REPORTAJE Una gran leyenda de Aguascalientes


Alfonso Esparza Oteo

 

alfonso esparza oteo

* Fue un genio que asombró musicalmente al mundo y que a los 22 años surgió a la fama con su extraordinaria poesía hecha canción, "Un viejo amor"; el próximo día 31 se cumplen 68 años de su muerte y esperamos que nuestras autoridades, sobre todo las del Municipio, no dejen pasar este hecho en blanco y le rindan el homenaje que se merece

"Por unos ojazos negros,

igual que penas de amores,

hace tiempo tuve anhelos,

alegrías y sinsabores.

Al mirarlos aquel día,

me decían así llorando

no te olvides vida mía

de lo que hoy te estoy cantando.

Que un viejo amor,

ni se olvida ni se deja,

que un viejo amor,

de nuestra alma sí se aleja,

pero nunca dice adiós".

Con esta letra de un gran inmortal, los lectores de FUERZA AGUASCALIENTES ya sabrán de quién estamos hablando, del inmenso Alfonso Esparza Oteo, el hombre que hace ya casi 68 años, un 31 de enero de 1950 falleciera víctima de un paro cardíaco y al que en muchas partes en el mundo le están rindiendo desde ahora merecidos homenajes, por lo que a un par de semanas de este aniversario luctuoso es de esperarse que las autoridades municipales y estatales ¨se pongan las pilas¨ y también le brinden los reconocimientos que de manera increíble muchas veces en su tierra le han negado..

Podrá haber muerto, pero su espíritu está más vivo que nunca gracias al extraordinario legado que le dejó a la humanidad, su música, esa que nos hace estremecer y emocionarnos porque nos une más con el ser amado, con nuestra compañera.

Alfonso Esparza Oteo es sin temor a equivocarnos, uno de los compositores mexicanos más grandes de la historia y para orgullo de Aguascalientes, un aguascalentense de pura cepa.

A unos días de su aniversario luctuoso es bueno recordar algo de la historia de este personaje extraordinario que, al igual que mucha gente, fue de los testigos y protagonistas de la transformación que ha sufrido Aguascalientes con el devenir de los años.

Un hombre bueno, de extraordinarios sentimientos que siempre tuvo palabras de aliento para quien las necesitaba, que nunca dudó en brindarse cuando se lo pedía, un hombre, repetimos, de los de antes, de los buenos, de esos que siempre pensaron primero en los demás que en él mismo.

Así era nuestra gente de antes.

Y así queremos recordarlo hoy en FUERZA AGUASCALIENTES, porque Alfonso Esparza Oteo, además de haber sido un verdadero genio musical fue un ser humano de excepción.

Nació en esta ciudad el 2 de agosto de 1894.

Aquí surgió este hombre que fue también un notable investigador folclorista al que se le reconoció mundialmente por sus innumerables canciones. Desde niño sobresalió por su gran amor por la música y no sólo tenía aptitudes de ejecutante y de compositor, sino una vocación bien definida que lo llevó a estudiar piano, instrumento al que llegó a dedicarle muchas horas de su vida.


alfonso esparza oteo

La milicia también habría de atraerlo poderosamente, por lo que al terminar los estudios básicos, sus padres decidieron inscribirlo en el Colegio Militar y allí, a la vez que cumplía con los deberes de la carrera que había elegido, continuaba con sus clases de música.

Al mismo tiempo, seguía distinguiéndose como compositor. Le cantaba a la mujer, al amor, a la vida misma y su romanticismo quedaba plasmado en cada una de sus canciones admirando a quienes las escuchaban.

De niño había estudiado solfeo con el pianista y compositor don Arnulfo Miramontes, sin otro propósito que el de conocer el solfeo en el que había realizado grandes progresos, todavía muy ajeno a que con el paso del tiempo se habría de convertir en un artista reconocido mundialmente.

Alfonso Esparza Oteo tuvo la fortuna de vivir en una época en donde existieron verdaderos genios, de tal suerte que llegó a tener como maestros a los inolvidables Manuel M. Ponce y Antonio Gómezanda, quienes de inmediato le vieron grandes aptitudes musicales, por lo que lo estimularon con consejos y apreciaciones para que cada día tocara mejor y, sobre todo, lo provocaban para que compusiera más, pues revelaciones iniciales no dejaban lugar a dudas de que en él estaba un compositor incomparable.

Muy joven aún, a los 20 años, pese al gran amor que le profesaba a la milicia, pudo más su genio musical y decidió abandonar el Colegio Militar en donde llegó a obtener el grado de Mayor, justo durante la época de la Revolución, bajo las órdenes de Raúl Madero, hermano del presidente Francisco I. Madero.

