El gran reto después de las elecciones…


A reconstruir al PRI

 

meade

+ Los priistas no permitiremos que los iluminados de siempre intenten delinear un “perfil” de quién debería ser el próximo presidente del PRI, no, que sea la militancia la que vote entre los priistas que decidan competir por ella, afirma Rafael Herrera Nájera

A unos días de la jornada electoral y sea cual sea el resultado, es urgente que rescatemos al PRI y para ello es necesario un cambio radical, advirtió Rafael Herrera Esparza quien dijo que urge también demostrar que el candidato José Antonio Meade es lo mejor que le puede ocurrir al país.

Acabar con los dedazos, con las manipulaciones y con la corrupción, además de encabezar un verdadero proyecto que saque al país de la enorme pobreza en que vive así como poner fin a la rampante corrupción y a la inseguridad que aterroriza a los mexicanos son los objetivos Democracia Interna del PRI, dijo su líder estatal Rafael Herrera, quien señaló que confía en que tras las elecciones del domingo, Meade será quien encabece la transformación que tanto está requiriendo el partido.

En Democracia Interna estamos haciendo una propuesta que tiene que ver con el país sobre temas tan vitales como economía, desarrollo social, inseguridad y corrupción, entre otros y por otro lado fijando las reglas internas del partido pues ya no pueden seguir los dedazos y por lo tanto deben abrirse los procesos y que la candidatura presidencial se decida en las urnas ya que sólo de esa manera podremos recuperar lo perdido, dijo Rafael Herrera Nájera quien señaló que la dirigencia nacional ya no puede taparse los ojos ante la gran realidad, esa que nos dice que el partido se encuentra agonizante.

A VOTAR POR MEADE

Luego Rafael Herrera Nájera, editorialista de cabecera de FUERZA AGUASCALIENTES, dio a conocer un comunicado nacional de Democracia Interna, que encabeza Ulises Ruiz y señala que a unos días de que terminen las campañas, Democracia Interna invita a todos los priistas, militantes y simpatizantes, a reflexionar con serenidad sobre la importancia de votar por nuestro Partido, el Revolucionario Institucional, tomando en consideración que la única encuesta que ofrecerá resultados ciertos, será la del primero de julio, la que se manifieste con millones de votos en las urnas.


rafael  herrera

Votar por el PRI es hacerlo por el proyecto de nación en el que millones de mexicanos creemos, inspirado en los valores de la democracia y la justicia social de nuestro Instituto Político y, desde luego, por la capacidad, por la experiencia y por la honradez que Pepe Meade representa.

A quienes no han decidido por quien emitir su voto, los invitamos a unirse a la causa de José Antonio Meade, candidato ciudadano al que el PRI decidió apoyar por las cualidades que ha demostrado tener durante su trayectoria en el servicio público y el compromiso que ha demostrado tener con México. No permitan que el enojo se traduzca en desánimo y que la esperanza los lleve a creer en espejismos o en promesas imposibles de cumplir.

A los priistas, hoy nuestra convicción nos llama a votar por nuestras siglas y a convocar a familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, a votar por la mejor opción; la que representa Pepe Meade, dejando para después del primero de julio la discusión sobre el futuro del PRI.

Democracia Interna nació hace un par de años como una expresión al interior del Partido Revolucionario Institucional para impulsar su refundación y ha señalado errores y desviaciones de sus dirigentes y de quienes han aprovechado el cobijo de sus siglas para enriquecerse; pero también ha reconocido aciertos. Uno de ellos fue la selección de José Antonio Meade como nuestro abanderado; otro la llegada a la dirigencia nacional de un priista orgánico como René Juárez, para conducir la fase final de la campaña presidencial.

A partir del dos de julio habremos de retomar con nuevos bríos la exigencia de los cambios al interior del PRI que le dieron origen al nacimiento de nuestra expresión política, Democracia Interna.

CONSULTA ABIERTA

Creemos firmemente que la nueva dirigencia del Partido debe surgir de una consulta abierta y no del acuerdo de notables al que se ha recurrido muchas veces antes. Proponemos, si, la conformación de una comisión de ex presidentes del PRI, aquéllos que con su actuar engrandecieron y dignificaron, a nuestra organización, para que prepare la convocatoria para elegir, mediante consulta los militantes y simpatizantes del PRI, al nuevo dirigente nacional, y la presente para su aprobación al Presidente del CEN y al Consejo Político Nacional y después vigile el proceso para evitar que existan dados cargados.


ruiiz

Los priistas no permitiremos que los iluminados de siempre intenten delinear un “perfil” de quién debería ser el próximo presidente del PRI. No, que sea la militancia la que vote entre los priistas que decidan competir por ella. Lo reiteramos, vamos a exigir que se abra la convocatoria a todo aquél que quiera ser dirigente del Partido y que cumpla con las disposiciones estatutarias para que participe en la más amplia consulta.

En Democracia Interna no queremos más un PRI donde los gobernadores priistas se reúnan para definir el destino del Partido o donde se reúnan los sectores y organizaciones y vayan a Los Pinos a pedir línea sobre quién debe ser el dirigente Nacional. No queremos más que los coordinadores parlamentarios definan el destino de la dirigencia nacional, queremos un Partido en que, todos ellos, tengan el espacio para participar, como un militante más, en las tareas que implica la reconstrucción de nuestra organización política.

ADIOS A LAS ¨VACAS SAGRADAS¨

Démosle ya las gracias a las ¨vacas sagradas¨ que estuvieron en la dirigencia, a las que sirvieron a otros gobiernos, algunos de manera pusilánime, de manera servil, de manera oficiosa, como una oposición totalmente domesticada cuando fuimos oposición.

