REPORTAJE El suicidio, gran flagelo de nuestra sociedad


Urge reconquistar los valores

 

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La sociedad más que de avances científicos está necesitada de armonía y ésa sólo se logra cuando hay amor, cuando hay interés por educar en los valores a los hijos y si se tiene eso se podrá combatir al suicidio

Aguascalientes ha cambiado radicalmente y no, definitivamente no puede compararse al Aguascalientes de hace algunos lustros.

Hoy es una Entidad en pujante progreso, hoy la ciudad ha crecido de manera increíble y se ha perdido totalmente la tranquilidad provinciana que la caracterizaba, tan es así que según los candidatos, encabezados por Lorena Martínez, aseguran que el clamor de la ciudadanía es que se devuelva la seguridad que se ha perdido.

Hoy Aguascalientes, si bien sigue conservando algo de eso que la distinguía, es una ciudad que vive con un desarrollo admirable, con un dinamismo y una entrega de su gente que para muchos es envidiable.

Sin embargo, todo eso tiene un costo y la verdad que duele pagarlo.

Hoy pareciera que el materialismo se ha apoderado de todos.

Hay violencia, robos, violaciones, divorcios, accidentes a granel, asaltos a mano armada, suicidios y lo que es francamente alarmante, una pérdida de valores que obliga a hacer un alto en el camino.

Hoy en que en las familias el padre y la madre, en muchos casos, se ven obligados a trabajar para llevar el sustento a los hijos, se está perdiendo la armonía familiar que distinguió a los aguascalentenses.

Ese modernismo del que tanto se ufana la generación es quizás el mayor enemigo de la célula básica de toda sociedad, la familia, de tal manera que el progreso ha hecho de Aguascalientes un imán que ha atraído a miles de personas.

Hoy en que gracias a los adelantos que se ha alcanzado en todos los rubros la vida debería de ser mejor, sin embargo pareciera que es totalmente lo contrario.

Debemos hacer un alto en el camino y volver los ojos hacia el pasado reciente, dice a FUERZA AGUASCALIENTES el psiquiatra y terapeuta familiar Eduardo Velasco Yáñez, quien nos dice que ante la alarmante ola de suicidios que está estremeciendo a Aguascalientes hay que retomar la unidad familiar.

Necesitamos volver a tener verdadero amor hacia nuestros hijos y semejantes.

Requerimos, dice, recuperar y predicar algo que se dice tan fácil y que sin embargo se ha perdido, el respeto hacia los demás.

Mire usted, nos dice, hay que remontarnos a mediados del siglo pasado para recordar la quietud provinciana de Aguascalientes.

Estamos hablando entonces, agrega, de un Aguascalientes muy bonito, en que casi todos nos conocíamos, época en que se vivía de manera apacible y que se distinguía por la gran unidad de las familias, ésa que hoy lamentablemente está fragmentada enfrentándonos a muchas amenazas, como la del suicidio.

Ya basta, afirma, de seguir cruzados de brazos y sólo estar lamentando las estadísticas de cuántos suicidios van, eso tiene que acabar de tajo y no, no se necesita quebrarse tanto la cabeza para encontrar una solución, ésta es fácil, sólo hay que tener deseos de hacerlo porque no se puede seguir experimentando con la salud mental de nuestros semejantes como hasta hoy está ocurriendo en Aguascalientes.


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Los suicidios que estamos viendo casi de manera cotidiana en los Diarios, agrega, hay que verlos como la punta de un iceberg y que abajo de ellos existen una enorme cantidad de personas que están tratando de suicidarse y que afortunadamente no han tenido éxito para conseguirlo. Lamentablemente las autoridades y la misma gente sólo pareciera ser que se fijan en los suicidas que tienen éxito para seguir elevando la estadística porque pareciera que estamos conscientes de que esto ya es algo cotidiano pero no estamos conscientes de lo que está atrás del que se suicida, por lo que tendríamos que empezar a poner mucha atención en esas personas que están tratando de suicidarse sin lograrlo.

Lo terrible es que llegan a los hospitales, los atienden y se van, los dejan ir como si nada.

Hay muchas otros que ni siquiera llegan a los hospitales porque los familiares consideran que fue un intento suicida tan leve como que agarró la navaja que no tenía filo y se arañó, por lo que algunos familiares lo juzgan y dicen... así hasta yo lo intento.

