Una tradición con motivo de la Virgen


Peñuelas y los ¨Sanjuaneros¨

 

san juaneros

Indudablemente que uno de los Santuarios más visitados en la República Mexicana es el de San Juan de los Lagos, donde la diminuta imagen de la Santísima Virgen recibe fervoroso homenaje, principalmente el 2 de febrero.

En Aguascalientes y la región a partir del reciente fin de semana es cuando los feligreses acuden al Santuario de la Virgen de San Juan, pero de una forma muy singular: a pie.

No importan las inclemencias del tiempo, la gente camina por sinuosos caminos, casi 80 kilómetros desde esta ciudad, para llegar ante la Virgen de San Juan y darle gracias por los favores recibidos. Algunos de ir a pie, otros lo hacen por gusto, pero todos lo hacen con mucho fervor, pues es una advocación muy querida para los mexicanos.

La caminata se alarga mínimo 18 horas, tal vez con breves descansos, aunque hay personas que acuden en caravanas y tardan varios días en llegar al Santuario. Y un paso obligado para realizar esta peregrinación es pasar por lo que es la hacienda de Peñuelas, en donde todo este tiempo es de fiesta, dice a FUERZA AGUASCALIENTES el investigador del Archivo General Municipal, José Luis González López, quien nos cuenta algunos pasajes de la vida comercial que en estos momentos está en su apogeo debido a los "Sanjuaneros".

Y nos dice que desde principios de los años cuarenta del siglo pasado había una temporada durante el mes de enero y principios de febrero que varios comerciantes, algunos establecidos y otros no, que les vendían a los ¨Sanjuaneros¨ que pernoctaban en la hacienda de Peñuelas, sobre todo a algunas columnas de peregrinos que se quedaban a dormir toda una noche para el día siguiente continuar su camino hacia San Juan de los Lagos a visitar a la Virgen.

Les expendían toda clase de productos desde refrescos, tortas, tacos, enchiladas, bebidas embriagantes, etc., por ejemplo Refugio Luévano les despachaba canelas con alcohol, mientras doña Antonia Ramos comerciaba con leña, tortillas, atole y tamales.

Uno de los problemas que se dieron en este tiempo fue que no había un lugar para que los peregrinos hicieran del baño, por consiguiente hacían sus necesidades alrededor del jardín de la Casa Grande y en algunas calles de la hacienda, y esto era motivo de molestia tanto para los propietarios de la finca como para los pobladores.

En el Ejido de Peñuelas (hoy Delegación), desde 1957, los primeros comerciantes que empezaron a vender a los ¨Sanjuaneros¨ que pasaban por este lugar fueron Julián González Morales y su esposa Luciana López Ramos, a quien los clientes la conocían como doña "Chana".

Pusieron un puesto donde vendían tortas, chicharrones, refrescos, naranjas y canelas con alcohol.

Primero se establecieron hacia el norte del poblado a un lado de la carretera Panamericana, pero como era un lugar inseguro por estar completamente despoblado al año siguiente una enfermera llamada Martha los invitó a que se establecieran en un local anexo al Centro de Salud.


san juan

Un año después también se puso a vender Antonio Reyes y su esposa Alicia López.

Después vendrían Ramón Díaz y José Macías, alias "El Parrandero".

Infinidad de experiencias se vivieron en este lugar.

Cada año a principios de enero los anteriores comerciantes acarreaban en un carro de mulas todo lo necesario para improvisar un puesto: palos, láminas de cartón o de otro material, cobijas, petates, colchonetas.

Generalmente se mataban puercos para vender carnitas y chicharrones, a la sazón se vendían tortas, gorditas, cigarros, refrescos, jugos, chicles, etc.

Los niños no se quedaban atrás, llevaban agua a los peregrinos con el propósito que les dieran una propina, algunos sacaban buen montón de dinero para las golosinas.

Hubo momentos difíciles porque algunas veces los amantes de lo ajeno llegaron a los puestos con malas intenciones, sin embargo nunca sucedió algo muy grave.

Una vez fueron unos ladrones muy conocidos de la ciudad de Aguascalientes; afortunadamente en esos momentos había unos clientes y le dijeron a doña "Chana" sobre los antecedentes de los mismos.

No sucedió nada porque los mismos clientes eran muchos y heroicamente defendieron el comercio y a los ladronzuelos no les quedó más remedio que irse. En otra ocasión un señor pidió 30 kilos de carnitas, se los despacharon y se los subieron a una camioneta, de pronto encendió el vehículo y se fue sin pagar.

El peligro a la vez se daba porque algunos vehículos se llegaron a desviar de la carretera.

Una vez como a las 2 de la madrugada una camioneta se salió de su cauce porque el chofer se durmió; el resultado fue que el vehículo se impactó con la camioneta de don Julián González, pero gracias a Dios no pasó nada, solo el choque de la camioneta la cual después se pagó por parte de la empresa donde trabajaba el conductor.

Lo mismo sucedió en los años ochenta con un trailer, se salió de la carretera y casi atropella a un gran número de clientes que estaban concentrados en los puestos.

Había ocasiones en que quienes atendíamos a los clientes nos desvelábamos toda la noche, pero nos la pasábamos bien, porque casi siempre estábamos acompañados de la misma gente del pueblo, principalmente los sábados, dice el investigador José Luis González López, quien indica que Jesús y Francisco González, alias "La Flecha" y "Kiko" respectivamente, Alfonso Ibarra "El Prieto", Antonio Aranda "El Diablo", Delfino Luévano "El Bolero", Enrique Aranda "La Banda" y Jesús Carreón, nos alegraban la noche cantando, platicando, contando chistes y haciendo pantomimas, se alternaba tomando canelas con alcohol y comiendo carnitas.

Durante mucho tiempo el negocio funcionó muy bien, pero fue a partir de los años noventa cuando comenzaron a probar suerte otros vendedores, tanto del mismo pueblo como de fuera, al grado de que hubo demasiada competencia y algunas personas que iniciaron el comercio, tales como doña "Chana" y Ramón Díaz decidieron retirarse.

El último año que vendió doña Luciana fue en 1998.

Otro factor fue que ya estaban cansados de tantos años de desveladas.

En torno a la caminata a San Juan, agrega José Luis González López, hay una serie de leyendas, abundan las relacionadas con aparecidos, que según dicen, son personas que no cumplieron su promesa de ir a pie ante la Virgen, y ahora andan penando; otros se convirtieron en piedras, mientras que otros tratan de ayudar a los peregrinos de diversas maneras.

Así también, comentan que se escuchan lamentos, sobre todo en la parte denominada "Trujillos", o murmullos de gentes que rezan, pero el camino está casi desierto.

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