El nuevo Comité Ejecutivo Nacional deberá convocar a una Asamblea Nacional que tenga como objetivo central la reconstrucción del PRI.

Está claro que el PRI en años recientes perdió el rumbo, por eso es necesario que la primer tarea de la Asamblea sea un ejercicio de reflexión serio, de autocrítica sincera, sobre lo que hemos hecho y lo que dejamos de hacer en el Partido y lo que se ha hecho desde el Gobierno y, a partir de esa revisión, determinar las responsabilidades que tendrá que asumir cada quien, empezando por el “primer priista” y por los funcionarios del gobierno que junto con los gobernadores de la Generación de la Vergüenza, son responsables del 80% de rechazo que alcanzaron Partido y Gobierno, entre otras causas por un deficiente combate a la corrupción, por una fracasada y pésima estrategia contra la inseguridad y por la instrumentación de políticas públicas que no pudieron disminuir la pobreza.

La Asamblea deberá inspirarse en el ánimo democratizador de una militancia que se sintió traicionada por decisiones tomadas en las últimas dos asambleas en las que se redujeron los órganos auxiliares del Partido y se retiraron los candados para la candidatura presidencial. Nos pronunciamos desde ahora por revertir los acuerdos que dieron paso a candidatos externos pero que les cerraron el paso a los militantes del partido.

Si en verdad queremos que la ciudadanía nos otorgue nuevamente su confianza, es necesario que abanderemos seriamente sus causas más sentidas; lo hemos señalado, es necesario incorporar de manera clara en los documentos del Partido el compromiso de erradicar el modelo de desarrollo social que en los últimos 35 años ha empobrecido al país; de terminar con la inseguridad y combatir a fondo la corrupción no sólo de lo que se ha señalado hasta hoy sino de todo lo que resulte de las auditorías que se realicen a las dependencias y vamos a exigir la salida de los priistas que sean señalados por actos de corrupción. Los corruptos no tendrán cabida en la reconstrucción del PRI.

El combate a la pobreza, la inseguridad y la corrupción; serán ejes fundamentales en el nuevo compromiso de la siguiente asamblea nacional.

No podemos pretender vivir en democracia si no somos capaces de practicarla al interior. Por eso vamos a impulsar en la próxima Asamblea Nacional el que la consulta directa sea el único procedimiento para designar dirigentes y candidatos en todos los niveles en el PRI y en sus sectores y organizaciones para reivindicar la dignidad y el orgullo de ser priistas; el orgullo de militar en el partido y, además, vamos a estimular a la militancia para que se proyecte a los diferentes cargos de dirigencia y de elección popular.

Hoy como nunca el PRI necesita abrirse a los militantes para que sean ellos desde el municipio, desde los distritos locales, desde los distritos federales, desde el senado, desde las gubernaturas y desde la Presidencia de México para que sean electos y, si los dirigentes del partido electos democráticamente desean participar en los procesos internos, tendrán la puerta abierta. No tienen por qué tener restricciones; si ya ganaron un cargo de dirigencia por consulta, no hay razón para que no puedan aspirar a ocupar un cargo de elección; no tienen por qué segregarse, marginarse o prohibirse el que puedan participar en diferentes cargos de elección.

Al contrario, quienes ganan cargos de dirigencia y de elección popular por consulta directa a la militancia tienen toda la posibilidad de aspirar a otros cargos con la fortaleza de que vienen dotados de que vienen con un enorme respaldo popular.

La nueva etapa del partido es de los militantes, no de vacas sagradas. No es de cabezas, no es de historias que hoy en el país ya no funcionan y menos en el Partido. La militancia se construye desde los cimientos, desde el trabajo en los seccionales, en los municipios, en los distritos, en los estados. Por eso, nunca más militantes designados desde Los Pinos que aún con experiencia, no cumplieron con las exigencias de una sociedad agraviada, podrán dirigir nuestro destino.

LA RECONSTRUCCIÓN DEL PRI

Vamos a cerrarle el paso a quienes van a quererse apoderar del PRI a través de sus supuestas influencias. Los ex dirigentes surgidos desde la cúpula ya tuvieron su oportunidad y nos dejaron a un Partido que tuvo que postular a un ciudadano para lavarse la cara manchada de corrupción.

La reconstrucción del Partido implica profundos cambios, profundas reformas, obliga a llegar hasta donde nunca se ha llegado en el PRI, para volver a poner al Partido al Servicio del País.

Que sean los mexicanos, sobre todo los que más necesitan, quienes definan a los liderazgos en quienes confíen para salir de la pobreza, para pacificar el país, para generar una economía que genere bienestar, para desarrollar las potencialidades de la iniciativa privada, para desarrollar las potencialidades de los estudiantes.

Si le devolvemos al PRI el espíritu democrático en la definición de sus liderazgos y de sus candidatos, vamos a derrumbar mitos que en la realidad no funcionan. Hay que acotar a tantos personajes que sólo le han hecho daño al partido y que sólo se han beneficiado de él y que han decidido y han medrado con las posiciones de elección popular y con los cargos de dirigencia, incluso con los cargos en el gobierno.

Vamos por una militancia que se empodere, que defina el rumbo del PRI y el rumbo a los diferentes cargos de elección, a partir del nuevo compromiso que adquirirá después de la asamblea nacional que recupere, que reivindique, el valor de la militancia; que recupere los verdaderos principios que dieron origen al partido, y volver a ser así, el Partido de la transformación del México moderno, igualitario y con justicia social.

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