Lo toman como algo pasajero y eso, advierte, es algo muy grave, porque primero lo piensa y luego lo intentará hasta lograrlo.

Oye no, prométeme que ya no lo vas a hacer, le dicen.

Y cuidado, alerta, ésos son los suicidas que en algún otro momento lo van a volver a intentar hasta conseguirlo.

Ante este grave problema de salud, considero que todos y no sólo las autoridades estamos obligados a intervenir porque no podemos seguir como hasta hoy, esperando ver cómo la cifra de suicidios sigue incrementándose y lo que es peor, sin brindar ayuda a cientos más que casi cotidianamente lo están intentanto.

Esto es algo muy serio y que lamentablemente es motivado por muchas causas. Hay problemas económicos, drogadicción, alcoholismo, violencia intrafamiliar, divorcios, separaciones y otros causales que están fragmentando a la célula básica de la sociedad: la familia.

Hoy, nos dice el Dr. Velasco Yáñez, estamos viendo que el mundo globalizado en el que vivimos está haciendo a los ricos más ricos y a los pobres más pobres, lo que motiva que muchos sectores de la población se encuentren con necesidades básicas no satisfechas, lo que incrementa el flujo migratorio hacia los lugares en donde puede haber recursos y qué sucede, Estados Unidos pone su barrera, amenaza con la construcción del muro, con militarizar la frontera y eso ocasiona que la cuota de los "polleros" aumente.

Y no sólo eso, es tal la vigilancia, que mucha de la droga que iba a Estados Unidos se está quedando en territorio mexicano afectando a nuestros niños, jóvenes y adultos. Hay un mayor consumo de sustancias cuando hay mayor disponibilidad de ellas, pero si hay disponibilidad y no es tan cara esto quiere decir que la droga no es tan pura.


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El Dr. Eduardo Velasco Yáñez, quien por las mañanas atiende a infinidad de personas en el Centro Neuro Psiquiátrico, dice a FUERZA AGUASCALIENTES que muchos de los suicidios en la Entidad están relacionados con droga y alcoholismo y aquí le voy a decir, porque es algo que me consta, que la droga que se está consumiendo aquí y en muchas partes del país la están fabricando con ácido sulfúrico y con veneno para ratas, lo que daña mucho más las neuronas, si de por sí la cocaína las iba a dañar, ahora con esta elaboración química se está afectando todavía de manera más terrible al cerebro y eso trae como consecuencia muchos de los suicidios.

El 46% de los suicidios consumados es de personas que están deprimidas, otros por drogas o alcohol, también están aquéllos que han tenido una pérdida afectiva, esto es un divorcio, una separación o la muerte de un ser querido o bien la pérdida del empleo.

No tener una fuente de trabajo para mantener a la familia es estresante y mucha gente ve en el suicidio, en su desesperación, una puerta de salida. Aquí en el Centro Neuro Psiquiátrico atendemos a un gran número de personas que han intentado suicidarse y al entrevistarlas con gran sorpresa nos dicen que no recuerdan lo que quisieron hacer pero hay otros que admiten que fue porque estaban intoxicados con drogas y alcohol.

Aquí tratamos de identificar las situaciones de alto riesgo y son las de aquellas personas que viven solas, que están divorciados, viudos o que no tienen trabajo y a las que hay que atender con urgencia.

Hay otros suicidas o que lo han intentado porque se dedican tanto al trabajo que de repente se encuentra que su vida familiar está deteriorada, pues tiene necesidad de dar y que le den afecto sin que esto ocurra.

Hay quienes pierden el trabajo y como quedaron acostumbrados a un estilo de vida de repente se encuentran que ya no lo tienen, esto es como haber perdido el paraíso en el que vivían y por lo tanto no encuentran otra opción más que la del suicidio.

Eso, nos dice, es lo que nosotros llamamos un duelo no resuelto. No, no, no es posible, a mí no me puede pasar esto, mejor me suicido, dicen. Y eso pasa también cuando alguien tiene una enfermedad incurable.

Y todo eso, dice el Dr. Velasco Yáñez, causa un daño tremendo a la familia y al entorno del suicida. La solución ante este gran cáncer que está minando a nuestra sociedad está en manos de todos y no sólo del Sector Salud.

Cuando alguien sabe de una persona tiene factores de algo riesgo para el suicidio, hay que hablar con ella, reportarla al 066 o llevarla a recibir ayuda médica, la solución, reitera, está en manos de todos nosotros.