Pasa el tiempo y Esparza Oteo tiene como maestro a Juan León Mariscal, quien le enseñó formalmente la armonía, circunscrita a lo que él deseaba, que era componer canciones para que fueran acompañadas por la música del piano, el instrumento musical preferido.

Ya para entonces todos decían que estaba surgiendo un verdadero genio.

Su evolución pianística, por una parte, al lado de tan extraordinarios maestros y sus conocimientos de armonía, por la otra, estimularon su mente para dar paso a las extraordinarias obras musicales que dejó como gran tesoro para el mundo.

Sus profesores estaban admirados, sin embargo consideraban que de ahí no iba a pasar pues eran tiempos en los que los Medios de Difusión eran sumamente escasos, por lo que creían que sólo sería conocido en Aguascalientes.

Cuentan sus biógrafos que un día el joven Alfonso Esparza Oteo, tomando versos del licenciado Adolfo Fernández Bustamante, al que conoció en los teatros capitalinos y con el que cultivó una gran amistad, compuso una de sus obras cumbres -dicen algunos que fue la primera- "Un viejo amor". Fue tan extraordinaria que de inmediato logró una popularidad increíble que de inmediato se hizo internacional.


alfonso esparza oteo

"Por unos ojazos negros

igual que penas de amores

hace tiempo tuve anhelos,

alegrías y sinsabores.

Al mirarlos aquel día,

me decían así llorando,

no te olvides vida mía,

de lo que hoy te estoy cantando.

Que un viejo amor,

ni se olvida ni se deja,

que un viejo amor,

de nuestra alma sí se aleja,

pero nunca dice adiós".

Se cantó en todos los teatros del país, en los centros de diversión, en las fiestas de sociedad, en las serenatas, acompañada ya fuera de piano, con guitarra o con conjuntos orquestales.

Pronto se conoció no solamente en nuestro país, sino en Centro y Sudamérica y luego habría de llegar a todos los continentes en donde la cantaron los intérpretes de mayor fama.

Fue y sigue siendo, un verdadero poema de amor.

Y lo que son las cosas, cuando Alfonso Esparza Oteo la dio a conocer al mundo apenas tenía 22 años de edad.

Y fue cuando la fama llegó para acompañarlo por siempre.

Se le consideraba ya un genio por lo que todos lo solicitaban, por lo que no fue de extrañarse que a tan temprana edad se convirtiera en el director de la Orquesta Típica Presidencial durante el gobierno del general Alvaro Obregón.

También habría de ser el director artístico de las grabaciones de música mexicana en los laboratorios de la empresa de Discos Columbia -Nueva York, 1926- y en los de Brunswick -1929-.

Al lado de Ignacio Fernández Esperón, Mario Talavera y otros más fue el fundador del Sindicato Mexicano de Autores, Compositores y Editores Musicales, llegando a ser el secretario general.

También fue de los fundadores de la Unión de Directores de Orquesta, así como miembro del Consejo Cultural de Espectáculos Públicos.

Figuró al frente de la Mesa de Investigaciones Folklóricas de la Sección de Música de Bellas Artes. Secretario general de la Federación Teatral y de Espectáculos de 1943 a 1945.

EL ASESINATO DE ALVARO OBREGON

Se afirma, como una anécdota que vale la pena recordar, que el 17 de julio de 1928, justo cuando fue asesinado el presidente Alvaro Obregón, lo que ocurrió durante una comida, Alfonso Esparza Oteo estaba dirigiendo la Orquesta Típica Presidencial.

Antes de la comida habían dialogado y el presidente le habría dicho que estaba muy interesado en conocer de música, por lo que mucho le iba a agradecer que lo instruyera.


aalfonso esparza oteo

La orquesta, de acuerdo a los biógrafos de Esparza Oteo, se instaló justo a tres metros de distancia de la mesa donde se encontraba Alvaro Obregón. Después de la primera pieza Alfonso le habría dicho al presidente:

¿Quiere que le toquemos alguna pieza en especial?-

Y la respuesta llegó de inmediato.

"Claro, ya sabe maestro que mi preferida es El Limoncito".

Al dar Esparza Oteo la entrada a la Orquesta, se escuchó una detonación, volteando violentamente Alfonso sólo para ver horrorizado como Obregón se encontraba ya sin vida y su asesino, León Otoral, junto a él con una pistola en la mano.

Ese pasaje habría de acompañar por siempre al distinguido artista aguascalentense.

