REPORTAJE En el pasado y presente de Aguascalientes


La Feria de San Marcos

 

+ Es un patrimonio de todo Aguascalientes y no debemos esperar cruzados de brazos a que las autoridades hagan algo para preservarla, es obligación de todos nosotros, y muy en especial de los padres de familia cuidarla para que siga brillando como una joya

Aguascalientes es conocida mundialmente como la tierra de la gente buena y su cielo claro.

Tierra de grandes tradiciones que nos distinguen y que nos llenan de orgullo. Quizá una de las más bellas y que nunca nos cansamos de presumir lo es la Feria Nacional de San Marcos.

Es una tradición que nos nutre histórica y espiritualmente y que al paso de los años se va agigantando, profundizando sus raíces y se va haciendo más nuestra, sin embargo, también es cierto que ha sufrido un cambio radical que nos obliga a todos, tanto a autoridades como a la sociedad a defenderla ante las amenazas del materialismo que hoy fomenta el alcoholismo y que trae como consecuencia la violencia y muchas cosas negativas que definitivamente no tienen razón de ser.

El Lic. José Luis González, investigador e historiador del Archivo Municipal, dice convencido a FUERZA AGUASCALIENTES que la verbena es un patrimonio de todo Aguascalientes y que no debemos esperar cruzados de brazos a que las autoridades hagan algo para preservarla, es obligación de todos nosotros, y muy en especial de los padres de familia, afirma, cuidarla para que siga brillando como una joya y eso lo haremos sólo en la medida en que cuidemos a nuestros hijos. Hoy la Feria ha cambiado de manera radical, qué esperanzas de a la del pasado y eso se debe al materialismo y a la pérdida de valores que parecen ser los acompañantes del nuevo siglo.

En la época pasada los comerciantes aprovecharon para promover sus productos en la Feria de San Marcos de acuerdo a las costumbres. Es obvio que el negociante del siglo XIX y primera mitad del XX no utilizara a la mujer semidesnuda para vender su mercancía, porque la moda en el vestir del sexo femenino era otra: mostrar una parte atractiva de la mujer en ese entonces era considerado como inmoral y pecaminoso.

Por otra parte la mujer todavía no tenía derecho al voto y se les educaba para servir al marido y los hijos.

Algo similar se puede decir de la forma de divertirse por parte de la mujer en la Feria de San Marcos. Antiguamente iban a gozar de la fiesta generalmente vigiladas por los padres y tenían poca oportunidad de platicar con el novio, sólo cuando había suerte lo hacían a través de cartas de amor.

En la actualidad las cosas han cambiado, advierte el Lic. González, la mujer estudia, trabaja y gana su propio dinero, es obvio que busque también divertirse. Por eso, las chicas de hoy, además de vestirse como quieren, bailan, toman, gritan y ríen en forma parecida al hombre sin temor al qué dirán.


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Con lo anterior no queremos decir que la relación horizontal del hombre y la mujer no haya traído consecuencias negativas en los noviazgos y matrimonios. Sin embargo tenemos que buscar la manera de vivir en armonía de acuerdo a la evolución de la sociedad y a las circunstancias actuales; por consiguiente es importante seguir inculcando valores tanto en la familia como en la escuela a los jóvenes de ambos sexos para que los ayuden a no caer en excesos relativos al alcohol, que es el causante de la mayoría de las tragedias que suceden en la Feria.

Es decir, hay que inculcar a las chicas y chicos que se pueden divertir de una manera civilizada, de acuerdo a cómo la permite la ley actual para que exista respeto del hombre hacia la mujer y viceversa y se pueda vivir cada año una Feria de San Marcos como debe ser.

Y luego el investigador del Archivo Municipal nos cuenta de los orígenes de la verbena y su evolución con el paso del tiempo.

La Feria de San Marcos tuvo su origen en el Parián, centro comercial fundado en 1828. En 1851 la Feria se trasladó al Jardín de San Marcos. Poco a poco en la Feria se fueron instalando lugares de diversión; uno de ellos fue el Tívoli (actualmente el Casino) donde se apostaba dinero en los juegos de azar y en los gallos.

