Inicia hoy la gran tradición navideña


¡Vamos a pedir Posada!

 

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+ Previo al Nacimiento del Niño Jesús, este ritual recuerda el peregrinar de María y José en su trayecto de Nazaret a Belén, que inicia el 16 y que culmina la noche del 24 de diciembre.

"En nombre del Cielo

os pido posada

pues no puede andar

mi esposa amada"

"Aquí no es mesón,

sigan adelante,

yo no debo abrir ,no sea algún tunante"

Las nueve Posadas, como todos los años inician puntualmente esta noche, cuando de hecho se pone en marcha la tan esperada temporada navideña.

Son la gran fiesta que antecede al nacimiento del Niño Dios.

Son una tradición que une a las familias, a los pueblos y a las naciones, son una parte extraordinariamente bella del espíritu de la Navidad. Desde esta noche los peregrinos esperarán detrás de la puerta -temblando de frío- entonando estos alegres y suplicantes cantos con la esperanza de ser recibidos en un hogar ajeno.

Si el corazón de los dueños de la casa y la puerta ceden, será una noche de fiesta.

Hace medio siglo este sería el momento más importante de la Posada, fiesta popular tradicional de la época navideña, que ahora, despojada de su religiosidad y simbolismo, apenas sirve como pretexto para una reunión familiar o de amigos.

Las posadas son parte importante de la tradición popular con que se celebran las fiestas de Navidad y de fin de año en México.

Previo al nacimiento del Niño Jesús, este ritual recuerda el peregrinar de María y José en su trayecto de Nazaret a Belén, el que culmina la noche del 24 de diciembre.

Antes de la llegada de los españoles, los antiguos mexicanos celebraban en la época invernal el advenimiento de Huitzilopochtli, dios de la Guerra, en el mes Panquetzaliztli, que corresponde al período comprendido entre el 7 y el 26 de diciembre, temporada que coincidía con la celebración europea de la Navidad.

Durante la evangelización los monjes Agustinos promovieron la sustitución de personajes en estas festividades.

Desaparecieron a Huitzilopochtli del culto, pero mantuvieron la celebración durante la misma época, con características diferentes y a la usanza Cristiana.


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Los evangelizadores representaron en las posadas el peregrinar de José y María a su salida de Nazaret en camino a Belén y el posterior nacimiento de Jesús.

La celebración consta de nueve Posadas, que inician el 16 de diciembre y finalizan el 24 del mismo mes.

Ya en 1587 se reconoce a las Posadas como una tradición mexicana, aunque delimitada a la celebración de las misas en los templos cristianos, en las que se intercalaban pasajes y escenas de Navidad, con el atractivo adicional de las luces de bengala, las piñatas y los villancicos.

Aunque la tradición de los villancicos desapareció en México en el Siglo XVIII, por una prohibición de Carlos III, al morir éste se recuperó transformada en cantos alegóricos que acompañaban la parte final de las posadas con la ruptura de la piñata.

En sus inicios las Posadas se efectuaban en los atrios de las Iglesias, de ahí pasaron a formar parte de un ritual familiar y de barrio en el Siglo XVIII, hasta llegar hoy en día a ser casi un simple pretexto para la "pachanga".

Los elementos que conforman las Posadas actuales son tan diversos como el sentimiento e intención que las genera.

Aunque en algunas ciudades de la República y en varios barrios del Distrito Federal se conservan algunas tradiciones, la mayoría de las veces la Posada es una fiesta llena de licor, "relajo" y carente de religiosidad.

Organizar un novenario en esta época requiere, sin embargo, de tanto dinero como disposición, siempre que se intente revivir la tradición del peregrinaje, las velitas, la letanía, las piñatas, el ponche y la alegre expectación de la Natividad.

Así, las Posadas no resultan tan baratas como pudiera pensarse, ni siquiera una tradicional que descarta gastos mayores como las bebidas embriagantes, aunque es común que el ponche lleve siquiera un "piquetito" de licor.

Una posada sencilla, con piñata tradicional (una estrella de siete picos), ponche, aguinaldos en canasta de papel y velas para 50 personas, requiere una inversión superior a los mil pesos, en caso de comprar lo necesario en el mercado de una colonia popular.

Las compras en algún centro comercial de una zona de clase media alta aumentan hasta en un 40 por ciento el costo de la fiesta, además de que las canastas de aguinaldo e incluso las piñatas pierden completamente su perfil tradicional.

De esta manera, las Posadas actuales finalizan, si bien nos va, con tres o cuatro porrazos a una figura de cartón en forma de fruta, verdura, flor, el Hulk, los Avengers, Batman o cualquier otro personaje traslapado de la fantasía televisiva.

De esta manera las Posadas llegan al Siglo XXI despojadas, en buena medida, de la religiosidad que inicialmente les había dado vida. Permanecen como una manifestación pagana, al decir de algunos, llenas de elementos que surgieron de las aportaciones del pueblo, que en cada lugar adquirió sus peculiaridades para hacer una expresión propia.

La organización varía de acuerdo al lugar en que se realiza.

Una tradición casi totalmente olvidada es la de "Corona de Adviento", portada por jovencitas, confeccionada con flores y ramas entre las cuales se insertan cuatro velas, tres de color morado, que simbolizan los domingos de penitencia de Adviento, y una blanca, que representa el triunfo de la esperanza con la llegada del Mesías.

Para muchos investigadores las Posadas fueron utilizadas por los misioneros para poder explicar a los naturales los nueve meses de embarazo de María, ya que resultaba un tanto cuanto difícil hacerles entender el que había sido por obra y gracia del Espíritu Santo.

En varias poblaciones de Aguascalientes las Posadas se celebran en las calles, las cuales previamente se adornan con hilos de heno y faroles.

En algunas de ellas se sustituyen los tradicionales peregrinos de barro por elementos vivos, causando mayor emotividad entre los asistentes.

Lo más importante de las Posadas tradicionales es que reúnen al barrio o la comunidad ya que, por el hecho de ser repartido cada día entre una familia o un grupo de familias, entran en competencia amigable y sobre todo en un mayor esplendor de alegría navideña.

Las Posadas, inexorablemente, pierden su finalidad, han sido mixtificadas y es que mucho de lo que fuimos, de lo que aún somos, lo hemos perdido y lo estamos dejando que se nos escape.

Influencias extrañas, perniciosas a nuestra manera de ser, de obrar y de pensar, han llegado con negativas innovaciones para adulterarlo todo, para contaminar nuestras costumbres, lo nuestro, lo auténtico y en este caso nuestras Posadas.

Ahora, las más de las veces se han convertido en bulliciosos bailes sin el recorrido de los peregrinos por la casa o el patio de vecindad.

Y es que todo cambia, todo es continua mutación de costumbres, ideas, tradiciones, etc., pero no existe templo, parroquia o capilla por pequeña que sea que durante el período del 16 de diciembre al 6 de enero, que no levante un nacimiento y celebren las Posadas.

"Entren, santos peregrinos,

reciban esta mansión

que aunque pobre la morada

os la doy de corazón.

Oh, peregrina agraciada,

Oh, bellísima María,

Yo os ofrezco el alma mía

para que tengáis posada".

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