Hay que venerarlo todos los días


El poema del Padre

 

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Los juicios populares son creídos y santificados casi siempre como si fueran una gran verdad, de allí que existan muchos como el de -Un buen padre es un buen amigo-.

Y así el ser que nos dio la gracia de llegar a este mundo, que nos dio apoyo en nuestra infancia, consejo y orientación en nuestra juventud, nos ofrece su amistad sincera en los años subsiguientes.

Es el padre que en muchísimas ocasiones es el imperfecto, el villano, -el que no nos quiere-.

Por sus dotes varoniles que en nuestro pueblo mexicano tienen mucho tinte de "machista", lo cual es una razón más de sobra para en muchas ocasiones no hablar acerca del padre con el sentimiento que se merece.

Sin embargo hay que manifestar que el hombre que da la paternidad siempre tiene el elevado sentimiento de cobijar a su familia en su seno de fuerza y de dominio.

Así pues, los hijos se desenvuelven dentro del marco que es señalado inicialmente por el padre, luego por el maestro, naturalmente por la madre, pero en conciencia y con respeto, se habrá de hablar siempre del padre.

Son muchas las oraciones, muchos son los versos, muchos también los poemas y escritos, muchos son los reportajes periodísticos, como muchos son los temas relacionados con el padre.

Y uno de los poemas que acabamos de escuchar en disco en la voz del inmenso Paco Stanley, y que hasta nos hizo llorar, porque ya no tengo ni a mi padre ni a mi madre conmigo, es el POEMA DEL PADRE, que se debe a la pluma de Héctor Glangiardi y que cobra música celestial en la voz de este gran hombre que fue brutalmente asesinado hace casi 19 años.

Una obra realmente extraordinaria que da cuenta perfectamente del ser más extraordinario que existe en la tierra, junto con la madre, el padre de familia, el -viejo-, el -jefe- y el cual, tristemente tenemos que decirlo, en la mayoría de las veces es ignorado en casa, los hijos le dan la espalda y también debemos señalar que hay hijos que se atreven hasta a golpear a quien les dio la vida, en un acto que no debiera tener perdón ni siquiera de Dios.

El padre, ese al que criticamos cuando nos regaña, cuando nos trata de orientar, ese al que no le perdonamos tantas cosas que sólo buscan nuestro bien, ese al que no dimensionamos en toda su grandeza hasta que muere o cuando lo tenemos gravemente enfermo.

EL POEMA DEL PADRE

Oye negra, ¿te puedo hablar? ya los chicos se han dormido así que, así que deja el tejido, que después te equivocas. Hoy te quiero preguntar, por qué motivo las madres amenazan a sus hijos con ese estribillo fijo de "¡ah cuando venga tu padre!" y con tu padre de aquí, y con tu padre de allá, resulta de que al final, al verme llegar a mí, lo ven entrar a Caín y escapan por todos lados. Y yo que vengo cansado de trabajar todo el día, recibo de bienvenida una lista de acusados, tú empiezas con tus quejas y yo tengo que enojarme, igual que hacía mi padre al escuchar a mi vieja Entraba a fruncir la ceja apoyando a ese fiscal que en medio del temporal se erigía en defensora, lo mismo que tú ahora que siempre me dejas mal, si los perdono, "que ejemplo ¿es así como los educas?" si los castigo "eres bruto, no tienes sentimientos" A mí, a mí que llegué contento y no tuve más remedio que poner cara de serio y escuchar tu letanía, a mí, a mí que me paso el día pensando en jugar con ellos yo sueño en llegar a casa y olvidarme felizmente del trabajo, de la gente y de todo lo que pasa. Los hijos son la esperanza y el porqué de nuestras vidas, por eso nunca les digas "¡ah! cuando venga tu padre", no quiero encontrar culpables, quiero encontrar alegría, que no me pongas de escudo como lo hacía mi madre, que consiguió que a mi padre lo imaginara un verdugo, el llegaba y te aseguro que se acababan las risas. Y en lugar de una caricia o hablarle como a un amigo, lo miraba compungido, presintiendo una paliza, y el pobre, que me entendía, sacudiendo la cabeza escuchaba con tristeza lo que mi madre decía. Y que él, y que él de sobra sabía "¡que con este no se puede, que me pinta las paredes, que trajo las suelas rotas, que la calle, la pelota, que me saca canas verdes!" A la cama sin cenar, aburrido me ordenaba, mi madre me consolaba y yo, y yo lo culpaba a él, a él que había llegado recién de trabajar cansado y ya lo había yo amargado con todas mis travesuras. Los hijos nunca analizan el sentimiento del padre, porque el brillo de la madre es tan fuerte, que lo eclipsa solo le hacemos justicia cuando nos toca vivir a nosotros su problema, ¡ ay.. si mi padre viviera ! que recién lo comprendí y por qué nunca me dijo lo mucho que me quería, Si hoy yo sé cuánto sufría al ver enfermo a su hijo porque me miraba fijo el primer pantalón largo y se, y sé que hasta me habrá besado cuando yo estaba dormido hoy que todo lo comprendo, ¿por qué no estás a mi lado? ¿por qué no estás ahora para besarte bien fuerte viejo lindo? y ofrecerte mi cariño a todas horas. Ves a tu hijo que llora, pero llora con razón, porque te pide perdón pensando en aquellos días en que ciego no veía que eras puro corazón, déjame negra que llore, es tan lindo desahogarse. En fin, veamos que hacen nuestros futuros señores mira esos pantalones, tápale un poco a la nena si, si, ya sé, no me lo digas, hoy se fue a la calle sola acuéstate rezongona, mañana……. mañana será otro día.

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