Por las noches las familias de sociedad acudían a conversar y oir música a la tertulia que durante la semana del 25, Día de San Marcos, se celebraba en el dicho Tívoli. En este lugar elegantes mujeres y hombres iban a probar suerte. En medio de risas y bromas perdían o ganaban algunas monedas y se alejaban comentando alegremente.

Otra de las diversiones en la Feria era la lidia de toros.

El toreo de manera más formal tiene su génesis a partir de la construcción de las plazas El Buen Gusto y San Marcos. La primera se construyó en 1849, en donde es ahora el Centro Social los Globos; era propiedad de José Ma. López de Nava. La segunda fue inaugurada el 24 de abril de 1896 durante la Feria de San Marcos; el propietario de esta plaza fue José María Dosamantes y Carrera. Los espectáculos de la Plaza de Toros San Marcos causaron una gran admiración entre los concurrentes, de tal manera que la clientela de López de Nava se cambió con Dosamantes porque éste ofrecía un mejor espectáculo taurino.

Un poco antes de construirse la Plaza San Marcos, cuando tenía sólo los cimientos, los vecinos de la calle Rivera se quejaban porque transportaban el ganado por ese lugar y resultaba peligroso para los transeúntes y sus familias. A pesar de que se prohibió que se introdujera ganado bravo por las calles del centro, se hizo caso omiso al asunto porque varias personas llegaron a ser cornadas. Un caso trágico sucedió en 1932, cuando un toro bravo causó la muerte de la señora Gerarda Rangel.

LA POLICIA

En el siglo XIX la policía cuidaba que hubiera orden en la Feria de San Marcos incluyendo la limpieza. Se encargaban de conducir a los ebrios escandalosos en un carro de mulas a la Correccional, sancionaban a los léperos que decían groserías a las damas. Otra de sus funciones era cuidar la Higiene en el Jardín y en la Plaza de Toros San Marcos incluyendo sus calles adyacentes.

Los gendarmes tenían una estricta vigilancia para que los negocios situados en los alrededores del Jardín tuvieran debidamente aseado el lugar correspondiente.

Durante la segunda mitad del siglo XIX la basura se amontonaba en las esquinas de las calles del área ferial para que el carretón de limpia la recogiera. Sin embargo a principios del siglo XX existe evidencia en los documentos del Archivo Municipal que ya había tanques o barriles de fierro para que las personas depositaran la basura.


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Incluso había un tanquero que cuidaba que los residuos se colocaran en el respectivo recipiente. A la sazón existía un mayordomo de los carros de limpia, quien en su caballo vigilaba que el aseo en la Feria se hiciera de una manera adecuada. Una función parecida tenían también los gendarmes de limpieza que vigilaban tanto de día como de noche que estuvieran aseados los lugares donde se llevaba a cabo la Feria. Otra manera como cuidaba la policía la imagen de la Feria del siglo XIX, era recogiendo a todos los limosneros que deambulaban por el lugar, a los cuales recluían en el Hospital Civil porque daban mal aspecto para la gente visitante.

LAS MUCHACHAS

Las personas visitantes a la Feria de San Marcos, en la primera mitad del siglo XX, describen a las mujeres de Aguascalientes como "guapas, bien formadas, gráciles en el andar, de ojos risueños y de miradas cordiales". Incluso algunos forasteros ya casados volvieron a sentir la tentación matrimonial.

Al respecto un visitante dice: "Lo irremediable es que venga a casarme a Aguascalientes, naturalmente con una de sus chicas... si alguna de ellas piadosamente acepta".

Según la opinión de algunos, una de las costumbres románticas de la época era que las muchachas dieran vueltas en el jardín en un sentido y los jóvenes en el contrario; así los novios tenían oportunidad de verse dos veces en cada vuelta. Aquello resultaba emocionante, pues como no se usaba que salieran juntos, ni se vieran diariamente, las miraditas eran otra forma de demostrarse su cariño. A veces se atrevían los muchachos a deslizar en la mano de la amada una flor, que luego aparecía prendida en el hombro, o también una cartita que la muchacha escondía cuidadosamente para poderla leer a solas en su alcoba.