MUSICA DE ENORME ARRAIGO

Entre sus canciones, más de 150 con gran arraigo popular, además de "Un viejo amor", se recuerdan "Trigueña de mis amores", con letra de Mézquiez Blanco; "Pecadora", "Canción del corazón", "Tehuana", "Las tres hermanas", "Silenciosamente", "Déjame llorar", "Intimo secreto", "Rondalla", "Carta de amor", "Ojos gitanos", "Plenitud".

En el género que también cultivaba, como arreglista de canciones populares, "La chaparrita", "Te he de querer", "Juan Colorado", "Adolorido", "Pajarillo Barranqueño" y muchas otras.

Se distinguió como autor de cantos escolares, como director de la Orquesta Típica y de los diferentes estilos del canto popular de los que llegó a ser un investigador sobresaliente. Todo eso habría de darle una fama extraordinaria y eso que para aquella época no existían los Medios de Comunicación que hoy hacen presuntas ¨estrellitas¨ a compositores y cantantes que lo único que hacen es dar vergüenza.

Un genio de tal dimensión claro que tuvo que ser aprovechado por el mundo del cine, por lo que musicalizó infinidad de películas exitosas como "La paloma" (1936), "Refugiados en Madrid" (1937), "Un viejo amor" y "La golondrina" (1938), "El cementerio de las águilas" (1939), "Con los Dorados de Villa" (1940) y "Caballería del Imperio" (1942), lo que hizo con la colaboración del famoso compositor Mario Talavera.

Fue a partir de 1922, cuando la fama de Alfonso Esparza Oteo comenzó a crecer como la espuma y siempre fue así hasta el día de su muerte.


alsonoso esparza oteo

A pesar de que aparentaba ser un hombre de gran seriedad, Esparza Oteo era dueño de un gran sentido del humor, con una bis cómica extraordinaria que le causaba todavía más simpatía entre quienes lo trataban.

Formó un grupo de músicos que llegaron a ser inseparables ya que todos tenían la misma vena graciosa por lo que eran muy solicitados para amenizar reuniones de grandes personajes de la política, del teatro y de la misma sociedad.

Entre sus compañeros en este grupo se encontraban verdaderos genios como Ignacio Fernández Esperón -el célebre "Tata Nacho"-, el mismo Mario Talavera y Miguel Lerdo de Tejada, así como otros destacados valores en el canto y en la ejecución instrumental.

Alfonso Esparza Oteo se distinguía siempre entre ellos por ser muy alegre, cantaba y se instrumentaba vocalmente, haciendo dúos, tríos y hasta cuartetos con sus grandes cuates.

El piano fue siempre su instrumento musical preferido, por lo que con frecuencia se sentaba ante él para repasar sus obras, buscando tenerlas en los dedos y asegurarse de que en cualquier momento podría cantarlas para solaz de su público.

Este ser humano de excepción habría de ser también el pilar de una gran familia. Se casó con doña Blanca Torres Portillo el 15 de enero de 1926 y de su amor nacieron 9 hijos: Alma, Graciela, Alfonso, Laura, María Eugenia, Silvia, Yolanda, Luis y Enrique.

A todos ellos les inculcó siempre el amor hacia sus semejantes y los condujo por el camino del bien. Siempre, por lo que se dice, presumió ser de Aguascalientes, de allí donde se hace la Feria de San Marcos.

Como casi siempre ocurre, los hombres buenos, los que son un ejemplo y un tesoro para la sociedad, se van a muy temprana edad.

Tal parece que el Todopoderoso quiere tenerlos a su lado pronto ya que los envió sólo para que estuvieran por un tiempo en este mundo de crisis y penurias, por lo que Alfonso Esparza Oteo dejó de existir, víctima de una enfermedad cardíaca que lo molestó durante algunos años, el 31 de enero de 1950.

Sobra decir que tal noticia causó consternación no sólo en México sino en todo el mundo en donde se le admiraba por lo que fue, un auténtico genio musical.

En Aguascalientes, su tierra, Alfonso Esparza Oteo recibe el perenne homenaje de que una calle lleva su nombre, una escuela y un jardín, mientras que en el Distrito Federal un parque de la Colonia Nápoles también lo lleva al igual que una calle de San José Insurgentes.

En FUERZA AGUASCALIENTES esperamos que este breve reportaje sirva para hacer que nuestras autoridades ¨se pongan las pilas¨ y preparen un gran homenaje el próximo día 31, justo al celebrarse 68 años de su sentido deceso.

"Por unos ojazos negros,

igual que penas de amores,

hace tiempo tuve anhelos,

alegrías y sinsabores.

Al mirarlos aquel día,

me decían así llorando,

no te olvides vida mía,

de lo que hoy te estoy cantando.

Que un viejo amor,

ni se olvida ni se deja,

que un viejo amor,

de nuestra alma sí se aleja,

pero nunca dice adiós".

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