Y para obtenerla no se necesita de recursos económicos, hay que recuperar los valores que se han perdido, hay que dialogar, hay que ser más amorosos en el seno del hogar, hay, dice, que volver más los ojos a Dios.

Hay que darnos nuestro tiempo para tener el contacto con Dios y claro que a veces no es necesario saber rezar, basta con platicar con Dios, decirle lo que nos pasa, contarle nuestras atribuciones, pedirle que nos guíe hacia la luz que está al final del túnel.

Muchas veces la oración mental es mejor, no necesitas hablarle a Dios, basta con que tu pensamiento esté con él. Dios, afirma el Dr. Velasco Yáñez, siempre está con nosotros y El es quien nos va a ayudar para superar no sólo las crisis mentales, sino todas las que enfrenta la sociedad de hoy en día como las familiares, económicas y sociales.

Si todos estamos más en contacto con Dios, claro que habrá paz y tranquilidad espiritual y entonces las alternativas que le brinda la vida se le van a abrir y acabará esa enfermedad mental que está orillando al suicidio.


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Así como existe el grupo de Alcohólicos Anónimos, también existe uno que se llama Depresivos Anónimos, que está a un costado de Gigante, en donde hay gran ayuda, como también la que brindamos aquí en el Neuro Psiquiátrico.

Respecto al Sector Salud, dice el doctor, creo que esto nos ha rebasado y también considero que ya no podemos seguir dando Mejorales a un cáncer terminal, de tal suerte que es necesario, como medida de prevención, es que los médicos de primer nivel, de los llamados médicos generales, tuvieran conocimientos de cómo manejar el stress, la ansiedad y la depresión, así como de las adicciones de la drogadicción y el alcoholismo, cosa que lamentablemente no pueden atender porque carecen de conocimientos.

Si manejan esas cinco áreas considero que en Aguascalientes vamos a poder resolver el 80% de los suicidios y de los intentos de suicidio que ya son algo cotidiano y aquí creo que nuestras autoridades son las que tienen la palabra y deben actuar pero ya, no basta con sus lamentaciones y pronunciamientos, tienen que dar respuesta a esta grave amenaza que están padeciendo miles de hogares.

Los suicidios, refiere, no se pueden predecir porque habrá que admitir que estamos acostumbrados a tener una máscara social, esto es, a sonreír de dientes para afuera y esto lo vemos cotidianamente, ¿cómo estás? se le pregunta a un conocido. Bien, es la respuesta automática que se da hasta sin pensarlo.

Difícilmente te encuentras a alguien que te dice, estoy muy mal, me encuentro deprimido, estresado y que llora cuando te lo dice. Es una máscara social que se trae de siempre y más entre los hombres, a los que desde niños se les dice que el hombre no debe llorar.

En nuestra sociedad el hombre debe reprimir sus emociones, por ello no está mal visto que la mujer llore o exprese su alegría, no así en los hombres, que tienen culturalmente esa limitante.

Los suicidios, afirma, no van a frenarse si no actuamos todos como sociedad. En la medida que se favorezca la convivencia familiar, en donde se tenga el ambiente propicio para escucharse unos a otros, para demostrarse amor y para estar cerca de Dios, en esa medida vamos a superar este fenómeno que hoy tanto daño está haciendo a Aguascalientes.

Hay que traer al presente esos valores que tanto distinguieron al Aguascalientes del ayer para forjar un mejor futuro, si no lo entendemos así nos vamos a perder como sociedad y seguirán los flagelos que estamos sufriendo.

Ya para concluir, dice que sólo el 5% de las personas depresivas se suicidan, el 95% lo intenta.

Por cada suicida, afirma, hay un mínimo de otros diez intentos y yo preguntaría ¿dónde están ésos que lo han intentado?

¿Qué tratamiento médico se les ha ofrecido?

Pensar que sólo con terapia se les ayudará, es un espejismo.

Si alguien me llega con sarampión a mi consultorio, es obligatorio reportarlo al Sector Salud, entonces eso mismo debería ocurrir cuando se atiende a alguien que intentó suicidarse, reportarlo para que se le ayude médicamente y no sólo con terapias.

Mientras no se haga esto, este problema de salud mental seguirá no sólo sorprendiéndonos sino dañándonos como sociedad.

Estamos a tiempo, sostiene, de cambiar el presente y el futuro.

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