Según testimonios de personas que vivieron la Feria en la primera mitad del siglo XX, las muchachas de ese tiempo eran tratadas con mucha decencia y se les respetaba, incluso el hombre era el que generalmente tomaba la iniciativa para la conquista. Sin embargo a partir de los años sesenta empieza la decadencia de la época romántica de la Feria; la juventud de ambos sexos cambia sus costumbres, como veremos más adelante.

LOS TAPANCOS

La Terraza de Las Américas fue el primer tapanco que existió. Se estableció a mediados de los años cuarenta al terminar la II Guerra Mundial. Este tapanco se situó en la actual calle Manuel M. Ponce. Posteriormente se instaló el Centro Social Las Palmas y su Tívoli; las funciones de este lugar de diversión eran los bailes, los gallos y la jugada. Según el periodista Guillermo Brand Las Palmas empezaron a decaer cuando funcionaron otros lugares de diversión denominados El Patio y el Centro Social Los Globos.

El Centro Social Los Globos surge a principios de los años sesenta. En este centro nocturno, en El Patio y en Las Américas actuaron los artistas más famosos de ese momento.

Llegaron los años sesenta y comienza la rebeldía en la juventud de ambos sexos. La música de los Beatles y de otros grupos, la filosofía existencialista, la invasión del comunismo en países capitalistas y tercermundistas, la literatura de la onda, el nuevo concepto de libertad y la protesta de los hippies por la matanza de soldados gringos y de otras naciones en la Guerra de Vietnam, el movimiento estudiantil de 1968 en México y otros factores, influyeron en los jóvenes de ese tiempo para que se comenzara a gestar otra nueva forma de concebir la vida.

Muchas de las ideas surgidas a raíz de este movimiento mundial estaban bien fundamentadas, pero otras degeneraron en una rebeldía sin causa que fomentó la holgazanería, la delincuencia, la droga y otras conductas antisociales. Por consiguiente en esta década estas ideas distorsionadas repercuten en Aguascalientes y surgen las pandillas que por las noches se subían y asaltaban los tapancos de la Feria. Se puede decir que se empiezan a considerar los tapancos como altamente peligrosos para irse a divertir.

Por otra parte el acelerado crecimiento de la población de los setenta, aunado con la nueva forma de pensar de la gente, dieron la coyuntura para que en el gobierno de Francisco Guel Jiménez (1968-1974), se cambiaran las instalaciones pueblerinas por otras más atractivas para la forma de divertirse de la gente de ese momento; fue entonces cuando se crea el Casino de la Feria, el Palenque y la Plaza Monumental.


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En los sesentas y setentas también empieza a cambiar en varias partes del mundo, incluyendo México y Aguascalientes, la relación entre la mujer y el hombre en el aspecto de costumbres relativas al noviazgo y el matrimonio. Se podían ver parejas por todos lados abrazándose y besándose sin temor a ser vistos. Las chicas con atrevidas minifaldas llamaban la atención hasta de los hombres más santos.

Los tipos de baile, entre ellos el rock, según la Iglesia y la gente conservadora, incitaban al sexo y a la droga.

Soy testigo, dice el Lic. José Luis González, que en los años setenta había aglomeración de personas en la Feria. Para ese tiempo los tapancos todavía estaban instalados alrededor del Jardín, en donde nunca faltaban "broncas". De repente se veían riñas de bandas contra bandas.

Incluso algunas personas que nada tenían que ver con el pleito salían lesionadas o muertas. Lo mismo sucedía en los tapancos, se armaban tremendos pleitos que daban miedo.

En una ocasión, agrega, me tocó ver que enfrente de dichos tapancos un joven ebrio le dio un beso a una muchacha que iba acompañada de la mamá; era obvio que la madre defendió a su hija y le dijo al joven que no fuera baboso. El joven en lugar de darle vergüenza le dijo: "cállese vieja hija de su...". En otra ocasión un 25 de abril cuando había mucha gente dando vuelta en el Jardín me tocó observar que un "chavo" borracho le subió la falda a una muchacha y le bajó los "chones"; como había tanta gente la chica no supo ni quién fue y de vergüenza se puso a llorar.

