue excepcional, igual para el funcionario o empresario más encumbrado que para el más humilde de los campesinos.

A ella se le debe en mucho, el inicio de la transformación urbanística de Aguascalientes.

Impulsó intensamente las obras de mejoramiento del centro de la ciudad.

Fue en su administración cuando iniciaron los trabajos para hacer desaparecer el viejo y antiestético Mercado Calera, que se encontraba en lo que hoy es la avenida Adolfo López Mateos, entre las calles Colón y Díaz de León.

Un mercado tan antiguo no tiene razón de ser y menos en pleno corazón de la ciudad, por lo que tenemos que pensar a futuro y es por ello, decía Carmelita, que creemos que lo mejor para todos es que desaparezca, ya que tenemos que abrirnos a la modernidad.

A principios de los sesenta el mercado se encontraba en estado semi ruinoso, siendo inminente su demolición, y la mayoría de los locatarios fueron reubicados en el Mercado Independencia, o como se le conocía popularmente de Las Palomas, por haber sido construido en terrenos del antiguo cuartel de este nombre, de las calles de Galeana y Rayón.

Del Mercado Calera solo se conserva una vieja placa de cantera, en la que se puede ver el nombre Isidro Calera y el año de 1890.


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Esta placa se encontraba inicialmente en la tienda de abarrotes de don José Alonso, ubicada en la esquina de Colón con vista al mercado, con la demolición del inmueble la placa estuvo a punto de perderse entre los escombros, de donde fue rescatada por don Fructuoso Díaz Macías, el mismo que hacía los viajes de agua, y gracias a él la podemos apreciar en el frente de su agencia de bicicletas, finca que anteriormente fue la fonda de doña Carlota Macías viuda de Díaz, de la avenida López Mateos.

Cómo no recordar que como alcaldesa fue la que cambió el sentido de la vida nocturna en Aguascalientes. Antes, dice don Angel Hernández Arias, las cantinas no cerraban al igual que los centros de esparcimiento, por lo que puso un horario especial para todo este tipo de negociaciones incluyendo la vida en la zona roja.

Cuando en Aguascalientes no había dinero para nada ella introdujo el agua, puso pavimento, colocó el drenaje en una gran cantidad de calles.

Se dedicó por completo a la gente, a su pueblo, se entregó a Aguascalientes en todos los sentidos y todos la recuerdan con cariño, porque fue amor lo que entregó en cada acto de su vida.

Una vida que hizo de la ayuda a los demás un verdadero apostolado por el cual incluso no llegó ni a casarse.

Recordar a Carmelita ahora que estamos a unos días del 23 aniversario de su deceso, es hacerlo de alguien con quien todos estamos en deuda, dice al despedirnos don Angel Hernández Arias, quien señala que es asó que gracias a los esfuerzos de generaciones de aguascalentenses y a la visión de los buenos gobernantes, que Aguascalientes ha tenido a lo largo de su historia, como Carmelita Martín del Campo, es que estamos con una esperanza de un mejor presente y futuro.

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