REPORTAJE Los niños con cáncer y su lección de vida


Año Nuevo, vida nueva

 

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+ Los problemas de las crisis presentes no son nada, son cosa de risa cuando vemos situaciones de tal dimensión como las que enfrentan los niños con cáncer o las personas que tienen otro tipo de enfermedad, o como los minusválidos, los niños con problemas cerebrales y tantos enfermos cuya única ilusión en este Fin de Año es encontrar la salud en el 2018

Año Nuevo, vida nueva.

Tiempo de reflexionar y de dar gracias a Dios porque tenemos salud, quienes no la tienen son, dentro de su sufrimiento, un ejemplo de superación para quienes nos quejamos de cosas triviales. Las últimas páginas del calendario están por caer. Por lo tanto hay que dar gracias a Dios por permitirnos llegar con vida y salud al fin de otro año más y recibir al nuevo con optimismo. Es tiempo ahora de fijarnos nuevas metas, nuevos propósitos.

Es tiempo de luchar por ser mejores y de luchar por una vida mejor. Siempre es así en esta ‚poca. La situación propicia las reuniones con la familia o con los amigos. Hay que festejar este hecho y hacerlo en sana alegría. Todos nos fijamos objetivos aun con todo y crisis. La gran mayoría de nuestra sociedad espera tiempos mejores y mayores esfuerzos. Los deseos de bienestar son generalizados. Y hay que buscarlo sobre la misma crisis económica que se vive, que genera irritación y tiene a la gran mayoría, sobre todo a las amas de casa, obligadas a rendir los salarios al máximo, con el ¬Jesús en la boca.

Existe enojo contra el Gobierno, pero también firmes deseos de superar esta situación. Son tiempos de deseos, de objetivos, de ilusiones y de alegría, principalmente cuando llega el 31 de diciembre y se asiste al fin del año y al alumbramiento del nuevo. Son tiempos de alegría y lo son porque a pesar de cualquier crisis y cualquier problema el hombre tiene un gran tesoro: la vida, la salud. Salud, apenas una palabra y sin embargo con un significado tan importante.

Quienes la tenemos debemos considerarnos afortunados. Somos, aunque no se quiera admitirlo, privilegiados porque la tenemos, porque nos da vida, una vida que aún y con todos los sufrimientos, es vida y nos tiene en pie de lucha para hacer cumplir todas las metas y las ilusiones que nos proponemos en esta fecha. Pero se ha puesto usted a pensar ¿cuáles son las ilusiones de las personas que se encuentran librando una dura y sufrida batalla?, ya no por aspirar a ser mejores o a tener riquezas materiales o a irla pasando, como se dice. Detrás de las paredes frías de los hospitales, de las clínicas, se encuentran muchas lecciones desgarradoras, muchos episodios que pocos conocen y contados se imaginan en esta ‚poca.


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Ahora hay que festejar, hay que alimentar las ilusiones que se tiene en esta sociedad que sufre y goza, pero que olvida pronto y que a veces parece insensible. Quienes tienen salud al tiempo que se lamentan de tantos problemas del acontecer diario disfrutan de esta época y olvidan, como si no existieran, a los que están enfermos.

Y ante esto hoy a un día de que finalice el 2017, tenemos que decir que en Aguascalientes, desde hace algunos años se ha presentado, con gran preocupación para la comunidad médica el flagelo del cáncer en los niños, un drama que de verdad es estremecedor. Hay que estar presente en el Hospital Hidalgo para dimensionar su crudeza. Hay que conocer esa gran lucha que realizan los médicos, para darnos cuenta que quienes tenemos salud somos seres privilegiados porque somos inmensamente ricos disfrutando de ella.

Pueden ser muchos y muy graves los problemas que nos enfrenta la vida cotidiana, pero si hay salud ninguno de ellos es insalvable. Sin salud cualquier ser humano está perdido, por lo tanto en estas fechas cuando renacen las ilusiones, habría que reflexionar muy seriamente en esta situación, abrir los ojos y dar gracias a Dios porque nos da vida, nos da salud. Dios y la Virgen de Guadalupe, nos dijeron los familiares de varios de los enfermitos, nos harán el milagro y esperamos que el Año Nuevo nos traiga su alivio.

Son seres inocentes con los que la vida parece haberse ensañado. Y sin embargo ellos y sus familiares no lo ven de esa manera. Saben que no tienen los recursos para enfrentar este gran reto, pero que cuentan con una gran riqueza que es su fe, su fe en Dios y en la Virgen de Guadalupe, como dirían las madres de algunos de ellos, quienes van a hacer el milagro de devolverles la salud. Nosotros no pedimos riqueza ni la deseamos, sólo pedimos el milagro de que nuestros hijos tengan salud y estamos luchando para que así sea, dijeron. Esa es una gran lección que nos debe hacer reflexionar.


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Mientras los que gozamos de salud nos quejamos de tantos problemas y nos disponemos a fijarnos las metas y las ilusiones que pretendemos conquistar en el 2018, hay otros seres inocentes, ésos que están apenas viviendo sus primeros años y que hoy enfrentan un reto mucho mayor, luchar por su vida y lo hacen sin tantas quejas. Ellos, sus familias y los doctores lo hacen de manera callada. Pocos conocen su sufrimiento, son contados los que les tienden la mano. Ellos quizá no van a tener fiesta este Fin de Año, no al menos como la que acostumbra la mayoría de las familias, pero eso es lo de menos.

Ellos van a seguir su lucha decidida por la vida. Son ellos los que están dando una gran muestra, una verdadera lección de lo que es sobreponerse al mayor de los infortunios, no tener salud o tenerla, pero seriamente amenazada. Y sin embargo no se están quejando constantemente. Por el contrario, tienen a Dios y a su gran fe como grandes aliados. Ellos, al igual que todos, también tienen ilusiones y la principal, por la que están luchando denodadamente es su fe por la vida, por la salud.


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Al conocer esto quienes gozamos de cabal salud, pensamos que deberíamos de sentirnos verdaderamente privilegiados por Dios. Los problemas de las crisis presentes no son nada, son cosa de risa cuando vemos situaciones de tal dimensión como las que enfrentan los niños con cáncer o las personas que tienen otro tipo de enfermedad, o como los minusválidos, los niños con problemas cerebrales y tantos enfermos cuya única ilusión en este Fin de Año es encontrar la salud en el 2018. Por esto mañana al estar despidiendo al 2017 y dándole la bienvenida al 2018, no sólo hay que llenarnos de buenos propósitos, hay que dar gracias a Dios por mantenernos con vida y salud. Hay que recordar aunque sea por un sólo instante, a estos seres cuya salud se encuentra seriamente amenazada.

Hay que pedir por ellos. Hay que dar gracias por todo. Hay que agradecer que tenemos salud. Hay que agradecerle al Señor que estamos con vida y que en nuestros corazones sigue existiendo la solidaridad, en especial hacia los enfermos y minusválidos.

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