Todos estos problemas hicieron que la gente protestara por las conductas de las pandillas juveniles. En los años ochenta los tapancos se cambiaron a la parte sur de la Plaza de Toros Monumental, donde todavía permanecen en la actualidad. Según una persona que se dedica a vender fruta desde hace 40 años en el área de tapancos dice que en esta Feria del 2004, "más o menos a partir de las 2 de la mañana", se arman los trancazos dentro y fuera de las terrazas, la única diferencia es que ahora hay más seguridad y al que se anda peleando se lo llevan rápido". A la vez comenta que "antiguamente asesinaban gente en los tapancos que había alrededor del Jardín de San Marcos, como en la parte de abajo estaba oscura los mataban y ahí los echaban".

LA FERIA DE SAN MARCOS DE HOY

En la Feria de San Marcos actual se ve de todo, muchachas muy guapas y otras no tanto, claro que al calor de las copas y en la noche todas se ven muy bien. Las chavas y los chavos caminan en todas direcciones. La forma de vestir de las mujeres dista mucho de la llamada época romántica de la Feria.

Las chicas de cualquier clase social usan generalmente pantalón de mezclilla o de otras telas, generalmente a la cadera. Actualmente ya no se distingue la forma de vestir de las chavas que son ricas, de clase media o pobres. La moda también es usar blusas ombligueras con el propósito de llamar la atención a los hombres, cosa que siempre les ha gustado a la mayoría de las mujeres, sólo que antes no se lo permitían los padres de familia ni la Iglesia.


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No faltan los atrevidos escotes capaces de revivir hasta los muertos. Algunas jóvenes de hoy de cualquier clase social usan tatuajes en la nariz, en la lengua, en el ombligo y en otros lugares ocultos del cuerpo como adorno y para llamar la atención. Incluso en esta Feria del 2018 hay stands exclusivos para este propósito. En la Feria de San Marcos actual, la juventud se divierte de otra manera. Existen lugares predilectos para ir a bailar: las barras (El Muro, Lady Coyote, Sound Latino, El Desorden, etcétera), los tapancos (en esta Feria sólo funcionaron El Barón Rojo y la Furia Norteña), los centros nocturnos y otros.

A las barras generalmente asisten chicas y chicos de la clase media y alta o bien los que se sienten "fresas", aunque no se descarta que también haya gente del pueblo, ya que mucha música que se toca en este lugar es la norteña o la cumbia, la cual en la actualidad le gusta a muchos jóvenes. A los tapancos frecuentemente van jóvenes de colonias populares y de los pueblos circunvecinos.

Los tapancos siguen teniendo mal prestigio, sobre todo para la clase media y la clase alta, incluso algunos de la clase media baja les gusta el ambiente de las terrazas, sólo que por el temor a qué dirá la gente porque es supuestamente un lugar de "nacos", no asisten.

Cabe aclarar que también ya muy de madrugada se ven constantemente riñas en toda el área de Expo Plaza, incluso hasta en las barras, a pesar de la tupida seguridad que existe.

Las bebidas embriagantes se venden por todos lados, aunque casi en todos los lugares se maneja el atractivo físico de chicas jóvenes para llamar la atención del cliente.

Por ejemplo al frente de la Plaza de Toros Monumental existen locales donde la gente se forma para comprar cerveza de diferentes marcas. En el tapanco de cada local, ya casi al oscurecer, se pone música para bailar. En el stand de la Corona generalmente se ponen chicas con minifalda para bailar música pop; el local de la cerveza Sol se ambienta con música grupera en vivo y se acompaña también con chicas de vestimenta atractiva.

En ambos lugares la gente además de "echarse un taco de ojo", se pone a bailar y se toma sus "cheves". Lo mismo sucede en otros lugares de la Feria, los productos, tales como el tequila, la Maseca, el Sal de Uvas Picot, los teléfonos celulares, los carros, el agua, etcétera, se promueven a través de edecanes generalmente atractivas y con atrevidísimos escotes con el propósito de llamar la atención del cliente.

Cabe aclarar que en uno que otro stand se ven de repente edecanes jóvenes gorditas, quizá porque son las que cobran más barato.

En la Feria de San Marcos también se ven cosas chuscas, sobre todo los fines de semana o los días principales de la Feria. A partir de las diez u once de la noche hay concursos improvisados de baile enfrente del hotel Fiesta Americana o en otros lugares. La gente de todas las clases sociales hacen una rueda a los jóvenes de ambos sexos que sin conocerse participan y son premiados con el aplauso de los espectadores. El tipo de música que se toca puede ser la de moda o bien el género musical que ha pegado mucho en los últimos años: la quebradita, el country, la norteña, el rap, etcétera.

Al igual cerca del mencionado hotel, de "Vips", de "Doña Petra" y del restaurante bar el "Asador del Buey", de repente se escucha la tambora y varios jóvenes y adultos se ponen a bailar. Unos pagan la tambora, otros bailan de "gorra". No falta quien tome la iniciativa para bailar "la víbora de la mar" o cualquier otra canción. De pronto se escucha algún grupo que está tocando las canciones "El Payaso del Rodeo", "No rompas más", o alguna melodía norteña de moda; la gente que observa se divierte viendo los movimientos ágiles de la juventud. Todo es alegría, todo es felicidad y todo mundo toma. Quizá algunas personas hasta piensen en ese momento las palabras siguientes: "A gozar a gozar que la vida se va acabar".

En la Feria también se ven cosas chuscas. Me tocó observar, refiere el Lic. González, frente al Fiesta Americana a un gringo joven que andaba bailando suelto con una chica guapa bien tomada. La gente hizo una rueda y les empezó a echar porras. De vez en cuando la joven se levantaba la falda y enseñaba partes prohibidas. De repente a dicha pareja les tocó bailar agarrados y que se caen, el gringo cayó encima de la chava y al momento que estaban en el piso unos jóvenes borrachos los bañaron de cerveza y se levantaron bien empapados. Todos los espectadores estaban super divertidos risa y risa.

En el interior del mismo hotel una chica alta y elegante "media al tiro" sacó a bailar a un elegante señor chaparrito que parecía un ejecutivo de empresa. Los compañeros que los acompañaban los animaban con aplausos. De repente la esbelta chica abrazó y cargó al chaparrito y siguió bailando como si haya traído un niño de brazos. La gente que estábamos mirando el espectáculo, casi nos dolía el estómago de tanta risa.

Cerca a la Plaza Monumental existe un lugar donde promueven los pantalones "Riders". Lo hacen a través de chicas atractivas y chicos jóvenes que saben bailar muy bien. Al estar viendo el espectáculo de repente alguien del público presente empezó a gritar "beso, beso..." En el acto se puso una fila de muchachas para que el público les diera un beso; al igual se puso una hilera de los jóvenes con el mismo propósito. De pronto una señora media tomada como de 55 años se arrimó a darle un beso a un joven y le dijo "papacito, qué diera yo por tener tu edad".

Un momento después se escuchó la voz de un hijo que la acompañaba que le dijo: "madre no seas ca...., le voy a decir a mi papá".

Fui testigo también de un señor como de unos 25 años que estaba pidiendo limosna enfrente del Fiesta Americana. Tenía un pie mocho. De pronto el conjunto que está en dicho hotel tocó una canción. Dos muchachas guapas, perfumadas y atractivas se arrimaron con el señor y lo pararon para que bailara. Las muchachas se dejaron que las abrazara y bailaron con él una canción. Cuando terminó la melodía lo sentaron y se retiraron alegremente. El muchacho del pie mocho se veía también muy feliz, como agradeciendo que esas dos beldades lo hayan hecho feliz cuando menos por unos tres minutos que duró la canción.

No hay duda que este acontecimiento lo seguirá soñando muchas veces y lo contará a sus conocidos cuantas veces tenga la oportunidad.

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